Y si todo hubiese sido diferente? - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Las cosas se estaban pponiendo muy dificiles, hace unos años que Lord Voldemort, un personaje siniestro, estaba haciendo estragos tanto en el mundo mágico como en el no mágico. La Orden del Fénix, una organización secreta creada por Albus Dumbledore, para combatir a Voldemort y sus Mortífagos, se encontraba en este momento seriamente amenazada, estaban siendo exterminados sistemáticamente por estos individuos sin ninguna piedad.

Era noche cerrada cuando una pareja caminaba muy de prisa por el terreno desigual que conducía al majestuoso castillo de Howarts. Al llegar a la entrada del mismo fueron recibidos por la profesora Mcgonagall, quien los esperaba para conducirlos al despacho del director.

- Buenas noches profesora -dijo el hombre.

 

- Buenas noches James, Lily como te encuentras?

- Aparte de muy preocupada, el embarazo marcha bien, gracias.

- Siganme, Albus los está esperando.

Subieron de prisa y al llegar a la entrada del despacho del director la profesora pronuncio la contraseña y subieron.

- Buenas noches, bienvenidos -dijo el anciano director.

- Buenas noches profesor, gracias por recibirnos, sabemos que es muy tarde y que no deberiamos andar a estas horas fuera de casa, pero ya sabe lo que está ocurriendo - contestó James.

- No se preocupen, juntos trataremos de encontrar la mejor solución. Por lo pronto, y como saben mañana se marchan los alumnos a sus casas, asi que sugiero que permanezcan en el castillo unos días hasta ver qué podemos hacer.

Las semanas siguientes pasaron de prisa. Todos los días se enteraban de nuevas muertes, despariciones, traiciones entre amigos y familiares, cada vez la situación se volvía más tensa. Nadie estaba seguro, no sabían en quien confiar. Voldemort y sus seguidores destruían familias, arrasaban poblados, extendían el miedo y la inseguridad por doquier.

De esta manera llegó la última semana de julio. Se encontraban reunidos en el comedor varios miembros de la Orden y conversaban acerca de las acciones a seguir en los próximos días.

- Bueno chicos - dijo Dumbledore dirigiendose a James y a Lily- han pensado en mi sugerencia acerca del encantamiento Fidelio?

- Si profesor, ya hemos dedidido al respecto.

- Bien en cuanto termine esta reunión discutiremos acerca del lugar y su guardián secreto.

- Hestia, hablaste con los Longbothom?

- Si, pero se niegan a abandonar su casa, parece que la madre de Franck no se encuentra muy bien de salud y no quieren dejarla sola.

- Bien, en ese caso solo podemos esperar lo mejor.

Poco a poco fueron marchandose todos los que estaban reunidos. Primero se fueron Molly y Arthur Weasley junto con Alastor Moody, Luego marcharon Hestia Jones y Dedalus Digle quien literalmente arrastró a Mundungus Fletcher. Ya solo quedaban en el salón Sirius, el mejor amigo de James y su prometida Samantha Hallinger, quien a su vez era la mejor amiga de Lily.

- Bien, ahora hablemos del asunto - dijo el profesor.

- Hemos pensado en ocultarnos en la casa de mis padres en el Valle de Godric y que Sirius sea nuestro guardián - dijo James.

- Me parece muy bien - contestó el anciano.

- Pero a mi no - dijo Sirius - saben bien que daría mi vida por ustedes, pero del mismo modo todo el mundo lo sabe, asi que a la primera persona que buscaran será a mi, de modo que sugiero que elijamos a otra persona. Quede claro que no es cobardía, sino por dificultarles mas las cosas a los mortífagos.

 

- Lleva algo de razón Sirius en su planteamiento, pero ustedes deciden - concluyó el director.

- Eso lo podemos decidir luego - dijo Lily, interviniendo por primera vez en la discusión- Profesor hay algo que me preocupa mucho más, usted sabe que Voldemort puede ir por nosotros al igual que por los Longbothom porque piensa que un niño nacido este mes representa una amenaza para él, según la profecía, pero al mismo tiempo sabe perfectamente que nosotros tendremos gemelos. Por qué arriesgarlos a ambos?

- Qué quieres decir? -preguntaron el profesor y Sirius al mismo tiempo.

- Hemos pasado dias discutiendo esto - dijo James- y pensamos que aunque nos duela mucho, lo mejor será separar a los niños, por lo menos hasta que la amenaza pase y logremos deshacernos de Voldemort.

- Y han pensado en el mejor modo de hacerlo? - preguntó el director

- Pues...si, pero necesitaríamos de su ayuda profesor -continuó Lily- quisieramos, de ser posible, que uno de los niños se quedara escondido aqui en el castillo, nadie sabe, excepto Sirius y Sabrina, que vamos a tener gemelos, de modo que nadie se enteraría que existe otro bebe y de ese modo estaría a salvo. Profesor, sabemos que es una gran responsabilidad y hasta ahora nos ha ayudado mucho, pero aún así le suplicamos que nos haga este último favor.

Dumbledore se quedo pesando durante unos minutos, como repsando todos los pormenores del asunto y los riesgos que representaba. Al cabo de varios minutos, durante los cuales todos permanecieron en un tenso silencio, decidio hablar.

- Bien, voy a ayudarlos, pero hay varias condiciones. La primera es que, como bien dijiste, la mejor manera de protegerlo es que absolutamente nadie más se entere de su existencia.

- De acuerdo -contestaron ambos.

- La segunda, es que no podrán ver al niño mientras permanezca bajo la protección del castillo.

En ese momento unas gruesas lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas, tanto de Lily como de James.

- Pero profesor -dijo Sirius, con voz quebrada- eso es muy cruel.

- Lo sé, pero es la única manera de hacerlo, es para su propia protección y la forma de no levantar sospechas, espero que lo entiendan.

Pasaron unos minutos mientras se calmaban un poco los presentes y luego el anciano continuó.

- La última condición, es quizá la que presente mayor dificultad - dijo mirándolos a todos - necesitares alguien de extrema confianza que cuide del bebe. Como bien saben, yo no podría hacerlo, mis múltiples obligaciones me lo impiden. Puedo brindarle la protección del castillo, puedo habilitar un área donde nadie se acerque a él, pero estar con él y cuidarlo me es físicamente imposible.

Se volvió a hacer el tenso silencio. James y Lily no habían pensado en ese asunto. Entonces se escuchó una voz que no se había escuchado durante toda la conversación.

- Yo me ofrezco ha servir de guardiana al bebe - dijo Sabrina.

- QUE????

- Pero...

- Está usted segura señorita Hallinger? No sabemos por cuanto tiempo deberá parmanecer oculta dentro de estas paredes - dijo el director.

- Profesor, usted sabe que no tengo familia, nadie me echará de menos, Lily es como mi hermana y si no hago esto no podré vivir en paz. La única persona que podría oponerse - y se giró a mirar a Sirius- serías tú, y sé que no lo harás.

 

- Claro que no lo haré, sabes que lo protegería con mi vida.

En ese momento Lily se levantó y se acerco a su amiga y ambas se abrazaron llorando.

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Hola hasta aqui el primer cap. Espero que les resulte interesante. Espero tambien que sus varitas no me traten muy mal

Lily y James se encontraban en su habitación, ambos muy deprimidos por la decisión que habían tenido que tomar, pero concientes de que era lo mejor para poder proteger a sus hijos.

Esa noche se encontraban cenando en su habitación con Sirius y Sabrina, quienes trataban de no dejarlos, en la medida que sus obligaciones con la Orden se los permitía. Cuando de pronto entró el director, por la cara que traía, supusieron malas noticias.

- Señor? - dijo James

- Se siente bien? - pregunto Sabrina

- No, estoy realmente asqueado, y me disculpan, pero acabo de enterarme de una desgracia, la familia Richmond ha sido exterminada.

Lily y Sabrina se llevaron las manos a la boca para ahogar un grito. Ambas pensaron en su amiga Daphne, a quien desde que salieron del colegio, hacía apenas un año, no habían visto. Sus padres decidieron no trabajar para la Orden porque pensaron que de esa manera protegían a su familia, ya que veían con espanto como estaban siendo cazados.

- Todos están muertos? - preguntaron con un hilo de voz

- Todos excepto Daphne, pero está en San Mungo. Fue torturada y violada. Hasta ahora permanece inconciente, pero los sanadores no saben que consecuencias hayan podido producir tdos los daños que le causaron.

Todos permanecieron en un silencio opresivo, por sus mentes pasaban escenas aterradoras. De pronto Lily soltó un gemido apenas audible, pero James la escucho y corrió a su lado.

- Qué tienes, amor? -dijo asustado

- Creo que ha comenzado - contestó Lily, sujetando su vientre.

Todos se pusieron en movimiento, la súbita revelación del parto inminente los sacó de sus pensamientos.

- Voy por Madame Pomfrey - dijo Sirius.

- No - acotó Dumbledore- me temo que la señorita Hallinger tendrá que hacerse cargo junto con la profesora McGonagall, acabo de enviarle un patronus.

- Pero prefesor, ninguna de ellas es sanadora - dijo Sirius. James se encontraba muy ocupado tratando de llevar a Lily a la cama.

- Dadas las circunstancias que rodean a este parto, y a las medidas que se tomaran a partir de ahora, nadie más puede participar en él. Sabrina - dijo dirigiéndose a la chica - tengo entendido que usted hizo todos los EXTASIS para seguir la carrera de sanadora, asi que estoy en lo correcto al pensar que puede usted asistir este parto?

La chica estaba estupefacta, pero reaccionó enseguida.

- Haré todo lo que esté a mi alcance profesor.

- Bien, James, Sirius encarguense de proporcionarle todo cuanto necesite para esto, ah, profesora ya está aquí.

- Es cierto entonces, ha comenzado - pregunto Minerva

- Si, asi es. Ayúdelas por favor, estaré en mi despacho, si me necesita, envíeme un patronus.

Las próximas tres horas transcurrieron a la velocidad del rayo. James caminaba como loco, tan pronto estaba sosteniendo las manos de Lily, como tirándose de los cabellos.

 

- Lily - dijo Sabrina - pondré en práctica todo lo que se, pero debes ayudarme, es la primera vez que hago esto y estoy tan nerviosa como tú.

- No te preocupes - contestó la peliroja- confío en ti, sé que lo harás bien.

Pasada otra hora y cerca de la medianoche, después de un desgarrador grito, que le partía el corazón a James, se escuchó el primer llanto. James que le sostenía a Lily una mano, no sabía si reir o llorar, Sirius entre tanto se puso a brincar, olvidando que le estaba sosteniendo la otra mano a Lily. Sabrina cortó el cordón y le pasó el bebe a la profesora que lo recibió y envolvió en una manta.

- Es un hermoso niño - dijo emocionada la profesora. Ya se dirigía a colocarlo en brazos de su madre cuando Sabrina la detuvo.

- Aún no, profesora, falta el otro y ya viene.

Lily volvió a retorcerse del dolor, pero ya no le quedaban fuerzas ni para gritar.

- Vamos Lily - instó Sabrina - un último esfuerzo, ya está por salir.

A los pocos segundos, se escuchó otra vocecita, que aunque no llegó a ser el llanto fuete del primero, fue perfectamente audible.

- Por las barbas de Merlín - exclamó Sabrina - Es...una NIÑA!!!!

La profesora McGonagall puso al primer bebe precipitadamente en brazos de Sirius y tomó la otra manta para tomar a la bebita. James estaba en estado de shock, Sirius lloraba y reía al mismo tiempo. Sabrina se dejó caer en el sillón y escondió su rostro entre sus manos aún llenas de sangre y comenzó a llorar, era un gran alivio haber podido ayudar a traer al mundo a esos bebes sin complicaciones pero la tensión la venció.

James besó a su esposa y luego tomó a su hija en brazos. Lily muy agotada pidió ver a sus hijos y James y Sirius se acercaron los bebes. Ella besó a su hijo en la frente y preguntó:

- Harry James...? - mirando a James.

- Me parece bien - contestó el aludido.

Luego se giro a su hija, la miró, la besó y dijo:

- Samantha Sofía.

Luego miró a su amiga y la llamó para que se acercara.

- Sabrina - dijo tomándole las manos- nunca podré agradecerte lo que hoy has hecho por nosotros, del mismo modo que aunque viva mil años no podré agradecerte lo que aún estás por hacer. Gracias amiga.

Ambas mujeres se abrazaron y en silencioso llanto se expresaron el profundo cariño que las unía.

Ya había pasado casi un mes del nacimiento de los pequeños Potter y se acercaba el momento de la separación. Lily miraba a sus hijos y se deshacía en llanto. James estaba que se trepaba a las paredes de desesperación. Cuando tomaron la decisión les pareció lo más apropiado y seguro para los niños pero ahora todo se veía distinto. Ahora que habían tenido a sus hijos en brazos, que los habían besado y sentido, no lograban calmar la desesperación que los consumía.

Pocos días antes, cuando los bebes tenían 15 días, hablaron con Sirius y Sabrina, ellos serían los padrinos de los niños. La pequeña ceremonia se llevaría acabo al día siguiente, uno antes de la separación definitiva.

A la mañana siguiente, se encontraban Dumbledore, la profesora McGonagall, Sirius, Sabrina y los Potter. Dumbledore llevaría acabo la ceremonia, ya que era imposible que nadie más lo hiciera.

- Bien vamos a comenzar, Lily, James por favor acerquense.

Así lo hicieron y ambos dijeron, colocando a Harry y a Samantha en brazos de Sirius y de Sabrina:

 

- Estamos colocando en sus manos, lo que para nosotros es más precioso, si noosotros llegaramos a faltar - Lily soltó un sollozo - juran ustedes, educar, guiar y proteger a estos niños como si fueran propios, aún a costa de sus propias vidas?

- Lo juro - dijeron ambos.

- Saquen sus varitas - dijo el director.

Todos sacaron sus varitas, las de Lily y James apuntaron al corazón de Sirius y de Sabrina, las de Sirius y Sabrina apuntaron al corazón de los niños.

- El encantamiento que van a realizar los unirá de por vida a estos niños, si lo rompen tendrá consecuencias tan serias, que hasta podría costarles la vida, están dispuestos?

- Si - dijeron ambos.

- Bien - procedan.

- Protegere per Vita - dijeron James y Lily

- Protego Totallus Semper - dijeron Sirius y Sabrina.

Y de las varitas de los Potter salió y rayo dorado que dió en los corazones de Sirius y Sabrina y al mismo tiempo un rayo del mismo tono salio de las varitas de estos hacia el corazón de los pequeños. Entonces Dumbledore volvió a preguntar.

- Juran ustedes cumplir con esto?

- Lo juro - volvieron a decir ambos

- Que así sea - dijo el anciano

Entonces de la varita de Dumbledore salió una especie de cinta que parecía cristalina y los envolvió a los 4 (Sirius y, Sabrina y los niños) y luego desapareció dejando en la frente de los niños una especie de rocío y en las manos de ambos padrinos un imperceptible tatuaje en forma de estrella.

- Ese es el símbolo de su compromiso, lo llevarán hasta el día de su muerte. Y de ese moodo concluyó la pequeña ceremonia.

La mañana siguiente fue la más dura que ninguno de los presentes recordaba. Lily tenía los ojos rojos e hinchados al igual que Sabrina. James tenía unas ojeras que delataban ls muchs noches sin dormir. Sirius había abandonado su habitual temperamento jocoso y se lo veía triste y cabizbajo. Pe llegó el momento. Habían acoradado que sería la pequeña Samant5ha quien se quedaría al cuidado de su madrina, mientras que Harry se iría con sus padres al Valle de Godric.

- Profesor -comenzó a decir Lily- sabe que esto es lo más dificil que he tenido que hacer en toda mi vida, la mitad de mmi corazon se queda aqui. le pido un minuto mñas para realizar un antiguo encantamiento que los mantendrá unidos a pesar de que no estén juntos.

- Adelante niña.

James y Lily tomaron una daga cada uno y se hicieron un pequeño corte cada uno en la palma de la mano, luego hicieron lo mismo con las de sus hijos, unieron las suyas a las de sus hijos y la de los bebes entre ellos. Y pronunciaron el conjuro.

- Unite per Sanguis Semper.

Una luz que parecía provenir de todos los envolvió cegando a los demás que estaban en la habitación. Harry abrió los ojos y lanzó un grito mientas su hemanita tambien los abrió un segundo después, pero solo miró a su madre. Cuando todo volvió a la normalidad se soltaron y Lily caminó hacia Sabrina y le puso a su hija en los brazos.

- No se por cuanto tiempo llevarás esta responsabilidad sobre tus hombros, pero cuidala mucho y asegurate de decirle a diario que la amamos, aunque no lo entienda aún - dijo Lily mientrs silenciosas lágrimas rodaban por sus mejillas. James se acercó beso a su hija en la frente y se dió vuelta incapaz de soportar aquello un minuto mas.

 

- Las cosas no siempre son como esperamos, pero nuestro corazón se queda contigo, y algún día la fuerza de la sangre nos unirá nuevamente.

Lily beso a su hija en la frente y la pequeña miró a su madre como si entendiera lo que decía, le dedicó una dulce sonrisa, que no se borraría nunca más de los ojos de Lily, porque fue lo último que vió de su pequeña hija.

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Bueno he aquiotro cap espero que les guste y que no me manden muchos cruccios. Nos vemos en el prox cap...bsitos

Al principio había resultado muy duro para Sabrina acostumbrarse a tener a su cargo a la bebe, ella siempre había querido ser madre, pero suponía que la maternidad llegaría gradualmente y no del modo en que lo hizo. La niña era adorable, casi no lloraba y era una bebe risueña. Pero Sabrina se sentía triste, sabía lo que debían estar sufriendo sus amigos y ella misma se sentía sola, ya que no podía abandonar el castillo por razones obvias y Sirius se mantenía bastante ocupado con cuestiones de la Orden.

Había pasado casi un año. Hacía poco que la bebe había comenzado a caminar y ya decía algunas palabras con bastante claridad. Sabrina estaba ensimismada y no sintió cuando Sirius entró, cuando la besó se sobresaltó y luego sonrió con alegría.

- Hola linda, donde está la pequeña princesita?

- Si te fijas bien la verás bajo la mesa - le contestó

Sirius se acercó a la pequeña la alzó, jugueteó un rato con ella y luego la colocó de nuevo en el piso para que siguiera jugando.

- Qué noticias hay - preguntó la chica

- Pocas, el Ministerio intenta sin éxito capturar a Voldemort y sus seguidores, pero Crouch ha implementado medidas casi tan sanguinarias como las de ellos. Sin embargo hay mucha gente en la comunidad mágica que está proponiendo que sea el próximo Ministro de Magia, creo que es cuestión de tiempo.

- Bueno habrá que esperar.

- Hay otra noticia muy triste, sé que te va a caer muy mal, se trata de Daphne.

- Qué le pasó? -preguntó Sabrina

- No te había querido decir nada y me siento culpable por ello pero, no quería preocuparte. Recuerdas que se encontraba en San Mungo desde el ataque que sufrió, no? Pues bien, lo que no te he contado es que despertó hace tiempo, pero no recordaba nada, los sanadores empezaron a hacer una serie de pruebas con ella para ver si lograban recuperar su memoria, al menos que recordara quien era, pues bien las pruebas dieron resultado, recuperó la memoria pero fue peor, contó que quien la violó fue el mismo Voldemort, contó todos los horrores que vivió incluida la muerte de sus padres y hermanos, suponen que el recuerdo de lo sucedido hizo que perdiera completamente la razón.

Sirius calló al ver que su novia lloraba desconsoladamente, y dudó en terminar la historia. Se acercó a ella y la abrazó.

- Sabía que esto te afectaría mucho -dijo

- Es que no es justo, por qué tienen que pasar estas cosas? - sollozó la chica en su hombro.

- Cariño, aún no termino y si no te lo digo después me sentiré culpable.

- Qué? Es que todavía hay más?

- La verdad sí. Daphne quedó embarazada y dio a luz hace un par de meses.

 

- No puede ser - exclamó la chica - y qué ha pasado con el bebe?

- Pues hasta ayer, estaba en San Mungo al cuidado de las sanadoras de la sección de maternidad pero anoche, los mortífagos irrumpieron en el Hospital y se llevaron al bebe.

- Oh Sirius - sollozó Sabrina- hasta cuándo tendremos que sufrir todo esto, Voldemort es un maldito.

Esa noche Sirius se quedó con ellas, era algo que no hacía con frecuencia, sobre todo porque lo ponían nervioso las miradas de reproche de la profesora McGonagall cada vez que eso sucedía, pero había varios motivos para haber decidido quedarse esa noche. A la mañana siguiente mientras desayunaban decidió hablar con Sabrina.

- Linda hay algo que quiero decirte.

- Tú dirás.

- Sabes que debíamos habernos casado antes de que nacieran los gemelos, pero con todo el problema que se presentó con el asunto de la profecía, todo quedó en suspenso.

- Ya lo sé amor, pero en estos momentos es imposible, sabes que no puedo separarme de la niña, por lo menos no, hasta que no acaben con Voldemort.

- Lo sé, solo quería que tuvieras claro que solo está postergado, tú eres mía y nada cambiará eso, cierto? - dijo con cierto dejo de duda.

- Tontito claro que lo sé, pero hay algo que quiero que me prometas.

- Lo que sea.

- He estado pensando, con todas las cosas terribles que han ocurrido, que si algo me pasara

- Nada va a pasarte - la interrumpió violentamente Sirius - antes tendrían que matarme.

- Sirius por favor, solo prométeme que si algo llegara a pasarme, seguirás con tu vida, que volverás a enamorarte y a ser feliz, mira que no tendría paz si no me prometes eso terminó la chica con lágrimas en los ojos.

- Te lo prometo, pero deja de pensar esas cosas, yo no podría vivir sin ti.

Después de eso, fue a despedirse de su ahijada y ya cuando iba de salida se detuvo recordando algo importante.

- Toma - dijo sacándose una fotografía del bolsillo.

- Por las barbas de Merlín, son idénticos - dijo Sabrina mirando la fotografía en movimiento de un bebe que la miraba y le hacía ojitos desde un coche - son iguales a James, exceptuando los ojos que son de Lily.

- Si, así es. Otra cosa cariño, no sé si pueda estar para el cumpleaños de Sammy, ya que ni siquiera sé a dónde nos envían, así que mucho menos sé cuánto vamos a tardar.

Después de esto se despidieron. Una vez que Sirius se fue Sabrina se dispuso a comenzar la rutina diaria con la bebe. Y recordó que no le había dicho a Sirius las cosas extrañas que estaban sucediendo con la niña.

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Mientras tanto en otro lugar muy lejos de allí, se encontraba una familia de tres miembros. Tenían una hermosa casa, bebe precioso que crecía sano y feliz, se amaban con locura pero tenían una profunda tristeza, desde el día en que habían tenido que abandonar a su pequeña hija. Se habían visto obligados por las circunstancias a tomar una decisión que ahora les pesaba en el alma. James se volvía loco encerrado en casa y Sirius tenía días sin poder venir por las muchas ocupaciones con la Orden, sin embargo se las había arreglado para enviarle una escoba de juguete a Harry por su cumpleaños disculpándose por no haber podido asistir, por cierto la dichosa escoba estaba causando estragos en la casa, Harry ya había roto el horroroso jarrón que le envió Petunia por Navidad y casi mata al gato. Cuando Lily se dirigía a la sala casi fue arroyada por su pequeño hijo que reía feliz montado en su escoba.

 

- Por favor James, ten un poco mas de juicio o es que acaso quieres que Harry acabe seriamente lastimado?

- Por supuesto que no quiero eso, pero vuela tan bien que sería un pecado no dejarlo volar. Ya verás, será el mejor buscador de Howarts -le contesto su esposo riendo.

Lily observó a su marido y decidió no decir nada más, ya que hacía mucho tiempo que no veía a James sonreir.

- Estaré arriba, voy a escribirle a Sirius, quiero agradecerle el regalo de Harry y enviarle la foto donde aparece montado en la escoba, ya que no sé cuando pueda venir. Por más que le pregunté a Peter ayer, cuando estuvo aquí, si sabía algo de la misión de Sirius, no supo decirme nada.

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- Profesor, que bueno que vino - dijo Sabrina.

- Queráis verme y aquí estoy, qué sucede? Dijiste que era algo importante.

- Si. Es comúnmente sabido que los niños comienzan a mostrar señales e poder mágico alrededor de los 6 ó 7 años, cierto?

- Así es, pero no es inusual que algunos lo hagan un poco antes.

- Un poco antes, tal vez, pero con apenas un año?

- Qué quieres decir, acaso Samantha ha demostrado algo así?

- Si profesor. Si hubiesen sido solo cosas sin importancia, no lo habría molestado, pero es que ya van varios eventos.

- Explícate, porque pequeñas demostraciones de magia no son gran cosa.

- Bien, lo primero que sucedió fue que se subió a la mesa y perdió el equilibrio y cayó, sin embargo no llegó al piso sino que "flotó" y luego se posó suavemente sobre él, luego suele entretenerse haciendo crecer las flores de la maceta. Y por último, déjeme mostrárselo, mejor.

Se acercó a la pequeña y le quito con delicadeza, la pequeña escoba que le había enviado su padrino y la colocó sobre un estante fuera del alcance de la niña. Fue y se sentó nuevamente. La pequeña se acercó al estante, extendió las manitos y la escoba voló a sus manos.

- Vaya - dijo Dumbledore - esto es muy notable, aunque no he visto otros niños tan pequeños con esa habilidad, quizá no sea tan inusual.

- Pero supongo que habrá que hacer algo para controlarla y reprimirla, está muy pequeña.

- No, mi querida Sabrina, no haremos nada de eso. Ya conocí a una pequeña que fue obligada a reprimir su magia y esto la llevó a la locura.

- Quién? - preguntó con cara de susto Sabrina.

- Eso no importa ahora. Nos limitaremos a observar a la pequeña. Pero imagino que será una bruja muy poderosa.

James se encontraba en el salón jugando con Harry cuando entró Lily.

- Bueno - dijo - ya es hora de que este caballerito se vaya a dormir.

- Vamos campeón, ya escuchaste a mami.

Lily tomó a su hijo en brazos, James lanzó su varita en el sillón y se dispuso a seguirlos para darle un beso de buenas noches a su hijo, pero se detuvo y prestó atención. Alguien caminaba hacia la casa, se devolvió corriendo hacia el vestíbulo y

- Lily, coge a Harry y vete, corre es él le retendré - entonces se dio cuenta de que había dejado la varita en el sillón, pero no le importó.

 

Voldemort rió cruelmente, sabía que James no tenía su varita.

- Avada Kedavra.

La luz verde brillo en todo el vestíbulo iluminando los pasamanos de la escalera y el cochecito de bebe que estaba en un rincón. James cayó como una marioneta a la que le habían cortado los hilos. Se dirigió entonces a la habitación del niño, esperando que la chica no se interpusiera, ella no tenía que morir, solo le interesaba el niño. Forzó la cerradura de la puerta y quitando de en medio las cajas y muebles que habían sido apilados precipitadamente tras la puerta. Lily se paró frente a la cuna y abrió los brazos para proteger a su hijo.

- Harry no! Harry no por favor, Harry no.

- Apártate muchacha estúpida.

- Harry no por favor, llévame, mátame a mi

- Apártate es mi última advertencia.

Pudo haberla apartado fácilmente de la cuna, pero decidió que era mejor matarlos a todos.

- Avada Kedavra

La luz verde brilló intermitentemente en toda la habitación y cayó como su marido. Que estúpidos y que confiados habían sido al confiar en sus amigos. El niño no había llorado en todo ese tiempo, seguía con interés todos los movimientos del encapuchado, pensando quizá que era su padre. Voldemort apuntó la varita con mucho cuidado a la cara del niño. Quería ver cómo ocurría, la destrucción de este inexplicable peligro. El niño comenzó a llorar al ver que no era James. No le gustó que llorara, nunca había podido soportar el llanto de los pequeños en el orfanato.

- Avada Kedavra

Entonces se rompió, el no era nada excepto terror y dolor. Tenía que esconderse, no aquí entre los escombros de la casa en ruinas, donde el niño estaba atrapado y gritando, sino lejos
muy lejos

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Mientras tanto en el castillo Sabrina se preparaba para acostar a Samantha después de una solitaria cena de Halloween. Ya la niña estaba en su cuna, cuando comenzó a llorar desesperadamente, pero más que llanto eran gritos de terror. Sabrina se asustó y fue a cogerla en brazos, la acunó pero la nena no se calmaba, ya desesperada le envió un patronus a Dumbledore. Pocos minutos después el director tocaba a su puerta, pero no esperó a que le hiciera pasar porque escucho los gritos de la pequeña.

- Qué ha sucedido, qué tiene la pequeña? -preguntó

- No lo sé profesor, de pronto comenzó a llorar de forma desesperada y no ha habido forma que se detenga, no se qué hacer, ya la revise, no tiene nada físico, no está enferma, no lo sé - dijo con desesperación la chica.

De pronto la pequeña se quedó callada y comenzó a adormecerse. Ambos la miraron con evidente asombro. Sabrina se sentó y la colocó en su regazo, temerosa de que despertara y siguiera llorando de la misma forma. Comenzó a acariciarle el cabello y entonces se dio cuenta.

- Profesor

- Qué, qué sucede?

- Mire - dijo señalando la frente de la niña.

Una curiosa cicatriz en forma de rayo se había formado en su frente, no sangraba y no estaba morada alrededor, solo enrojecida en el centro. Ambos miraban sin encontrar ninguna explicación a aquel extraño fenómeno, sin embargo llegaron a la conclusión de que nada más sucedería esa noche y que tampoco nada averiguarían por el momento. Así que Dumbledore le aconsejó descansar y se retiró.

 

No podía estar más equivocado el anciano director. Apenas llegó a su despacho lo esperaban terribles noticias.

- Minerva, Alastor, qué sucede? -preguntó al ver a las dos personas que ocupaban su despacho.

- Siento haber venido sin avisar Dumbledore pero algo terrible e inexplicable ha ocurrido - Alastor Moody.

- Explícate por favor - dijo a su vez el profesor.

- Se trata de los Potter, fueron asesinados esta noche, hace apenas un par de horas.

- Estas seguro? Cómo lo sabes?

- Como el Valle de Godric es pueblo mágico casi en su totalidad, teníamos destacados a unos cuantos aurores en los alrededores, más que todo queríamos prevenir que la gente no se excediera en la celebración de Halloween, y además ya conocemos el sentido del humor de los mortífagos. Hace unos momentos me avisaron que los que hacían la ronda encontraron los cadáveres en la casa de los Potter.

- Pero eso no es posible Alastor, nadie puede ver esa casa, está protegida por el encantamiento Fidelio y ya sabes cómo funciona, si el guardián no te lo dice no puedes verla, así que tus aurores deben haberse confundido de familia.

- Albus, sé exactamente cómo funciona el encantamiento, pero te digo que son los Potter, tengo la zona acordonada, quise venir a avisarte personalmente antes de dirigirme al sitio, pero según lo que me informaron están todos muertos.

- Puedes esperar un momento por favor? Minerva acompáñeme por favor.

- No te tardes, tengo trabajo que hacer.

Rápidamente, salieron del despacho. Una vez en la escalera de caracol Dumbledore dijo:

- Minerva dígale a Hagrid que me alcance en la casa de los Potter.

- Qué hará Albus? Alastor lo espera en su despacho - dijo la mujer, quien aún se secaba los ojos con su pañuelo escocés.

- No se preocupe, solo necesito verificar lo que me ha dicho, y prefiero hacerlo solo.

Dicho esto desapareció y reapareció en la casa en ruinas. Miró el vestíbulo donde yacía el cuerpo sin vida de James y luego subió sin que los guardias lo vieran. El segundo piso estaba prácticamente destrozado por la fuerza de las maldiciones. Vió con tristeza el cuerpo tirado de Lily y entonces se acercó a la cuna. Harry estaba allí acostado, pero al contrario de sus padres quienes yacían con los ojos abiertos, él los tenía cerrados, esto llamó la atención de Dumbledore y se acercó más. Se llevó una enorme sorpresa al notar que el niño RESPIRABA.

Miles de peguntas cruzaron por su mente y ninguna tenía respuesta. Qué ocurrió? Por qué Voldemort no había matado al niño si ese era su objetivo principal? Y además, dónde estaba Voldemort mismo?. No había tiempo para elucubraciones, se decidió por un método más práctico. Cerró los ojos y así permaneció unos minutos, luego dijo unas palabras ininteligibles y en su mano apareció una pequeña esfera de cristal, sacó su varita, y aún con los ojos cerrados, colocó la punta de esta sobre la esfera y dijo: Apperio y de la varita salió como una corriente eléctrica que se introdujo en la pequeña esfera. Después de esto desapareció para reaparecer en su despacho.

- Ya me iba - dijo con malhumor Moody.

- Discúlpame Alastor, necesitaba verificar lo que me dijiste.

 

- Ah! Entiendo, en estos días no podemos confiar en nadie. Irás entonces o ya no es necesario? -preguntó.

- Al contrario, es muy necesario que regrese. No creerás lo que vas a ver. Vamos.

Al llegar al lugar, ya se encontraba Hagrid allí, pero los guardias no lo dejaban pasar.

- Espera un momento aquí Hagrid, por favor - dijo Dumbledore.

- Si, profesor.

Mientras subían al dormitorio, Moody preguntó:

- Había alguna disposición especial en este caso? Sé que James no tenía familia pero Lily si, aunque son muggles.

- Espera un momento y te informo lo que se hará.

Llegaron a la habitación y se acercaron a la cuna. Moody vió al pequeño en su cuna pero no se acercó.

- Entonces qué? -preguntó

- Quiero que mires esto con atención - dijo Dumbledore sacando la pequeña esfera de cristal y dándosela a Moody.

En la pequeña esfera flotaban como en una película, las imágenes de todo lo sucedido durante el ataque de Voldemort. Después de mirarlo todo, Moody se volvió hacia Dumbledore y luego miró a la cuna.

- Está vivo? - preguntó con estupefacción

- Así es, está inexplicablemente vivo.

- Pero
y Voldemort?

- Eso mi querido amigo es algo que no puedo contestarte porque no tengo la menor idea.

- Crees que este muerto?

- No, definitivamente, no creo eso, pero algo pasó que lo debilitó, pero de ahí, no sé más que tú.

- Cómo obtuviste ese
qué demonios es eso, un recuerdo? Pero de quien?

- No es exactamente un recuerdo, es magia antigua, bajo ciertas circunstancias, se puede tener acceso a los sucesos recientes de algunos lugares, pero consume mucha energía.

- No sabía eso - dijo Moody, no muy convencido - Y bien qué haremos con el niño?

- Yo me ocuparé, pero necesito un poco de tiempo, necesito hacer un encantamiento para proteger al pequeño, porque aunque Voldemort haya desaparecido aún corre peligro.

- Bien ordenaré a mis hombres llevar los cadáveres de los Potter al Ministerio, mientras preparamos el funeral. Avísame cuando estemos listos.

Dumbledore se quedó en la habitación con el niño mientras Moody bajaba el cuerpo de Lily. Cerró nuevamente los ojos y comenzó a elaborar el encantamiento que le brindaría protección al niño. Así permaneció varios minutos hasta que finalizó el encantamiento. Cuando bajó, solo se encontraban Alastor, Hagrid y un guardia.

- Profesor - dijo Hagrid - dónde está el niño, Moody me dijo que está vivo.

- Así es Hagrid y necesito encargarte un misión importante. Ya está amaneciendo, es necesario que permanezcas aquí hasta el anochecer y luego te dirigirás con Harry al número 4 de Private Drive en Surrey, allí te estaré esperando a la medianoche; te dejaré comida para que alimentes al niño y procura que nadie los vea, en cualquier caso - dijo girándose hacia Moody - puedes dejar al guardia con órdenes de que nadie se acerque?

- Por supuesto - dijo y se dirigió a hablar con el guardia.

- Te espero a la medianoche Hagrid, confío en ti -dijo el anciano

- Allí estaré profesor.

Dumbledore y Moody se desaparecieron y Hagrid subió para ver al pequeño Harry, quien dormía en su cuna sin saber que ya había empezado por todo el país la noticia de "el niño que vivió".

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Bueno aquí otro cap
espero q les guste y espero sus cruccios para mejorar.

Quiero agradecer a las personas que ya tienen mi historia en sus favoritos, eso me emociona ya que apenas la estoy comenzando

Y un muy especial agradecimiento a Karencita901118 ya que soy admiradora de sus historias y me llena de alegría q le guste mi historia

A todos
gracias

En la mansión de los Lestrange se respiraba un aire de victoria anticipada. Se encontraban los mortífagos reunidos y todos miraban a su señor que se encontraba inusualmente alegre.

- Bella - llamó Voldemort dirigiéndose a una mujer hermosa, pero cuya cara refleja una inusitada crueldad- dónde está el niño?

- Arriba en una habitación mi señor. Deseas verlo?

- No. Menshikoff, vamos necesito hablar contigo - dicho esto un hombre con aspecto hosco se levantó y lo siguió.

Todos se miraron pero nadie preguntó nada. Voldemort se dirigió a otro salón y cerró la puerta.

- Quiero que escuches atentamente.

- Si, mi señor - contestó el hombre.

- Tomarás al niño y lo llevarás a tu país, vivirá contigo y con tu mujer, no puedes tener hijos, se dedicaran únicamente a cuidar a mi hijo, lo protegerás con tu vida, aún tengo muchos enemigos, así que para su protección llevará el asqueroso apellido de mi padre, hay poca gente que lo recuerde y menos aún que lo conozca, y llevará por nombre Mordred. Has entendido?

- Si, mi señor, pero puedo preguntarte algo? - dijo el hombre asustado.

- Qué quieres saber?

- Por qué el niño no puede quedarse contigo, mi señor?

- Eres estúpido acaso o es que te niegas a cumplir con mis órdenes - y con la crueldad que lo caracterizaba apunto con su varita al hombre - Cruccio

Los mortífagos que estaban afuera se preguntaban en silencio, qué habría hecho aquel infeliz para merecer la ira de su señor.

- Tengo aún mucho trabajo por hacer, asi que no puedo seguir perdiendo el tiempo contigo. Levántate llévate al chico y que nadie se entere de dónde están, solo yo debo saberlo. Ahora lárgate.

El hombre salió lo más aprisa que pudo teniendo en cuenta el daño que acababa de causarle. Voldemort volvió al salón con el resto de sus mortífagos.

- Colagusano, vendrás conmigo. Después que acabe con los Potter, tú te quedaras para acabar con Black.

- Mi señor - intervino Bellatrix con prepotencia - este hombre es un inútil, déjame hacerlo a mi.

- Calla - y abofeteó a la mujer - cómo te atreves a discutir mis órdenes?

- Mi señor - dijo colagusano muerto de miedo - yo no puedo

- Pero qué dices rata inmunda? - dijo con un tono de voz peligrosamente bajo - Ya sé que eres un cobarde, pero tendrás que cumplir mis órdenes si no quieres acabar como tus "amigos". Demostrarás tu discutible lealtad o acabaré contigo.

Dicho esto salieron y se perdieron en la noche.

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Después que todo terminó en casa de los Potter, colagusano, que permanecía escondido, se extrañó de no ver salir a su señor. Pasaba el tiempo y nada, de pronto escuchó que varias personas se acercaban asi que se escondió lo mejor que pudo y escuchó. Después de algún tiempo vió aparecer a Dumbledore y escurrirse dentro de la casa sin que las personas que estaban afuera lo notaran, pasó otro buen rato y nada sucedía, así que decidió arriesgarse y entrar transformado en rata, así lo hizo. Vió el cadáver de James en el vestíbulo y subió, se tropezó con el cadáver de Lily y se dirigía a la cuna cuando su pie tropezó con algo, vió extrañado la varita de Voldemort, se transformó nuevamente y se agachó a recogerla y cuando ya se dirigía a la cuna del niño escucho el ruido de la gente que se acercaba, así que se transformó nuevamente y se escondió. Vió aparecer a Dumbledore y a Moody, no vió que hacían pero los escuchó hablar, de ese modo se enteró de lo que sucedía. Salió apresuradamente y se escondió entre los matorrales donde volvió a asumir su figura humana. Pasó todo el día escondido, sin saber qué hacer, anocheció nuevamente y él seguía allí esperando. De pronto vió a la persona que había estado esperando apareció Sirius en su moto precisamente cuando Hagrid salía de la casa con un bulto que él suponía era el pequeño Harry, vió discutir a Sirius y a Hagrid hasta que por fin Hagrid se subió a la moto de Sirius. Colagusano había ido acercándose y escucho las últimas palabras de los dos hombres.

 

- A dónde irás - preguntó Hagrid.

- Tengo que encontrar a alguien.

Hagrid desapareció y Sirius comenzó a andar. Las lágrimas le cegaban, la rabia era como un ácido que lo carcomía por dentro, pero aún así tenía una pequeña sombra de duda. Sería que lo habían torturado y no había podido resistirlo?

- Maldito cobarde, cualquiera de nosotros habría muerto, antes de entregarte. Pero juro que voy a encontrarte - gritó a la noche.

Justo en el momento en el que giraba para desaparecerse, vió la cara del hombre en el que había estado pensando, y éste lo aferraba por el hombro.

Cuando llegaron a destino Sirius estaba tan sorprendido que solo se le quedó mirando.

- No necesitas buscarme, pero tampoco permitiré que me acusen por lo que sucedió - dicho esto apuntó su varita al piso y abrió la calle, la fuerza de la maldición acabó con la vida de varios muggles, ya que habían aparecido en una calle transitada por muggles, después se cortó un dedo y desapareció.

Prácticamente enseguida, comenzaron a aparecer empleados del Ministerio, ya que se había realizado magia en una zona de muggles, y lo que vieron los horrorizó. Enseguida corrieron hacia Sirius y creyéndolo peligroso lo desarmaron, éste se encontraba en tal estado de conmoción que solo atinó a reírse como un desquiciado. Lo llevaron al Ministerio y sin más trámite lo enviaron a Azkaban.

De esta forma, las últimas órdenes de Voldemort se cumplieron "casi" en su totalidad.

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Como siempre spero sus cruccios para mejorar

Gracias a todos aquellos que dejan comentarios y a los que no gracias igual por leer la historia

Especial agradecimiento a los que tienen la historia en sus favoritos y especialmente a Karencita901118 y a Chuprine, ya que se destacan escribiendo y por esa razón sus comentarios y criticas producto de la experiencia son muy importantes para mi

 

Mil gracias a todos
bsitos

Sabrina sentía una enorme angustia y no sabía por qué. La niña después del episodio de la noche, se había dormido y aún seguía dormida, pero la extraña cicatriz seguía en su frente. Le extrañaba no tener noticias de Sirius y que Dumbledore no hubiese venido a ver cómo estaba la niña después de lo de la noche pasada. Pero bueno, debía ponerse en movimiento pues la niña no tardaría en despertar y debía atenderla.

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En otro lugar lejos de allí se encontraban los miembros de la Orden del Fénix reunidos escuchando el relato de lo que había sucedido la noche anterior.

- Y qué haremos ahora Dumbledore? - preguntó Arthur Weasley

- Por ahora debemos permanecer alerta. Hay muchos mortífagos que según creo aún no saben lo que le ocurrió a su amo, y una vez que se enteren, con toda seguridad buscaran venganza.

- Y Harry, qué pasará con Harry? - preguntó Lupin, con los ojos aún enrojecidos por el llanto.

- Yo me encargo de eso. He realizado un encantamiento que lo mantendrá a salvo. Lo llevaré con sus únicos parientes vivos.

- Pero son muggles - dijo Molly Weasley - no sería mejor que se quedara con alguno de nosotros? Arthur y yo lo acogeríamos gustosos.

- No lo dudo Molly, pero por el momento es mejor que desaparezca del mundo mágico, no solo por su propia seguridad, sino que es mejor que crezca alejado de todo los que va a significar su nombre en el futuro. Para un niño sería demasiado abrumador.

Todos los presentes dieron por buenas las palabras del mago y poco a poco fueron saliendo cada uno a sus actividades y con la recomendación expresa de poner el mayor cuidado en su seguridad personal y de sus familias.

A medianoche el director se dirigió al número 4 de Privet Drive. Al llegar saco su desiluminador y procedió a absorber la luz de todas las farolas. Camino hacia el número 4 y se sorprendió al ver un gato atigrado sobre la verja, aún así sonrió y dijo.

- Profesora, debí imaginar que estaría usted aquí.

Donde hasta hace un momento estaba el gato apareció una mujer.

- Cómo supo que era yo?

- Mi querida profesora jamás había visto un gato tan tieso.

- Usted también estaría tieso si hubiese pasado todo el día sentado sobre una verja - dijo ásperamente la mujer.

- Todo el día? Y puedo preguntar la razón? Al venir hacia acá debo haber pasado por un centenar de fiestas, por qué no está usted celebrando como todos los demás?

- Son unos inconscientes, hasta los muggles se han dado cuenta de que algo extraño sucede, salió en las noticias, bandadas de lechuzas yendo y viniendo, lluvias de estrellas. Sería lamentable que el día en ha sido derrotado el-que.no-debe-ser-nombrado, fuera el día en que se descubriera nuestro secreto.

- Si tiene usted razón, pero debe comprenderlos, hemos tenido tan poco que celebrar en los últimos años.

- Aún así, no diría que haya mucho que celebrar, Albus, Lily y James? Y el resto de lo que se dice también es cierto? Se fue usted tan de prisa que no me dio tiempo a preguntar. Son ciertos todos los rumores?

- Pues si mi querida profesora, tanto los buenos, como los malos. Los Potter, lamentablemente están muertos, el pequeño Harry está vivo, y Voldemort ha desaparecido, por el momento.

 

- Pero cómo Albus, qué sucedió?

- Eso es algo, que por el momento, no estoy en capacidad de contestarle, porque no lo sé. Quiere un caramelo de limón? -pregunto el director

- No, gracias - y lo miró con desagrado, como si pensara que aquel no era el mejor momento para caramelos- Albus usted piensa que es prudente dejar a Harry con esta gente? Son la peor clase de muggles que he visto en mi vida.

- Son la única familia que tiene.

- Pero cualquier familia de magos se sentiría honrada de acogerlo en su seno.

- Ya lo sé, los mismos Weasley se ofrecieron para esa tarea, pero considero que esto es lo mejor.

- Harry será famoso, no me sorprendería que en el futuro este fuera conocido como el día de Harry Potter.

- Por eso mismo, famoso antes de saber hablar siquiera y sin saber ni recordar por qué, es mucho para un niño. Créame profesora, esto es lo mejor.

- Y dónde está ahora?

- Hagrid lo traerá.

- Hagrid, le parece prudente haberle encargado eso?

- Profesora, a Hagrid le confiaría mi vida.

En ese momento se escuchó un estruendo y seguidamente apareció Hagrid en una motocicleta.

- Buenas noches profesor - dijo el hombre - profesora McGonagall.

- Buenas noches Hagrid, algún problema? -preguntó Dumbledore.

- Ninguno, se quedó dormido mientras volábamos sobre Bristol.

- Interesante artefacto - dijo señalando la moto.

- Ah sí, me la dejó Sirius Black.

- Sirius? Dónde lo viste? - preguntó el profesor.

- Cuando salía de la casa de los Potter, quería llevarse a Harry, pero yo le dije que tenía órdenes suyas de traérselo, y entonces me dejó la moto.

- Hiciste bien Hagrid -dijo de manera un tanto misteriosa.

Hagrid le entregó el niño al profesor y comenzó a llorar ruidosamente.

- Cálmate Hagrid -le dijo la profesora McGonagall, dándole palmaditas en el brazo - te van a escuchar.

- Es que me da tanta pena el pobre niño, mire que venir a pasarle a gente tan buena como Lily y James, todavía no puedo creerlo.

- Si, si es todo muy triste, pero debes controlarte -decía la profesora, mientras parpadeaba furiosamente para evitar que rodaran las lágrimas.

Mientras Dumbledore había colocado una carta bajo las frazadas del niño que aún dormía. Se quedó mirándolo un largo rato, suspiró y dijo:

- Buena suerte, Harry Potter.

Y después cada quien tomó un camino diferente. Antes de desaparecer en la noche Dumbledore devolvió las luces a las farolas y luego desapareció.

A la mañana siguiente, Petunia Dursley se llevó la mayor sorpresa de su vida, cuando fue a sacar las botellas de leche y se encontró con el pequeño en la puerta. Rápidamente y sin saber por qué lo tomó en brazos y entró en la casa. Una vez dentro se fijó en la nota que llevaba el pequeño, se la sacó procurando no despertarlo y la leyó. Era la carta más extraña que había recibido en su vida, en ella el director del colegio donde había estudiado su hermana pequeña, le decía que ésta había fallecido junto con su esposo y cómo, además le explicaba que había hecho un encantamiento que había quedado sellado en el momento en que tomó al niño en sus brazos y lo introdujo en su casa. Petunia pasó por una variedad de sentimientos encontrados. Primero el horror de enterarse de la muerte de su hermana, si bien era cierto que hacía mucho tiempo que no se veían y que ella fingía que no tenía hermana, la verdad es que seguía siendo su hermana, luego angustia por el pequeño que tenía en su regazo, cómo reaccionaría Vernon, cómo haría ella para cuidar de dos niños, además con toda seguridad ese niño sería igual de anormal que su desdichada hermana y el infeliz de su marido. Poco a poco iba retomando su carácter amargo. Para cuando Vernon hizo su aparición en la salita ya había tomado varias decisiones y afortunadamente ninguna incluía deshacerse de Harry (sabía que no podía). Se quedarían con el chico, eso no le restaría cuidados a su pequeño hijo y por último no permitiría de ninguna manera que tomará el mismo camino de sus padres.

 

- Qué es eso? - preguntó Vernon señalando el pequeño bulto

- Es el hijo de Lily, ella ha muerto y el inútil de su esposo también y tendremos que quedárnoslo.

- QUE??? No puedes tomar una decisión así sin consultarme, que hay de Dudley?

- Ya me las arreglaré y por supuesto no permitiré que le haga ningún daño a Dudders, lo protegeré de él - cosa completamente innecesaria, como quedó demostrado con el tiempo, quien necesitaba protección era Harry.

- Pero Petunia, qué dirán los vecinos y Marge, además

- He dicho que no los quedamos - y salió pisando fuerte sin enterarse de lo demás que su marido parecía querer decirle.

Y así comenzaron para Harry los peores diez años de su vida.

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Bueno he aquí el nuevo cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Igual gracias a todos los que comentan y que tienen la historia en sus favoritos

Nos vemos en el prox cap
bsitos




Sabrina despertó sobresaltada, se levantó y fue a ver a la niña, pero estaba dormida, comenzó a pasearse por toda la estancia. Había tenido un mal día y aparentemente la noche no sería mejor, miró la hora, era un poco más de medianoche. Se preparó un poco de té, se lo bebió lentamente y luego volvió a acostarse. No sabía que le pasaba, pero estaba segura de que algo no iba bien. Despuntaba el alba cuando logró conciliar un agitado sueño.

Acababa de terminar con el desayuno de de Samantha cuando tocaron la puerta. Fue a abrir y se encontró con Minerva.

- Buenos días profesora -saludó

- Buenos días, Sabrina -dijo a su vez, McGonagall - vengo a quedarme un momento con la niña, el profesor Dumbledore desea verte en su despacho, utiliza el pasaje secreto por favor, los pasillos están llenos de alumnos.

- Está bien profesora, trataré de volver lo antes posible.

Le dió un beso a su pequeña ahijada y salió rumbo al despacho del director. Caminó por un estrecho pasadizo y al llegar al final asomó cuidadosamente la cabeza para asegurarse de que no había nadie, dijo la contraseña y subió. El director la esperaba y la hizo pasar.

- Buenos días, Sabrina - saludó el anciano - siéntate por favor.

- Buenos días, profesor - saludó a su vez - dígame, para qué me mandó a llamar?

El anciano se quedó observándola, con aquellos ojos que parecían traspasarte, juntó las yemas de sus dedos y se quedó un momento pensativo. Luego se levantó, caminó hasta ella y le tomó las manos. Todo esto disparó una súbita señal de alarma en la mente rápida de Sabrina, algo no estaba bien, esa actitud del director no era habitual.

 

- Debes ser fuerte querida niña -dijo con voz suave - lo que tengo que decirte va a causarte mucho dolor.

- No
-dijo la joven

- Lo lamento profundamente, pero James y Lily están muertos.

Sabrina no se dio cuenta de que se había puesto de pie, pero de pronto por su cerebro empezaron a circular una serie de imágenes de todos los años pasados juntos, Lily en el expreso de Hogwarts, Lily en el comedor, Lily en un baile con James, James atrapando la snitch, James y Sirius alborotando en la sala común, Lily confiándole que estaba embarazada, Lily y James el día de su boda, el día del nacimiento de los gemelos, el bautizo y por último el día de la despedida y las palabras de Lily resonaron en su cabeza "No sé por cuánto tiempo llevarás esta responsabilidad sobre tus hombros, pero cuídala mucho y asegúrate de decirle a diario que la amamos". En ese momento se quebró, profirió un tremendo grito de dolor y cayó de rodillas ahogada en un mar de lágrimas.

Dumbledore, sentía una profunda pena, pero aún debía darle una noticia igualmente dolorosa, sin embargo le concedió unos minutos para que se desahogara un poco. Luego la ayudó a levantarse y a sentarse nuevamente. Cuando la vió un poco más calmada y se disponía a hablar, ella lo hizo primero.

- Dónde está Sirius, aún no ha vuelto de su misión, ya sabe todo esto? - pregunto aún sollozante.

- Sabrina, debes ser fuerte - comenzó el director y vió el espanto en los ojos de la muchacha - sé que no será fácil aceptar lo que voy a decirte, pero Sirius fue el que traicionó a los Potter - y con paciencia procedió a explicarle todos los sucesos.

Mientras el director hablaba Sabrina sentía una opresión en el pecho que amenazaba con explotar, un dolor tan intenso se había apoderado de ella, que creía que en cualquier momento se partiría por la mitad. Dumbledore seguía hablando, pero no estaba seguro de si la chica lo estaba escuchando, tenía una mirada como ausente. Terminó de narrar los hechos y guardó silencio. Sabrina fijó sus ojos en los de él y preguntó con una serenidad que lo sorprendió:

- Y eso es todo, lo dejaron ASI, NO INVESTIGARON? - a medida que hablaba su ira crecía y su voz iba en aumento.

- Sabrina, entiendo cómo te sientes, pero

- NO, no entiende. Acaban de enviar a un hombre inocente a Azkaban, sin pruebas, sin juicio. Eso le parece justo?

- Sabrina, -dijo con paciencia - parece que has olvidado que Sirius era el guardián secreto de los Potter.

- No, usted - y acentuó la última palabra - ha olvidado que ellos acordaron que sería alguien más, alguien menos obvio.

- Pero eso nunca sucedió, James no me avisó.

- El que no se lo haya dicho, no significa que no lo hiciera.

- Sabrina, hubo testigos del hecho. Entiendo que te cueste aceptarlo, pero Voldemort era especialista en seducir a la gente y Sirius pertenece a una familia, que es por todos sabido que apoya las ideas de Voldemort. Además teniendo en cuenta los que Voldemort le hizo a Regulus, es apenas natural que Sirius

 

- NO SE ATREVA SIQUIERA A INSINUAR QUE SIRIUS ERA UN COBARDE - grito la chica fuera de sí - Y TAMPOCO ERA UN TRAIDOR, HABRIA PREFERIDO MORIR ANTES DE ENTREGAR A SUS AMIGOS.

- Escúchame

- Ya escuché suficiente - dijo Sabrina. Miró a Dumbledore con odio, pero habló con una frialdad como si hace un minuto no hubiese estado gritando - no me importa si usted no lo cree, no importa que todo el Ministerio diga que es culpable. Sirius Black no es un asesino y voy a demostrarlo.

Salió dando un portazo. Dumbledore consideró por un momento seguirla, pero después pensó que sería mejor darle algo de tiempo para asimilar todos los horrores que acababa de contarle. También pensó en todo lo que dijo la joven y duda se clavó en su mente. Y si estaban equivocados? Y si habían cometido un error? Y si James en verdad había cambiado de guardián sin participárselo? Pero por qué no se lo había dicho, en caso de que efectivamente hubiese sucedido así, había tenido la oportunidad de hacerlo, hacía pocos días que había hablado con él en ocasión de pedirle la capa de invisibilidad. No tenía respuesta para esas preguntas. Miró a los retratos de los antiguos directores y dijo:

- En verdad que el amor es una fuerza maravillosa - y con estas enigmáticas palabras se dispuso a abrir el correo que estaba llegando en ese momento.

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Hola
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que dejan comentarios y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

Ya habían pasado casi tres meses desde la muerte James y Lily y la captura de Sirius. Sabrina se había convertido en apenas algo más que una sombra, había perdido, el apetito, el sueño y las ganas de vivir, de no haber sido por la pequeña Samantha, quién sabe qué hubiera pasado, afortunadamente la niña era un sol, apenas si daba qué hacer, era casi como si supiera el dolor por el que estaba pasando su madrina.

Se negaba a recibir ni la a la profesora McGonagall ni a Dumbledore. Pero tenía que hacer algo, no podía seguir allí encerrada, necesitaba demostrar la inocencia de Sirius a como diera lugar. No tenía idea de qué podía hacer, pero algo tendría que hacer. Pero al mismo tiempo tenía que pensar en la niña, la pobrecita no tenía a nadie más y ciertamente no la dejaría en manos de la horrible hermana de Lily. Ella misma había sido testigo de la cantidad de veces que su amiga intentó acercarse a Petunia y ésta la rechazaba llamándola fenómeno, no asistió a la boda de sus amigos y por supuesto no los invitó a la de ella.

Realmente estaba en una encrucijada, por un lado su necesidad de demostrar la inocencia de Sirius y por la otra el juramento que le había hecho a sus amigos de cuidar y proteger a sus hijos; en realidad ya se sentía bastante mal con eso, ya que por Harry, en este momento, no podía hacer nada.

Así seguían pasando los días y no encontraba una solución que le pareciera adecuada. Sin embargo, había llegado a la conclusión de que lo más prudente era esperar a que se calmaran un poco las cosas en el Ministerio y solicitar una vista, para demostrar la inocencia de Sirius, por lo menos conseguirle un juicio justo. Pensaba también en sus otros amigos, qué estarían haciendo, eran muy pocas las noticias que recibía, el profeta hablaba de capturas de mortífagos y de pérdida de aurores en la tarea, pero por fortuna en ninguna de esas bajas figuraban ni Alice, ni Frank, ni Remus o Peter, por lo que suponía que de momento estaban a salvo. Le habría gustado tanto hablar con Remus, sabía que él la apoyaría. Era una lástima que se hubieran visto obligados a ocultarle también a él, la existencia de la niña. Dumbledore le había dicho, que para justificar su ausencia, dirían que estaba en una misión en el extranjero, pero ahora más que nunca echaba de menos a sus amigos.

 

Los meses iban pasando a velocidad extrema, sin embargo para Sabrina todos los días eran iguales, la tristeza se había instalado en su cuerpo como si de otro órgano vital se tratase. Sin embargo, hacía todo lo posible por ser una madre alegre y cariñosa para la pequeña.

Una tarde, para sorpresa de la profesora McGonagall, Sabrina le envió un patronus diciéndole que necesitaba hablarle. Teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que la joven llevaba encerrada y sin querer hablar con nadie, la profesora se apresuró a terminar con la clase y se dirigió al área reservada del castillo.

- Buenas tardes, profesora, pase por favor - dijo la chica al abrir la puerta.

- Me alegra mucho que hayas decidido por fin comunicarte y espero que no sea por nada malo con la niña.

- No, profesora, la niña está perfectamente bien, pero ciertamente necesito pedirle algo.

- Qué será? - preguntó intrigada la mujer.

- Verá, necesito salir del castillo y que usted se quede con Samantha.

- Salir del castillo? Sabes que eso no es posible - dijo con voz autoritaria la profesora.

- Profesora, llevo casi dos años aquí, "necesito" de veras salir.

La profesora McGonagall, a pesar de su aspecto severo no era una persona de mal corazón y se compadeció al ver a la joven en el estado deplorable en el que se encontraba, y atendiendo a la súplica de su voz le dijo:

- No te prometo nada, tengo que hablar con el director y dependiendo de lo que él me diga entonces veremos.

- Gracias profesora.

Después de esta breve conversación, la profesora McGonagall se fue derecha a hablar con Dumbledore, era muy extraña la petición de la chica, pero había prometido ayudarla y así lo haría. Llegó a la gárgola de piedra, pronunció la contraseña y subió. Cuando llamó a la puerta el director la hizo pasar.

- Qué la trae por acá profesora? - preguntó con amabilidad.

- Se trata de Sabrina - Dumbledore la miró interrogativamente - quiere salir.

- Salir? A dónde?

- No lo dijo, pero Albus, créeme esa pobre niña necesita realmente distraerse. No digo que no esté feliz con la pequeña, pero después de todo lo sucedido

- No creo que sea distracción lo que está buscando y es precisamente por todo lo que ha sucedido es que considero arriesgado que salga.

- No entiendo - se extraño la profesora.

- Me temo, que intente ir al Ministerio en busca de justicia para Sirius, y usted sabe como están las cosas en este momento con tantos juicios llevándose a cabo. Yo mismo ya estoy cansado de asistir a tantos.

Se quedaron un rato en silencio, evaluando la situación. Dumbledore pensó en ir a hablar con ella, pero si no había pedido hablar directamente con él es porque aún estaba resentida pensando que él no quiso hacer nada por Sirius. No, mejor sería que hablara con Minerva.

 

- Bien, dígale que puede salir, pero con varias condiciones. La primera que procure hacerse notar lo menos posible, ya que todos piensan que está en el extranjero y es de suma importancia que sigan creyéndolo. Segundo, no debe ir al Ministerio bajo ninguna circunstancia, y esto profesora, hágale entender que no ayudará en nada a Sirius en estos momentos. Y por último que no esté fuera más de un día, usted no puede hacerse cargo de la niña por mucho tiempo. -concluyó.

- Muy bien, le transmitiré sus instrucciones y le diré que puede hacerlo mañana, le parece bien?

- Si a usted le conviene mañana, pues que sea mañana.

La profesora se dirigió nuevamente a hablar con Sabrina. Le transmitió todo el mensaje de Dumbledore haciendo hincapié en los puntos que él le indicó, pero se sorprendió de que la joven no mostrara la más leve emoción, pensó que le alegraría saber la noticia, pero parecía que le daba igual. No entendía muy bien qué estaba sucediendo, pero llegó a la conclusión de que después de una breve salida y aire fresco, la chica recuperaría algo de su anterior espíritu.

Al día siguiente la profesora llegó temprano como lo había prometido, así es que Sabrina se acercó para despedirse de su ahijada con un beso, pero la niña inexplicablemente comenzó a llorar y se aferró a su cuello, eso era ciertamente extraño, Samantha pocas veces lloraba y menos de ese modo, se entretuvo un rato consolándola hasta que la niña con una mirada de resignación la dejó ir.

Salió de la forma más discreta posible, pero aún extrañada con la actitud de la niña, no solía comportarse así, pero después de un momento sonrió y se dijo a sí misma que era apenas natural que la niña reaccionara así, ya que no estaba acostumbrada a separarse de ella, solo en un par de ocasiones que había ido a hablar con Dumbledore y había sido por lapsos breves. Y aunque la niña no tenía modo de saber que se ausentaría por horas, se imaginó que otra vez se estaba poniendo de manifiesto el poder mágico de la pequeña, al intuir que su madrina estaría lejos, por más tiempo del habitual. Tomó nota mental de hablar con Dumbledore acerca de esto, ya que se acercaba el segundo cumpleaños de Samantha y ya iba siendo hora de hacer algo para controlar la magia de la niña o esto les causaría problemas más adelante.

Marchó decidida hacia su primer destino, pero primero, haciendo uso de su habilidad en Transformaciones, cambió un poco su aspecto por si se diera el caso de encontrar a algún conocido. Una vez hecho esto se dirigió a Gringots, su primera parada. Ahora que solo ella les quedaba a los gemelos, debía hacer los arreglos pertinentes para que su fortuna pasara a los niños en el caso de que a ella le ocurriese algo, y de ese modo asegurar el futuro de los niños, aunque sabía que sus padres les habían dejado bastante oro, ahora lo suyo también pertenecería a ellos una vez que ella no estuviera.

Salió de allí satisfecha de haber dejado arreglado ese asunto. Y ahora se dirigía a un lugar más doloroso, al cementerio. No había podido asistir al funeral de sus amigos, pero ahora le dedicaría un tiempo. Llegó sin dificultad a la tumba de los Potter, pero primero tuvo que esperar que un grupo de magos, se retirara después de haberles dejado un pequeño ramo a sus amigos, ese gesto la conmovió, supuso que había mucha gente que visitaría sus tumbas por la historia de lo que les había sucedido. Se acercó y puso hechizo de alarma, para ser alertada si alguien se acercaba sin que ella lo notara, y luego se sentó frente a sus tumbas y lloró, lloró hasta que pensó que no le quedaban lágrimas, lloró toda su frustración, toda su angustia y todo su dolor. Cuando estuvo un poco más calmada, les habló, les contó de su hija y de lo felices que estarían si pudieran verla, les pidió perdón por no poder cuidar de Harry y por último les habló de Sirius y de su seguridad de que era inocente.

 

No supo cuánto tiempo permaneció allí, pero cuando se dispuso a irse, notó que ya el sol estaba bastante bajo, así que tendría que darse prisa para llegar a su último destino.

Apareció en una calle residencial, pensó en la última dirección de los amigos, rogando que aún fuera esa y efectivamente una casa se materializó frente a ella. Avanzó hasta encontrarse frente a la puerta y llamó. Escuchó pasos apresurados, luego voces que susurraban y por último la voz de un hombre que reconoció al instante.

- Quién es? - preguntó

- Sabrina -dijo escuetamente. Escuchó una expresión de asombro.

- Dónde nació tu madre? - era ahora la voz de una mujer. Sabrina sonrió.

- En San Petersburgo - contestó.

Enseguida se abrió la puerta y pudo escuchar un coro de risas alegres y vió dos caras que había echado mucho de menos.

- SABRINA!!!! - gritó Alice y abrazó a su amiga.

- Pasen, no se queden ahí - las instó Frank, y una vez dentro, también abrazó a Sabrina.

Estuvieron conversando alrededor de una hora. Le preguntaron, por supuesto dónde se había metido, y ella les contó la bien ensayada historia, de su viaje al extranjero. Le dolía mentirles a sus amigos, pero era necesario seguir las instrucciones de Dumbledore, ya era mucho con haber ido a verlos. Les preguntó que si podía ver al pequeño Neville, pero le dijeron que por seguridad estaba en casa de la madre de Frank. Hablaron de lo sucedido a los Potter y de lo sucedido con Sirius.

- Aún me cuesta creer que haya hecho lo que dicen - dijo Frank

- Y haces bien - contestó Sabrina - porque yo estoy segura de que las cosas no son como las cuentan.

- Pero querida - dijo Alice - en qué te basas para afirmarlo de una manera tan categórica?

- En que él no era el guardián secreto.

- Pero qué dices? - se sorprendió Frank - todos sabemos que Sirius era el mejor amigo de James.

- Por eso mismo. Ellos acordaron que mejor fuera alguien de quien fuese más difícil sospechar.

- Y a quién escogieron?

- Eso no lo sé, nunca me lo dijeron, además recuerda que yo no estaba aquí -dijo vacilante ante esto último.

- Pues así es difícil que se pueda demostrar su inocencia, si no hay nadie que pueda decir quién era el guardián - concluyó Frank.

- Pero ustedes me creen, verdad?

- Si tu lo dices, nosotros te creemos Sabrina, pero eso no basta para probarlo -puntualizó Frank

- Pero llegado el momento en que me sea posible solicitar un juicio justo, puedo contar con su ayuda?

- Claro que sí - dijeron ambos.

Pasaron un rato más charlando pero llegó la hora en que debía volver al castillo, sus amigos insistieron en que se quedara a pasar la noche, les había dicho que a la mañana siguiente debía partir al extranjero nuevamente, pero ella le dijo que debía reunirse con Dumbledore esa misma noche. Cuando ya se disponía a salir escucharon una tremenda explosión. Frank corrió a la ventana y los vio eran mortífagos.

 

- Alice, ben haber atrapado a Gideon Prewet, de otro modo n podrían estar aquí, envía un patronus, rápido, a la Orden, no podremos solos, son muchos - dijo Frank, desesperado.

Sabrina, sintió que el corazón se le encogía, pensó en sus amigos, pensó en los gemelos, tenía que salir de esto. Los mortífagos comenzaron a atacar y derribaron la puerta. La lucha fue brutal pero corta, tal como había dicho Frank eran muchos. A los pocos minutos de lucha los tenían atados en el piso.

- Ahora - dijo la voz fría de una mujer - quien de ustedes me va a decir dónde está mi señor?

- Vete al infierno Bellatrix - gritó Frank

- Tú irás primero imbécil, Cruccio.

Frank se retorcía y gritaba de dolor. Las lágrimas corrían por las mejillas de Alice y las mías que mirábamos impotentes como torturaban a su marido.

- Veamos, estas más dispuesto a colaborar? - dijo la desagradable mujer.

- Tendrás que matarme, porque no lo sé y aunque lo supiera no te lo diría - jadeó Frank

- Con que muy valiente, no? Veamos que piensa tu insípida mujercita - se volvió hacia Alice - Cruccio

- NOOOO - gritó Frank, pero igual no podía hacer nada.

Después de lo que parecieron siglos, Alice se desplomó sin sentido. Dónde estaban los miembros de la Orden? Se preguntaba Sabrina desesperada.

- Y a quién tenemos aquí? -dijo Bellatrix mirando a Sabrina - Vaya, vaya. No es esta la estúpida novia del traidor de mi primo?

Traidor, pensó Sabrina, era a esta mujer a quien tenía que atrapar para demostrar la inocencia de Sirius, si ella lo llamaba traidor quedaba demostrado que nunca estuvo bajo las órdenes de Voldemort. Por un momento se había olvidado del peligro en el que estaba, hasta que sintió un dolor lacerante, parecía como que el cuerpo entero estuviera ardiendo. Bellatrix le había lanzado la maldición y ni la había escuchado. No supo por cuánto tiempo la estuvieron torturando, a lo lejos le parecía escuchar los gritos de dolor de Frank y de Alice, que había recuperado el conocimiento solo para ser torturada de nuevo. Poco a poco fue cayendo en una oscuridad opresiva. Lo último que recordó haber escuchado era ruido de una lucha y se sumergió en la nada.

Despertó, pero no podía abrir los ojos, sentía un terrible dolor por dentro. Trató de abrir los ojos, pero la cabeza le dolía terriblemente. Trató de recordar dónde estaba y qué había pasado. Escuchaba susurros pero no podía identificar las voces. Hizo un gran esfuerzo y abrió los ojos. Todo le parecía blanco y le ardían los ojos.

- Dónde estoy - preguntó a nadie en particular porque lo que lograba ver, lo veía borroso, como a través de una niebla muy espesa.

- No te muevas, trata de descansar - dijo una voz que le resultaba familiar pero que no lograba identificar.

- No puedo, debo
- qué era lo que debía hacer?

- Debes descansar -dijo la voz.

Estaba, perdida, adolorida, desorientada. Dumbledore, pensó, es Dumbledore.

 

- Dumbledore -dijo la chica

- Debes descansar para poder recuperarte - le dijo el anciano director.

- No, ya sé cómo ayudar a Sirius. Bellatrix, ella sabe que es inocente.

Dumbledore, la miró con consternación. La pobre muchacha no sabía en el estado lamentable en el que se encontraba, así que no le diría que de poco o nada serviría el testimonio de una mortífaga. Así que la dejó en paz.

- Tienen que interrogarla -seguía diciendo la chica con un hilo de voz.

- Lo haremos, ahora descansa.

Volvió a caer en esa nada, en la que estaba apenas consciente de lo que sucedía. Pero de pronto se dio cuenta que hablaban de ella.

- Lo siento, profesor - decía un hombre - ya no hay mucho más que podamos hacer, la destrozaron por dentro con esas maldiciones, aún no me explico cómo es que aún
- calló al notar que la chica había abierto los ojos.

El sanador salió y la dejó con Dumbledore, quien la miró, y la chica vio en sus ojos una profunda tristeza.

- Alice y Frank? -preguntó Sabrina.

- Recuperándose - mintió el anciano.

- Profesor, lamento haberle gritado y
- se interrumpió, cada palabra le costaba un gran esfuerzo, notó que las lágrimas corrían por sus mejillas.

- Tranquila, todos en algún momento de nuestras vidas perdemos el control, y tú tenías sobrados motivos para ello - dijo Dumbledore.

- Profesor, cree que podré ver a Lily y a James? Necesito pedirles perdón.

- Por qué, tú no has hecho nada malo.

- No podré cumplir con la promesa que les hice, les he fallado - sollozaba con desconsuelo.

- Claro que podrás verlos, pero no tienen nada que perdonarte, has hecho cuanto te correspondía hacer - dijo el profesor.

- Profesor -dijo la chica en un susurro apenas audible - júreme que cuidará a los gemelos y que hará lo posible por demostrar la inocencia de Sirius..

- Te lo juro -contestó el profesor

Sabrina vio a su anciano profesor que la miraba con profundo dolor y por su mejilla corría una solitaria lágrima, fue lo último que vio antes de que la vida escapara de cuerpo.

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He aquí otro cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

Para los que no pueden dejar comentarios acá les aviso que también pueden enviarlos a [email protected]

Mis disculpas a todos mis lectores pero he tenido problemas con el internet les subo varops cap..lamento los cruccios que enviaron por la muerte de Sabrina, pero la vida de Samantha debe ser lo mas parecido a la de Harry...luego veran por qué...besitos y que lo disfruten...

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Dumbledore se encontraba sentado en el sillón frente a su escritorio, repasando mentalmente los últimos sucesos acaecidos. Voldemort había desaparecido por el momento, pero su estela de odio y maldad aún amenazaba al mundo mágico y anoche se había cobrado tres vidas más Frank y Alice Longbothom en el hospital y Sabrina fallecida. Tres niños a los que se les presentaba un futuro difícil. Tenía que tomar una decisión y tenía que hacerlo inmediatamente. Se levantó del sillón y salió de su despacho rumbo al ala privada del castillo.

 

- Albus, por fin -exclamó la profesora McGonagall - qué pasó?

- No sobrevivió. - dijo con pesar - Los sanadores hicieron cuanto pudieron pero estaba muy dañada.

- Santo cielo, y ahora qué sucederá con la niña? La llevará con los muggles también?

- No, aparte de que no la recibirían, aún no ha pasado el peligro.

- Entonces, qué se va a hacer con ella?

- Bueno, está claro que en el castillo no puede quedarse porque no tenemos a nadie a quien confiársela, en el mundo mágico aún corre peligro, así que su única oportunidad está en el mundo muggle.

- Pero usted dijo

- No me refiero a sus tíos, irá a un orfanato.

- Dumbledore -dijo la profesora con indignación - la hija de Lily y James Potter a un orfanato? Eso es
es

Pero al parecer no encontró las palabras adecuadas para expresar su ira. Solo pensar en la situación la hacía sentir enferma.

- Profesora tranquilícese, el lugar al que pienso llevarla, no es solo seguro, sino que la cuidaran y la trataran bien.

- En esos lugares no tratan bien a nadie. Además, podría ser adoptada por una familia muggle.

- Créame profesora eso no sucederá.

- Cómo puede estar tan seguro?

- Mi querida profesora, los muggles no adoptan a niños magos o brujas, tiene que ver con un rechazo instintivo relacionado con la magia que los rodea, y si de algo podemos estar seguros es que esta pequeñita tiene grandes dosis de magia consigo.

Dicho esto y aunque la profesora McGonagall aún no estaba muy convencida del buen juicio de esa decisión, le entregó la pequeña al profesor. Con lágrimas en los ojos la despidió sabiendo que no volvería a verla hasta dentro de nueve años.

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Dumbledore se apareció en un prado, la primavera y toda su explosión de color se percibía mejor en el campo, este era un lugar lleno de colores brillantes, el olor floral llenaba el ambiente y el canto de las aves alegraba el lugar. No muy lejos de allí se divisaba una construcción grande de piedra sólida, antes de proseguir su camino decidió modificar su atuendo, de modo de no llamar tanto la atención de los habitantes del lugar a donde se dirigía. Unos momentos después estuvo frente a las puertas. El lugar sería el más improbable de imaginar, era un Convento, en ese lugar se dedicaban a recibir niños abandonados y empleaban sus buenos oficios en conseguirles hogares apropiados. Llamó y en seguida fue atendido.

- Buenos días, en que puedo servirle - preguntó la dulce voz de una mujer.

- Buenos días, sería tan amable de conducirme hasta la madre Cecilia? - preguntó

- Sígame - invitó la religiosa, sin hacer preguntas.

Recorrieron varios pasillos y subieron varios tramos de escaleras. A lo lejos se oían risas, indudablemente había niños jugando en algún lugar no muy lejos.

- Tienen muchos niños estos días - dijo el profesor

- Siempre son muchos, pobrecillos y pocas las almas caritativas que los acojan.

Aunque la madre no había hecho preguntas, era fácil imaginar la razón de la visita de aquel extraño hombre, demasiado anciano y con una pequeña en brazos, sin duda otra criatura que pasaría a residir en aquel lugar.

 

Llegaron ante una gruesa puerta de madera. La hermana llamó y recibió la orden entrar. Anunció al extraño visitante, lo hizo pasar y se retiró discretamente.

- Albus Dumbledore - dijo la Madre Cecilia, con cierto deje de diversión en la voz - no pensé que volvería a verte algún día.

- Cecilia, yo también me alegro de volver a verte.

- Siéntate, nunca fuimos tan amigos como para merecer una visita de cortesía y por la compañía que traes - dijo viendo a la pequeña - dudo mucho que lo sea. Cuál es la historia? Porque tú estás demasiado viejo como para que sea tuya, amén de que es muy linda.

- No dice algo tu religión - dijo divertido Dumbledore - acerca de la compasión y la misericordia, porque no estás demostrando mucho de eso.

La Madre Cecilia era hija de un Squib al que Dumbledore había ayudado hacía muchísimos años atrás, el agradecimiento del hombre lo heredó la hija, y aunque como dijo nunca habían sido grandes amigos Dumbledore siempre estuvo al corriente de su vida y ocasionalmente se vieron. Ella era una persona alegre y llena de vida, ya estaba bastante mayor, por supuesto, pero aún conservaba ese espíritu y como es claro tenía vastos conocimientos acerca del mundo mágico pero a pesar de que su religión condenaba la magia como algo maligno, ella mantenía la diplomática posición de que ambas contaban las mismas historias con diferente lenguaje.

Dumbledore habló mucho tiempo con ella contándole la historia de la pequeña Samantha. Y las razones por las que necesitaba que le dieran acogida.

- Sabes que no podría negarme, aquí será bienvenida.

- Gracias, supongo que de más está decirte que no intentes que alguna familia la adopte, no resultaría.

- Me lo imagino.

- Vendré por ella al cumplir los once años para que ingrese a la escuela, pero deberá regresar siempre en verano al menos algunos días, a medida que vaya creciendo irá haciendo amigos y estos la invitaran a pasar los veranos con sus familias.

- Muy bien, yo me encargaré, y si yo no estuviera para entonces, dejaré instrucciones al respecto.

- Si tú no estuvieras? No estarás pensando en cambiar de lugar a estas alturas.

- Ja, claro que no - rió con ganas la religiosa - pero nuestro promedio de vida es considerablemente menor que el de los magos, y yo ya estoy bastante vieja.

- Lo siento, no quise ser imprudente - dijo Dumbledore apenado, y la mujer volvió a reír con ganas al ver el embarazo del anciano.

Dumbledore le agradeció nuevamente y se despidieron. Cuando llegó a la colina donde se había aparecido se volvió hacia la construcción, la miró y dijo:

- Al igual que tu gemelo, crecerás sin tu familia, pero es probable que tengas más amor. Buena suerte Samantha Potter, te veré en unos años - dicho esto, lanzó un último encantamiento, se giró y desapareció.

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Las cosas en el mundo mágico se iban estabilizando, los Lestrange fueron enviados a Azkaban. La noche del ataque a los Longbothom y a Sabrina, fueron atrapados por los aurores y posteriormente llevados a juicio, lo curioso es que el hijo de Crouch estaba entre ellos, y aunque gritaba que era inocente fue atrapado y enjuiciado junto con ellos y enviado a Azkaban también. Sirius vio cuando llevaron a su prima, si hubiera sabido por qué estaba ahí, la habría matado con sus propias manos.

 

A Dumbledore le volvieron a pedir que aceptara la cartera de Ministro de Magia, pero nuevamente la rechazó argumentando que nunca dejaría Hogwarts, así que Cornelius Fudge fue nombrado ministro. El señor Croch cayó en desgracia después de lo de su hijo.

El jugador de quidditch Ludo Bagman también fue enjuiciado pero fue hallado inocente. Severus Snape también fue acusado pero nunca lo enjuiciaron porque Dumbledore respondió por él.

En suma la comunidad mágica poco a poco fue retornando a la normalidad.

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Los años iban pasando y los gemelos iban creciendo, por su parte Harry como un marginado con su familia. No lograba entenderlo, siempre era acusado de cualquier cosa, extraña o no, que sucediera a su alrededor, lo trataban como si fuera algo peligroso, hasta la más tonta de las ideas les parecía ofensiva. Aunque debía admitir que algunas cosas no eran del todo normales y aunque no les encontraba explicación tampoco creía merecer los castigos que le endilgaban. Ciertamente no podía explicar como por el temor a ir con un ridículo corte de cabello que la había hecho tía Petunia, al día siguiente lo tenía exactamente igual a antes del corte, en realidad su cabello crecía de esa absurda manera siempre. Tampoco podía explicar cómo un día mientras corría para escapar de su primo y su pandilla había terminado en el techo de la escuela. En realidad tenía que admitir que le sucedían cosas muy extrañas.

Además estaba aquella extraña sensación de que había alguien esperando por él en algún lugar, aunque sabía que no tenía más familia que sus tíos soñaba con que algún día vendría alguien por él y le diría que ya no tenía que vivir más allí. Aparte de eso había extraños en la calle que a veces lo saludaban, pero cuando intentaba acercarse estos desaparecían. Sí, en realidad tenía una vida muy extraña.

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Muy lejos de allí en algún lugar de Escocia, había una niña tendida en el suelo mirando el cielo, las monjitas decían que sus padres se habían ido al cielo pero aunque se había pasado la vida mirándolo, no lograba verlos. Las monjitas eran muy buenas y la querían mucho, sobre todo la madre Cecilia, pero ella nunca había logrado sentirse parte de ese lugar, ella sabía que era diferente, pero desde que podía recordar había tratado de que no se notara mucho, especialmente desde que la madre Teresa había entrado en su cuarto y había visto algunas cosas volando por la habitación y había salido corriendo en busca del padre Joseph, por suerte la que vino fue la madre Cecilia y había tenido una larga conversación con ella, le había preguntado si tenía algo que ver con lo que había pasado, a la madre Cecilia no podía mentirle y no quería hacerlo así que le dijo que sí.

La madre le explicó que no había nada de malo en ella, pero que era mejor que no hiciera esas cosas porque asustaba a los demás, la pequeña no entendió por qué debían asustarse, pero la madre era tan buena con ella que no quiso contrariarla y a partir de entonces, no es que había dejado de hacer cosas extrañas, pero procuraba que nadie la viera, pero aún así la madre Teresa evidenciaba que no la quería.

 

En ese lugar no podían hacerse muchos amigos, habían niños que llegaban y se iban, unos duraban más tiempo que otros, pero finalmente se iban. Incluso Mary, una niña de su misma edad que había permanecido casi tanto tiempo como ella, pero hacía poco también ella se marchó.

En la escuela les enseñaban muchas cosas, a ella le encantaba estudiar y aprendía muy de prisa, pero lo que más le gustaba era leer, le encantaban los cuentos que hablaban de castillos y princesas, de brujas, dragones y aventuras. Dos o tres veces al año los llevaban de paseo a algún lugar interesante. En uno de esos paseos los llevaron a un antiguo castillo, ese día fue tremendamente divertido, había visto un fantasma, lo había seguido y había hablado con él, claro el fantasma quiso burlarse de ella diciéndole que si lo podía ver es porque era una bruja, solo se lo contó a la madre Cecilia y ella se rió mucho.

Había dos cosas que la inquietaban mucho, siempre había tenido la sensación de que había alguien a quien debía encontrar, en el fondo de su corazón algo le decía que era importante. Y lo otro es que creía que tenía una salud extraña de pronto sentía dolores como si la estuvieran golpeando y siempre le salían moretones después de eso, era algo para lo que el médico que los atendía no tenía explicación.

Pero lo que la ocupaba por esos días era que mañana cumpliría once años y las monjitas cada año le hacían un pastel muy rico ese día. De pronto escuchó que la llamaban, seguro que se le había hecho tarde otra vez para la hora de la comida, si era así le esperaba una buena regañina, corrió tan aprisa como pudo pero no tanto para que no le pasara lo que le pasó en una oportunidad que por correr tanto el viento la elevó y terminó en el techo del granero.

- Samantha niña, dónde te habías metido - dijo la hermana - la madre Cecilia quiere verte.

La niña salió disparada hacia el despacho de la madre, llegó sin aliento ante la puerta y llamó, cuando le dieron permiso para pasar, así lo hizo. En el despacho se encontraba un anciano así que se detuvo y dijo:

- Lo siento madre, pero la hermana Margarita me dijo que me llamaba, puedo volver más tarde.

- No hija pasa, pasa.

La niña termino de ingresar al despacho y miro disimuladamente al anciano señor que se encontraba allí.

- Samantha, este es el profesor Albus Dumbledore, y viene a hablar contigo.

La pequeña abrió mucho los ojos, ya estaba a mitad de camino a darle la mano, cuando se percató de lo que había dicho la madre. A hablar conmigo? - se preguntó

- Hola Samantha - dijo el hombre extendiendo la mano para tomar la suya.

Enseguida Samantha tuvo la extraña sensación de conocerlo y eso se tradujo en una inmediata sonrisa. Ese hombre era alguien en quien se podía confiar y habitualmente ella no se equivocaba en sus juicios.

- Bien Albus, los voy a dejar solos para que conversen a gusto

- No es necesario, preferiría que esta linda damita y yo diéramos un paseo por ese hermoso jardín que tienen aquí. Si ella está de acuerdo, por supuesto.

Samantha sonrió, extendió su mano y salieron. Caminaron hasta el jardín en silencio comenzaron a caminar y él se interesó por las flores y Samantha le decía sus nombres.

 

Llegaron a un extremo del jardín y Dumbledore le preguntó si podían sentarse allí a lo que la niña le respondió afirmativamente. Se sentaron y el profesor comenzó a hablar.

- Supongo que te estarás preguntando por qué estoy aquí y qué es lo que tengo que decirte?

Las monjitas le habían dicho que ser curiosa no era bueno, pero al mismo tiempo a este hombre al igual que a la madre Cecilia, no se le podía mentir. Así que hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

- Bien, en primer lugar vengo a ofrecerte ingresar en del colegio el cual soy director - dijo.

La niña abrió mucho los ojos y ahora si ni modo, había que preguntar.

- Y qué colegio es ese? Por qué viene a ofrecerme entrar a él? Quién es usted? - lo dijo todo de carrerilla.

- A ver vamos despacio, en cuanto a quien soy ya lo sabes, pero te lo repetiré, soy Albus Dumbledore y soy director del Colegio Hogwarts, y el motivo por el que vengo a ofrecerte ingresar a él es porque estas inscrita desde que naciste.

- Desde que nací - repitió la niña, su mente trabajaba a toda prisa - entonces usted conoció a mis padres - no era una pregunta, era una afirmación.

- Así es, los conocí. - dijo y esperó pacientemente que la niña siguiera preguntando, pero como el silencio se prolongaba, pregunto - Hay algo más que desees preguntar, no lo consideraré grosero pregunta todo lo que desees.

La niña volvió a abrir mucho los ojos, acaso le había leído la mente, estaba pensando justamente en si sería grosero hacer demasiadas preguntas.

- Qué colegio es ese, he leído acerca de muchos colegios y ese nunca lo he visto mencionado en los libros.

- Ahhh es que se trata de un colegio muy especial - dijo - es un colegio de Magia y Hechicería

Ahora si es verdad que su imaginación se descarriló. Magia, había dicho magia? Acaso este hombre pretendía burlarse de ella, tan pronto lo pensó se arrepintió, claro que no, no se estaba burlando, pero entonces
no podía ser
lo miró con los ojos muy abiertos y con la pregunta escrita en ellos.

- Si, pequeña eres una bruja.

- Y mis padres, también? - preguntó vacilante

- Si, así es, ellos también.

- Pero entonces como es que terminé en un lugar como este?

- Por qué dices eso, acaso lo has pasado mal aquí?

- No, no, me han tratado muy bien, pero ya sabe, aquí la magia se considera algo malo.

- No todos lo ven así, no es cierto? - preguntó - la madre Cecilia por ejemplo.

- Bueno, si - dijo confundida.

- Pero aún no me has contestado, aceptas la plaza?

- Claro, que sí - contestó la niña

- Fantástico - exclamó Dumbledore alborozado - entonces mañana vendré por ti para llevarte a comprar tus cosas.

- Pero profesor - dijo la niña, súbitamente preocupada - yo no tengo dinero

- No te preocupes por eso, tus padres dejaron dinero para tu educación. Ahora permíteme ir a despedirme de la madre Cecilia y prepárate porque mañana vendré temprano por ti.

- Profesor - dijo sonriente la pequeña - mañana es mi cumpleaños y creo que será el mejor cumpleaños de mi vida. Hasta mañana - se despidió y salió corriendo.

- No te lo imaginas aún.

Esa misma noche, mientras Samantha permanecía despierta, en una cabaña sobre un peñasco muy lejos de allí, su hermano recibía la misma noticia que ella había recibido más temprano, solo que él tardó un poco más en creerlo.

 

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El Callejón Diagon estaba muy concurrido esa mañana, apenas entraron Samantha se sintió transportada a otro mundo, "su" mundo, miraba a todos lados y ya había perdido el temor de preguntar, así que preguntaba y preguntaba. En determinado momento el Profesor se detuvo bruscamente.

- Hagrid, no era aquí donde nos reuniríamos.

- Lo siento profesor, lo que sucede es que
por las barbas de Merlín son

A Dumbledore le divirtió la cara de sorpresa de Hagrid, por supuesto ya lo había puesto al corriente de la existencia de Samantha y de hecho iban a reunirse en el Caldero Chorreante en una habitación para que los niños se conocieran. En ese momento un niño salió a la carrera de la tienda frente a la que estaban parados y chocó violentamente contra Samantha y ambos cayeron, cuando se levantaron ambos se miraron con idéntica cara de sorpresa, era como si estuviesen parados frente a un espejo y ambos abrieron la boca para formar una cómica "o" con la boca de la que no salió ningún sonido.

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El Caldero Chorreante estaba tan abarrotado como siempre, así que se formó una pequeña conmoción cuando Dumbledore entró acompañado de los dos niños. Todos los miraban con mudo asombro, y se preguntaban lo mismo, sin embrago el profesor caminó imperturbable hacia Tom, el cantinero, le solicitó la llave de la habitación que había reservado, y guió a los demás escaleras arriba.

El asombro de la multitud que los había estado observando mientras se perdían escaleras arriba, no era nada comparado con el estupor de los niños. Le mente de Harry parecía haberse quedado en blanco, solo veía su cara en otro cuerpo. Mientras que la de Samantha corría a toda velocidad. Había leído acerca de los hermanos gemelos, y ellos sin la menor duda eran idénticos, hasta la extraña marca que tenía en la frente, en forma e rayo, debía tratarse de alguna marca de nacimiento de su familia, este chico era su gemelo, no tenía ninguna duda de ello, pero eso fue algo que la sorprendió inicialmente ahora su mente estaba ocupada en analizar las razones por las cuales los separaron, y en recordar las diferentes ocasiones en que experimentó sensaciones o emociones que no correspondían al momento. Sus pensamientos fueron detenidos bruscamente al escuchar la voz de Dumbledore que se dirigía a ella, lo miró y se fijó que estaban en una pequeña estancia donde se encontraba una mesa redonda, cuatro sillas y un servicio de té y pastas.

- Samantha, quieres tomar asiento, por favor - dijo el anciano. - Tú también Harry

Ambos chicos tomaron asiento. Samantha miraba a su hermano con curiosidad, sin embargo el chico miraba a cualquier lado menos a la niña, ella sonrió, por algún motivo él tenía miedo de mirarla. Por su parte Harry, que por fin había salido de la especie de shock que le había causado el encuentro, estaba preguntándose si no estaría en uno de esos sueños extraños que solía tener con motos voladoras y luces verdes. Sintió que la chica lo estaba mirando con insistencia entonces la miró, la sensación fue la misma, como si estuviese mirándose en un espejo, pero esta vez notó algunas diferencias, ella tenía el cabello más largo y suave (se veía ordenado) y no llevaba gafas, pero por todo lo demás que podía ver eran exactamente iguales, hasta la extraña cicatriz, que había sido lo único que le gustara siempre de su persona.

 

- Bien, debo decirles que este encuentro no resultó como yo lo había planeado, pero eso sólo demuestra que hasta los planes mejor trazados pueden fallar. Sin embargo, -continuó - nada se ha perdido. Supongo que tienen muchas preguntas pero les voy a pedir que tengan un poco de paciencia y me permitan contarles la historia.

Los niños estaban atentos a cada una de las palabras de Dumbledore, éste les fue narrando paso a paso los pormenores de su nacimiento y posterior separación. Pero se vio obligado a ocultar ciertos detalles, en su opinión los niños estaban muy pequeños aún para saber ciertas cosas, claro que esto no resultó sencillo, porque ambos chicos mostraban una mente despierta, y apenas consideró que había llegado al término de todo cuanto podía contarles, los chicos comenzaron a acribillarlo a preguntas.

- Un momento, uno por uno - dijo el anciano - y déjenme decirles que no les mentiré, pero sólo contestaré aquello que pueda decirles.

- Por qué nos separaron? - preguntó Samantha, que fue la primera en reaccionar

- Vaya, lo primero que preguntas y no puedo contestar a eso, no aún, quizá algún día.

- Por qué mi tía nunca me habló de mi hermana? - preguntó Harry

- Sencillamente, porque ella tampoco sabe de su existencia, para ella tu madre solo te tuvo a ti - contestó el director.

Los niños guardaron silencio, como evaluando la conveniencia de hacer más preguntas. Se miraron, de forma más confiada ahora, y parecieron llegar a la misma conclusión. Ya tendrían oportunidad de averiguar más cosas ahora que vivirían en el mundo mágico.

- Niños - Dumbledore los miró a ambos - lo importante de todo esto es que ahora van a estar juntos y que recuerden que sus padres fueron hechiceros muy valientes y talentosos, que se enfrentaron al mago oscuro más peligroso de los últimos tiempos para salvar a nuestro mundo y que, al igual que muchos otros perdieron la vida tratando de proteger a su familia.

Por las mejillas de Samantha corrían unas silenciosas lágrimas, imaginando, no solo a sus padres y a su madrina, sino a todas esas personas que perdieron la vida y que no tuvieron la oportunidad de ver crecer a sus hijos por culpa de Voldemort.

Unos pensamientos parecidos cruzaban por la mente de Harry, mientras miraba llorar a su hermana, quien se había levantado y tenía los brazos cruzados en el pecho, pero el dolor dio paso a una creciente ira dirigida hacia el monstruo que le había hecho esto a su familia y a tantas otras. Se levantó, se acercó a la niña y con delicadeza le levantó el rostro, y le dijo:

- No llores - y le limpió las lágrimas - ya no volverás a sentirte sola, de ahora en adelante yo te protegeré y te juro por la memoria de nuestros padres, que si Voldemort aún está vivo y regresa, algún día pagará por lo que ha hecho, yo me aseguraré de eso - dicho esto, abrazó fuertemente a su hermana.

 

- Ah! La sangre, cosa tan poderosa como el amor - dijo Dumbledore en voz baja a Hagrid, quien había permanecido como mudo testigo de toda la conversación limitándose a llorar y a sonarse fuertemente con un pañuelo de lunares.

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Dumbledore, ordenó que les llevaran el almuerzo a la habitación. Después que habían compartido un delicioso almuerzo, el profesor dio órdenes a Hagrid de que llevase a los niños a hacer las compras, él se excusó diciendo que tenía un par de cosas importantes que hacer pero que se encontrarían nuevamente a la hora de la cena. De ese modo cada uno se fue por su lado.

Lo primero que hicieron fue dirigirse a Gringotts el banco de los magos. En el camino la gente se quedaba mirándolos con descaro, cosa que ponía a los chicos muy incómodos.

- Hagrid - preguntó Harry - por qué todo el mundo nos mira de esa forma?

- Bueno Harry - contestó el hombre - como ya les dijo Dumbledore eres una leyenda, eres la única persona que ha sobrevivido a una maldición asesina y ahora como si fuera poco aparece una hermana gemela de la que nadie tenía conocimiento. Pero no te preocupes por eso ahora, ya te acostumbrarás.

Samantha no estaba muy segura de poder acostumbrarse a ser mirada como una especie de fenómeno, pero decidió tratar de ignorarlo.

Entraron a Gringotts y les llamó mucho la atención los pequeños hombres que trabajaban allí, Hagrid les dijo que eran duendes y que además no eran demasiado amigables.

- Buenos días - dijo Hagrid acercándose a uno que estaba desocupado - venimos a retirar un poco de oro de la cámara de los Potter.

- Tiene su llave señor? - preguntó el duende

- Sí, por aquí la tengo - dijo Hagrid y empezó a sacar una serie de cosas de sus bolsillos, hasta que la encontró.

- Y también tengo una carta del profesor Dumbledore - dijo Hagrid - es sobre lo que usted ya sabe, en la cámara setecientos trece.

- Le diré a alguien que los acompañe abajo, Griphook - llamó, y se acercó otro duende.

- Por aquí por favor - dijo, el llamado Griphook.

Pasaron a un lugar que parecía una cueva, se subieron a un carrito que iba sobre unos rieles y salieron disparados. Harry en medio del ruido que hacía el viento le dijo a Samantha que Hagrid le había dicho que allí había dragones custodiando las cámaras, así que los dos niños se dedicaron a tratar de mirarlos, pero era algo imposible, iban a una velocidad endemoniada, hasta que por fin se detuvieron bruscamente.

Cuando el duende abrió la cámara, los chicos se quedaron asombrados, al ver los montones de monedas, unas de oro, otras de plata y unas pequeñas de bronce.

- Todo de ustedes - dijo Hagrid, sonriente - Las de oro son galeones, las de plata, sickles y las pequeñas de bronce son knuts, pronto aprenderán a usarlas correctamente. Tomó unas cuantas monedas y las metió en dos saquitos, y entregó uno a cada uno. - Esto será suficiente.

 

Después volvieron al carrito y descendieron aún más hasta llegar a la cámara setecientos trece. Se imaginaron que al pertenecer al Colegio, verían en ella tesoros fabulosos, así que se sorprendieron mucho cuando la encontraron vacía, aunque no estaba vacía exactamente, Hagrid se apresuró a tomar un pequeño paquetito y se lo metió rápidamente en el bolsillo. Intrigados los chicos, volvieron a subir al carrito y regresaron a la superficie.

Hagrid estaba visiblemente descompuesto, así que les dijo a los chicos que los dejaría un momento mientras él se daba una vuelta por el Caldero Chorreante. Mientras Hagrid se alejaba tambaleante ellos decidieron entrar a comprarse las túnicas.

Madame Malkin era una señora alegre y parlanchina, se llevó a Harry a un lado de la tienda donde estaba un chico rubio probándose la túnica del colegio, éste los miró y le guiño el ojo a Samantha, quien sintió un desagrado instantáneo. Aunque Samantha fue conducida hacia otro espacio en la tienda, podía escuchar la conversación que tenía su hermano con el rubio. Justo cuando el chico estaba preguntándole a Harry cual era su nombre Madame Malkin le anunció que lo suyo estaba listo.

- Bueno nos veremos en Hogwarts, supongo - dijo a modo de despedida, el rubio y agregó - por cierto, tienes una hermana muy linda y rió de forma desagradable.

Harry le lanzó una mirada asesina, pero no pudo hacer ni decir nada porque en ese momento la mujer le estaba metiendo una túnica por la cabeza.

Salieron de ahí y Hagrid ya los esperaba afuera con dos grandes helados, pero Harry iba cabizbajo.

- Qué sucede? - preguntó Hagrid.

- Nada - mintió Harry, y evitó los ojos de su hermana.

- Qué es el quidditch Hagrid? - preguntó Harry

- Vaya se me olvida lo poco que saben de nuestro mundo.

- No me hagas sentir peor - dijo el chico

- Cómo es eso? - preguntó el hombre. Y Samantha al ver la incomodidad de su hermano fue la que contestó

- Es que Harry estuvo conversando con chico mientras nos probábamos las túnicas - y le contó la conversación con el chico pálido.-
y dijo que los de familia muggle no deberían poder ir a Hogwarts - concluyó.

- Ustedes no son de familia muggle, - miró a Harry y dijo - si hubiera sabido quien eres
el ha crecido oyendo tu nombre si es hijo de magos. Además que sabe él, algunos de los mejores, vienen de familias sin una gota de magia, miren a su madre y vean la hermana que tuvo.

- Entonces, qué es el quidditch? - dijo más animado Harry.

- Es nuestro deporte, como el fútbol pero se juega sobre escobas voladoras, es difícil explicárselos, deben verlo.

- Y qué son Slytherin y Hufflepuff? - preguntó Samantha.

- Son casas del colegio, todos dice que los de Hufflepuff son inútiles, pero

- Seguro que yo estaré ahí - dijo Harry en tono lúgubre.

- Mejor Hufflepuff que Slytherin, las brujas y los magos que se volvieron malos, todos habían estado en Slytherin.

Hagrid les dio de regalo de cumpleaños dos hermosas lechuzas, una hembra blanca de ojos color ámbar y una de color negro y ojos verdes. Harry se quedó con la blanca y Samantha con la negra.

Hicieron el resto de sus compras, ya solo les faltaba la varita y fueron a la tienda de Ollivanders, que según Hagrid era el mejor fabricante de varitas del mundo. La de Harry resultó ser una varita de acebo y pluma de fénix, de veintiocho centímetros, la de Samantha una de sauce con pelo de unicornio y de veintiséis centímetros, muy parecida a la de su madre, según el señor Ollivanders. Pero la niña iba pensando en lo que dijo el fabricante de varitas, acerca de la varita de su hermano.

 

Una vez terminadas sus compras, se dirigieron al Caldero Chorreante a esperar a Dumbledore como habían quedado.

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Dumbledore dejó el Caldero Chorreante y se dirigió derecho al Ministerio, era momento de hablar con Fudge para explicarle acerca de Samantha y hacer pública su existencia. Hablaría con el Ministro y le explicaría todas las circunstancias y dejaría que él tomara las medidas que creyera pertinentes para hacer pública la noticia. Después de eso se limitaría a mantener a la prensa alejada de los niños, y eso no revestía mayores complicaciones, ya que mientras estuviesen en sus respectivas casas, nadie podía acercarse a ellos, y una vez en el Colegio mucho menos.

Salió del Ministerio y se encaminó hacia su próximo destino, menos agradable, pero igualmente importante, la casa de los Dursley. Cuando llegó ante la puerta del número 4 de Privet Drive, suspiró y tocó. Al poco rato se escucharon pasos apresurados y Petunia Dursley abrió la puerta.

- Buenas tardes - dijo Dumbledore con educación - mi nombre es Albus Dumbledore y soy

- Ya sé quién es usted - dijo Petunia con agresividad - lo que quiero saber es que hace en mi casa?

- Podría pasar? Lo que tengo que decirle es realmente importante.

Petunia se apartó, dejándolo pasar, lo hizo seguir hasta el saloncito y paró frente a él conservando cierta distancia.

- Diga lo que va a decir y váyase, no quiero a gente como usted cerca de mi familia.

- Petunia, Petunia -dijo Dumbledore - supongamos que me has invitado a sentarme - y se sentó en un pequeño sofá.

De mala gana Petunia se sentó frente a él. Dumbledore suspiró nuevamente, como lo había hecho antes de entrar a la casa y comenzó su relato. En varias ocasiones Petunia quiso interrumpir pero el él no se lo permitió. Cuando finalizó ella estaba con la boca abierta y cara de espanto. Dumbledore creyó, ingenuamente, que la cara de espanto se debía a los horrores por los que había tenido que pasar su hermana, pero se equivocaba lastimosamente porque cuando Petunia Dursley, recuperó el habla dejó muy clara su posición.

- No pretenderá que me haga cargo también de la otra, no quiero saber nada al respecto, si ha sido criada en un orfanato que permanezca en él, es más, no entiendo por qué no enviaron al chico allí también, en primer lugar.

- Sabes perfectamente por qué - dijo Dumbledore con dureza - lamento decir que me equivoque contigo, pensé que el pequeño gesto de ternura que tuviste con tu sobrino al recogerlo en la puerta de tu casa podría haberse extendido a tu sobrina también. Aunque era mucho esperar, supongo, sobre todo viendo como ha sido tratado Harry en estos diez años.

- Aclaremos algo - dijo la mujer con desagrado - En primer lugar no fue ternura lo que sentí al verlo en la puerta de mi casa, solo quería quitarlo de ahí para que los vecinos no lo vieran, segundo, ese chico no ha sido más que una molestia todos estos años, tercero, ha permanecido aquí sólo porque usted dijo que si rompía el pacto que había hecho, aún sin saberlo, algo terrible me sucedería y por último como ya dije, no quiero a más gente de su clase cerca de mi familia, ustedes son una desgracia.

 

Dumbledore se levantó, y aún en contra de sus refinadas costumbres, se marchó sin siquiera despedirse. Una vez que se encontraba fuera de alcance se desapareció y apareció en el Caldero Chorreante. Mientras caminaba había ido calmando la ira que le había producido la conversación con Petunia. Le costaba creer que hubiera gente tan obtusa. Pensó en Harry y sintió pena. Pero no podía detenerse a lamentarse demasiado, todavía quedaba un largo camino por recorrer. Así que subió a reunirse con los niños, después de comer tendría que enviarlos de nuevo a sus respectivas casas a aguardar el día de comienzo de clases.

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He aquí otro cap
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Nos vemos en el prox cap
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El último 31 de julio, las vidas de Harry y Samantha habían cambiado drásticamente, la noticia de que se tenían el uno al otro y de que pronto estarían juntos estudiando en la mejor escuela de magia del mundo, los hacía muy felices. Para Harry supuso un cambio importante en su rutina, ya que los Dursley prácticamente no se dirigían a él, esto de por sí suponía una mejoría, y pasaba casi todo el día solo en su habitación hojeando los nuevos libros del colegio, los cuales encontraba muy interesantes. Tanto él como su hermana, habían hecho buen uso de sus regalos de cumpleaños, porque aunque a Harry no le gustaba escribir mucho, lo había hecho casi a diario. Los chicos habían llegado al acuerdo de escribirse para contarse cosas de sus vidas y así lo habían hecho.

Entre tanto Samantha, prácticamente se había recluido en su habitación, olvidándose de sus acostumbrados paseos por el campo, y se pasaba el día leyendo los libros de hechizos. Entre los libros había uno muy interesante Historia de Hogwarts. Todos los días escribía a Harry y él le contestaba a días alternos, había notado que a su hermano no le gustaba mucho escribir, así que se alegraba mucho cuando veía llegar a Hedwig, era el nombre que había escogido su hermano para su lechuza, según le dijo era un nombre que había encontrado en uno de los libros, ella por su parte le había colocado por nombre Gipsy, a la suya y el animal parecía estar contento con su nombre.

El profesor les había dicho a los niños que debían estar el 1° de septiembre en la estación de King Cross en Londres, el tren para el Colegio partiría a las 11 en punto. La madre Cecilia había hecho arreglos con el Jhonson, que era una especie de mayordomo, él junto con su esposa debían ir a Londres por unos asuntos familiares, así que la niña viajaría con ellos que la dejarían en la estación, lo único malo era que tendría que permanecer sola un buen rato ya que los señores Jhonson debían estar a las 10:30 en su lugar de destino. Esto no importó mucho a la niña, estaba muy emocionada ya que al día siguiente vería nuevamente a su hermano.

 

Repasó todas sus cosas, de modo de no dejarse olvidado nada, estaba todo listo así que decidió que había llegado el momento de ir a despedirse de la madre Cecilia, ya que como tenían un largo camino que recorrer partirían esa noche.

- Así que ya llegó la hora de que nos dejes jovencita - dijo la madre al verla acercarse.

- Si, madre, pero antes de irme quería darle las gracias, han sido ustedes muy buenas conmigo, a pesar de pertenecer a dos mundos tan diferentes.

- Ha sido un placer tenerte entre nosotros, querida. Y sí, son mundos diferentes pero tampoco son tan diferentes como creemos - dijo la mujer - en ambos hay bondad y hay maldad.

La niña en un súbito arranque se abrazó a la madre y sollozó.

- Vamos, vamos - dijo la monja - no es como si no fuéramos a vernos nunca más, tengo entendido que puedes venir en verano.

- Madre y si la magia es mala - dijo asustada la niña - como dice la madre Teresa?

- A ver cariño, qué es la magia? Lo sabes? - preguntó la mujer. La niña negó con la cabeza.

- Según y cómo yo veo las cosas, la magia es un puente, un puente entre el mundo real y el irreal, entre lo que conocemos y lo que no, y mientras cruzas ese puente aprenderás a vivir entre ambos mundos. Son pocos los que tienen ese privilegio, y si Dios te ha escogido a ti, aprovéchalo lo mejor que puedas.

La niña sonrió a la mujer, hablaron un rato más y al final se despidieron. La madre Cecilia se quedó un buen rato observándolos alejarse por el camino. No sabía si lo que le había dicho a la niña había logrado disipar sus dudas, pero fue lo único que se le ocurrió, era, palabras más, palabras menos, lo que le había dicho su padre hacía mucho tiempo. También tomó nota mental de hablar con la madre Teresa, sabía que tenía buenas intenciones, pero no era conveniente que anduviera por ahí aterrorizando a los niños. Dio una última mirada a los viajeros y dijo para sus adentros. Que Dios te acompañe Samantha y te depare un mejor futuro que a tus infortunados padres. Suspiró y se retiró a sus quehaceres.

Mientras tanto en casa, Harry se había percatado de que no sabía cómo llegaría a la estación al día siguiente, así que decidió bajar a hablar con sus tíos. Después que dejó arreglado ese asunto, revisó que todo estuviera listo y se acostó. Se quedó pensando un rato con cierta preocupación en lo que dijo su tío cuando le informó de dónde debía tomar el tren, pero decidió que no tenía que preocuparse, hasta ahora todo había salido de maravilla.

Eran las 10:30 de la mañana y había mucha agitación en la estación King Cross. Harry iba a toda prisa ya que su tío había tenido la extraña gentiliza de llevar sus cosas, aunque tenía una sonrisa malévola en su cara. Vio a Samantha y corrió más de prisa a abrazar a su hermana. Cuando se separaron, vio que la niña tenía una expresión de preocupación, así que le preguntó a qué se debía, pero cuando la niña iba a hablar llegó el tío Vernon y Harry se volvió y empezó a decir:

- Ella es

- No, nos interesa - dijo Petunia con su habitual cara de asco. Harry sintió un acceso de ira pero Samantha le apretó el brazo.

- Bien chico, - dijo Vernon Dursley con sorna - plataforma 9 y plataforma 10, parece que la tuya aún no la construyen.

Los tres Dursley les dieron la espalda y comenzaron a caminar hacia la salida. Samantha miró a Harry y le dijo:

 

- Eso es lo que iba a decirte cuando llegaste, dónde está la plataforma 9 ¾?

- No te preocupes - dijo Harry, aparentando más confianza de la que en realidad sentía. La verdad era que pensaba que estarían en un buen lío si no encontraban la plataforma, con los dos baúles, las jaulas de las lechuzas y con dinero mágico en los bolsillos no era mucho lo que podían hacer. Pero no dijo nada para no preocupar más a su hermana.

Harry se acerco a un guarda y le preguntó, pero al no poder dar detalles ni siquiera del sitio a dónde se dirigían, el hombre se molestó y se fue. De pronto Harry le escuchó la palabra muggle a una familia que caminaba muy de prisa y decidió seguirlos. Después de intentar ver a dónde se dirigían, sin conseguirlo, se acercó a la que parecía la madre y le preguntó. La mujer muy amablemente le dio la información. Harry le agradeció y él y su hermana hicieron lo que les indicaban. Al pasar la barrera se quedaron sorprendidos, pero no se detuvieron a mirar mucho sino que se apresuraron a abordar el tren. Casi no podían con el peso de los baúles y unos gemelos se acercaron a ayudarlos, se presentaron como Fred y George Weasley. Después que ya estaban acomodados en el vagón, apareció uno de los chicos que parecía el hermano menor de los gemelos que los ayudaron a subir los baúles y les preguntó si podía sentarse con ellos. El chico se quedó mirándolos y luego desvió la vista como avergonzado y enseguida entraron los gemelos.

- Harry él es nuestro hermano Ron, pasaremos por aquí más tarde - y salieron.

- Así que de verdad son ustedes - dijo Ron- pensé que era otra broma de Fred y George, en los últimos días se ha hablado mucho de ustedes.

- De veras? Y eso por qué? - preguntó Harry.

- Por qué? - repitió Ron - vamos hombre El Profeta, no ha hecho otra cosa que hablar de la aparición de tu hermana. - Harry miró a Samantha y vio que no le gustaba mucho la idea. - En verdad que son idénticos - dijo Ron.

- El Profeta? - preguntó Samantha - Qué es eso?

- Es el periódico.

Así fue pasando el tiempo. Ron y Harry hablaban animadamente y poco a poco Samantha se había ido integrando a la conversación. Ron sentía tanta curiosidad por ellos, como ellos por él. Cerca del mediodía una mujer asomó la cabeza al vagón.

- Quieren algo del carrito, queridos?

Harry y Samantha que tenían mucha hambre no lo dudaron y fueron dispuestos a comprar tantas cosas como pudieran. Pero al llegar al carrito no había nada que conocieran. Así que compraron un poco de todo y volvieron a sus asientos con sus compras. Ron los miraba con los ojos como platos. Debía ser fantástico tener tanto dinero. Pronto Ron olvidó su emparedado y estaba compartiendo con los chicos y explicándoles que era cada cosa. Se divirtieron mucho con las grageas de todos los sabores y Harry y Samantha decidieron comenzar su colección de cromos que venían en las ranas de chocolate.

Entre tanto Ron les contó acerca de su familia. Tenía seis hermanos, dos de ellos ya habían dejado el colegio. El mayor se llamaba Bill y trabajaba en Egipto, para Gringotts, el banco mágico. Charlie estaba en Rumania, estudiando dragones. Percy estaba en quinto y era prefecto. A los gemelos ya los habían conocido y Ginny, la única hembra, iría a Hogwarts el año entrante. Por el contrario, Harry y Samantha podían decir muy poco que Ron no supiera, en verdad parece que todo el mundo sabía más de ellos que ellos mismos. Así que después de hablar de su familia, pasó a hablar de su rata Scabbers, al parecer no estaba muy contento con ella, se quejaba que al igual que todo lo que tenía, había pertenecido anteriormente a alguien, en este caso a Percy. En ese momento entró un chico regordete preguntando si habían visto un sapo.

 

- Lo pierdo todo el tiempo - dijo el niño y se marchó.

Volvieron al tema de Scabbers.

- Fred me enseño un hechizo para volverla amarilla, quieren ver? - preguntó Ron.

- Si - dijeron ambos niños.

Ron sacó la varita y se disponía a hacer el hechizo. Cuando alguien más entró.

- Han visto un sapo? - dijo una chica con voz de mandona - Un niño llamado Neville lo perdió. Ah! Estas haciendo magia, veamos - y entró y se sentó.

La miraron asombrados, pero continuaron. El hechizo no resultó. Y la chica dijo:

- No es muy efectivo, no? Yo he practicado algunos sencillos. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, estoy tan emocionada ya me he aprendido todos los libros de memoria, yo soy Hermione Granger por cierto
y ustedes son

- Ron Weasley.

- Harry Potter.

- De verdad eres tú? Entonces tu
- dijo mirando a Samantha - claro, cómo no me di cuenta? Lo sé todo acerca de ustedes. Harry, tú apareces en la mitad de los libros de magia moderna y tú Samantha has aparecido en El Profeta todos los días durante el último mes. Bueno, los veré más tarde.

Los chicos todavía estaban asombrados cuando la chica abandonó el vagón. Decidieron olvidarla y seguir con sus dulces. Pero unos nuevos visitantes entraron. Era el chico rubio del Callejón Diagon.

- Es verdad? - dijo el chico - Por todo el tren están diciendo que los Potter están en este vagón. Con que son ustedes, no?

- Sí - dijo Harry.

- Estos son Crabbe y Goyle y yo soy Draco Malfoy.

Ron dejó escapar una risita.

- Te parece gracioso mi nombre? No tengo que preguntar el tuyo, mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y con más hijos de los que pueden mantener. Pronto se darán cuenta - dijo el rubio, mirando a Harry y a Samantha - que hay familias mejores que otras, yo puedo ayudarlos - dijo extendiéndole una mano a Harry.

- Gracias - dijo Harry, mirándolo con desprecio - pero yo puedo darme cuenta solo quienes son los indebidos.

- Yo en tu lugar tendría cuidado Potter, terminarás como tus padres si sigues con gentuza como esta.

Harry y Ron se pararon al mismo tiempo. Pero Samantha fue sorprendentemente más rápida y antes de que nadie se diera cuenta había estampado una sonora bofetada en la cara del rubio. Enseguida Harry y Ron la halaron y se pusieron delante de ella.

- Espero que no te guste Weasley, señorita Potter, sería en verdad muy lamentable - dijo mirándola con sorna.

- Eres despreciable - dijo Samantha - si no te vas ahora mismo

- Qué?

Pero en eso escucharon un grito, Scabbers estaba colgada del dedo de uno de los amigos de Malfoy que intentaba coger un dulce. Este sacudió la mano y la rata pegó contra la ventana. Los chicos salieron y los dejaron en paz. El resto del viaje transcurrió sin más contratiempo.

 

Antes de llegar a la estación se cambiaron y apenas llegaron y se bajaron vieron a Hagrid que llamaba a los de primer curso.

- Harry, Samantha, todo bien? -les preguntó.

Subieron a unos botes y atravesaron un gran lago. Después de unos minutos divisaron las torres del castillo, hubo una exclamación general de asombro. Realmente era una visión extraordinaria.

Llegaron a unas escaleras donde fueron recibidos por una mujer mayor a la que Hagrid llamó profesora McGonagall. Los chicos llegaron a la rápida conclusión de que ésta era una mujer con la que era mejor no tener problemas. Esta les dio una breve explicación en lo referente a las casas y luego los condujo al Gran comedor para la selección.

Fueron llamando a cada uno de los chicos, se subían a un taburete, se colocaban un sombrero y este gritaba el nombre de una casa. Samantha estaba sumamente nerviosa. Cuando llamaron a Harry se hizo un súbito silencio en el Gran Comedor, ya llevaba rato con el sombrero puesto, con nadie más se había tardado tanto. Por fin el sombrero grito:

- Griffindor !!!!

La mesa de Griffindor estalló en aplausos.

- Potter, Samantha

Samantha subió con las piernas que parecían de gelatina, se dio cuenta que el salón se había quedado en silencio otra vez.

- Otra Potter - oyó Samantha y se sobresaltó - mmm inteligente, sí, veo mucho talento y valor, dónde te pondré?

- Mientras no sea Slytherin, cualquiera estará bien - pensó la niña.

- Igual que tú hermano, no? -oyó que decía el sombrero - muy bien, GRIFFINDOR!!!

Respiró aliviada y caminó contenta hacia la mesa de Griffindor. Su hermano la abrazó y se sentaron. Cuando terminó la selección y el director se levantó les dio la bienvenida y apareció el banquete. Comieron y después de los postres el director les habló de nuevo para darles ciertas instrucciones que incluía la prohibición de ir al pasillo del tercer piso. Después se levantaron y fueron conducidos a la torre de Griffindor. En la sala común se despidió de su hermano y de Ron y subió a su habitación. Compartía habitación con Hermione Granger, Parvati Patil, Lavender Brown y Sally Ann Perks. Sus cosas ya estaban al pié de su cama. Se acostó y comenzó a repasar todas las cosas que habían sucedido en las últimas horas. Pensó en su hermano y en lo feliz que estaba de tenerlo cerca y entonces se sobresaltó, le pareció escuchar claramente que su hermano le decía "yo también estoy feliz de tenerte conmigo", decidió que debía estar muy cansada, cerró los ojos y se durmió.

En su habitación Harry estaba conversando con Ron, cuando de pronto pensó en su hermana y "escucho" que le decía que estaba feliz de estar con él y le contesto que él también. Ron se volteó a mirarlo.

- Qué pasó - preguntó Ron

- Por qué? - preguntó a su vez Harry

- Te quedaste a mitad de una frase.

Harry le dijo que se había distraído, se acomodó en su cama, le dio las buenas noches a su amigo y se quedó dormido.

A la mañana siguiente cuando bajaron a la sala común, ya Samantha estaba esperándolos. Bajaron juntos al comedor y mientras estaban desayunando la profesora McGonagall pasó entregándoles los horarios de clases.

- Harry - dijo Samantha, mientras éste leía el horario - anoche me pasó algo muy extraño.

 

- A mí también - dijo Harry

Hablaron brevemente de lo que les había sucedido y de cómo se habían escuchado. Samantha concluyó que probablemente les pasaba a todos los gemelos y recordó algunas cosas que le habían sucedido cuando aún no conocía a Harry y se lo contó, ambos supusieron que los moretones eran de cuando Duddley y su pandilla lo agarraban de saco de boxeo. Como no tenían modo de averiguar nada más lo dejaron así.

- Bueno, suponiendo que esto sea normal - dijo Harry - puede ser una ventaja.

- Por qué lo dices? -preguntó a su vez Samantha

- Míralo de este modo. Si alguno de los dos está en problemas el otro lo sabrá y podrá acudir en su ayuda.

La niña sonrió, le dio la razón a su hermano y quedaron en practicar comunicarse cada vez que fuera posible y perfeccionar lo acababan de descubrir. Y contentos se marcharon a sus primeras clases.

Los chicos no tenían idea de la cantidad de cosas que aún les faltaba por descubrir.

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El castillo era enorme y tenían serias dificultades para encontrar el camino a todas partes. Por otro lado las clases eran algunas muy interesantes, otras complicadas y otras decididamente aburridas. Transformaciones era de las complicadas McGonagall era sumamente exigente. Encantamientos era divertida, el profesor Flitwick era muy pequeño y tenía que subirse a varios libros para poder mirarlos. Herbología más o menos interesante, la impartía la profesora Sprout que siempre andaba llena de tierra. Historia de la Magia era definitivamente aburrida, era impartida por el profesor Binns un fantasma. Las clases de defensa contra las Artes Oscuras, resultaban un fiasco, el profesor era evidentemente incompetente, parecía asustarse de todo, su nombre era Quirrell. Pero la clase que resultó una auténtica pesadilla fue la de pociones. El profesor de esta clase era un tal Snape que parecía sentir desprecio por los alumnos pero en el caso de Harry y Samantha parecía verdadero y profundo odio.

Las clases las compartían con alumnos de otras casas, no siempre de las mismas, por ejemplo y para desgracia de los chicos, la clase de pociones la compartían con los de Slytherin, pensaron que nada podía ser peor, hasta que se enteraron que las clases de vuelo también serían con ellos.

El día de la primera clase de vuelo, Neville tuvo un accidente y mientras madame Hooch lo llevaba a la enfermería Harry se peleó con Malfoy para que le diera la recordadora que se le había caído a Neville, Malfoy se montó en su escoba y Harry salió en su persecución, producto de todo esto resultó que dieran a Harry el puesto de buscador en el equipo de quidicth.

Malfoy estaba furioso, de modo que retó a Harry a un duelo. Para mala suerte de los chicos Hermione escuchó y le dijo a Harry que no asistiera. Samantha en cierta forma estaba de acuerdo con Hermione, pero por otro lado tenía ganas de que Harry le diera una buena lección a Malfoy. Así que esa noche esperaron que se vaciara la sala común para salir. Malfoy había dicho que los esperaba en el salón de trofeos. Harry había insistido para que su hermana se quedara, en cierta forma se sentía responsable, sabía que estaban corriendo un gran riesgo y no quería arrastrar a su hermana en eso. Pero ella era tan terca como él y de ninguna manera pensaba quedarse. Cuando iban camino a la salida apareció Hermione y empezó a darles la lata. Los siguió hasta afuera y cuando intentó regresar se dio cuenta de que la señora gorda no estaba en el retrato así que no tenía manera de entrar y se vio obligada a ir con los chicos, que por cierto estaban furiosos con ella. Para complicar más las cosas, unos pasos más adelante se encontraron con Neville que había vuelto de la enfermería y tampoco podía entrar a la torre.

 

El asunto resultó un fiasco. Malfoy les había tendido una trampa y quien estaba a punto de encontrarlos era Filch, el celador. Corrieron a todo lo que daban y terminaron en el pasillo prohibido del tercer piso y vieron la razón exacta de por qué estaba prohibido. Un enorme perro de tres cabezas estuvo a punto de matarlos. Corrieron por sus vidas hasta llegar a la torre de griffindor, por suerte la señora gorda ya había vuelto y pudieron entrar. Neville parecía que no podría hablar más nunca en su vida, mientras que Hermione estaba muy enfadada.

- Qué pretenden teniendo una cosa así en el colegio - dijo Ron.

- Que no tienen ojos en la cara, no vieron lo que tenía debajo - dijo Hermione enfadada.

- Disculpa - dijo Harry - estaba muy ocupado vigilando sus cabezas, eran tres, por si no lo notaste.

- Estaba encima de una trampilla, es evidente que está cuidando algo. -dijo Hermione - Espero estén satisfechos pudieron habernos matado o peor, expulsado. Ahora si no les importa me voy a dormir.

- No, no nos importa. - dijo Ron

Pero Harry y Samantha estaban pensando en lo que había dicho Hermione acerca de que el perro estaba cuidando algo. Repasaban a toda prisa lo que sabían. El día que fueron a Gringotts Hagrid sacó un paquete y suponían que lo había llevado a Hogwarts, que había dicho, era el lugar más seguro el mundo, después de Gringotts. Pocos días después leyeron en El Profeta, la noticia de que habían entrado a robar en el banco pero que no se habían llevado nada porque la cámara que violentaron había sido vaciada. Con esos pensamientos se fueron a acostar.

Malfoy se había vuelto una verdadera pesadilla, al ver que nada podía hacer en contra de Harry, la había emprendido en contra de Samantha. La molestaba tanto como podía, el problema es que se estaba metiendo con alguien muy superior a él y tuvo ocasión de notarlo un par de días antes de Halloween. Los chicos estaban en la biblioteca terminando unos deberes de pociones, Samantha terminó primero y como estaba cansada decidió irse a la sala común. Unos minutos después que había salido Harry y Ron se dieron por vencidos, sin Samantha no tenían muchas posibilidades de terminar con éxito el trabajo, así que recogieron y se fueron. Se dirigían a la sala común cuando escucharon voces. Harry identificó claramente la voz de su hermana y luego una que lo hizo echar a correr y Ron tras él.

- Quítate de en medio Malfoy y déjame pasar - decía con voz serena Samantha

- Y si no quiero? - preguntó el rubio - Qué harás, bonita?

- Yo en tu lugar no me arriesgaría a averiguarlo - le contestó la chica, perdiendo la paciencia.

 

Malfoy se había ido acercando a medida que hablaba. Sucedieron varias cosas al mismo tiempo, por un extremo del pasillo llegaban Harry y Ron a la carrera, justo en el momento en el que Samantha levantaba su mano y Malfoy salía disparado y chocaba contra la pared y resbalaba hacia el piso, pocos segundos después aparecía Snape por el otro extremo del pasillo.

- Qué está ocurriendo aquí? - preguntó Snape. Llegando hasta los chicos al mismo tiempo que Harry y Ron.

- Nada - contestó con naturalidad Samantha - a menos que cuente, claro, el hecho de que Malfoy sea tan estúpido como para haber pisado su túnica y haberse caído.

Snape recorrió el grupo y no vio varitas a la vista. No podía acusar ni a Harry ni a Ron de nada porque los había visto llegar al mismo tiempo que él. Así que miró con odio a los chicos y les dijo que se fueran. Cosa que hicieron de inmediato, a ninguno le apetecía permanecer mucho tiempo cerca de ese hombre. No hablaron hasta llegar a la sala común.

- Samantha - dijo Ron casi con miedo y mirando a Harry - cómo hiciste eso?

Samantha los miró, uno era su hermano y el otro era su amigo, no tenía caso mentirles así que les dijo la verdad.

- Realmente no lo sé Ron - dijo - desde pequeña puedo hacer que las cosas se muevan solo mirándolas o señalándolas, pero lo de hace un momento nuca lo había hecho. Supongo que estaba muy enfadada y simplemente sucedió.

- Pues la verdad - dijo el pelirrojo - espero nunca provocar tu ira.

Dicho esto, se despidió de sus amigos y subió a su dormitorio. Harry se quedó un largo minuto mirando a su hermana.

- Parece que hay cosas que aún no me dices - dijo el chico.

- No, Harry, te lo juro es la primera vez que hago algo así - dijo la chica afligida - lo que sucede es que el imbécil de Malfoy no me dejaba pasar y se me estaba acercando y de forma instintiva levante la mano para detenerlo, en verdad no tenía intención de hacerle daño.

- Pues no me quiero imaginar lo que habría pasado si hubieras tenido intención de dañarlo - dijo Harry sonriendo y abrazando a su hermana - Lo bueno es que ahora Malfoy, se lo pensará dos veces antes de meterse contigo.

Y ambos comenzaron a reírse a carcajadas. El día de Halloween amaneció con olor a calabaza en el ambiente, todos los alumnos de primer año estaban expectantes, ya que los de cursos superiores les habían hablado del banquete de esa noche. Sin embargo Samantha había estado triste todo el día. Harry y Ron estaban preocupados porque ella siempre estaba alegre y optimista, así que antes de entrar a la clase Encantamientos decidieron abordarla y preguntarle. Harry ya se sentía casi tan triste como ella.

- Sam, qué te sucede? - le preguntó Ron, adelantándose a Harry.

- Es que hoy se cumple otro año de la muerte de nuestros padres - dijo la niña con lágrimas en los ojos.

Harry sintió como si alguien lo hubiera golpeado en pleno estómago. Ron se sintió tremendamente mal por su falta de tacto. Samantha miró a su hermano y dijo:

- No te sientas mal Harry, ojala yo también hubiera podido olvidarlo.

El profesor Flitwick los hizo pasar y la niña entró secándose las lágrimas. Ese día el profesor los puso en parejas y para desgracia de Ron le tocó con Hermione quien no les hablaba desde el día del fallido duelo. A Harry le tocó con Seamus y a Samantha con Lavender. La clase fue muy divertida, Seamus quemó un par de plumas y Ron casi le saca un ojo a Hermione con su varita. Al final de la clase solo unos cuantos habían hecho levitar sus plumas entre ellos Hermione y Samantha. Cuando salieron Ron hizo un comentario muy desagradable de Hermione y la niña lo escuchó. Después de eso no volvieron a verla. En la noche cuando estaban en el banquete entraron Lavender y Parvati, que era su mejor amiga, cuchicheando que habían visto a Hermione y a Samantha llorando en el baño de las chicas. Harry hizo ademán de pararse para ir por su hermana pero Ron lo detuvo diciéndole que no podía entrar al baño de chicas. Pero no hubo tiempo de pensar más en el asunto, porque entró el profesor Quirrell anunciando que había entrado un Troll. Enseguida se armó un pandemónium. El profesor Dumbledore tuvo que gritar para hacerse escuchar y los envió a todos a sus salas comunes. Cuando iban camino a la suya Harry recordó que su hermana estaba en el baño y no sabía nada. Así que burlaron la vigilancia de Percy y corrieron a buscarla. En el camino vieron al Troll entrando por una puerta y corrieron a encerrarlo, pero cuando se alejaban escucharon unos gritos y con una profunda sensación de terror se dieron cuenta que ese, precisamente, era el baño de las chicas. Con ganas estar en otro lado se devolvieron, hicieron acopio de valor y entraron. Hermione y Samantha trataban de protegerse del Troll pero estaban acorraladas así que los chicos se encargaron de la criatura y lograron derribarlo. Cuando llegaron los profesores Snape, McGonagall y Quirrel ya la situación estaba controlada. La profesora McGonagall les dio unos cuantos puntos por la hazaña aunque les restó otros porque Hermione que fue la primera en reaccionar se echó la culpa de que los otros estuvieran ahí. Cuando llegaron a la sala común los cuatro se dieron un apresurado y embarazoso "gracias" y cada uno se fue por su lado. Pero a partir de aquel día Hermione se convirtió en su amiga.

 

El año seguía su curso, los chicos habían llegado a la conclusión de que era Snape el que había dejado entrar al Troll porque quería robar lo fuera que estaba escondido en el tercer piso. Pusieron al corriente a Hermione de todo lo que sabían y la chica estuvo de acuerdo aunque le costaba creer que un profesor hiciera algo así. En el primer partido de quidditch Snape trató de derribar a Harry de su escoba, pero afortunadamente Hermione lo evitó. Harry atrapó la snitch y Griffindor ganó el partido.

En las vacaciones de navidad los chicos se quedaron en el castillo, cosa por la que Malfoy intentó molestarlos, pero no, lo consiguió porque ellos se quedaron porque querían quedarse no porque tuvieran que hacerlo. Harry recibió varios regalos por primera vez en su vida, su hermana le regalo una caja de ranas de chocolate, Ron y Hermione también le regalaron dulces, la madre de Ron les envió tanto Harry como a Samantha unos lindos sweaters tejidos, pero el regalo más especial que recibió Harry venía sin remitente conocido, era una capa de invisibilidad, que según la nota adjunta había pertenecido a su padre. Con esa capa Harry y Samantha habían hecho excursiones nocturnas por el castillo y habían encontrado un extraño espejo en el que podían ver a sus padres, volvieron varias veces, hasta que Dumbledore los descubrió y les dijo que cambiaría el espejo de lugar y que no lo buscaran más.

 

Después de mucho investigar descubrieron que lo que protegía el perro de tres cabezas, que por cierto se llamaba Fluffy y pertenecía a Hagrid, era algo llamado Piedra Filosofal, con la que se podía hacer un elixir que permitía a quien lo bebía el ser inmortal.

Hagrid estuvo a punto de meterse en un buen lío por una cría de dragón. Los chicos lo ayudaron a deshacerse de él con la ayuda de Charlie, el hermano de Ron. Pero eso les acarreó un castigo que debieron cumplir con Hagrid en el bosque prohibido. Esa noche pasaron un susto terrible cuando una figura encapuchada intentó atacarlos y fueron rescatados por un centauro. Lo único bueno del castigo es que Malfoy había tenido que cumplirlo también.

De ese modo llegaron a los exámenes finales. Pero también descubrieron que Snape estaba a punto de robar la Piedra y Dumbledore no se encontraba en el castillo. Así que decidieron ir ellos a buscarla antes de que Snape la consiguiera.

La piedra estaba protegida no solo por Flufly, que descubrieron por Hagrid que se dormía tocando música, pasaron a través de la trampilla y cayeron sobre lo que creyeron que era una planta que al final resultó ser Lazo del Diablo, Hermione se deshizo de ella, luego tuvieron que atrapar una llave voladora para poder abrir la siguiente puerta, por suerte Harry el mejor buscador del colegio y esa parte la superaron muy rápido. Llegaron a un salón donde había un ajedrez gigante, el cual pudieron pasar gracias a la habilidad de Ron con este juego, pero Ron cayó abatido y tuvieron que seguir dejando a Hermione con Ron para asegurarse de que estuviera bien, el próximo obstáculo era un acertijo, Samantha lo descifró pero solo uno podía seguir adelante, así que Harry le dio instrucciones precisas a Samantha de que se devolvieran mandaran una lechuza a Dumbledore y llevaran a Ron a la enfermería. La niña abrazó a su hermano y se devolvió a cumplir con las instrucciones que éste le había dado, Ron había recuperado el conocimiento pero estaba muy mareado. Samantha les explicó lo que le había dicho Harry y entre ella y Hermione ayudaron a subir a Ron. Cuando llegaron a la enfermería y Hermione se disponía a escribir la nota al director, Samantha comenzó a gritar y agarrarse la cabeza. La niña sentía un terrible dolor y tuvo la certeza de que algo malo estaba ocurriéndole a su hermano, sin embargo el dolor poco a poco iba haciéndole perder la conciencia, hasta que ya no supo nada más.

Harry y Samantha despertaron al mismo tiempo y vieron al director parado en medio de ambas camas.

- Profesor, la Piedra
era Quirrell
el tiene la Piedra

- Quirrell? - preguntó Samantha

Entonces Harry vio con espanto que su hermana estaba acostada en la cama de al lado. Por su cabeza pasaron toda clase de imágenes, Quirrell atacando a su hermana y a sus amigos. Quiso levantarse, pero el profesor se lo impidió. Se fijó bien pero Samantha no parecía estar herida, pero entonces qué hacía ahí?

- Por qué estas acostada Sam? Cómo están Ron y Hermione? Qué sucedió? Cuánto tiempo llevo aquí? Qué pasó con la Piedra?

- Calma muchacho o la señora Pomfrey me sacará de aquí. Veamos, llevan aquí tres días, ambos, el señor Weasley y la señorita Granger están bien y estarán muy aliviados al saber que están ustedes bien. En cuanto a lo que sucedió pues llegué justo a tiempo para quitarte a Quirrell de encima, pero el esfuerzo casi te mata. La piedra fue destruida.

 

- Señor, pensándolo bien, aunque la Piedra no esté Vol
quiero decir quién usted sabe

- Voldemort Harry, llama a las cosas siempre por su nombre, el miedo a un nombre solo aumenta el temor de aquello a lo que se teme.

- Bien, Voldemort intentará volver, es decir no está muerto verdad?

- No, Harry, no le queda lo bastante de humano como para morir, y sí, estoy seguro de que intentará volver, pero confío que siempre habrá alguien para detenerlo y si esto sucede una y otra vez puede que nunca vuelva al poder.

- Señor, puedo preguntarle algo?

- Como te dije la vez anterior, si puedo contestarte lo haré, pero no voy a mentirte.

- Voldemort dijo que mató a nuestra madre por intentar evitar que me matará, pero por qué quería matarme, en primer lugar?

- Otra vez tengo que decirte que no puedo contestarte, no aún, algún día cuando sean mayores o mejor dicho cuándo estén listos se los diré.

- Por qué Quirrell no podía tocarme?

- Tu madre murió para salvarte. El haber sido amado tan profundamente por alguien aunque esa persona ya no esté deja una protección. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor y para Quirrell lleno de ambición y compartiendo su cuerpo con Voldemort, era una agonía tocar a una persona marcada por algo tan bueno.

Samantha que había permanecido tratando de entender qué había sucedido, a través de la conversación de su hermano, ahora lloraba silenciosamente. Dumbledore se mostro interesado en un pájaro que volaba cerca de la ventana y eso le dio tiempo a Harry de secarse las lágrimas que él también estaba derramando. Cuando pudo volver a hablar preguntó:

- Señor, sabe quien me envió la capa?

- Pues resulta que tu padre me la había dejado y pensé que te gustaría tenerla. Cosas útiles.

- Otra cosa señor, Quirrell dijo que Snape

- El profesor Snape, Harry

- Sí, él, Quirrell dijo que me odia porque odiaba a mi padre ¿es verdad?

- Así es, cuando tu padre y el profesor Snape estudiaban se odiaban al igual que el señor Malfoy y tu, pero entonces tu padre hizo algo que el profesor Snape, no pudo perdonarle.

- ¿Qué cosa?

- Le salvó la vida, es por eso que el profesor Snape se ha esforzado tanto en protegerlos, de ese modo puede seguir odiando la memoria de su padre en paz.

- Una última cosa señor, cómo conseguí la Piedra?

- Me alegra que preguntes, ha sido uno de mis mejores hechizos, solo que el quisiera encontrar la Piedra, no usarla, sino encontrarla, lo podía hacer.

- Señor - dijo Samantha - por qué estoy aquí?

- Parte de la respuesta a esa pregunta ya la tienes pero voy a completarla. Los gemelos tienen una conexión muy fuerte, sin embargo la de ustedes es mayor, porque sus padres utilizaron magia muy antigua para unirlos aún más, por lo tanto las simples leyes de la naturaleza no se aplican a ustedes, su conexión va mucho más allá de lo que nos es comprensible, qué tan unidos están, es algo que tienen que averiguar ustedes mismos. Por lo pronto sabemos que lo que afecta a uno físicamente, afecta al otro, la señorita Granger y madame Pomfrey me contaron que empezaste a gritar y te llevaste las manos a la cabeza, calculo yo que más o menos en el momento en que Harry estaba luchando con Quirrell y que después de un rato perdiste el sentido y no lo recuperaste hasta que Harry lo hizo. Es todo cuánto puedo decirles al respecto. Ahora los dejo y disfruten de los regalos que les han enviado sus amigos y admiradores.

 

Hagrid también fue a visitarlos y les llevó un álbum con fotografías de sus padres, lo que puso a los niños muy contentos.

Ese año Griffindor ganó la copa de las casas gracias a los puntos extras que le dio el director por su participación en los eventos de la última semana. Después del banquete todos volvieron a casa a disfrutar del verano.

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He aquí otro cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

El nuevo año en el Colegio estuvo salpicado de una serie de incidentes extraños y terroríficos. En el verano Samantha recibió una lechuza de Ron invitándola a pasar las vacaciones en su casa y preocupado porque Harry no contestaba a sus cartas, eso era algo que ya la niña sabía porque le pasaba lo mismo. El profesor Dumbledore le avisó que el señor Weasley iría por ella. Así que llegó a la casa de los Weasley e inmediatamente comenzaron a planear cómo rescatar a Harry, al final lo hicieron en el carro volador del señor Weasley y el resto del verano fue fabuloso. La señora Weasley los trataba como si fueran sus hijos y con los chicos los pasaron súper.

Una vez en el colegio siguieron su rutina. Tuvieron un nuevo profesor de DCAO que fue una catástrofe. El resto de las clases fueron más o menos igual. Snape seguía siendo igual de desagradable. Hubo una serie de ataques por lo que el inútil de Lockhart, el profesor de DCAO comenzó un club de duelo. Ese día descubrieron que su hermano podía hablar con las serpientes, algo que a todo el mundo lo aterrorizó, al principio ella no entendió muy bien por qué, ya que eso era algo que ella había descubierto que podía hacer en sus paseos por el campo y así se los hizo saber a sus amigos, pero Hermione les explicó que eso no era nada común en los magos y que se relacionaba con las Artes Oscuras. A raíz de esto, y por el letrero que habían dejado en el lugar del ataque a la gata de Filch, todos pasaron a creer que Harry era el heredero de Slytherin y que había a vierto la Cámara de los Secretos. Harry había pedido a sus amigos que no revelaran el hecho de que su hermana también hablaba, parsel, el lenguaje de las serpientes, en un intento desesperado de que ella no lo pasara tan mal como lo estaba pasando él. Lo cierto es que la chica, al igual que su hermano no lo estaba pasando muy bien, le aterrorizaba la voz que, tanto ella como Harry podían escuchar, pero que nadie más oía. Después del primer partido de quidditch tuvieron que pasar una noche en la enfermería ya que Harry se había fracturado un brazo al finalizar el partido y el bueno para nada de Lockhart en un intento de repararlo, lo había dejado sin huesos en el brazo. A pesar de que a ella no le pasó nada, igual sufría los mismos dolores que su hermano, de modo que madame Pomfrey la dejó en la enfermería, administrándole pociones analgésicas.

 

Durante esa noche conoció a Dobby, el elfo doméstico responsable de todo lo que le había estado ocurriendo a Harry desde el verano, pero cuando lo estaban interrogando, llegó otro paciente a la enfermería y escucharon claramente cuando el director dijo que la Cámara de los Secretos había sido abierta nuevamente.

Hermione tuvo una súbita idea que le comunicó a Samantha cuando estaban en el baño y ambas se dirigieron a la biblioteca, pero no tuvieron tiempo de comunicárselo a los chicos porque cuando estaban de regreso fueron atacadas. Así que permanecieron en la enfermería hasta el final del curso cuando pudieron administrarles la poción que las devolvió a la normalidad. De tal modo que no pudieron acompañar a Harry y a Ron en su aventura contra el basilisco, que era el monstruo que albergaba la Cámara ni en el enfrentamiento de Harry con Voldemort, que había guardado su recuerdo en un diario encantado y que había activado a través de Ginny, la hermana pequeña de Ron, ni finalmente en el espectacular rescate de ésta que llevó a cabo Harry con la ayuda de Fawkes el fénix de Dumbledore y la espada de Griffindor que Harry sacó del sombreo seleccionador.

Descubrieron además que Dobby pertenecía a los Malfoy y Harry con un truco engaño al señor Malfoy y logró la libertad del elfo.

Así llegaron al final de ese año y nuevamente se fueron a sus respectivos hogares, cosa que cada vez les resultaba más triste porque a ambos hermanos les resultaba muy duro estar separados.

Ese verano no hubo invitaciones ya que su amiga Hermione se había ido a Francia de vacaciones con sus padres y los Weasley habían ganado un premio y se habían ido a Egipto a visitar a Bill. Cuando le llegó la carta de Hogwarts con la lista de materiales para el nuevo año, Samantha notó que venía un formulario de permiso para visitar el pueblo de Hogsmede y que debía ser firmado por sus padres o tutores, así que se fue derecha a hablar con la madre Cecilia. Al final salió muy decepcionada ya que ésta le dijo que ella no podía firmarlo porque en realidad no era nada de Samantha.

Por su parte Harry recibió el mismo formulario y habló con su tío, el cual le dijo que si se portaba bien con su hermana Marge, que vendría de visita por esos días, él firmaría el permiso. Todo marchó relativamente bien durante los primeros días pero la última noche de la visita de la mujer, ésta empezó a insultar a los padres del chico y este perdió los estribos inflando a la mujer como un globo. Enfurecido subió a su habitación, recogió sus cosas, tomó su baúl y se marchó de la casa. Viajó en el autobús noctámbulo, allí el cobrador del autobús le comentó sobre una noticia que tenía a todos muy preocupados, la fuga de un preso de Azkaban, un tal Sirius Black. Viajar en ese trasto era desagradable no paraba de caerse y golpearse contra todo. Al final llegaron al Caldero Chorreante donde se encontró con el Ministro de Magia. Lo hicieron pasar a una habitación y le dijeron que esperara. Harry pensó que lo expulsarían del colegio, que no podría estar cerca de su hermana y sintió que el corazón se le rompía. Hundido en esos negros pensamientos no escuchó cuando la puerta se abrió y no reaccionó hasta que vio frente a él al objeto de sus pensamientos. Se levantó como impulsado por un resorte y abrazó a su hermana. Luego se dio cuenta de que Fudge y Dumbledore estaban también en la habitación.

 

- Bueno Harry, - comenzó el Ministro - No has tenido a todos muy preocupados, mira que escaparte así, pero bueno te alegrará saber que el Equipo de Reversión de accidentes mágicos ya devolvió a la señorita Marjorie Dursley a su forma natural y le modificó la memoria, así que no conservara ningún recuerdo del incidente. Tus tíos están un poco molestos pero están dispuestos a recibirte el verano próximo con tal de que te quedes en el colegio en las vacaciones de Navidad y Semana Santa.

- Siempre me quedo - dijo Harry - y no quiero volver a Privet Drive nunca más.

- Vamos, vamos eso lo dices ahora porque estas molesto, cuando se te pase el enfado pensaras diferente, después de todo es tu familia y estoy seguro de que hay un mutuo afecto
muy en el fondo. Bien ahora solo resta saber donde pasarás el resto de las vacaciones. Te sugiero que tomes una habitación aquí en el Caldero Chorreante

- Eso es todo? - preguntó Harry sorprendido - y mi castigo?

Fudge parpadeó.

- ¿Castigo?

- ¡He infringido la ley! ¡El Decreto para la moderada li­mitación de la brujería en menores de edad!

- ¡No te vamos a castigar por una tontería como ésa! gritó Fudge - ¡Fue un accidente! ¡No se envía a nadie a Azka­ban sólo por inflar a su tía!

Pero aquello no cuadraba del todo con el trato que el Ministerio de Magia había dispensado a Harry anterior­mente.

- ¡El año pasado me enviaron una amonestación oficial sólo porque un elfo doméstico tiró un pastel en la casa de mi tío! exclamó Harry arrugando el entrecejo. ¡El Ministe­rio de Magia me comunicó que me expulsarían de Hogwarts si volvía a utilizarse magia en aquella casa!

Si a Harry no le engañaban los ojos, Fudge parecía em­barazado.

- Las circunstancias cambian, Harry... Tenemos que te­ner en cuenta... Tal como están las cosas actualmente... No querrás que te expulsemos, ¿verdad?

- Por supuesto que no dijo Harry.

- Bueno, entonces, ¿por qué protestas? dijo Fudge riéndose.

Harry estaba desconcertado, pero no siguió discutiendo para no parecer grosero y no desafiar la buena suerte que había tenido.

- Ministro, - dijo Dumbledore que había asistido al diálogo en silencio - podría

- Ah! - dijo Fudge - Samantha Potter, me alegra mucho poder conocerte.

- Ministro - volvió a empezar el director - me tomé la libertad de ir por la señorita Potter en cuanto recibí su lechuza. Estoy seguro de a ellos les encantará poder concluir sus vacaciones juntos.

- Fantástico, fantástico - dijo Fudge - Iré a ver si Tom tiene una habitación disponible.

A los pocos minutos de haber salido regresó muy contento.

- La habitación 11 está libre, Harry le comunicó Fud­ge. Creo que se encontrarán muy cómodos. Sólo una peti­ción (y estoy seguro de que lo entenderán): no quiero que va­yan al Londres muggle, ¿de acuerdo? No salgan del callejón Diagon. Y tienen que estar de vuelta cada tarde antes de que oscurezca. Supongo que lo entienden. Tom los vigilará en mi nombre.

- De acuerdo respondió Harry. Pero ¿por qué...?

- No queremos que te vuelvas a perder explicó Fudge, riéndose con ganas. No, no... mejor saber dónde estás... Lo que quiero decir...

Fudge se aclaró ruidosamente la garganta y recogió su capa.

 

- Me voy. Ya sabes, tengo mucho que hacer.

- Han atrapado a Black? preguntó Harry.

Los dedos de Fudge resbalaron por los broches de plata de la capa.

- ¿Qué? ¿Has oído algo? Bueno, no. Aún no, pero es cuestión de tiempo. Los guardias de Azkaban no han fallado nunca, hasta ahora... Y están más irritados que nunca. Fudge se estremeció ligeramente. Bueno, adiós.

Dumbledore se acercó a los chicos para despedirse. Y entonces Harry tuvo una idea.

- Señor podría firmar mi permiso para ir a Hogsmede, mis tíos no lo firmaron.

- Y el mío - dijo Samantha - la madre Cecilia dijo que ella no podía hacerlo.

- Lo siento - dijo el director - pero como no soy pariente ni tutor no puedo hacerlo.

- Lo mismo me dijo ella - dijo con irritación Samantha.

- Pero usted es el director - dijo Harry - seguro que usted

- No, Harry, no puedo - dijo categóricamente Dumbledore. Y Harry supo que era mejor no insistir - Bueno ahora debo marcharme. Espero que sigan rigurosamente las indicaciones del Ministro.

Se despidió y se marchó. Tom los llevó a su habitación. Y los hermanos aunque estaban muy cansados comentaron todo lo que había sucedido y lo extraño que les parecía el comportamiento de Fudge. Despotricaron de los mayores que no habían firmado sus permisos. Y mientras comían algo Harry le contó lo que había sucedido con la tía Marge a su hermana y ésta rechinando los dientes, dijo que de haber estado en el lugar de Harry no se habría controlado tanto tiempo, pero después se rieron mucho con la imagen de Marge flotando como un globo.

El resto de las vacaciones fueron maravillosas, se levantaban a la hora que querían, tomaban un abundante desayuno y luego se iban a caminar por el callejón. Se sentaban en la Heladería a hacer sus deberes y les daban helados gratis cada tanto tiempo. Siempre estaban de vuelta a la hora indicada pues no tenían deseos de buscarse más problemas. Harry y Samantha compraron todos sus materiales y libros para el nuevo curso, excepto el libro de cuidado de criaturas mágicas, una nueva asignatura que verían ese año, ya que Hadgrid se los había regalado por su cumpleaños. Pero Samantha tuvo que hacer grandes esfuerzos para que Harry no se comprara una Saeta de Fuego, una escoba recién salida al mercado y de la cual los equipos de quidditch profesionales ya tenían una.

Esa noche Harry le contó a su hermana que la noche que escapo de casa se había encontrado un enorme perro negro que se parecía mucho a uno que había visto en un libro de la librería y que presagiaba la muerte. Samantha razonablemente le dijo que no se mortificara por esas cosas, ya que ese tipo de presagios no era muy confiable.

Todos los días los chicos andaban atentos a ver si veían a Ron y a Hermione en el callejón pero hasta la fecha no habían aparecido por allí, en cambio si se habían conseguido con muchos compañeros de Hogwarts.

El último día se resignaron a que verían a sus amigos al día siguiente en el expreso de Hogwarts, pero cuando pasaron por la heladería los vieron allí. Se saludaron muy contentos. Como ya todos tenían todas sus compras, se fueron a la tienda de mascotas ya que Ron quería hacer examinar a su rata que estaba muy desmejorada y Hermione quería comprarse una mascota. Al final le dieron un tónico para Scabbers y Hermione se compró un gato color canela al que llamó Crookshanks, esto para indignación de Ron, ya que el gato apenas vió a Scabbers se le fue encima. Todos se quedaron esa noche en el Caldero Chorreante y tuvieron una animada cena con la familia Weasley, Ron les mostró un recorte de El Profeta con una fotografía que les tomaron en Egipto. Esa noche Percy se peleaba con Ron porque se le había perdido su insignia de Premio Anual y estaban revolviendo el cuarto para encontrarla y a Ron se le había perdido el tónico de su rata, así que Harry se ofreció a buscarlo en el comedor. Cuando estaba a unos pasos escuchó voces.

 

- No tiene ningún sentido ocultárselos decía acalora­damente el señor Weasley. Harry y Samantha tienen derecho a saberlo. He intentado decírselo a Fudge, pero se empeña en tratarlos como a unos niños. Tienen trece años y...

- ¡Arthur, la verdad les aterrorizaría! dijo la señora Weasley en voz muy alta. ¿Quieres de verdad enviarlos al colegio con esa espada de Damocles? ¡Por Dios, están muy tranquilos sin saber nada!

- No quiero asustarlos, ¡quiero prevenirlos! contestó el señor Weasley. Ya sabes cómo son, que se es­capan por ahí. Se han internado en el bosque prohibido dos veces. ¡Pero no deben hacer lo mismo en este curso! ¡Cada vez que pienso lo que podía haberle sucedido a Harry la otra noche, cuando se escapó de casa...! Si el autobús noctámbulo no lo hubiera recogido, me juego lo que sea a que el Ministerio lo hubiera encontrado muerto.

- Pero no está muerto, está bien, así que ¿de qué sirve...?

- Molly: dicen que Sirius Black está loco, y quizá lo esté, pero fue lo bastante inteligente para escapar de Azkaban, y se supone que eso es imposible. Han pasado tres semanas y no le han visto el pelo. Y me da igual todo lo que declara Fud­ge a El Profeta: no estamos más cerca de pillarlo que de in­ventar varitas mágicas que hagan los hechizos solas. Lo úni­co que sabemos con seguridad es que Black va detrás...

- Pero estarán a salvo en Hogwarts.

- Pensábamos que Azkaban era una prisión completa­mente segura. Si Black es capaz de escapar de Azkaban, será capaz de entrar en Hogwarts.

- Pero nadie está realmente seguro de que Black vaya en pos de Harry...

Se oyó un golpe y Harry supuso que el señor Weasley ha­bía dado un puñetazo en la mesa.

- Molly, ¿cuántas veces te tengo que decir que... que no lo han dicho en la prensa porque Fudge quería mantenerlo en secreto? Pero Fudge fue a Azkaban la noche que Black se escapó. Los guardias le dijeron a Fudge que hacía tiempo que Black hablaba en sueños. Siempre decía las mismas pa­labras: «Está en Hogwarts, está en Hogwarts.» Black está loco, Molly, y quiere matar a Harry. Si me preguntas por qué, creo que Black piensa que con su muerte Quien Tú Sabes volvería al poder. Black lo perdió todo la noche en que Harry detuvo a Quien Tú Sabes. Y se ha pasado diez años solo en Azkaban, rumiando todo eso...

Harry esperó a que los señores Weasley subieran a su habitación, recogió el tónico, subió a toda prisa se lo dio a su amigo y sin apenas despedirse corrió a buscar a su hermana, se la llevó del cuarto de una sorprendida Hermione y se fueron al suyo. Una vez dentro le contó todo lo que acababa de escuchar. La niña estaba muy asombrada y preocupada. Así que Sirius Black iba tras él. Eso lo explicaba todo, le dijo Samantha. Fudge había sido indulgente con él porque estaba muy con­tento de haberlo encontrado con vida. Pero sin más información era poco lo que podían hacer. Así es que ambos se acostaron porque al día siguiente debían partir para el colegio.

 

A la mañana siguiente partieron a la estación en unos coches que había enviado el Ministerio. Harry y Samantha se miraron y supusieron la razón de tanta deferencia. Una vez en la estación y ya a punto de subir al tren el señor Weasley se llevó aparte a Harry.

- Tengo que decirte una cosa antes de que te vayas dijo el señor Weasley con voz tensa.

- No es necesario, señor Weasley Ya lo sé.

- Que lo sabes? ¿Cómo has podido saberlo?

- Yo... eh... les oí anoche a usted y a su mujer. No pude evitarlo. Lo siento...

- No quería que te enteraras de esa forma dijo el se­ñor Weasley, nervioso.

- No... Ha sido la mejor manera. Así me he podido ente­rar y usted no ha faltado a la palabra que le dio a Fudge.

- Harry, debes de estar muy asustado...

- No lo estoy contestó Harry con sinceridad. De verdad añadió, porque el señor Weasley lo miraba incré­dulo. No trato de parecer un héroe, pero Sirius Black no puede ser peor que Voldemort, ¿verdad?

El señor Weasley se estremeció al oír aquel nombre, pero no comentó nada.

- Harry, sabía que estabas hecho..., bueno, de una pasta más dura de lo que Fudge cree. Me alegra que no tengas mie­do, pero...escucha, quiero que me des tu palabra...

- ¿De que seré un buen chico y me quedaré en el casti­llo? preguntó Harry con tristeza.

- No exactamente respondió el señor Weasley, más serio que nunca. Harry, prométeme que no irás en busca de Black.

Harry lo miró fijamente.

- ¿Qué?

Se oyó un potente silbido y pasaron unos guardias ce­rrando todas las puertas del tren.

- Prométeme, Harry dijo el señor Weasley hablando aún más aprisa, que ocurra lo que ocurra...

- ¿Por qué iba a ir yo detrás de alguien que sé que quie­re matarme? preguntó Harry, sin comprender.

- Prométeme que, oigas lo que oigas...

- ¡Arthur; aprisa! gritó la señora Weasley.

Salía vapor del tren. Éste había comenzado a moverse. Harry corrió hacia la puerta del vagón, y Ron la abrió y se echó atrás para dejarle paso. Después de despedirse de todos. Les dijo a sus amigos que tenía que hablar con ellos. Buscaron un vagón desocupado pero el tren iba lleno, encontraron uno donde estaba un hombre dormido y decidieron instalarse allí Una vez que estuvieron todos en el vagón les contó lo que había escuchado y lo que el padre de Ron le había dicho. Todos se quedaron pensando.

- Me pregunto cómo será tener un año tranquilo - dijo Harry.

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He aquí otro cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

Para algunos tal vez les resulte un poco fastidioso que repita los años de Hogwarts, pero es necesario para hacer encajar a Samantha...he tratado de respetar la historia original pero esta es mía es necesario modificar algunas cosas...gracias por seguir leyendo...besitos

 

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Los chicos no tenían idea de lo difícil que sería ese año. Y comenzó en el tren. Antes de llegar el tren se detuvo y subieron unas criaturas terroríficas, eran los guardias de Azkaban. Todos sintieron un frío antinatural y como si toda la alegría del mundo hubiera desaparecido, pero Harry y Samantha perdieron el conocimiento. El hombre que iba en el vagón con ellos resultó ser el nuevo profesor de DCAO, de eso se enteraron en el banquete cuando Dumbledore lo presentó. Otro nuevo miembro del profesorado era Hagrid, quien impartiría la asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas, todos se pusieron muy contentos. Hermione tenía un horario muy apretado ya que vería todas las asignaturas que había y todos se preguntaron cómo se las arreglaría, por su parte Ron y Harry sólo tendrían dos asignaturas nuevas Cuidado de Criaturas Mágicas y Adivinación, Samantha vería Cuidado de Criaturas Mágicas, Aritmancia y Runas Antiguas, pero descartó Adivinación.

En la primera clase con Hagrid, les mostró un hipogrifo, les explicó cómo tratarlos y Harry incluso pudo montarlo, pero el estúpido de Malfoy insultó al animal y resultó lastimado. Resultado de esto, el padre de Malfoy hizo que sentenciaran a Buckbeck (el hipogrifo).

El profesor de DCAO resultó un excelente docente y muy simpático, lo único malo era que con frecuencia faltaba a clases, parecía no tener una muy buena salud.

En el primer partido de quidditch, pasaron un susto terrible, ya que los dementores entraron al campo y Harry cayó de su escoba, la cual se hizo pedazos al chocar contra el sauce boxeador. Harry y Samantha después de hablarlo mucho llegaron a la conclusión de que había algo malo con ellos ya que los dementores parecían afectarles más que a los demás. Pero el profesor Lupin (DCAO) les explicó que no era así, sino que en su pasado había cosas terribles y por eso los afectaba tanto. Del mismo modo quedó en enseñarlos a defenderse de ellos. También resultó que el profesor Lupin fue compañero de sus padres en el colegio.

Poco antes de las vacaciones de Navidad los gemelos Weasley le hicieron a Harry el mejor regalo que se pudiera imaginar, un mapa con todos los pasadizos secretos de Hogwarts, pero no solo eso, también mostraba a todas las personas que se movían dentro del castillo y en los terrenos del colegio. Gracias a esto los chicos pudieron ir a Hogsmeade. Al principio Hermione se puso fastidiosa pero tuvo que aceptar que con el pueblo abarrotado de estudiantes era difícil que los descubrieran. Tampoco pudieron pasear mucho, el frío y el aguanieve no se los permitió así que entraron en las Tres Escobas, la taberna, allí estaba calentito. Pero apenas tenían unos momentos allí cuando aparecieron la profesora McGonagall, Flitwick, Hagrid y Fudge, Samantha reaccionó y haló a Harry hacia debajo de la mesa.

Hermione tomó una precaución extra moviendo un gran árbol de navidad. Desde donde se encontraban pudieron escuchar la conversación que tenían los mayores. Se enteraron que Sirius Black había sido el mejor amigo de su padre y que lo había traicionado entregándolos a Voldemort, pero no sólo eso, sino que también era el padrino de los chicos. También que había matado a doce personas y a otro hombre llamado Peter Pettigrew cuando trató de detenerlo. Los chicos salieron de allí y no supieron ni como regresaron. Apenas probaron bocado en la cena y se retiraron temprano.

 

En navidad Harry recibió un extraordinario regalo, una Saeta de Fuego, el problema fue que al no saber quien la enviaba, Hermione consideró su deber informarle a la profesora McGonagall, lo que generó la ira de Ron y Harry, ya que la profesora le confiscó la escoba para desmontarla y revisarla. Al final descubrieron que la escoba estaba en perfectas condiciones.

El año siguió su curso. Sirius Black había entrado un par de veces en el castillo, pero a pesar de que fue revisado a fondo, no encontraron rastro de él. Tanto Harry como Samantha habían avanzado mucho en el hechizo para ahuyentar a los dementores, gracias a eso, ambos pudieron producir sendos patronus que arremetieron contra Malfoy y sus compinches que se habían disfrazado para tratar de que Harry volviera a caer de su escoba durante un partido de quidditch.

La amistad entre Hermione y Samantha se había vuelto muy fuerte, gracias a eso Hermione pudo resistir las constantes peleas con Ron, el motivo ahora era que el pelirrojo acusaba al gato de Hermione de haber matado a su rata, ya que esta había desaparecido y había encontrado manchas de sangre en las sábanas.

Harry tuvo un encuentro desagradable con Snape y casi le confiscan el mapa del merodeador, el profesor Lupin vino en su ayuda, pero reprendió a Harry ya que le parecía muy mal que Harry se arriesgara tanto. Decidió quitarle el mapa a Harry, pero Harry le advirtió que el mapa no era confiable ya que había visto en él a alguien que estaba muerto.

La apelación que había hecho Hagrid en el asunto del hipogrifo no había prosperado, los chicos estaban muy afligidos mientras Hagrid les contaba los pormenores pero después de un momento no pudo seguir hablando por las lágrimas y entró en su cabaña. Malfoy, que había estado escuchando comenzó a burlarse. Harry y Ron caminaron hacia él pero Hermione y Samantha fueron más rápidas. Hermione le estampó una sonora bofetada y Samantha tenía la varita apuntándole al pecho. El rubio que sabía cómo se las gastaba la ojiverde pegó la carrera de su vida con Crabbe y Goyle a sus espaldas.

Llegó el día de la ejecución del hipogrifo y los chicos decidieron ir a hacer compañía a Hagrid. En la cabaña encontraron a la rata de Ron escondida entre los tarros de la cocina. Hagrid los hizo salir por la puerta trasera cuando vio que se acercaban el ministro, el director y el verdugo. Los chicos tuvieron la intención de soltar al hipogrifo, pero se dieron cuenta que eso traería problemas a su amigo así que siguieron su camino.

Cuando se acercaban al castillo la rata de Ron se le escapó de nuevo y éste corrió en su persecución la atrapó cerca del sauce boxeador y cuando los chicos estaban a punto de advertirle que se quitase de allí Ron les gritó a su vez una advertencia y cuando se voltearon un enorme perro negro saltó por encima de ellos, agarró a Ron por una pierna y lo arrastró por debajo del sauce perdiéndose en su interior. Los chicos recibieron varios golpes del sauce boxeador pero no estaban dispuestos a abandonar a su amigo, hasta que de pronto el gato de Hermione apretó un nudo en la base del árbol y las ramas se detuvieron, los chicos aprovecharon para meterse por el hueco todos con la varita a punto.

 

Caminaron un buen trecho hasta llegar a una casa que parecía haber sido golpeada por una fuerza violenta, todos los muebles estaban destrozados. Inmediatamente se dieron cuenta que estaban en la casa de los gritos. Escucharon quejidos que venían de la parte superior y subieron con cuidado, entraron a una habitación y vieron a Ron tirado en una cama. Ron les gritó que huyeran, que todo era una trampa y cuando se volvieron allí estaba Sirius Black.

- Expeliarmo - el hombre los desarmó con la varita de Ron. - pensé que vendrías a ayudar a tu amigo, tu padre habría hecho lo mismo por mí.

- Si quiere matar a Harry tendrá que matarnos a todos - dijo Samantha colocándose frente a su hermano y extendiendo los brazos.

- No, princesa, solo uno morirá hoy - dijo el hombre.

Samantha se quedó petrificada, aquel apelativo despertaba algo en su memoria pero no sabía exactamente qué. Se quedó mirando a Black y distinguió una especie de brillo en aquellos ojos hundidos y apagados.

- Por qué - preguntó Harry - la última vez no le importó.

- No, Harry - chilló Samantha.

- El mató a nuestros padres - gritó a su vez Harry.

Samantha intentó detenerlo, pero Harry se había lanzado contra el hombre y agarrándolo desprevenido le dio un puñetazo en la cara, todos los chicos se lanzaron a ayudar a Harry, éste recuperó su varita y les gritó que se apartaran y así lo hicieron. Ron estaba pálido a causa de su pierna rota y se dejó caer sobre la desvencijada cama. Harry deseaba acabar con aquel hombre pero no lo hacía. Escucharon ruidos y al poco rato apareció Lupin. Los desarmó y para sorpresa de todos ayudó a Black a ponerse de pie y lo abrazó.

- No lo puedo creer - dijo Hermione - usted y él

- Lo hemos estado encubriendo - dijo Samantha.

- Están en un error
- dijo Lupin.

- No lo escuches Harry - gritó Samantha - es amigo de él, lo ha ayudado a entrar al castillo, él también quiere matarte.

- Es un hombre lobo - chilló histérica Hermione...

- Están acertando mucho menos que de costumbre niñas. Sí, soy un hombre lobo, pero no hemos sido amigos en los últimos doce años, no lo he ayudado a entrar al castillo y ciertamente no quiero matar a Harry. Desde cuándo lo saben?

- Desde que Snape nos dejó el trabajo sobre los hombres lobo.

Al final estaban haciéndoles un cuento de lo más extraño, pero Harry en medio de toda la confusión que sentía, pensaba que había algo que no cuadraba porque si Lupin hubiera querido matarlo habría tenido infinidad de oportunidades mientras les enseñaba el encantamiento patronus. Además estaba el hecho de que Lupin les había devuelto sus varitas. Harry había llegado a la conclusión de que quería escuchar toda la historia. Pero para empeorar las cosas llegó Snape y entonces sí que las cosas se le pusieron difíciles. Se liaron en una discusión los tres adultos.

- Profesor - dijo Samantha - no pierde nada con escucharlos

- Cierra la boca estúpida, eres igual a tu padre, arrogante e insensata

- No te atrevas a insultarla - dijo Sirius con una voz que helaba la sangre - podría ser lo último que hicieras.

- Dame un motivo Black - dijo apuntándolo con la varita - y te juro que lo haré.

 

Harry en dos zancadas llegó a la puerta y bloqueó la salida.

- Quítate Potter - dijo Snape con ira - deberías estar agradecido, les acabo de salvar el pellejo, pero tú también eres igual de arrogante que tu padre. Quítate he dicho ya están metidos en bastantes problemas.

- Da usted pena, se niega a escuchar solo porque se burlaron de usted en el colegio - le gritó Harry.

- Apártate - dijo furioso.

Harry apuntó con su varita y

- Expeliarmo

Pero no fue el único, Samantha, Hermione y Ron habían intentado desarmarle al mismo tiempo y Snape salió despedido, chocó contra una pared y cayó con un hilillo de sangre corriéndole por la barbilla.

Hecho esto desataron a Lupin, a quien Snape había atado y continuaron con la historia. Finalmente supieron toda la verdad. Lupin y Sirius hicieron que la rata de Ron, que en realidad era Pettigrew se transformara y así supieron por fin que era lo que había sucedido. La primera en reaccionar fue Samantha, sin importar el aspecto que ofrecía Black, sucio y con los cabellos largos y enmarañados, se lanzó a sus brazos y lloró, mientras Lupin vigilaba atentamente a Peter.

- Ya princesa no llores - dijo Sirius - ahora linda, apártate un poco, que ahora si voy a cometer el asesinato por el que me encerraron. Lo hacemos juntos Remus?

- NO - grito Harry

- Pero Harry este hombre es el culpable

- Lo sé, pero no creo que mis padres quisieran que sus mejores amigos se convirtieran en asesinos, entreguémoslo a los dementores y así podremos probar tu inocencia.

De ese modo todos salieron y llevaron a Snape aún inconsciente con ellos. En el camino Sirius les propuso que fueran a vivir con él una vez que su nombre quedara limpio a lo que los chicos respondieron que si de inmediato. Pero no tuvieron tiempo para mucho más, una vez que salieron se dieron cuenta que había luna llena y que el profesor Lupin no se había tomado su poción esa noche. Sirius les gritó que corrieran mientras él se encargaba de Lupin pero tanto Harry como Samantha corrieron pero tras ellos dejando a Ron con Hermione y Pettigrew aprovechó la confusión para desaparecer. Sirius cayó a la orilla del lago, estaba débil por el largo encierro y Lupin le había causado algunas heridas. Samantha lloraba y Harry intentaba hacer que su padrino se levantara, entonces lo sintieron. El frío intenso, la tristeza y vieron que un centenar de dementores se acercaban, intentaron hacer el encantamiento pero sus fuerzas los abandonaron. Antes de caer a Harry le pareció ver a su padre en la otra orilla del lago, pero se desvaneció al instante.

Despertaron en la enfermería. Dumbledore estaba allí con ellos. Trataron de explicar al director todo lo que había sucedido. Pero él les dijo qque aunque les creía nadie más lo haría, ya que Peter había desaparecido de nuevo. Sin embargo les dijo dónde estaba Sirius y dirigiéndose a Hermione le dijo:

- Señorita Granger, ya sabe qué hacer, si las cosas salen bien, más de una vida podría salvarse esta noche. Ya conoce las reglas, nadie debe verlos. Tres vueltas deberían ser suficientes. Los encerraré con llave. Buena suerte.

- Pero de qué habla? - preguntó Harry sorprendido.

Hermione y Samantha, que sí lo sabían, agarraron a Harry y lo atrajeron. Ron quedaba fuera de los planes porque estaba inconsciente y con una pierna rota. Hermione se sacó una larga cadena de oro y la pasó por el cuello de los otros dos, luego le dio tres vueltas al reloj de arena y comenzaron a ver como si se estuvieran moviendo hacia atrás a una velocidad endemoniada. Se detuvieron y Harry quedó boquiabierto. Habían regresado en el tiempo. De ese modo pudieron soltar a Buckbeck, luego fueron a la orilla del lago y pronto Harry comprendió que lo que había creído que era su padre era él mismo, así que cuando los dementores los estaban rodeando agarró a Samantha, mientras Hermione les decía que no podían intervenir, y ambos hicieron el encantamiento y de sus varitas brotaron un ciervo y una cierva plateados que embistieron y ahuyentaron a los dementores. Después de eso se subieron al hipogrifo. Hermione iba entre Harry y Samantha, ya que a la chica no le gustaba para nada volar. Llegaron a la ventana que les había indicado el director y lo vieron. Sirius se levantó de la silla donde estaba sentado intentando abrir la ventana pero estaba cerrada con llave.

 

- Échate para atrás - grito Samantha. Mientras Harry trataba de mantener a Buckbeck en posición y Hermione se tapaba los ojos - Alohomora

La ventana se abrió y Sirius saltó detrás de Samantha. Harry hizo que el hipogrifo subiera hasta la torre y ahí se bajaron.

- Date prisa Sirius - dijo Harry - no tardaran en notar que has huido.

- En verdad te pareces mucho a tu padre, ambos - dijo mirándolos.

Se despidió de Hermione dándole las gracias. Abrazó a Harry y luego a Samantha a quien además dio un beso en la frente.

- Nos volveremos a ver pronto, princesa.

- VETE - gritaron los tres chicos.

Sirius les dio una última mirada y emprendió el vuelo hasta perderse en la noche.

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He aquí otro cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

NOTA SPECIAL: JK nos dejo una muy vaga descripcion de la personalidad de Sirius Black (y a pesar d todo s mi prsonaje favorito)...por eso a este personaje en mi fic, aunke conserv lo q JK nos dijo, lo doté con la personalidad de un chico muy importante para mí...y spero q si algún dia c toma la molestia de leerlo...se sienta idntifikdo con el...si s asi sabre q hic un buen trabajo...ddikdo a ti bb...XOXO

El verano para Harry estaba resultando relativamente tranquilo. Tuvo un momento de pánico cuando se enteró de por culpa de la dieta que tenía que seguir su primo toda la familia pasaría hambre para apoyarlo, pero se recuperó rápidamente, les escribió a su hermana y a sus mejores amigos y ellos respondieron maravillosamente, enviándole pasteles y cajas de dulces. Esa mañana se había despertado sobresaltado, con una terrible pesadilla relacionada con Voldemort en donde éste mataba a un hombre y planeaba su propia muerte. Cuando despertó le dolía terriblemente la cicatriz, pero ya el dolor había ido desapareciendo. Pensó en escribirle a su hermana, pero recordó que no era necesario, probablemente Sam habría soñado lo mismo. Entonces recordó a Sirius y le escribió a él.

Los Weasley lo habían invitado a asistir a los Mundiales de quidditch y a pasar el resto del verano con ellos. Y todo eso fue posible gracias a que le había dicho a sus tíos que su padrino era un criminal peligroso y éstos por miedo a que les hiciera algo le habían dado su consentimiento. Harry olvidó, convenientemente, decirles que era inocente.

 

En el evento sucedieron un par de cosas extrañas. Los mortífagos se habían desatado, estaban quemando todo a su paso así que el señor Weasley los hizo salir a todos de la tienda diciéndoles que se internaran en el bosque. Mientras corrían se encontraron a Malfoy, que para variar no podía dejar de ser desagradable:

- Es mejor que huyas Granger, tu puedes ser la próxima.

- Seguro que tus padres llevan una máscara esta noche - dijo Samantha

- Muñeca, yo en tu lugar escogería mejor las amistades - y se acercó a la chica extendiendo la mano como para agarrarla - si vienes conmigo, no tendrías que correr.

Tres varitas apuntaron al pecho de Malfoy.

- Aléjate - dijo Ron

- Ni lo sueñes, Malfoy - dijo Fred

- Ella está fuera de tu alcance - dijo George

- Si te atreves a acercarte a mi hermana, - dijo Harry con voz acerada, mientras se acercaba - si te atreves a ponerle un dedo encima, te juro que te arrepentirás Malfoy - y sin más trámite le estampó un puñetazo en plena cara.

Sintieron que la gente corría desbocada y casi los atropella, Harry agarró la mano de Sam, Ron a Hermione y corrieron. Se detuvieron sin aliento y notaron que Fred, George y Ginny, ya no venían con ellos.

- Vamos - Dijo Hermione - tenemos que encontrar a los demás.

Harry notó que había perdido su varita, con la que descubrieron, posteriormente, que se había invocado la marca tenebrosa. Hecho por el cual terminaron acusando a la elfina doméstica del señor Crouch y éste como castigo la despidió. Volvieron a la tienda para descansar un poco y al día siguiente partieron muy temprano de regreso a La Madriguera. El resto del verano transcurrió sin incidentes salvo que el señor Weasley tenía mucho trabajo. Los gemelos Weasley estaban muy contentos porque habían ganado la apuesta que hicieran de que ganaría Irlanda pero Krum atraparía la snitch.

Así llegó el momento de regresar al colegio. En el banquete de bienvenida Dumbledore anunció que ese año estaba suspendida la Copa de Quidditch. Samantha se sobresaltó cuando Fred, que estaba sentado a su lado comenzó a gritar igual que casi todos los miembros de los diferentes equipos de las casas, pero Dumbledore siguió imperturbable y les anunció que la razón era que ese año llevaría a cabo el Torneo de Los Tres Magos en Hogwarts por lo que tendrían las visitas de los estudiantes de dos colegios muy importantes Beauxbatons y Durmstrang. También anunció que debido a la cantidad de muertes que habían ocurrido en los anteriores torneos, este año extremarían las medidas de seguridad y que los estudiantes menores de 17 años no podrían participar.

De ese modo comenzó el nuevo año escolar. Tenían un nuevo profesor de DCAO, era Ojoloco Moody, un hombre que había sido auror. El resto del profesorado era el mismo incluyendo a un Snape excepcionalmente furioso con los chicos, esto se debía a que el profesor estaba seguro de la participación de los chicos en la fuga de Sirius. Y a propósito de Sirius, los chicos estaban muy preocupados porque no habían recibo respuesta a sus cartas (Sam también le había escrito, hablándole del sueño).

 

Mlafoy se había convertido en una nueva amenaza y todos lo notaron con creciente preocupación. Le había dado por perseguir a Samantha dejando muy en claro su creciente interés por ella. Lo que provocaba violentos estallidos de cólera en Harry. Por otro lado Harry tampoco podía ocultar su propio interés por Cho Chang, la buscadora de Ravenclaw.

El Profeta publicó un artículo en el que citaban al padre de Ron y Malfoy, como era su costumbre hizo fiesta con el asunto:

- Mira Weasley, viene una foto de tus padres en la puerta de su casa
bueno si es que a eso se le puede llamar casa.

- Métetelo por donde te quepa Malfoy - dijo Harry - vamos Ron

- Una linda damita como tú -dijo mirando a Samantha- no debería frecuentar esa clase de lugares.

- No molestes, Malfoy - dijo agriamente Samantha.

- Dime Potter ¿su madre tiene ese aspecto de cerdito al natural o es solo la foto?

- Y te has fijado en la tuya? Siempre tiene esa expresión como si estuviera oliendo mierda ¿o es solo cuando tú estas cerca?

- No te metas con mi madre -dijo Malfoy, pero los chicos ya se alejaban.

Harry sintió que algo le pasaba rozando pero cuando metió la mano en la túnica para buscar la varita. Se oyó otro hechizo. El profesor Moody había transformado a Malfoy en hurón y lo hacía botar en el aire. La diversión no duró mucho porque la profesora McGonagall llegó, deshizo el hechizo, riñó a Moody y todo terminó.

La primera clase con Moody no resultó muy placentera para los chicos. Hablaron de las maldiciones imperdonables y el profesor hizo la demostración con unas arañas. Hubo tres personas a las que la clase no les sentó nada bien. Neville, Harry y Samantha. Nadie sabía por qué la clase había afectado tanto a Neville. Pero cuando terminó y Ron hablaba emocionado de la maldición asesina enmudeció al ver el rostro de sus amigos.

Hermione se había embarcado en una cruzada por la defensa de los derechos de los elfos domésticos, argumentando que tenían una vida muy dura. Para ello creó una especie de asociación con las siglas P.E.D.D.O, hizo unas chapas y afilió a sus tres amigos. Intentó afiliar a más gente pero nadie le prestaba mucha atención. Por esa misma fecha les llegó la respuesta de Sirius, les decía que volvía hacia el norte para estar cerca de ellos y que si les volvía a doler la cicatriz fueran directamente a hablar con Dumbledore. Harry se puso furioso consigo mismo por haberle contado, si eso lo hacía volver y ponerse en peligro. Samantha estaba dividida entre la furia y el miedo por Sirius.

Samantha tenía una nueva preocupación llamada Fred Weasley. El chico había estado mostrándose muy atento y algo más cariñoso de lo habitual desde el verano. Ella le tenía aprecio a los Weasley pero en realidad no estaba interesada en él, al menos no de esa manera. Pero no tenía mucho tiempo que dedicarle a esos pensamientos ya que las clases de DCAO se habían puesto muy difíciles, pues el profesor anunció que les echaría la maldición imperius por turnos. Harry y Samantha casi logran resistirse, pero a costa de muchos golpes. Por otro lado la profesora McGonagall les dijo que ya debían empezar a prepararse para los TIMOS que serían el año entrante, así que les dejaba mucho trabajo.

 

Así llegaron a finales de octubre y sus visitantes llegaron al castillo. Entre los estudiantes de Durmstrang estaba Víctor Krum, el famoso jugador de quidditch búlgaro. El director de ese colegio era un hombre llamado Karkarov. La directora de Beauxbatons era Madame Maxime, y Ron babeaba por una de las chicas de Beauxbatons lo que provocó la ira de Hermione.

La selección de los campeones tendría lugar después del banquete de Halloween, así que todos esperaban con expectación ese momento. El Cáliz de Fuego fue dejado en el vestíbulo para que todo el que quisiera participar pudiera colocar su nombre dentro. Los gemelos se tomaron una poción envejecedora y trataron de poner su nombre, pero salieron despedidos y les salió una barba blanca.

Después del banquete el Cáliz fue traído nuevamente al comedor, se atenuaron las luces y esperaron. El primero en salir fue el campeón de Durmstrang que resultó Víctor Krum. Luego salió el de Beauxbatons, Fleur Delacour y por último el de Hogwarts Cedric Digory. Pero cuando ya todos se disponían a festejar a sus campeones el cáliz soltó otro nombre. Harry Potter.

Samantha sintió que su corazón dejó de latir. Intentó saber que estaba pensando su hermano, algo en lo que ya tenían mucha práctica, pero el chico tenía la mente en blanco, Hermione tuvo que empujarlo para que fuese con los demás.

Nadie supo nunca que sucedió. Pero lo cierto fue que Harry no pudo salir de eso. Samantha sabía con toda certeza que su hermano no se había propuesto, sin embargo ahí estaba. Mientras todos los Griffindors festejaban en la sala común Samantha salió y espero a Harry en la entrada. Cuando llegó traía cara de consternación.

- Prepárate para el barullo que hay dentro -le dijo la chica- nadie quiere escuchar que tú no lo hiciste.

- Pero tú sabes que no lo hice - dijo molesto.

- Yo sí, pero nadie va a creerte.

Y así fue. Nadie quería creerle. Se deshizo como pudo de todos y subió a su habitación. Pero para su sorpresa tampoco Ron le creyó. Esto creó un conflicto entre los amigos que terminaron por no hablarse, esto afectaba mucho a las chicas que no sabían qué hacer para componer la situación, así que llegaron a la conclusión de que eso solo podían arreglarlo entre ellos. Eso sí, escribieron a Sirius para ponerlo al corriente de la situación. Malfoy por supuesto se puso imposible. Snape parecía odiarlo más que nunca. Y para complicar más las cosas salió un artículo de lo más absurdo en El Profeta escrito por una mujer llamada Rita Skeeter que los había entrevistado el día que hicieron la comprobación de las varitas, y que incluía la falsa información de que Harry estaba de novio con Hermione. Lo peor era que el resto del colegio parecía opinar igual que Malfoy, que Harry lo había hecho porque necesitaba la atención de los demás.

Los días de noviembre parecían estar corriendo muy deprisa y el día de la primera prueba se acercaba. Hagrid le había mostrado a Harry en qué consistiría, Dragones. El profesor Moody le había dado una idea a Harry de cómo burlarlo. La noche del 22 Sirius había quedado en aparecerse en la chimenea de la sala común para conversar con los chicos y así lo hizo. Primero escuchó con atención todo lo que Harry tenía que decir, sin dejar de dedicarle miradas y tiernas sonrisas a su ahijada, pero ambos sabían que era Harry quien lo necesitaba en ese momento. Les dijo que se cuidaran, que Karkarov había sido un mortífago. Y cuando estaba a punto de decirle un modo de burlar al dragón escucharon ruidos y le dijeron a Sirius que desapareciera.

 

Así llegó el día de la primera prueba y para sorpresa de todos Harry fue el más rápido en burlar al dragón. Mediante un sencillo hechizo convocador hizo venir a su escoba y ejecutando una serie de maniobras evasivas logró que el dragón se levantase y aprovechó y cogió el huevo que era el objetivo de la prueba. Cuando bajó se lo llevaron a la enfermería porque tenía una pequeña herida pero enseguida llegaron Samantha y Hermione seguidas de
Ron, quien venía blanco como un papel.

- Harry -dijo Ron - quienquiera que haya metido tu nombre en el cáliz quería verte muerto.

Fue como si las últimas semanas se hubieran borrado y a partir de entonces todo volvió a la normalidad. Pero la alegría le duró poco porque unos días después la profesora McGonagall le informó que como campeón del colegio debía abrir el baile de navidad, eso supuso para Harry un terrible dolor de cabeza, porque a pesar de que la actitud del resto de los alumnos había cambiado una vez que vieron a lo que se enfrentaban, Harry no encontraba el valor para pedirle a Cho que lo acompañara al baile. Por su parte Malfoy, con el mayor descaro había invitado a Samantha a ir con él. La cosa no habría pasado de ahí de no ser porque en ese momento iban pasando los gemelos y Fred se paró frente a Malfoy.

- Ni lo sueñes Malfoy -dijo- ella no va contigo a ningún lado.

- ¿Y quién eres tú para impedirlo Weasley?

- Ella irá conmigo - dijo Fred en un arranque desesperado.

- Ja, no creo que prefiera a un perdedor como tú - se burló el rubio.

Las orejas de Fred adquirieron un peligroso color rojo y ya se estaba llevando la mano a la túnica por su varita cuando intervino Samantha.

- Para tu información Malfoy, yo tomo mis propias decisiones, y eres "tú", el que no es nadie. Iré con Fred. Y ahora sal de mi camino -le dijo con ira y lo miró con un peligroso brillo en sus ojos, que Malfoy prudentemente decidió no pasar por alto.

Por las dudas agarró a Fred y entraron al comedor.

- Gracias - le dijo a Fred.

- No, gracias a ti por aceptar -dijo él - porque ¿irás conmigo, no? - preguntó dudoso.

- Eso dije - contestó y se marchó a sentarse.

Comentó lo sucedido con Hermione y le aclaró que en realidad no quería darle esperanzas a Fred. Entonces su amiga le aconsejó prudentemente, que aprovechara la oportunidad y hablara con él y dejaran las cosas claras.

Harry y Ron seguían sin pareja. Tarde se dieron cuenta que tenían tres chicas a las que habrían podido pedírselo. Hermione, Samantha y Ginny. Cuando se les ocurrió la idea ya todas tenían pareja. Cuando Harry por fin se atrevió a pedírselo a Cho resultó que esta ya estaba comprometida con Cedric y Ron cometió la estupidez de pedírselo a Fleur. De modo que Harry tomó la decisión de hablar con Parvati y ésta le prometió hablar con su hermana Padma para que fuese la pareja de Ron. Llegó la noche del baile. La túnica de Ron era francamente horrorosa pero nada podían hacer así que bajaron. Harry salió del brazo de Parvati y fueron a buscar a la hermana de ésta. Una vez en el vestíbulo la profesora McGonagall les metía prisa para que encontraran a sus parejas, ya que muchos habían quedado con alumnos de otras casas. Ron entró al salón con Padma y Harry y su pareja se quedaron afuera ya que los campeones eran los últimos en entrar.

 

- Están preciosas - dijo de pronto Parvati mirando con asombro a lo alto de la escalera.

Harry vio a dos hermosísimas chicas bajando las escaleras y saliendo de su asombro se dio cuenta de que eran Hermione y su hermana. Cuando ya llegaban al pie de la escalera se adelantó Krum y tomó el brazo de Hermione y lo mismo hizo Fred con Samantha. Malfoy que acababa de aparecer por otro extremo se quedó paralizado al ver a Samantha en realidad estaba preciosa con una túnica verde que hacía juego con sus ojos color esmeralda. Recibió un codazo de Pansy Parkinson y desvió la vista solo para mirar con odio a Fred Weasley.

La comida estuvo deliciosa y se divirtieron bastante bailando, al menos Hermione y Samantha disfrutaron del baile porque Harry y Ron, no, de hecho sus parejas hartas de que no las sacaran a bailar, se fueron con otros chicos.

- Samantha - dijo Fred - me estaba preguntando ¿si te gustaría salir conmigo?

El momento que tanto había temido Samantha había llegado.

- Fred, yo te aprecio mucho, pero no estoy enamorada de ti - dijo apenada la chica, pero para su sorpresa Fred sonrió.

- Eso ya lo sé Sam, te estoy pidiendo que me des la oportunidad de enamorarte. O es que te gusta alguien mas?

- No, nadie. Pero tampoco me gustaría estropear nuestra amistad por algo que no es seguro.

- Prometo que no se va a estropear nada. Si no funciona, prometo seguir siendo tu amigo.

- Estás prometiendo mucho - dijo la chica.

- Podría prometerte cualquier cosa, linda, porque la diferencia entre tú y yo es que yo sí estoy enamorado y sería capaz de hacer cualquier cosa que me pidieras.

Fred la dejó un momento en la mesa de su hermano y le dijo que él y George debían arreglar un asunto. Al poco rato llegó Hermione y se enzarzó en una discusión con Ron. Fred regresó y siguieron bailando. Ron y Harry salieron a dar una vuelta por el jardín.

Cuando terminó el baile los chicos se dispusieron a subir a la torre. Pero cundo estaban subiendo Cedric llamó a Harry, éste se detuvo y los demás siguieron su camino. Cuando Harry llegó a la torre encontró a Hermione y a Ron en medio de una violenta discusión. Después de esto cada quien subió a su habitación.

En la próxima salida a Hogsmeade se encontraron con Sirius en un lugar que él les había indicado. Le llevaron tanta comida como pudieron. Lo acompañaron hasta una cueva donde les dijo que se había estado escondiendo. Estuvieron mucho rato conversando con él. Luego se despidieron y volvieron al colegio.

El día de la segunda prueba llegó con sorprendente rapidez. Harry también la superó con ayuda de Dobby y aunque se tardó porque quería salvar a todos los rehenes obtuvo un buen puntaje.

Rita Skeeter seguía escribiendo estupideces. Primero la emprendió contra Hagrid publicando que era un semigigante y luego contra Hermione diciendo que era una especie de trepadora social, que había dejado a Harry por Krum. Los chicos se preguntaban de dónde sacaba la información.

Y de ese modo llegó el día de la última prueba. Ese día Skeeter había publicado un artículo que retrataba a Harry como un desquiciado peligroso. Pero como ya estaban acostumbrados, no le prestaron mucha atención. Llegó la hora de entrar al laberinto y todos le desearon buena suerte a Harry.

 

Cuando había pasado mucho tiempo. Samantha sintió que empezaba a dolerle la cicatriz, se aferró a Fred que estaba a su lado y quien muy preocupado no sabía qué hacer. Le dolía tanto que sentía náuseas. Veía como en un sueño lo que estaba viendo su hermano, pudo ver todo el ritual para devolverle un cuerpo a Voldemort, vio la llegada de los mortífagos, sintió el dolor de la maldición cruciatus, luego el duelo, después escuchó como Voldemort, amenazaba a Harry diciéndole que después de terminar con él iría por ella, escuchó el canto del fénix, pero las cosas empezaron a girar a su alrededor y se desmayó. Fred la tomó en brazos y bajó en busca de Dumbledore ya que Hermione estaba segura de que estaba teniendo una pesadilla y las órdenes de Sirius habían sido que si tenían más pesadillas fueran a hablar con Dumbledore. Cuando llegaron hasta a él la chica apenas entreabrió los ojos y le dijo al director.

- Ha vuelto - y se desmayó

Todos estaban preguntándose qué hacer cuando de la nada salieron Harry y Cedric.

Samantha abrió los ojos lentamente, se sentía adolorida. Trató de moverse y una voz preocupada le dijo que no lo hiciera cuando logró enfocar vio a Sirius que la acunaba en sus brazos.

- Sirius - trató de hablar pero sintió todo el horror que había presenciado.

- Tranquila princesa, no hables.

En ese momento llegaron Harry y Dumbledore. A pesar de que Harry estaba agotado y adolorido corrió hacia su hermana y la abrazó preguntándole preocupado cómo estaba.

- ¿Lo viste todo verdad? - preguntó

- Sí - dijo ella simplemente.

Les contó a Dumbledore y a Sirius todo lo que había ocurrido en el cementerio. Cuando llegó al momento en que se conectaron las varitas se encontró con la garganta obstruida y Samantha empezó a llorar. Sirius abrazó a su ahijada y le puso una mano en el hombro a Harry. Este prosiguió con su relato hasta el final.

Luego Dumbledore los llevó a la enfermería y le dijo a Sirius que si quería podía quedarse con ellos. Pero no duró mucho. Fudge no creyó lo que Harry decía y Crouch había recibido el beso del dementor y no podía decir nada útil. De modo que cuando se fue, Dumbledore enseguida se puso en movimiento para reorganizar a la antigua Orden del Fénix.

Voldemort había vuelto y la batalla comenzaba de nuevo.

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Nos vemos en el prox cap
bsitos

Los dos hombres se encontraban solos, uno lloraba con desesperación y el otro lo miraba con tristeza. Se trataba de Sirius Black y Albus Dumbledore.

- Lo siento Sirius, de veras lo siento, habría dado cualquier cosa por no tener que decirte esto nunca, pero sabía que preguntarías.

El hombre seguía llorando como un niño, pero al cabo de un rato que pareció muy largo, levantó el rostro aún surcado por las lágrimas.

- ¿Sufrió mucho? - preguntó con la voz quebrada

 

- Me temo que sí, las maldiciones le causaron graves heridas y hemorragias internas.

- ¿Sabe que me produce más dolor? -preguntó - que murió creyéndome culpable.

- Te equivocas, ella jamás creyó algo así. Solo pidió dos cosas antes de morir. Que cuidara a los gemelos y que demostrara tu inocencia.

Sirius sentía tanto dolor como si le estuvieran lanzando la maldición torturadora. Después de otro largo momento, volvió a preguntar.

- ¿Quién lo hizo? - pero en su voz ahora había ira

- Ahora no vale la pena
-comenzó a decir el profesor

- Quiero saber ¿quién lo hizo? - volvió a decir con los enrojecidos ojos clavados en el anciano.

- Fue tu prima, Bellatrix Lestrange - dijo el profesor con resignación.

- Le juro que cuando tenga a esa perra enfrente

- Sirius, no alimentes un odio de esas dimensiones. Recuerda que tienes un deber que cumplir. Hay dos chicos que son ahora tu responsabilidad.

- Responsabilidad que no puedo cumplir como es debido porque estoy aquí encerrado, sin poder demostrar mi inocencia, sin poder vengar a mis seres queridos. Sin poder hacer nada útil.

- Todo a su tiempo Sirius, todo a su tiempo.

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Harry estaba pasando uno de los peores veranos de su vida. Nadie le daba noticias de nada. En sus cartas Ron y Hermione daban a entender que estaban juntos en alguna parte, pero siempre decían que cuando se vieran le contarían, pero nadie le decía cuándo sería eso. Su hermana estaba en una situación similar. Así que abandonando toda consideración y prudencia habían acordado verse cerca de la casa de los Dursley. Sam había hecho arreglos para llegar al Caldero Chorreante y de ahí iría a ver a Harry. Quedaron en encontrase esa tarde en un parque que quedaba cerca de Privet Drive. A la sazón Harry se encontraba columpiándose a la espera de su hermana. Tenía un fuerte dolor de cabeza porque estaba bajo la ventana de los Dursley cuando escuchó un ruido y se levantó en el mismo momento en que su tío abría la ventana y su cabeza chocó con ésta. Después de discutir con su tío salió en dirección al parque. Pocos minutos después llegó Sam. Se abrazaron y comenzaron a hablar y a hacer conjeturas de lo que podría estar pasando. Harry comenzó a preocuparse por la hora ya que estaba oscureciendo y no le parecía prudente que Sam regresase tarde a Londres, pero ella lo convenció de que se tranquilizase ya que lo haría en el autobús noctámbulo y ahí no había peligro. Así que emprendieron el camino hacia la casa de Harry cuando este vio que Duddley ya regresaba.

Pero como había estado tan aburrido decidió molestar a Duddley. Le dieron alcance comenzó a meterse con el por su costumbre de golpear a chicos más pequeños que él. A Duddley no le hizo gracia que su prima también estuviera ahí, así que comenzó a decirle a Harry que él no era tan valiente tampoco porque por las noches lloraba y pedía que no mataran a Cedric y le pedía a su padre que lo ayudara. Harry le dijo que se callara y como no lo hizo sacó la varita lleno de ira. Samantha le sujeto el brazo pero de pronto sintieron que algo le había pasado a la noche. Al principio Harry creyó que había hecho magia sin querer, pero se dio cuenta que eso era absurdo él no tenía el poder para apagar las estrellas. Entonces Sam dijo: Dementores. Duddley perdió el control y golpeó a Harry con tanta fuerza que se le cayó la varita. Sam encendió la suya. Había dos. Le gritaron a Duddley que mantuviera la boca cerrada y se concentraron con todas sus fuerzas en un recuerdo feliz. Y gritaron al mismo tiempo.

 

- Expecto Patronum

De ambas varitas salieron dos patronus que cargaron contra los dementores. Corrieron hacia Duddley que estaba tirado en el piso, cuando se agachaban para ayudarlo sintieron pasos, se volvieron vieron que era la señora Figg la anciana de los gatos, como se la había descrito Harry a Sam. Guardaron la varita apresuradamente, pero para su sorpresa la anciana les dijo que no lo hicieran y empezó a farfullar que iba a matar a un tal Mundungus. Que Dumbledore se pondría furioso y al final les dijo que era una Squib que había tenido la tarea de vigilar a Harry. Sam estaba confundida pero Harry lo estaba mucho más. Al final lograron llegar a la casa y la señora Figg se fue.

A los chicos no les quedo más remedio que tocar para que sus tíos les abrieran. Harry se negó rotundamente a que Sam se fuera sola después de lo que había pasado, prefería enfrentar la ira de su tía, ya vería como se las arreglaría. Y efectivamente tuvieron que enfrentar la ira tanto de Petunia como de Vernon. Cuando vieron a su hijo en un principio pensaron que lo habían asaltado pero Duddley dijo que Harry le había hecho aquello. Pero no hubo tiempo para reclamos enseguida comenzaron a llegar lechuzas comunicándoles que estaban expulsados, que romperían sus varitas y que debían presentarse a una vista disciplinaria. Lo primero que pensaron fue en huir. Luego llegó otra del señor Weasley diciéndoles que no se movieran ni entregaran sus varitas. Entre tanto les explicaban a unos enfurecidos Dursley lo que había pasado en el callejón. Llegó otra lechuza del ministerio donde les informaban que no destruirían sus varitas pero que debían presentarse el 12 de agosto para la vista disciplinar. Llegó también una de Sirius donde le decía que pasara lo que pasara no salieran de la casa. A Harry y a Sam les dolía la cabeza. Vernon después de escuchar toda la historia les dijo que se marcharan. Los chicos se miraron sin saber qué hacer, todos les habían dicho que no se movieran de la casa, cuando la última lechuza entro zumbando pero para sorpresa de todos iba dirigida a Petunia y era un vociferador. Después de esto Petunia dijo que los chicos tenían que quedarse.

Los habían dejado quedarse pero estaban encerrados. Les pasaban algo de comida por la gatera y los dejaban salir al baño un par de veces. Harry sacó unas frazadas y se acomodó en el suelo para que Sam durmiera en la cama. Pasaron así tres días, la cuarta noche su tío les dijo que iban a salir y que no debían moverse de la habitación. Después de eso los chicos fueron rescatados por un grupo de magos que se presentó en la casa entre ellos el profesor Lupin y el verdadero Ojoloco Moody.

Viajaron en escoba mucho rato hasta llegar a su destino. Al llegar les mostraron a los chicos un papel donde que decía que el cuartel general de la orden del fénix estaba en el número 12 de Grimauld Place, les dijeron que pensaran en lo que habían leído y enseguida se materializó una casa ante ellos.

Entraron y los recibió la señora Weasley y les indicó donde estaban Ron y Hermione. Se encontraron con sus amigos y al poco rato Harry estaba gritándoles por toda la frustración que sentía, Hermione lloraba y Ron tenía cara de susto. Aparecieron los gemelos, Fred saludó cariñosamente a Sam, y luego se presentó Ginny. Cuando Harry se calmó le contaron más o menos lo que sabían y luego bajaron a cenar. Los chicos saludaron cariñosamente a su padrino y después de la cena este les explicó lo que estaban haciendo. La señora Weasley se molestó mucho porque pensaba que no debían saber tanto.

 

Se enteraron que esa casa pertenecía a la familia de Sirius y él la había ofrecido como cuartel general de la Orden, pero primero tenían que hacer una limpieza general ya que estaba atestada de objetos tenebrosos además de muy sucia. Vivía en la casa un elfo doméstico llamado Kreacher a quien Sirius no tenía mucha simpatía y lo trataba bastante mal, para indignación de Hermione. En un salón Sirius les mostró su árbol genealógico y se dieron cuenta que muchas de las familias estaban emparentadas. Por ejemplo Sirius era primo de la madre de Malfoy. Cuando salió el tema "Malfoy" los chicos le contaron a Sirius que Draco le tenía el ojo puesto a Sam. Sirius casi se atragantó con lo se estaba comiendo y con un súbito ataque de ira le dijo a Harry que no podía permitir bajo ningún concepto que una rata como esa se acercara a Sam, así mismo indicó a todos los varones Weasley que debían ayudar a proteger a Sam. Esto no le hizo ninguna gracia a la chica quien se enfrentó a su padrino y le gritó que ella era perfectamente capaz de cuidarse sola y no necesitaba guardaespaldas. A Hermione le hacía mucha gracia todo aquello, pero ante la respuesta de Sam, Hermione observó que Sirius se quedaba mirando a su ahijada como si la viera por primera vez, pero pensó que tal vez Sirius no se esperaba una respuesta tan airada de la chica quien siempre era especialmente cariñosa con él. Otro que se preocupó fue Fred, preguntándose si Sirius reaccionaría igual con cualquiera que se acercara a Sam o solo con Malfoy por ser quien era.

Llegó el día de la vista disciplinaria y el señor Weasley los llevó al Ministerio. Suerte que se fueron temprano porque resultó que habían cambiado la hora y el lugar de la vista, así que a todo correr llegaron ante la puerta del lugar donde se llevaría a efecto. Para su gran alivio vieron que Dumbledore estaría presente también, aquello les dio algo de confianza. Fudge se mostró especialmente desagradable con los chicos y para su sorpresa Percy, que ahora trabajaba para Fudge también. Dumbledore trajo como testigo a la señora Figg, quien dio un testimonio algo vacilante pero que debió haber servido ya que al final los absolvieron de todos los cargos.

Volvieron a casa y todos se pusieron muy contentos, menos Sirius, que a medida que se acercaba el momento en que debían partir para el colegio se ponía más taciturno y pasaba más tiempo encerrado en su habitación.

Llegaron las lechuzas con las cartas del colegio con la sorpresa de que Ron y Hermione había sido nombrados prefectos. En un primer momento Harry se sintió mal pero luego se alegró por su amigo. La señora Weasley se había enfrentado a un boggart y no había podido deshacerse de él, veía a todos los miembros de su familia muertos a Harry y a Sam y así hasta que Lupin entró y se deshizo del boggart.

 

Un par de días antes de volver a la escuela Sam notó que su padrino estaba desaparecido de nuevo y se escabulló hasta su habitación y allí lo encontró. Lo vio sentado en la cama con expresión ausente. Se acercó y se sentó a su lado le tomó las manos y lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

- Sirius - le dijo - perdóname, no quise gritarte el otro día, sé que tengo que controlar mi carácter.

La chica había interpretado erróneamente la tristeza de Sirius.

- No, princesa - dijo el hombre abrazando a la chica - si alguien tiene que controlar su mal carácter soy yo. Es más discúlpame tú a mí, pero en mi defensa debo decir que solo me preocupo por ti y quiero lo mejor, para ambos - agregó, pero no le aclaró que lo que le pasaba era que quería tenerlos más tiempo cerca.

Así estuvieron un buen rato. Hasta que llegó la hora de bajar a cenar. Sirius insistió en acompañarlos a la estación. Así que llegaron a King Cross, se despidieron, subieron al tren y marcharon a Hogwarts.

Ese fue un año de pesadilla. El ministerio designó a la nueva profesora de DCAO, Dolores Umbridge que resultó un ser repugnante y perverso. Castigó a Harry y luego Samantha por decir que Voldemort había vuelto. Las opiniones estaban divididas había personas que creían en Harry y Dumbledore y personas que creían las mentiras que publicaba El Profeta por orden de Fudge. Para que sus decisiones tuvieran más peso la nombraron Suma Inquisidora de Hogwarts, ahora tenía el poder para supervisar y destituir maestros. Los chicos por iniciativa de Hermione habían formado un grupo de estudio para aprender DCAO porque que la dichosa profesora no les enseñaba nada. A este grupo lo llamaron Ejército de Dumbledore. Se reunían en secreto en la sala de los menesteres ya que todo grupo que no fuera aprobado por la Umbridge, era ilegal.

Después de un partido de quidditch que Griffindor ganó a Slytherin, Harry y George se liaron a puñetazos con Malfoy que para variar estaba insultando a los Weasley, por esta razón Umbridge los suspendió de por vida del equipo y para estar más segura también a Fred, además les confiscó las escobas.

Hagrid que no había aparecido al comienzo de clases, por fin regresó, pero bastante aporreado, los chicos fueron a verlo y les contó que su misión había sido tratar de convencer a los gigantes de que no se unieran a Voldemort. Los chicos trataron de advertir a su amigo acerca de la nueva profesora pero él no les prestó atención. Ese año les mostró a los thestrals, que eran las criaturas que tiraban de los carruajes del colegio y que solo aquellos que habían visto la muerte podían ver.

Unos días antes de navidad Harry tuvo un sueño donde se veía a sí mismo como una serpiente que atacaba al señor Weasley. Despertó con la cicatriz que se le reventaba del dolor y por supuesto Sam estaba en las mismas condiciones en su habitación. Afortunadamente la profesora McGonagall les creyó inmediatamente que no había sido una simple pesadilla y los llevó inmediatamente a ver Dumbledore. Después de escucharlos el profesor mandó a averiguar el asunto y pudieron rescatar al señor Weasley aunque muy mal herido. El director mandó a todos los Weasley y a los Potter a casa de Sirius. Pero antes de partir miró a Harry por una fracción de segundo y éste sintió deseos de atacarlo. Pasaron el resto de la noche esperando noticias. Sam intentó consolar a Fred pero al ver que este estaba furioso porque no le dejaban ir a ver a su padre prefirió dejarlo y se sentó al lado de Sirius recostando la cabeza en su hombro, casi se había quedado dormida cuando llegó la señora Weasley y dijo que el señor Weasley estaba fuera de peligro. Todos se pusieron muy contentos y Sirius les pidió que se quedaran a pasar la navidad todos allí. Harry y Sam hablaron con Sirius acerca de lo que había ocurrido con Dumbledore antes de partir y él les dijo que simplemente estaban cansados y que no se preocuparan. Pero los chicos estaban preocupados ¿por qué Dumbledore se había estado comportando de manera tan distante con ellos? ¿Por qué habían sentido esa necesidad de atacarlo? Pero no tenían respuesta para esas preguntas.

 

Fueron a visitar al señor Weasley al hospital y allí se encontraron con Lockhart su antiguo profesor de DCAO, pero también con Neville y su abuela que estaban visitando a los padres de Neville. Ninguno de los chicos a excepción de Harry y Sam sabían lo que les había ocurrido y se quedaron muy impresionados.

Las vacaciones de navidad terminaron y ninguno de los chicos quería regresar al colegio. Lo único que les hacía ilusión eran las reuniones del ED. Antes de irse Harry y Sam recibieron la desagradable noticia de que tendrían clases particulares de Oclumancia con Snape. No sabían que era eso ni querían saber, el solo hecho de que fuera Snape ya era suficientemente malo. Esa noche Sam subió al cuarto de Sirius, éste aún se encontraba furioso por la violenta discusión que había tenido con Snape y hasta lo había amenazado con hacerlo pagar caro si hacía pasar malos ratos a los chicos con las clases. Sin embargo su expresión se suavizó cuando vio a la chica. Ella entró corriendo y se lanzó a sus brazos llorando.

- ¿Qué te pasa, princesa? -preguntó preocupado. Como no le respondía y seguía llorando, aventuró otra pregunta - ¿Todo esto tiene que ver con Fred?

La chica se separó rápidamente y lo miró a los ojos.

- ¿Cómo sabes
- empezó

- Por lo tanto si tiene que ver con él - dijo en tono sombrío.

- No, claro que no - dijo aún sollozando - ¿Por qué tendría que ver con él?

- Dímelo tú.

- No, lo que pasa es que no quiero volver, quiero quedarme aquí contigo - dijo la chica.

Sirius sintió una enorme calidez dentro de su pecho, pero luego se reprendió a sí mismo, estaba siendo egoísta, los chicos debían volver al colegio y su deber era asegurarse de ello.

- ¿Es por las clases con Snape? - preguntó - porque si es por eso no debes preocuparte, no creo que se atreva

- No es solo por él -respondió Sam- es que las cosas ya no son como antes, aparte de él está Umbridge y
bueno prefiero estar aquí contigo que en cualquier otro lugar.

La mente de Sirius trabajaba a toda marcha, tenía que quitarle aquellas ideas de la cabeza. Pensó que molestándola un poco resultaría.

- No lo puedo creer - dijo en tono burlón - la hija de Lily y James ¿una cobarde?

La chica se apartó de él como si la hubiese quemado. Lo miró con los ojos arrasados en lágrimas, se dio vuelta y salió corriendo de la habitación. Sirius se sintió desconcertado y muy incómodo. Algo le decía que había cometido un terrible error.

Los chicos volvieron a Hogwarts a la mañana siguiente y Sam apenas se despidió de Sirius. Comenzó el nuevo trimestre y Umbridge continuó con su régimen de terror. Las cosas entre Harry y Cho que habían empezado en navidad se fueron a pique en San Valentín cuando Harry salió con ella pero quedó en encontrarse con Hermione para una entrevista con Rita Skeeter que fue publicada en El Quisquilloso, un periódico no muy confiable del padre de una amiga de los chicos miembro de ED. Las clases de Oclumancia resultaron ser una pesadilla, no adelantaban nada y siempre terminaban con dolor de cabeza. Harry y Sam seguían soñando con pasillos y puertas cerradas. El ED fue traicionado por una amiga de Cho que los delató y Dumbledore para salvar a los chicos se echó la culpa y a raíz de eso tuvo que abandonar el colegio. Los gemelos Weasley hicieron una exhibición de fuegos artificiales que mantuvo a la nueva directora muy ocupada. Los chicos se metieron en el pensadero para mirar los recuerdos de Snape y eso les valió que él los echara de su despacho y les dijera que ya no les daría más clases. Los gemelos encantaron un pasillo para convertirlo en pantano para darles tiempo a Harry y Sam de hablar con Sirius a través de la chimenea de Umbridge que era la única que no estaba vigilada, pero los atraparon y antes de ser castigados escaparon en sus escobas del castillo.

 

Llegaron los TIMOS y para sorpresa y alegría de los chicos no les fue tan mal. En el examen práctico de DCAO todos los miembros del ED salieron muy bien, pero Harry y Sam estaban seguros que obtendrían un Extraordinario, y tuvieron una enorme satisfacción cuando la Junta examinadora les pidió, delante de Umbridge, que hicieran el encantamiento patronus, el cual, por supuesto les salió a la perfección. Todos los examinadores los aplaudieron y felicitaron, de modo que salieron muy contentos.

Pero en el examen de Historia de la Magia, sucedió lo peor que les podría haber sucedido. Mientras casi se dormían sobre el pergamino, vieron que Voldemoort tenía a Sirius en el lugar con el que habían estado soñando y que resultó ser el departamento de misterios del ministerio. Cuando el examinador los mandó a la enfermería Harry y Sam corrieron porque necesitaban transmitirle a la profesora McGonagall (que se encontraba allí por culpa de Umbridge) lo que habían visto para que alertara a la Orden. Pero la enfermera les comunicó que esa mañana la profesora había sido trasladada al hospital. Se sintieron perdidos. Sam y Harry querían salir de inmediato para el ministerio, pero Hermione les dijo que primero averiguaran. Así que planearon con sus amigos que distrajeran a Umbridge para ellos tratar de hablar con Sirius a través de la chimenea y verificar si estaba o no en su casa. Pero fueron atrapados. Umbridge mandó a llamar a Snape para que le diera Veritaserum para hacerlos confesar, pero éste le dijo que ya no lo quedaba. Harry intentó darle el mensaje a Snape de lo que había visto, pero no supo si Snape había entendido. Para que Umbridge no castigara a Harry, Hermione fingió que podía darle cierta información importante e hicieron que la profesora los siguiera al bosque. Mientras tanto el resto de los chicos quienes habían quedado al cuidado de Malfoy y sus compinches se las ingeniaron para burlarlos. Sam hizo uso de sus bien adiestrados poderes para enviar a Malfoy contra una pared mientras Crabbe y Goyle sangraban profusamente con un caramelo de truco que le habían "quitado" a Ron y Ginny lanzaba su famoso hechizo Mocomuercielago a Pansy Parkinson. Se reunieron con los demás en el bosque y decidieron irse en thestrals a Londres.

 

Entraron al ministerio y después de llegar al lugar donde se suponía tenían a Sirius se encontraron con que todo era una trampa. Lo que querían era que Harry tomara una profecía que hablaba de Voldemort y de él. Harry se sintió responsable por haber llevado a sus amigos y a su hermana a una muerte segura ya que ellos eran siete y los mortífagos eran muchos más. Pero decidió que no iba a permitir que los mataran sin pelear así que le transmitió la idea de cómo salir de allí a su hermana mentalmente y mientras él distraía a los mortífagos hablando Sam se encargaba de avisar a los demás qué hacer. De ese modo cuando Harry dio la orden todos lanzaron hechizos a las estanterías que comenzaron a derrumbarse y ellos aprovecharon para correr. Pelearon con todas sus fuerzas pero los mortífagos les estaban causando mucho daño, Hermione estaba herida, Ginny tenía un tobillo fracturado, Ron no sabía exactamente que le pasaba pero se comportaba extraño, Neville había perdido su varita. Los únicos aparentemente indemnes eran Harry, Sam y Luna. Llegaron a una habitación que parecía un foso. Y sintieron que estaban acorralados. Malfoy tenía a Sam agarrada por el cuello, y cada uno de sus amigos estaba en manos de un mortífago.

- Dame la profecía Harry - le decía Malfoy - o a la primera que verás morir será a tu hermana.

- No se la des Harry - chillaba Neville a quien Bellatrix tenía sujeto

Pero de pronto sintieron que las puertas comenzaban a abrirse y empezaron a aparecer miembros de la orden.

- Quítale las manos de encima a mi ahijada, imbécil - dijo con furia Sirius, que había aparecido detrás de Malfoy

Harry aprovechó y agarró a Sam y la apartó del peligro. Comenzó una batalla encarnizada entre los miembros de la orden y los mortífagos. Le dio la profecía a Neville y se lanzó a la batalla también, Sam corrió tras él, Luna había sido alcanzada por un hechizo y estaba paralizada. Sam se encontró de frente con Bellatrix y se enzarzaron en una lucha pero Bellatrix ganaba terreno, Sam tenía una mejilla sangrante, Sirius se dio cuenta y corrió en su ayuda, mientras Sam caí de rodillas, entonces una maldición alcanzó a Sirius quien cayó varios escalones y Bellatrix gritó alborozada. Sam corrió hacia donde había caído Sirius. En ese momento todos se dieron cuenta de que Dumbledore había llegado. Sam tenía la cabeza de Sirius en su regazo y lloraba desconsolada. Bellatrix estaba gritando que había matado a Sirius Black. Harry sintió que algo se rompía en su interior y quiso arremeter contra Bellatrix pero Lupin se lo impedía, justo cuando Bellatrix se escapaba por una puerta Harry se soltó y corrió tras ella. La alcanzó en el vestíbulo. Cuando al fin le dio alcance apareció Voldemort y cuando éste iba a matar a Harry apareció Dumbledore, protegió a Harry y se enfrentó a Voldemort, pero ambos eran demasiado buenos, cuando Voldemort vio que no avanzaba se apoderó del cuerpo de Harry. En ese momento llegaron Sam y varios miembros de la Orden con los chicos que estaban heridos.

Harry sentía un dolor insoportable, se sintió atrapado en el cuerpo de Voldemort. Sam había caído de rodillas sujetándose la cabeza.

 

- Mátame ahora Dumbledore - dijo Voldemort a través de Harry - Si la muerte no es nada, mata al chico

Samantha como pudo se acercó. Dumbledore trató de detenerla pero no pudo. Sam llegó arrastrándose hasta donde estaba su hermano y le sujetó la mano.

- Que pare este dolor - pensaba Harry - que nos mate ya. Así volverá a ver a mis padres y a Sirius- Sam estaba "escuchando" todo esto y aunque cegada por el dolor alcanzó a transmitirle a Harry algo importante.

- Tú no eres él Harry. No te vayas -dijo - no me dejes.

El corazón de Harry se llenó de emoción y entonces el abrazo con que Voldemort lo tenía prisionero se aflojó, el dolor ceso y Harry se encontró tumbado boca abajo y con la mano de su hermana agarrada con fuerza, pero ella había perdido el conocimiento.

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He aquí otro cap
como siempre espero sus cruccios para mejorar

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer

Nos vemos en el prox cap
bsitos

Harry luchaba para que no lo separaran de su hermana.

- Suéltala Harry -decía Dumbledore- En teste momento no puedes hacer nada por ella y tengo que sacarte de aquí.

De todas las chimeneas salían aurores y distintos miembros del ministerio incluido el ministro. Estaban atónitos con los destrozos que veían a su alrededor y más aún los que habían alcanzado a ver a Voldemort.

- Dumbledore -chilló Fudge - ¿Qué significa esto?

- Los mortífagos entraron al ministerio, Cornelius - contestó el director- y Voldemort estaba con ellos

- Lo sé, lo vi.

- Entonces, como verás lo que te he estado diciendo durante todo el año, es cierto. Ahora, si bajas a la Cámara de la muerte encontraras a unos cuantos mortífagos atados. Entre ellos está Pettigrew, comprobarás, como te lo había dicho también que Sirius Black era inocente. Después de que envíe a Harry y a todos mis alumnos de vuelta al colegio, te concederé media hora de mi tiempo para explicarte lo más importante y si después necesitas comunicarte conmigo, recibiré todas las lechuzas que vayan dirigidas al director.

Le dio la espalda a un estupefacto Fudge y se dirigió a Harry.

- Harry escúchame -le dijo agarrándole por los hombros - en media hora me reuniré contigo. Agarró la cabeza de la estatua del mago la convirtió en un traslador y envió a Harry a su despacho.

Los heridos fueron reunidos y enviados, unos a San Mungo y los chicos a la enfermería del colegio. Los mortífagos permanecían custodiados por los aurores y los miembros de la Orden que aún estaban en pie. Dumbledore habló con Fudge y luego regresó al colegio.

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Harry se sentía destrozado, no soportaba ser quien era. El tenía la culpa de que sus padres hubieran muerto, de que Sirius hubiera muerto, que sus amigos estuvieran heridos y su hermana
no sabía cómo estaba Sam pero sentía que estaba viva ¿o solo se trataba de su deseo de que así fuera? La desesperación lo estaba consumiendo y quiso salir de allí pero estaba encerrado. Después de un rato llegó Dumbledore y procedió a explicarle todos los acontecimientos que los habían llevado hasta aquel día. Harry le gritó al director, destrozó la mitad de su despacho pero al final escuchó. Escuchó la razón por la que Voldemort lo había perseguido desde que nació, la razón por la que había sido separado de su hermana, la razón por la que tenía que volver todos los veranos a Privet Drive hasta su mayoría de edad, y finalmente el contenido de la profecía.

 

- Pero
podría no ser yo - dijo Harry

- Me temo que no hay ninguna duda, al atacarte, Voldemort te señaló como su igual y con su ataque te transmitió unos poderes que te han permitido escapar de él, no una, sino cuatro veces ya. Pero escúchame bien Harry, no solamente a ti, sino a tu hermana también. Y finalmente, ustedes poseen un poder que Voldemort no conoce.

- Pero si no tenemos ninguno - replicó el chico, aterrado al pensar que entonces, su hermana estaba en peligro también

- Piensa Harry, esta noche han dado muestras de ese poder. Cuando Voldemort poseyó tu cuerpo, fueron capaces de expulsarlo, solo gracias al enorme amor que hay dentro de ustedes.

Harry recordó lo que había sentido en esos terribles momentos, la alegría que sintió al pensar en que vería a sus padres, a Sirius y luego la corriente de amor que sintió pasar a través de sus dedos cuando su hermana sujetó su mano y le habló. Entonces entendió.

- Voldemort nunca más intentará poseerte, porque eso le produce un dolor insoportable y lo más triste, para él, es que no puede entender por qué, mientras que esa, es la mayor fortaleza que ustedes poseen.

Harry se quedó un momento mirando al vacío. Ante sí, se presentaba un futuro incierto. Tendría que matar a Voldemort o Voldemort lo mataría a él, pero no podía permitirlo, si Voldemort lo mataba iría por Sam y una gran angustia se apoderó de él al tiempo que tomaba una decisión. Emplearía todas sus fuerzas en acabar con Voldemort. Sintió que sus piernas fallaban y un dolor muy fuerte en el lado derecho de su cuerpo, así que buscó sentarse. Dumbledore que había estado observando al muchacho, vio como se formaba la determinación dentro de él y se sintió satisfecho, pero luego vio con preocupación que el cansancio físico estaba cobrando su cuota.

- Harry, una última cosa, puedes estar tranquilo, tus amigos estarán bien y ninguno tendrá secuelas de lo sucedido.

Harry volvió a sentir el peso de la culpa. Pero su cerebro empezaba a nublarse. Trató de hablar pero perdió el sentido.

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En la enfermería Madame Pomfrey estaba muy atareada, a pesar de que la mayoría de los chicos estaba recuperándose bien, había decidido que debían permanecer unas cuantas horas en observación. Los que estaban conscientes charlaban entre sí y los que no, estaban separados por unos biombos.

Harry abrió los ojos y por un momento no supo dónde se encontraba. Estaba acostado en una cama y supuso que estaba en la enfermería. Tanteó en la mesita y encontró sus gafas y se las colocó.

- Cómo te sientes - preguntó el director.

Harry miró la cara preocupada del director y luego más allá vio a Hermione tendida en una cama y del otro lado a su hermana.

- Sam - dijo e intentó levantarse, pero sintió un dolor lacerante hacia un costado de su cuerpo, pero como no recordaba haber recibido ninguna herida miró al director.

 

Dumbledore le impidió levantarse y contestó la pregunta que se había formado en la cabeza de Harry:

- Permanece inconsciente, Harry. Una herida algo seria causada por una maldición, pero se repondrá, también la energía que empleó al establecer contacto físico contigo mientras Voldemort te tenía poseído, la dejó muy agotada.

Harry se tranquilizó un poco y preguntó por sus amigos.

- El señor Weasley tiene algunas marcas dejadas por su pelea con el cerebro, pero nada serio. A la señorita Weasley ya le repararon el hueso roto. El señor Longbothom solo tiene unos cortes. La señorita Lovegood está perfectamente bien, y la señorita Granger recibió una herida parecida a la de tu hermana, pero el hechizo perdió potencia porque no pudo ser pronunciado en voz alta, así que también se repondrá.

A Harry le dieron una poción analgésica y una para dormir sin sueños. Así que pocos minutos después dormía profundamente.

Los rayos del sol de filtraban por las ventas cuando Harry abrió los ojos. Estiró las manos para coger sus gafas y se incorporó un poco en la cama. El dolor había disminuido.

- ¿Sam?

- ¿Harry estás bien? - preguntó la chica con voz queda.

- Eso creo.

Tres cabezas se asomaron. Harry y Sam se alegraron mucho de verlos bien.

- Veo que han despertado - dijo Ron, acercándose a la cama de Hermione, quien también se despertaba en ese momento.

Entró Madame Pomfrey y les administró sus pociones y les dijo a los dos Weasley, a Neville y a Luna que ellos ya podían salir de la enfermería, sin embargo los chicos se quedaron con sus amigos. Sam y Hermione se encontraban ligeramente incorporadas en sus camas, Harry estaba sentado a los pies de la cama de su hermana, Ron en la de Hermione y Neville, Luna y Ginny en la de Harry cuando entró el director.

- Buenos días - dijo con voz cansada. Tenía aspecto de no haber podido descansar mucho - Me alegro de verlos a todos mejor.

- Señor, -dijo Harry- ¿Podría hablar un momento con usted?

El chico quería conversar con el profesor acerca del funeral de Sirius, habría dado cualquier cosa por no tener que hacerlo, pero nada ganaba retrasándolo, el dolor no sería menor. Pero no quería hacerlo en presencia de su hermana ni de sus amigos.

- ¿Podrías esperar Harry? Hay alguien a quien deben ver primero.

Harry pensó que no le apetecía, en nada, hablar con Fudge. Aparte de que aún no se sentía muy dispuesto a perdonarle todo lo que le había hecho pasar en el último año.

- De acuerdo - dijo desanimado

Pero quien entró no fue Fudge sino

- SIRIUS
- dijo todo un coro de voces felices e incrédulas - Pero
yo te vi
tú estabas
es decir
la maldición

Harry desistió de tratar de decir algo coherente y corrió a abrazar a su padrino. Ron se levantó y estrechó la mano del hombre al igual que los demás, Hermione no podía levantarse aún pero le sonreía contenta y Sam lo miraba desde su cama con abundantes lágrimas corriendo por su rostro. Sirius saludó a todos y se acercó a Samantha.

- Tendremos que cambiar el libreto princesa - dijo divertido - cada vez que te veo tengo que pedirte que dejes de llorar.

Pero las lágrimas en vez de disminuir aumentaron. Sirius la abrazó con delicadeza para no lastimarla, la besó en la frente como hacía siempre y estuvo un rato acariciándole el cabello. Harry estaba tan feliz que podría ponerse a cantar. Cuando la chica se calmó, Sirius comenzó el relato de lo que había sucedido. Les explicó que la maldición asesina de Bellatrix no le dio, porque ya lo había alcanzado una maldición Desmaius que otro mortífago le había lanzado por la espalda, de modo que la de Bellatrix pasó y le dio al mortífago que estaba tras él. Cuando lo reanimaron lo llevaron ante Fudge para interrogarlo y aunque el ministro no se mostraba muy inclinado a creerle, al final tuvo que ceder cuando Kingsley le administro a Colagusano Veritaserum y éste contó toda la historia. Todo eso había tomado toda la noche y aunque él estaba desesperado por verlos, no había podido zafarse hasta hacía poco.

 

Pasaron toda la mañana charlando. Algunos compañeros y todos los miembros del ED fueron a visitarlos, algunos realmente se asustaron mucho al ver a Sirius Black, así que hubo que explicar varias veces que era inocente. La visita más incómoda fue la de los gemelos Weasley que llegaron junto con sus padres. Fred experimentaba una serie de sentimientos. Estaba indignado con Harry por haber expuesto a Sam a semejante peligro, curiosamente no pensaba en sus propios hermanos, al mismo tiempo sentía un gran alivio al verla bien, por otra parte se preguntaba si podría soportar una vida de sobresaltos como la que le esperaría, llevaba cinco años conociendo a la chica y siempre andaba enredada en algún lío junto con su gemelo. Y el sentimiento que se sobreponía a todos en ese momento era de una gran impotencia, porque quería abrazarla, sentir que podía protegerla, pero, desde que él llegó, Sirius no se había apartado ni un instante de la chica y la tenía abrazada posesivamente.

Cuando se acercaba la hora de la cena, la enfermera los hizo salir a todos diciendo que ya habían tenido suficientes visitas por ese día. El único que pudo quedarse fue Sirius, por supuesto, por orden de Dumbledore. Comió con los chicos mientras continuaban hablando animadamente. A lo largo del día madame Pomfrey había entrado varias veces a administrarles las pociones que Hermione y Samantha debían tomar y ya en la noche se sentían bastante mejor, aunque aún no se les permitía levantarse. Sam se dio cuenta de pronto que Sirius estaba que se caía de agotamiento y lo mandó a dormir, pero él se negó a irse hasta que ellos no se hubiesen dormido, así que la chica le pidió una poción para dormir a madame Pomfrey y casi al instante se quedó dormida.

A la mañana siguiente se sentían mucho mejor y Harry fue dado de alta, pero ni Hermione ni Samantha podían salir aún, lo que las puso de muy mal humor, pero cuando Sam intentó ponerse de pie se dio cuenta de que había sido acertada la decisión de la enfermera. Las dos chicas estaban solas en la enfermería ya que los demás habían venido por Harry y habían ido todos al comedor a desayunar.

- Sam - dijo Hermione - ¿qué va a pasar con Fred?

- ¿A qué te refieres?

- Ayer cuando estuvo aquí, casi no le prestaste atención y se veía muy molesto.

- Pues no sé por qué. Él ni siquiera se acercó a hablarme, apenas si me saludó.

- ¿Y cómo iba a hacerlo?, si Sirius parecía un león a punto de saltar y no se apartó ni un momento de ti.

 

- Y qué querías que hiciera, Sirius siempre va a estar en mi vida, así es que si

- Sam, -la interrumpió Hermione- a lo que me refiero es a que tienes que tomar una decisión, si vas a estar con Fred, debes hablar con Sirius.

Hermione notó que la chica iba a responder airada y no la dejó.

- No quiero de te enfades conmigo, solo estoy tratando de ayudar - dijo afligida-

- Lo siento, -respondió arrepentida- no estoy molesta contigo, es que toda esta situación es incómoda.

Hermione decidió no insistir, mejor dejarle tiempo para pensar, además a los pocos minutos llegaron los chicos. Pero Hermione se sentía incómoda, había una idea en la periferia de su cerebro que no lograba salir a flote.

Sirius no apareció en toda la mañana, cosa que les extrañó mucho. A la hora del almuerzo Harry y Ron se marcharon nuevamente al comedor y las chicas comieron solas. Cuando regresaron venían acompañados de Neville, Luna y Ginny. A media tarde, mientras los muchachos estaban en medio de una partida de Snap explosivo y las chicas conversaban animadamente, llegó Sirius. Harry, Ron y Neville lo saludaron alegremente pero las chicas se quedaron con la boca abierta. El hombre que acababa de entrar no se parecía en nada al que había estado allí la noche anterior. Estaba bien rasurado, con ropas elegantes y el cabello, aunque aún lo llevaba largo estaba limpio y bien arreglado. Saludó a todos, se acercó a Hermione y le entregó un pequeño ramo de flores y luego se volvió a su ahijada y la saludó alegremente.

- ¿Cómo te sientes hoy princesa? - como era su costumbre le dio un beso en la frente y le entregó un ramo de flores también a ella.

Conversó un rato con ellos y dijo que debía ir a hablar un momento con Dumbledore y salió.

- ¿No lo notan diferente? - preguntó Harry -

- Bueno -dijo Luna, sensata y directamente como siempre - antes era un prófugo de la justicia, no tenía caso que prestara mucha atención a su apariencia, pero ahora que es un hombre libre, puede mostrarse tal y como es. Aparte que debe sentirse muy bien porque se le hizo justicia.

Todos escucharon la explicación de Luna y Ron haciendo gala de su proverbial simpleza dijo:

- La única diferencia que yo veo es que está mucho más limpio y alegre, no sé por qué tanta alharaca.

Ginny le rodó los ojos e hizo su propio comentario.

- Pues a mí me parece que se ve guapísimo, y con toda la publicidad que tendrá en la prensa empezarán a lloverle las chicas y no tardará en ser cazado por alguna.

Los chicos rieron y empezaron a hacer conjeturas. Hermione que había seguido la conversación pero había permanecido en silencio miró a Sam y se sorprendió al ver la mirada asesina que en aquel momento estaba lanzándole a Ginny, menos mal que la pelirroja se había enfrascado en una conversación con Luna y no se había dado cuenta de nada. Hermione arrugó la frente y varias ideas descabelladas cruzaron por su mente.

Pasados unos días y ya todos recuperados, llegó el momento de regresar a casa. Harry y Samantha querían irse a casa de Sirius pero Dumbledore le recordó a Harry su conversación y éste no insistió más, pero Sam a quien su hermano no había puesto al corriente de lo conversado con el director, se molestó muchísimo al ver que Harry no la apoyaba. Pero por más que rogó, no consiguió nada. Sirius les prometió que en unos días iría por ellos y pasarían el resto del verano con él.

 

Por primera vez en los cinco años que llevaba junto a su hermano Samantha se marchó furiosa con su hermano y aunque éste le dijo que cuando se vieran le contaría todo, eso no mejoró su humor. En el tren Malfoy intentó emboscar a Harry, pero escogió hacerlo frente a un vagón lleno de miembros del ED y le fu muy mal. Sam hizo las paces con su hermano poco antes de llegar a la estación.

Cuando llegaron a King Cross, se sorprendieron al ver allí a Ojoloco, Tonks, Lupin, los señores Weasley y los gemelos. La señora Weasley los abrazó y los besó a todos.

- Bueno vamos -dijo el señor Weasley

- Es lo mejor -dijo Moody. Y todos se encaminaron hacia los Dursley. Mientras Harry miraba sorprendido.

- Queremos tener unas palabras con ustedes -dijo el señor Weasley.

- Si, sobre el trato que esperamos que reciba Harry mientras esté con ustedes - agregó Moody.

- Lo que pase en mi casa es asunto mío - bramó Vernon

- De lo que se trata - dijo Tonks - es de que si nos enteramos que lo hacen pasar mal a Harry

- Y no dude que nos enteraremos-agregó Lupin

- Tendrán que responder ante nosotros - concluyó Moody

- Especialmente ante mí --dijo con voz amenazante Sirius, que se había acercado sin que nadie lo viera-

- Hasta ahora -dijo Samantha- se han portado como unos patanes con Harry, pero de ahora en adelante sería muy sensato de su parte modificar su conducta, si no quieren sufrir las consecuencias de sus actos.

Samantha observó con enorme satisfacción, que su tía se llevó la mano al pecho asustada. Y Petunia ciertamente lo estaba, había visto un brillo asesino en esos ojos verde esmeralda.

- ¿Cómo te atreves a amenazarnos, niña estúpida? -le gritó Vernon

Sirius reaccionó enfurecido. Y se puso peligrosamente cerca de Vernon Dursley.

- Si-vuelves-a-gritar-o-a-insultar-a-mi-ahijada -dijo clavándole el dedo en el pecho con cada palabra-puede ser lo último que hagas, imbécil. En lo sucesivo cuando te dirijas a ella o a Harry deberás elegir con mucho pero mucho cuidado, tus palabras.

Petunia gimió pero nadie le prestó atención. Harry no sabía cómo agradecerles a todos que estuvieran allí. Se despidieron, todos lo abrazaron y las chicas y la señora Weasley lo besaron y le prometieron que se verían muy pronto.

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Como siempre espero sus cruccios...

Gracias a los que comentan y a los que no igual gracias por leer...

Nos vemos en el proximo cap...besitos

Dumbledore y Sirius se encontraban discutiendo en el prado cercano al convento donde había residido, hasta ese momento, Samantha.

- Pero es que ya no creo que sea necesario -decía Sirius-

- El peligro es ahora mayor, Voldemort conoce su existencia, así que la perseguirá igual que a Harry.

- ¿Y crees que no soy capaz de protegerla? Entiendo lo de Harry, ya que el encantamiento finaliza con su mayoría de edad, pero Sam no está sujeta a ese encantamiento, y los que me imagino que hiciste para su protección en este lugar, puedo hacerlos yo en el lugar que escoja para vivir.

Dumbledore suspiró, miró detenidamente a Sirius y notó la determinación en sus ojos. Así que analizando rápidamente la situación decidió ceder.

 

- Es una gran responsabilidad Sirius.

- Te recuerdo que acepté esa responsabilidad hace 16 años. Confía en mí, la protegeré con mi vida.

- Eso lo sé, pero no me gustaría perderlos a ninguno de los dos por un error- concluyó el anciano.

Y comenzaron a caminar hacia su lugar de destino. Fueron recibidos por la madre Cecilia y Dumbledore le explicó quien era Sirius, y que debido a que se dieron ciertas circunstancias adversas, no había podido cumplir, hasta ahora, con su responsabilidad de padrino. Así que a partir de ahora Samantha viviría con él.

- No quisiera ser impertinente pero, ¿no es muy joven para una responsabilidad como esa? -preguntó.

- No lo creo -dijo Sirius, dedicándole una de sus encantadoras sonrisas - su padre tendría hoy la misma edad que yo.

- Un padre ciertamente muy joven, igualmente - dijo la mujer - ¿Tiene una esposa que comparta con usted esa responsabilidad?

- No -dijo Sirius tristemente - mi prometida fue asesinada

- Lo siento mucho -dijo la madre visiblemente apenada - Como dije antes mi intención no es ser impertinente, pero es que la responsabilidad va más allá de cuidarla y alimentarla. Los adolescentes son difíciles y si a eso le sumamos el hecho de que es una chica, el trabajo que le espera no es fácil.

- No espero que lo sea -dijo Sirius, recuperándose - pero le prometo dos cosas, haré mi mejor esfuerzo y si alguna vez tengo problemas, vendré a pedirle consejo -concluyó sonriendo de nuevo.

La mujer se dio por satisfecha y se acercó a la puerta.

- ¿Qué paso con Samantha? -le preguntó a una hermana que aguardaba afuera discretamente.

- Lo siento madre, nadie sabe dónde está -contesto la joven

- Gracias hija, puedes retirarte -entró nuevamente y les informó que Samantha no estaba en su habitación y al parecer no habían dado con ella.

- ¿Me permites? -preguntó Dumbledore

La madre accedió, y aunque no sabía que había hecho Dumbledore (le había enviado un patronus a la chica) al cabo de unos minutos tocaron la puerta y entró Samantha sonriente. Saludó a ambos hombres y se disculpó con la madre Cecilia. Después de eso los tres salieron al jardín.

Dumbledore le informó de los nuevos planes, le dijo que a partir de ahora podría vivir con Sirius y no tendría que volver a aquel lugar. Su reacción, como era de esperarse, fue de inmensa alegría e inmediatamente preguntó cuándo irían por Harry. Le informaron que de eso se ocuparía el director. La chica fue por sus pertenencias y luego se dirigió al despacho de la madre Cecilia.

- Madre -empezó, pero las lágrimas le cerraron la garganta como aquel día en que se iba por primera vez.

- Vamos querida -dijo aparentando más tranquilidad de la que sentía en realidad - siempre soñaste con tener una familia, pues bien, Dios escuchó tus súplicas y te la ha concedido, alégrate.

- No es que no esté contenta -dijo con la voz temblorosa - pero aunque siempre supe que no pertenecía a este lugar, usted fue como una madre para mí.

- Hijita, mientras viva, siempre estaré aquí si me necesitas, estas puertas permanecerán abiertas para ti siempre y estos muros te ofrecerán un refugio cuando lo necesites.

Se dijeron unas cuantas palabras más y finalmente se despidieron. Ambos hombres que habían asistido en respetuoso silencio al intercambio de palabras y despedidas, también agradecieron a la madre y finalmente todos abandonaron el lugar.

 

Samantha preguntó emocionada si iban a Grimauld Place, pero Sirius le respondió que no, por el momento irían al Caldero Chorreante.

- Aún no tienes tu permiso para aparecerte ¿verdad? - dijo el director

- No señor, hasta el próximo año - contestó la chica.

- Bueno, no importa utilizaran la aparición conjunta.

Se despidieron. Y cada uno se desapareció con rumbo a su lugar de destino. Samantha no lo podía creer, apenas llevaba una semana de vacaciones y ya habían ido por ella, las cosas no podían estar saliendo mejor.

Llegaron al Caldero Chorreante y después de comer Sirius le dijo a Samantha que irían al Londres muggle a comprar ropa, ya que les hacía falta ropa muggle. Los chicos mientras no estaban en el colegio usaban esa clase de ropa y a Sirius le gustaba también. Le comentó que James, su padre, sentía especial predilección por aquellas prendas de vestir, para desesperación de sus abuelos.

Pasaron la tarde de compras y Sam pasó muy malos ratos con las dependientas de las tiendas, ya que estas coqueteaban descaradamente con su padrino. Sirius intentó que la chica pasara una tarde agradable pero él iba alerta y con la varita a punto. Volvieron a la posada, cenaron, conversaron un rato y se fueron a dormir.

A la mañana siguiente, Sam despertó tarde y cuando buscó a Sirius en su habitación no estaba, decepcionada regresó a la suya y notó que en su prisa por salir, había pasado por alto una nota que le había dejado su padrino sobre la mesita.

Princesa, no quise despertarte. Tengo unos asuntos que atender, pero estaré de vuelta a eso de las 10:30, espérame en el comedor. NO, salgas a ningún lado, por favor. Un beso.

Sirius

Samantha miró la hora y se dio cuenta que su padrino ya debía haber regresado, por lo que bajó apresuradamente las escaleras y efectivamente, Sirius estaba sentado en una mesa apartada leyendo El Profeta.

- ¿Por qué no me despertaste? -preguntó la chica

- Parecías un angelito dormido, así que no te quise molestar - dijo levantándose y dándole un beso en la frente- ¿Tienes hambre?

Comieron y luego Sirius le informó que irían a La Madriguera, Dumbledore le había avisado que ya Harry se encontraba allí. Así que muy emocionada se preparó a partir. Esta vez viajarían con polvos flu. Mientras su padrino le pedía los polvos a Tom, el cantinero, Sam lo observaba y recordaba las palabras de Ginny. En realidad se veía guapísimo y con la ropa muggle (jeans y una sudadera) mucho más.

Sirius metió la cabeza en la chimenea y le anunció a la señora Weasley de su llegada y luego partieron. Fueron recibidos con alegría por todos. Sirius se quedó hablando con los Weasley y los chicos subieron a la habitación de Ron.

Allí Harry, que había estado esperando la llegada de su hermana, les contó todo lo que le había dicho Dumbledore con relación a la profecía y la razón por la cual tenía que volver a Privet Drive todos los veranos hasta cumplir la mayoría de edad. Los chicos se mostraron asustados ante la perspectiva de que Harry tuviese que enfrentarse a Voldemort en un duelo a muerte, y aunque pensó que su hermana se asustaría al saber que Voldemort iría tras ella también, Sam no lo demostró, solo expresó su confianza en que su hermano lo vencería. Harry también les dijo que ese año Dumbledore le daría clases particulares. E inmediatamente empezaron a hacer conjeturas en cuanto a qué le enseñaría en esas clases. Opinaban que seguramente serían hechizos avanzados de defensa y Ron agregó que no había de qué preocuparse, porque si Dumbledore le daría clases particulares, es porque tenía una oportunidad contra Voldemort, porque si no Dumbledore no perdería su tiempo. Harry estaba muy agradecido de que todos se portaran de una manera tan normal y no lo vieran como si tuviera una enfermedad contagiosa. Harry le contó a su hermana (los chicos ya lo sabían), que Dumbledore lo había llevado con él a buscar al nuevo integrante del profesorado. Se llamaba Horace Slughorn y no le había simpatizado mucho.

 

Sam también se enteró que Fleur estaba de novia con Bill y se casarían el año próximo. Cosa que no tenía muy contentas ni a la señora Weasley ni a Ginny. También le contaron que los gemelos habían abierto una tienda llamada Sortilegios Weasley en el Callejón Diagon, pero esto ella ya lo sabía, pues Fred le había escrito contándoselo.

Escucharon que la señora Weasley los llamaba y bajaron. Sirius les dijo que debían acompañarlo y que regresarían más tarde. Así que Harry y Samantha se despidieron de los Weasley y se marcharon con su padrino.

- ¿Dónde vamos? - preguntó Harry después que habían caminado un poco.

- Aquí cerca, a las afueras de Ottery St. Catchopole - dijo Sirius

- Y ¿qué haremos allí? - preguntó Sam

- Ya lo verán -contestó enigmáticamente Sirius.

Los chicos se miraron y no siguieron preguntando. Llegaron a las afueras del pueblo y se metieron por una bifurcación del camino. Ya llevaban caminando bastante rato y Sam se estaba cansando. Al dar vuelta a un recodo divisaron una gran casa. Pronto llegaron a la verja de entrada que tenía un enorme letrero colgado donde se leía Averdeen Cottage. Los chicos se sobresaltaron cuando el león que servía de llamador habló.

- Anuncia tu nombre y tu intención -dijo el pedazo de bronce. Lo que no dejaba ninguna duda de que los dueños de la casa eran magos.

- Sirius Black y vengo a ver al señor Adalbert Goshawk -contestó Sirius con toda tranquilidad, como si hablar con aldabas de bronce fuera cosa de todos los días.

La verja se abrió y pasaron. Caminaron por un sendero de gravilla y pudieron apreciar un bien cuidado y extenso jardín. Notaron que la casa era mucho más grande de lo que se veía de lejos. Cuando estaban subiendo las escalinatas de la entrada la puerta se abrió y un hombre mayor los recibió. Intercambiaron saludos y presentaciones y Sirius les pidió a los chicos que lo esperaran un momento en el salón y entró a lo que supusieron una especie de estudio con el señor Goshawk. Los chicos se entretuvieron mirando las pinturas y los muebles, todo olía a madera y a antigüedad. Llegaron a la rápida conclusión de aquel señor debía ser muy rico para tener una casa como aquella y todas esas valiosas posesiones. A los pocos minutos salieron los dos hombres y el dueño de la casa se despidió y salió. Los chicos mostraron su asombro y se preguntaron por qué se iba y los dejaba allí.

- Chicos - anunció Sirius - bienvenidos a su nueva casa.

 

Por un momento no entendieron, pero cuando las palabras penetraron en su cerebro y fueron adecuadamente procesadas, abrieron mucho los ojos.

- ¿QUÉ? -preguntaron ambos al mismo tiempo.

- Lo que oyeron, ésta será nuestra nueva casa - dijo risueño.

Después del asombro inicial. Fueron a recorrer la casa. En realidad era enorme. Tenía diez habitaciones, todas hermosamente amuebladas. La cocina también era de gran tamaño. El comedor principal eran todos muebles de madera pulida. Los anaqueles estaban llenos de cristalería tallada. Los chicos no se equivocaron con lo del estudio porque eso era precisamente y estaba lleno de estanterías con una gran variedad de libros. Había un desayunador acristalado desde donde se podía apreciar el jardín. Los pasamanos de la escalera eran de madera y estaban hermosamente tallados.

Cuando terminaron el recorrido por la casa, Sirius les anunció que podrían instalarse en un par de días. Los chicos preguntaron la razón, ya que la casa parecía lista para ser habitada. Entonces su padrino les contestó que necesitaban proteger adecuadamente la casa, con suficientes hechizos que resistieran los ataques de cualquiera que pretendiera traspasar los límites. Preguntaron que si era a causa de ellos que debería tomarse tantas molestias y les dijo que solo en parte, porque ahora la mayoría de las casas de los magos estaban siendo protegidas de manera similar. La amenaza que se cernía sobre el mundo mágico con el regreso de Voldemort, obligaba a tomar todas las medidas de protección posibles. Y algunas familias preferían irse lejos, como en el caso del mago que le había vendido la casa.

De este modo y muy contentos caminaron un buen trecho y se desaparecieron para reaparecer cerca de La Madriguera. De común acuerdo decidieron que si bien les dirían a sus amigos lo que habían estado haciendo, no les describirían la casa porque querían verles las caras cuando los invitaran. Sirius, que decididamente seguía siendo un niño grande, le pareció gracioso y accedió a no decir nada. Elaboraron planes de lo que harían cuando estuvieran en casa y de pronto se detuvieron y le preguntaron a Sirius, un poco tardíamente, si les daría permiso para invitar a sus amigos a quedarse con ellos, y éste con una sonora carcajada les respondió que si no lo hacían ellos, simplemente lo haría él.

En casa ya estaban todos los Weasley, Hermione y Fleur esperándoles para la cena. Esta fue bastante animada, sobre todo con las bromas de los gemelos. Ya a la hora de marcharse, Sirius y la señorea Weasley tuvieron una violenta discusión, todos se sentían incómodos, pero ya se habían acostumbrado a que ellos dos siempre discutieran con relación a los chicos. Esta vez el motivo era que la señora Weasley quería que los chicos se quedaran en su casa hasta que pudieran instalarse en la suya. Los muchachos optaron por escabullirse a la habitación de Ron y Fleur y Bill habían escapado al jardín mientras se resolvía el problema.

- Molly -decía el señor Weasley- tiene todo el derecho a llevárselos, es su tutor legal

- Es que te parece apropiado -replicó Molly, como último argumento- que juna jovencita se quede con dos hombres en una posada.

- Por las barbas de Merlín -dijo exasperado Sirius - uno es su hermano y yo soy su padrino.

- Eres un irresponsable y siempre lo serás Sirius Black -chilló la señora Weasley

 

Al final y no pudiendo hacer nada, llamaron a los chicos se despidieron agradeciendo a la señora Weasley, que aún estaba muy disgustada y se marcharon.

Cuando salieron de la chimenea en el Caldero Chorreante notaron que había una pequeña conmoción. Se acercaron a ver lo que sucedía. Se había formado un corro alrededor de lo que parecía un elfo doméstico que yacía tirado de cualquier manera en el piso. Todos lo miraban pero nadie hacía nada. Sirius le preguntó a Tom y éste le dijo que el elfo acababa de aparecerse ahí unos minutos antes de que llegaran. El elfo se movió y pudieron ver que estaba herido en varias partes del cuerpo. Se quejó y empezó a sollozar lamentándose de su suerte. Notaron por el timbre de su voz que era hembra. Sam se adelantó y se inclinó hacia la elfina.

- ¿Qué te sucedió? - le peguntó

La elfina empezó a sollozar más fuerte e intentó explicar su situación. Contó que sus amos la habían castigado por haber desobedecido una orden y luego le habían dado la prenda ordenándole desaparecer, al final se lanzó hacia una mesa con la intención de hacerse daño, pero Harry que estaba habituado a la costumbre de Dobby, y haciendo gala de sus reflejos la detuvo.

- No tienes que hacer eso -dijo Sam

- Crappy es una mala elfina, está hablando mal de sus amos.

- Ya no son tus amos -dijo Sam. Y esto provocó un nuevo ataque de llanto en la efina.

- ¿Me permites atender tus heridas? -le preguntó Sam

- La señorita, quiere ayudarme -dijo la elfina con los ojos como platos.

- Estás herida -dijo Sam

- Crappy, tendría que morirse, ya no tiene amos y es una deshonra para su familia.

- Tonterías -dijo Sam- vendrás conmigo y no discutirás más.

Sam miró interrogativamente a Sirius y éste le hizo un gesto afirmativo. Así que Sam tomó a la elfina de la mano y procedió a curarle las heridas. La gente se había dispersado. Y los chicos subieron a la elfina a su habitación.

- ¿Qué sucede con los elfos en estos casos? -preguntó Sam

- Nada, ahora es libre ¿no? -dijo Harry - cuando el señor Malfoy liberó a Dobby se fue un año de juerga -concluyo Harry sonriendo al recordar al elfo doméstico.

- Dobby quería ser libre -apuntó Sirius- en este caso no estoy muy seguro. Supongo que lo más sensato es llevarla al Departamento de Control de Criaturas Mágicas.

La elfina al escuchar esto, comenzó a sollozar nuevamente. Sam miró a Sirius con ojos suplicantes.

- Sirius, por favor
-dijo la chica

- Está bien, princesa -dijo el hombre con resignación, desde que Sam lo había mirado sabía que tenía la batalla perdida.

La chica se acercó a su padrino abrazándolo y llenándolo de besos. Luego se dirigió nuevamente a la elfina, sin saber muy bien cómo plantearle el asunto.

- Crappy -comenzó vacilante- ¿te gustaría trabajar para mi familia?

La elfina la miró con los ojos muy abiertos y luego a Harry y a Sirius.

- Crappy se sentiría muy honrada de poder servir a la señorita -dijo emocionada- y a su familia -agregó mirando a los otros y haciendo una reverencia.

De ese modo Sirius hizo el encantamiento que ataba a Crappy a la familia, de este modo la elfina quedaba obligada a servir a todos los miembros de la familia Potter, pero se aseguró de que ese lazo estuviera unido especialmente a Sam y a su descendencia. Así se lo hizo saber a la elfina, quien se mostró muy agradecida y dijo:

 

- Crappy se sentirá muy feliz de cumplir las órdenes del señor y servirlo -dijo haciendo la acostumbrada reverencia.

Sirius le hizo una inclinación de cabeza en señal de agradecimiento y recordó que tenía una cuestión pendiente con su propio elfo doméstico.

- Kreacher -dijo

- Llamó el amo -dijo Kreacher apareciéndose y murmurando insultos por lo bajo como era su costumbre.

- Harry, dale una orden -dijo Sirius

- ¿Qué? -dijo Harry con una expresión de disgusto, no había olvidado que el elfo le había mentido con respecto al paradero de Sirius.

- Hazlo -le ordenó Sirius

Harry no atreviéndose a desobedecer a su padrino, pensó velozmente qué podría ordenarle al elfo. Éste, mientras tanto murmuraba furioso.

- Kreacher no tiene que obedecer al mocoso malcriado ni a su hermana
traidores a la sangre

- Cállate Kreacher -le gritó Harry harto.

Y para su sorpresa el elfo enmudeció, se llevó las manos a la garganta como si se estuviera ahogando. Sirius sonrió satisfecho y dijo:

- Haz cometido una falta grave Kreacher -dijo Sirius- cuando Harry te preguntó por mí hace unas semanas, estabas obligado a decirle la verdad y no lo hiciste, le mentiste. Aún así no voy a castigarte, pero de ahora en adelante obedecerás a mis ahijados como es tu deber. Ahora vete. -Y el elfo desapareció.

- El amo es un mago muy noble y considerado al no castigar a su sirviente aunque éste lo merecía -dijo Crappy - Crappy siempre se sentirá muy honrada de servirle.

Le dijeron a Crappy que descansara un poco y Harry se dirigió a Sirius.

- Sirius -comenzó - ¿Por qué Kreacher debe obedecernos? Nosotros no pertenecemos a la familia Black -concluyó

- Estas en lo cierto y equivocado al mismo tiempo-dijo el hombre- Kreacher está obligado a servirme porque soy el último Black y aunque ustedes no llevan mi sangre, están unidos a mi por el encantamiento que me hace su padrino, de ese modo Kreacher tiene la obligación de obedecerles como si fueran mis hijos.

Los chicos se fueron a dormir con la sensación de que a pesar que llevaban cinco años viviendo en el mundo mágico, aún había muchas cosas que desconocían.

Los días pasaban velozmente, los chicos hicieron una pequeña fiesta para inaugurar su nueva casa a la que asistieron todos sus amigos. Lupin, Tonks, Ojoloco, Dumbledore, Hermione y por supuesto los Weasley con Fleur. Tuvieron una deliciosa cena de bienvenida para sus amigos, cortesía de Crappy. Y luego salieron al jardín a disfrutar de la cálida noche. Dumbledore anunció temprano que debía retirarse pero los demás se quedaron. Fred le pidió a Sam dar un paseo por el jardín y se alejaron del grupo. Los mayores conversaban y los chicos disfrutaban de los trucos de Sortilegios Weasley.

- Sam -comenzó Fred, quien caminaba de la mano con la chica- creo que ha llegado el momento de que me des una respuesta. Quisiera hablar con Sirius para pedirle permiso para que seas mi novia.

La chica se detuvo bruscamente y lo miró. Fred a su vez la miraba embobado, ella siempre le producía el mismo efecto. Poco a poco se fue acercando a ella hasta posar sus labios sobre los de la chica. La atrajo hacia sí sujetándola por la cintura. Para Sam era su primer beso, pero no duró casi nada, la chica reaccionó separándose y mirando a Fred fijamente. Decididamente no estaba preparada para aquello. No supo que decirle así que solo lo abrazó y unas lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

 

A pocos metro de allí, Sirius que al verlos alejarse los había seguido, los miraba petrificado, sintió la ira crecer en su interior e invadirlo como un violento veneno, solo deseaba hacerle el mayor daño posible a Fred y de no ser porque una mano, salida de no sabía donde lo sujetaba, lo estaría haciendo. Quien lo estaba sujetando hacía grandes esfuerzos por alejarlo del lugar y se volvió con rabia.

- Suéltame
Hermione? -dijo extrañado, pero aún furioso.

- Déjalo Sirius, por favor -suplicó la chica con tristeza.

Sirius se resistía a alejarse, pero comprendió que había estado a punto de agredir a un chico, sin embargo la imagen seguía fija en su cabeza.

La velada llegó a su fin. Todos se despidieron y se marcharon, excepto Lupin, que había sido invitado a quedarse. Los chicos subieron a sus habitaciones y Sirius se quedó en el estudio. Caminaba de arriba abajo con el recuerdo de lo que había sucedido torturando su mente. No sintió que alguien entraba, hasta que escuchó que le hablaban.

- Algún problema Canuto? - preguntó Lupin

Se sorprendió al ver a su amigo, pero a los pocos minutos estaba contándole todo lo sucedido. Para su sorpresa Lupin estalló en una sonora carcajada.

- Compañero, estas experimentado los celos propios de los padres -dijo risueño- te estás dando cuenta de que tu nena está creciendo y no sabes qué hacer. Tranquilízate hombre, ya has olvidado lo que tú y James hacían a esa edad? Has olvidado la cantidad de corazones que rompiste antes de enseriarte con Sabrina? -lamentó haber mencionado a la desaparecida novia, al ver la mirada de tristeza de su amigo.

- Eso es justamente lo que no quiero que suceda -respondió - no quiero que nadie la haga sufrir.

- Es algo que no podrás evitar, Sirius. Todos tenemos el derecho a celebrar nuestros aciertos y a sufrir nuestros errores -dijo con paciencia- Sam está creciendo y se está convirtiendo en una hermosa mujer, así que serán muchos los chicos que se sientan atraídos por ella. ¿Qué pretendes? ¿Encerrarla en una burbuja de cristal?

- No sería del todo malo -contestó crípticamente Sirius. Tendría que hacer algo con aquel sentimiento en particular o se le avecinaban muchos problemas.

Llegó el fin del verano y el momento de volver al colegio. Fueron todos a comprar las cosas al Callejón Diagon. Compraron los libros, y luego se dirigieron a comprar las túnicas, que ya les venían pequeñas a todos. En el establecimiento de Madame Malkin se encontraron con la persona que menos querían. Draco Malfoy. Intercambiaron los insultos de costumbre, Malfoy estaba furioso porque por culpa de los chicos su padre estaba pasando una "agradable" temporada en Azkaban. Sirius que acababa de entrar sin que nadie lo notara, miró con desagrado a su prima, la madre de Malfoy.

- Pagarás por esto Potter -decía Draco- Claro, las cosas podrían cambiar, si tú, princesa -dijo aferrando el brazo de Sam- decidieras ser más complaciente conmigo.

Varias cosas sucedieron a la vez. Harry y Sirius sufrieron el ya conocido acceso de ira. Los tres chicos apuntaron a Malfoy con sus varitas al mismo tiempo, pero se dieron cuenta que Sam había sacado la suya y se la tenía a Malfoy clavada en la garganta.

 

- Nunca -dijo Sam con voz fría y contenida- nunca más, utilices ese adjetivo para dirigirte a mí, rata asquerosa, el único con derecho a llamarme de ese modo, te haría pedazos si lo provocas. En cuanto a que sea "complaciente" -continuó acentuando la última palabra - contigo, entérate que primero se congelaría al infierno antes de yo me dignara siquiera mirarte -concluyó.

Sirius miraba a la chica con desmesurado orgullo. Era una digna hija de sus padres.

- Suéltala Draco -le ordenó Narcisa - es una traidora a la sangre, es una niña estúpida y arrogante que no merece tu interés.

- Yo en tu lugar elegiría con sumo cuidado las palabras para referirte a mis ahijados, Narcisa -dijo Sirius, a quien nadie había visto entrar.

Todos se volvieron y Draco soltó de inmediato a Sam. Finalmente todos salieron de la tienda sin daños que lamentar. Visitaron Sortilegios Weasley, pero Sirius no entró. Cosa que permitió a los chicos meterse bajo la capa invisible y seguir a Malfoy a quien vieron dirigirse furtivamente al callejón Knocturn. Llegaron a la conclusión de que tramaba algo pero no pudieron averiguar qué.

Llegó el día de volver al colegio. Su padrino los llevó a la estación donde se encontraron con los Weasley. Sirius abrazó a Harry y le recomendó juicio y que cuidara de su hermana y a ésta como siempre la abrazó y le dio un beso en la frente, pidiéndole que le escribiera seguido. De ese modo, y a pesar de la amenaza que se cernía sobre ellos, finalizó el verano más feliz que los chicos pudieran recordar.

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Como siempre espero sus cruccios para mejorar...

Gracias a los que leen y comentan y a los que no gracias igual por leer...

Nos vemos en el prox cap...bsitos

Dumbledore había muerto.

Esas tres palabras se repetían intentando penetrar en la cabeza de todos. El canto del fénix los había sumido en un estado de trance, en donde todos experimentaban un profundo dolor.

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Ese año había sido una pesadilla de principio a fin. Snape había conseguido su más anhelado sueño, la cátedra de DCAO. Resultó que Slughorn era profesor de pociones, además de que trató de atraer a Harry, Sam, Hermione y Ginny a una especie de grupo al que llamaban Club de las Eminencias. Las clases de Harry con Dumbledore, más que clases resultaron ser sesiones de información acerca de la vida de Voldemort, información que, según Dumbledore, lo ayudaría a sobrevivir. Para complicar las cosas, en todas las clases les exigían que los hechizos fueran "no verbales", por lo que se lo estaban pasando muy duro. Hermione progresaba rápidamente en ese aspecto, en cuanto a Sam ese método parecía haber sido hecho para ella, exprofeso.

En las clases de pociones a Harry le iba muy bien por primera vez, gracias a que Slughorn le había dado un libro, el primer día de clases, que tenía una serie de indicaciones que hacían que sus pociones quedaran perfectas, esta ventaja la aprovechó también Sam, ya que su hermano podía transmitirle mentalmente las indicaciones, mientras que Ron no lograba entender la letra de su autor y en cuanto a Hermione estaba muy molesta porque decía que hacían trampa. El libro de pociones tenía escrito que pertenecía a alguien que se autodenominaba Príncipe Mestizo, así que los chicos llamaban al texto el libro del príncipe. Gracias a éste, Harry se hizo acreedor de una botella de Felix Felicis (suerte líquida) como premio por una poción muy bien realizada.

 

Aunque el correo y la entrada de cosas al castillo estaban siendo vigilados cuidadosamente, hubo un ataque, relativamente fallido. Un collar de ópalos, maldito casi mata a Katie Bell.

Harry había emprendido una cruzada para averiguar qué era lo que se traía Draco entre manos, pero no había logrado averiguar nada, hasta que un día se le ocurrió reclutar a Kreacher para que siguiera a Malfoy y le presentara informes acerca de lo que éste hacía. A ésta tarea se unió Dobby, quien al final, fue quien le proporcionó a Harry información relativamente útil, al decirle que Malfoy desaparecía en la sala de los menesteres, pero que no sabía que hacía ahí.

Malfoy, por su parte, parecía enfermo, fuera lo que fuera, que estaba tramando parecía no estarle saliendo muy bien. Sin embargo, no perdía oportunidad de acorralar a Sam cada vez que podía, siempre con el mismo resultado y con diferentes consecuencias para él, si no lo hechizaba Sam, lo hacía invariablemente algún miembro del antiguo ED, así como varios puñetazos cortesía de Harry.

Pero los enredos amorosos, se extendían a todos los chicos. Ron había comenzado una extraña relación con Lavender, después de ganar el primer partido de Quidditch, ésta consistía en estar besándose la mayor parte del tiempo. Hermione por su parte estaba sufriendo mucho por esto, ya que evidentemente la chica estaba enamorada de Ron. Ginny y Sam competían por la atención de los chicos del colegio que se habían lanzado a una cacería desenfrenada de las chicas, para consternación de Harry. Pero aparte de la preocupación por su hermana Harry había comenzado a experimentar sentimientos confusos con respecto a Ginny, comenzó cuando encontró a la pelirroja besándose con Dean Thomas, Ron se puso furioso y Harry tuvo que detenerlo para que no hiciera daño a Ginny, pero él mismo sentía como si un monstruo hubiera despertado dentro de él. Al principio lo atribuyó a que quería a Ginny como si fuera su hermana, al cabo era la hermanita pequeña de su amigo. Pero luego tuvo que aceptar que le gustaba mucho la chica. Lo habló con su hermana y ésta le dijo que simplemente se lo dijera a Ginny y le pidiera salir con él. Harry miró a su hermana como si hubiera perdido el juicio, ya que recordaba muy bien, cómo se había puesto Ron cuando la habían encontrado con Dean.

En la fiesta de navidad de Slughorn, Draco fue descubierto tratando de colarse en la fiesta y después de eso Snape se lo llevó, ocasión que aprovechó Harry para seguirlos, de ese modo escuchó como Snape le decía a Draco que le había prometido a su madre cuidarlo y ayudarlo, a lo que el chico le contestó que no necesitaba de su ayuda. Esto desconcertó a Harry ya que Draco siempre se había llevado muy bien con Snape. Casi al final de la conversación escuchó que Snape le decía a Draco que le había hecho a su madre un Juramento Inquebrantable. No pudo enterarse de nada más. Al día siguiente se lo contó a los demás cuando se iban de regreso a sus casas. Ron les explicó que el problema con un Juramento Inquebrantable era que si lo rompías, morías. Pero después de esto los chicos tuvieron que concordar con Harry en que Draco realmente tramaba algo.

 

Las vacaciones de navidad las pasaron de forma muy parecida a las de verano. Aunque pasaban más tiempo en la casa de los Weasley, ya que Sirius pasaba mucho tiempo haciendo trabajos para la Orden. Sam resintió mucho la ausencia de Hermione, quien a causa de la relación de Ron con Lavender, no se hablaba con éste, así que la chica se fue a pasar la navidad con sus padres, rechazando la invitación de los Potter a quedarse con ellos porque sabía que tendría que ver a Ron. El día de navidad después de abrir sus regalos, bajaron a desayunar y encontraron que Sirius había salido muy temprano y les dejó dicho que se verían en la noche en la casa de los Weasley, para cenar.

Esa noche Sirius llegó acompañado de Lupin, los chicos se sorprendieron al ver que éste estaba muy desmejorado. Lupin les contó que había estado trabajando entre los de su especie tratando de convencerlos de no unirse a Voldemort, pero que no estaba teniendo éxito. Ya que el que los comandaba era Greyback el hombre lobo que lo había mordido a él, y éste era especialmente salvaje.

También les contaron a Sirius, Lupin y el señor Weasley lo que sospechaban de Malfoy y la conversación que Harry había escuchado. Los adultos todos estuvieron de acuerdo en que si Snape le estaba ofreciendo ayuda a Draco era porque seguramente Dumbledore así se lo había ordenado. Harry se sintió frustrado, pero no insistió. Cuando el señor Weasley se levantó, Harry y Sam aprovecharon para hablar con su padrino y Lupin acerca del libro del príncipe, ya que a Harry se le había metido en la cabeza que el libro podría haber pertenecido a su padre, más que todo porque en él había encontrado un hechizo que su padre solía utilizar. Pero tanto Lupin como Sirius, desconocían la existencia del libro en cuanto a los hechizos le dijeron que éstos se ponían de moda y por un tiempo las personas solían usarlos unos más que otros.

- Uno de los hechizos es Leviacorpus -dijo Harry

- Ah sí -dijo Lupin con nostalgia- cuando íbamos a quinto siempre encontrabas a alguien suspendido en el aire.

- Mi padre se lo hizo a Snape - insistió Harry

- Como ya te hemos dicho hay hechizos que se ponen de moda -dijo Lupin

- Harry -intervino Sirius - tú padre era sangre limpia y te aseguro que nunca nos pidió que le llamáramos "príncipe"

- ¿Y tú? -preguntó

- No, Harry, yo tampoco, ni Lupin.

- Es que pensé
como tú llamas princesa a Sam, que

Sirius rió y miro a Sam a quien había tenido abrazada todo el rato.

- Eso lo hago por cariño -dijo Sirius- desde que nació ha sido mi pequeña princesita.

Dejaron las cosas así. Después de otro rato decidieron marcharse, quedando en que irían al día siguiente.

Estaban todos comiendo al día siguiente, cuando la señora Weasley dio un grito. Percy se acercaba por el sendero y no venía solo. El ministro venía con él. El ministro pidió a Harry que lo acompañara a dar una vuelta por el jardín mientras Percy saludaba a su familia. Samantha se puso en guardia, no se movió pero tampoco volvió a hablar en todo el rato que su hermano permaneció con el ministro. Sirius se había parado cerca de la ventana a vigilar la entrevista. Al poco rato su hermano regresó, la miró y ella le hizo un gesto afirmativo con la cabeza, en señal de que estaba al tanto de lo que había ocurrido. Sirius vio el intercambio entre los gemelos y se sintió extrañamente excluido, se preguntó qué se traían esos dos.

 

Sirius y Samantha estaban en el desayunador el día antes de año nuevo. Harry seguía dormido.

- Princesa -empezó Sirius - hay algo que quería hablar contigo.

La chica lo miró con curiosidad pero no dijo nada y esperó a ver qué era lo que su padrino tenía que decirle.

- Verás
- resultaba gracioso ver a aquel hombre quedarse sin palabras - se trata de
de Fred Weasley -dijo por fin.

Samantha se puso tensa. Miró a Sirius pero adoptó una expresión hermética.

- ¿Qué pasa con él? -pregunto la chica

- Dímelo tú.

- Nada, no pasa nada - contestó tajante.

- ¿Es que no confías en mí? - preguntó Sirius - Princesa, yo
yo los vi en el verano cuando

- He dicho que no pasa nada -dijo Sam con voz fría - Yo sí confío en ti - agregó - pero si no te dije nada, es porque después de eso no pasó nada más, por lo tanto no había nada que contar -concluyó.

Y se levantó sin haber probado bocado. Sirius no sabía qué pensar. Al principio cuando la escuchó sintió un gran alivio, pero al ver su actitud se preguntó si estaría ocultándole algo. Recordó lo que le habían dicho, acerca de lo difícil que podía resultar cuidar de una adolescente. Y se preguntaba si había abordado el asunto de la mejor manera.

Samantha no bajó a la hora del almuerzo y Sirius se preocupó. Le preguntó a Harry si había estado en la habitación de su hermana. Pero no, él y Ron habían pasado la mañana jugando ajedrez en el estudio y habían venido directo al comedor. De modo que Sirius llamó a Crappy.

- Llamó el amo -dijo la elfina.

- Crappy podrías subir a la habitación de Sam y decirle que ya vamos a almorzar.

- La señorita está indispuesta amo -contestó la elfina - Crappy se ofreció a llevarle una bandeja, pero la señorita dijo que no tenía hambre.

Sirius frunció el entrecejo y decidió que más tarde subiría a ver que le pasaba a Sam. Conversó con los chicos y después de comer los chicos subieron a la habitación de Harry y él se fue al estudio. A media tarde decidió ir a ver a Sam. Tocó la puerta y no recibió respuesta. Pensó que tal vez la chica estaría con Harry pero decidió asegurarse, así que abrió la puerta y se asomó. Sam estaba en su cama y parecía dormida. Sirius entró, se quedó mirándola por un momento y volvió a salir.

En la noche Harry le dijo a Sirius que tenía calentura, éste le puso una mano en la frente y comprobó que así era. Le preguntó si sentía algún otro malestar a lo que Harry respondió que no. Cuando iban a entrar al comedor apareció Crappy con cara de consternación.

- Amo -dijo mirando a Sirius - creo que la señorita está muy enferma, está ardiendo y

Pero Sirius no esperó a que la elfina terminara, porque ya subía las escaleras de tres en tres. Harry y Ron se miraron y se preguntaron por qué si él podía aparecerse, pero no se detuvieron y lo siguieron a la carrera. Mientras corría Harry entendió por qué él estaba caliente.

 

Sirius estaba inclinado sobre Sam y le tenía la mano en la frente. Harry se acercó y notó que realmente estaba muy, muy caliente. Sirius por primera vez se desesperó él no sabía nada de remedios. Así que lo primero que se le ocurrió fue llamar a Molly Weasley, de modo que metió la cabeza en la chimenea y le dijo desesperado que Sam estaba ardiendo con fiebre y él no sabía qué hacer. Ron bajó a esperar a su madre. Cuando la señora Weasley llegó, revisó a Sam y le dio instrucciones a Crappy para preparar una poción con los ingredientes que había traído. Los mandó a salir a todos de la habitación pero Sirius se negó a salir así que Harry y Ron casi tuvieron que arrastrarlo. Al cabo de un rato que les pareció larguísimo Molly salió con cara de preocupación.

- Nada, no se le quita -dijo apenada - si sigue así habrá que llevarla a San Mungo

Arthur Weasley había llegado mientras su mujer atendía a Sam.

- Si quieres puedo acompañarlos al hospital Sirius -dijo Arthur.

- No irá a ninguna parte -dijo Sirius decidido - Si necesita un sanador yo traeré uno.

- A los sanadores no les gusta mucho hacer visitas domiciliarias Sirius y te cobraran mucho

- No importa si tengo que traerlo a rastras o si quiere una bolsa llena de galeones. Igual lo traeré. Molly puedes quedarte un momento mientras yo salgo un momento.

Crappy estaba al lado de la cama poniendo pañitos fríos en la frente de Sam. Y no había pasado mucho tiempo cuando Sirius regresó con un sanador. Ron pensó con cierta envidia, que debía ser fabuloso tener tanto dinero que no tuvieras que preocuparte por él.

- Ya la he revisado - dijo el sanador al cabo de un largo rato - pero todos sus órganos están bien. Así que me temo señor Black que la señorita debe estar pasando por algún tipo de crisis emocional.

Todos se quedaron con cara de no entender nada.

- Verá - trató de explicar el sanador - en algunas ocasiones, las personas que sufren de algún trastorno emocional lo resienten de forma física. A algunas personas les duele la cabeza, otros tienen malestares estomacales y en algunos casos se les dispara la temperatura, como es el caso que nos ocupa. Mi consejo es que la vigilen, le den a beber mucho líquido y si no se presenta ningún otro síntoma, la fiebre desaparecerá por sí sola.

Sirius dio las gracias al sanador y lo acompañó a la chimenea. Los Weasley se retiraron, pero antes Molly preguntó a Sirius si deseaba que se quedará pero él le dio las gracias y le dijo que no, que él se las arreglaría. Antes de irse, Molly se aseguró de que Harry también tomara la poción para bajar la fiebre y se despidieron. Ron se quedó para hacer compañía a Harry. Sirius volvió a la habitación de Sam, donde Crappy seguía a su lado cuidando de poner los pañitos en la frente de la chica. Cerca de medianoche la fiebre había cedido un poco, pero no había desaparecido. Sirius le dijo a Crappy que se fuera a descansar pero ésta se negaba a dejar a su ama. Hacia las 2 de la madrugada Sirius seguía mirando fijamente a su pequeña princesa que seguía sin despertar. Crappy le trajo un poco de té a su amo y lo obligó a beberlo. El día de año nuevo había amanecido en un cielo encapotado. Sirius no se había movido en toda la noche de al lado de la cama. Harry y Ron pasaron por la habitación, se quedaron un rato y luego bajaron a desayunar. Pasó todo el día y toda la noche y Sam seguía sin despertar. Hacia el amanecer del primer día del año nuevo la chica por fin abrió los ojos.

 

- Feliz año nuevo, princesa -dijo Sirius.

La chica expresó su deseo de levantarse, así que Sirius salió de la habitación y la dejó con Crappy. Se fue derecho a darse un baño y a cambiarse llevaba más de 48 horas sin dormir pero tenía algo importante qué hacer. Se aseguró de que la chica seguía despierta y de que hubiese comido algo. Se despidió y salió.

- Necesito hablar contigo -dijo Sirius - ¿Puedes acompañarme?

El chico se quedó mirando al hombre con estupefacción pero lo siguió. Caminaron hasta la heladería y se sentaron en una mesa apartada.

- Quiero saber, si te peleaste con Samantha, si sucedió algo desagradable entre ustedes o si le hiciste cualquier cosa que haya podido afectarla emocionalmente - dijo con voz peligrosamente baja.

- No -dijo simplemente Fred - Desde el verano, ni siquiera me habla.

- Quiero saber qué sucedió exactamente -dijo Sirius.

- Si ella no te lo ha contado, no creo que
-pero no pudo terminar

- O me dices qué sucedió o lo lamentarás el resto de tu vida -dijo Sirius con voz amenazante.

El chico le dijo que estaba enamorado de Sam pero que ella simplemente le había dicho que no sentía nada por él. Sí, es cierto él la besó en el verano, pero ella no correspondió a ese beso, y hasta ahí llegó todo.

Las vacaciones de navidad terminaron y los chicos debían volver al colegio. Sirius los dejó partir sin preguntarle nada a Sam acerca de lo que le sucedía, algo le decía que su última conversación había desencadenado la fiebre de la chica, pero se preguntaba por qué. No tenía idea de qué era lo que había dicho, para eso.

Las cosas en el colegio seguían más o menos igual. Avanzaban en hechizos no verbales. Ron y Hermione seguían sin hablarse. Harry seguía rumiando su rabia porque Ginny seguía de novia con Dean.

El día del cumpleaños de Ron, éste se comió unos dulces que contenían un filtro amoroso, que en realidad estaban destinados a Harry, así que éste lo llevó al despacho de Slughorn para que le administrara un antídoto, ya que no tenía deseos de ver a su amigo haciendo el idiota. Pero para su desgracia Slughorn después del antídoto, les invitó una copa de vino que resultó estar envenenado, por suerte Harry reaccionó rápido y le metió a la fuerza en la boca, un bezoar a Ron, con lo que logró salvarle la vida. Ron fue llevado a la enfermería y gracias a esto Ron y Hermione volvieron a ser amigos.

Las clases particulares con Dumbledore estaban detenidas porque el profesor le había encargado a Harry que obtuviera un recuerdo del profesor Slughorn, que sería de suma importancia para lo que estaban haciendo. Harry había intentado varias veces sonsacarle el recuerdo, pero no había tenido suerte. Hasta que Sam le sugirió que lo intentara tomándose el Felix Felicis. Harry se tomó un trago y realmente funcionó, porque consiguió el recuerdo, se lo entregó a Dumbledore y pudieron proseguir. Esa misma noche mientras Harry iba tras el profesor Slughorn, Ron terminó con Lavender y Ginny con Dean.

Harry les contó a sus amigos, ya que su hermana siempre estaba al tanto, que Voldemort para preservarse de la muerte había creado unos objetos llamados Horrocruxes, donde se conservaba una parte de su alma. El profesor estaba convencido de que había fabricado siete de estos objetos. Uno, era un anillo, que el profesor había destruido y le había costado una mano, el segundo era el diario que Harry destruyó en su segundo año, el tercero estaban razonablemente seguros de que era Nagini, la serpiente de Voldemort, el cuarto pensaban que podía ser una copa que perteneció a Hufflepuff y que Voldemort había robado en su juventud, el quinto también estaban bastante seguros, de que era un guardapelo que pertenecía a la familia de Voldemort por parte de su madre. Pero hasta allí llegaban sus conjeturas. El resto de los objetos no tenían idea de lo que podían ser, pero Dumbledore estaba convencido de que eran objetos que tenían relación con los fundadores de Hogwarts. Les dijo también que Dumbledore le había prometido que cuando encontrara el próximo Harry podría ir con él para tratar de destruirlo.

 

Harry tuvo un encontronazo con Malfoy y le lanzó una maldición que había encontrado en el libro del príncipe, Sectumsempra. Casi mata a Malfoy. Snape fue quien llegó y curó a Malfoy. Luego se enfrentó con Harry y como Harry nunca fue bueno en Oclumancia, Snape tuvo una idea bastante clara de lo que había sucedido y lo mandó a buscar su libro de pociones. Harry corrió a todo lo que daba, busco sus libros le pidió a Ron el de él, mientras le pidió a Sam que ocultara el libro donde nadie pudiera encontrarlo y ésta se fue a la carrera a esconder el libro en la sala de los menesteres. Lo dejó en un estante donde estaba el busto de un mago al que le colocó una peluca y una diadema, para poder encontrarlo luego sin mucha dificultad. Mientras Harry volvió donde Snape, pero ya no tenía el libro.

Harry se ganó un castigo con Snape, por lo que había hecho, que le impidió asistir al último partido de Quidditch. Cuando regresó a la Sala común se encontró con la gran noticia de que habían ganado, pero lo mejor fue que cuando entró, Ginny corrió hacia él y lanzándole los brazos al cuello lo besó. A partir de ese día se convirtió en su novia.

Se acercaba el día que tendrían que volver a casa para las vacaciones de verano cuando Dumbledore mandó a llamar a Harry. Cuando iba de camino a ver al Director se encontró con la profesora de adivinación. Conversando con ella se enteró que el que le había pasado la información a Voldemort acerca de la profecía había sido Snape. Llegó al despacho del director hecho un basilisco. Le reclamó a Dumbledore que no le hubiera dicho él mismo acerca de lo que había hecho Snape y Dumbledore le dijo que Snape se había arrepentido sinceramente de lo que había hecho y que en cualquier caso él no podía saber que era a sus padres a quien Voldemort perseguiría. Al final le dijo que lo había llamado para cumplir la promesa que le había hecho de que lo acompañaría si encontraba otro Horrocrux. Harry salió a la carrera y Sam ya lo esperaba con la capa, el mapa y el Felix Felicis. Les explicó a sus amigos que iría con Dumbledore, que por favor cada uno tomara un poco de Felix Felicis y montaran guardia, que llamaran a los miembros del ED si era necesario, que sobre todo vigilaran a Snape y a Malfoy, para lo que les dejó el mapa también. Se despidió de sus amigos le dio un abrazo a su hermana y se fue.

 

Los chicos hicieron lo que Harry les indicó. Ron, Ginny y Sam estaban vigilando la sala de los menesteres porque Malfoy debía estar allí ya que no aparecía en el mapa. Hermione, Luna y Neville estaban vigilando el despacho de Snape.

Cuando Malfoy salió de la sala lanzó polvo de oscuridad peruano y no pudieron ver nada, trataron de seguirlos pero imposible, por suerte se encontraron con los miembros de la Orden a quienes Dumbledore había dejado para patrullar los pasillos del colegio mientras él no estaba. Lupin, Tonks, Bill y Sirius. Les contaron rápidamente lo que había pasado y salieron en persecución de Malfoy. Pero cuando llegaron cerca de la Torre de Astronomía se desató el pandemónium, las maldiciones iban y venían, pero gracias al Felix Felicis, las maldiciones pasaban rozando a los chicos sin causarles daño. Sam vio cuando Greyback atacó a Bill. Pero en ese momento sintió la presencia de su hermano cerca. Trató de prestar atención sin dejar de defenderse. Intentó subir a la torre pero había una especie de barrera que le impedía pasar. Sirius luchaba allí cerca, tenía varios cortes pero parecía bien. Sam sintió que de pronto sus miembros estaban muy rígidos, se movía con dificultad así que se movió hacia un lugar donde pudiera protegerse. Trato de concentrase en su hermano y pudo ver y escuchar todo lo que estaba sucediendo y finalmente lanzó un grito de dolor que nadie escuchó con el ruido de la lucha. Alcanzó a ver cómo salía Draco y Snape así que emprendió la carrera tras ellos.

A los pocos minutos sintió a Harry corriendo tras ella.

- Vuelve - le grito su hermano - déjamelo a mí.

Pero no le hizo caso y ambos siguieron corriendo. Comenzaron a lanzarle maldiciones a Snape, pero no lo alcanzaban de pronto una casi lo alcanza así que se devolvió para enfrentarse a los chicos, pero también llegaban otros mortífagos, así que la lucha se tornó muy desigual. Entre insultos y maldiciones se enteraron que el príncipe del libro era Snape. Y finalmente Snape logró huir con los mortífagos.

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Estaban todos en la enfermería, contando cada quien su parte de la historia. Nadie podía creer que Snape hubiera traicionado a Dumbledore. Nadie podía creer ni quería creer que el director se había ido. Y una sensación de desamparo los acometió a todos. Silenciosas lágrimas corrían por las mejillas de todos los presentes.

Harry pensaba que ahora les quedaba pendiente la tarea de encontrar y descubrir los Horrocruxes. Y se juró a sí mismo que no fallaría.

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Como siempre espero sus cruccios...

Gracias a todos por sus comentarios y a los que no gracias igual x leer...

Nos vmos en el prox cap...bsitos

El dolor por la muerte de Dumbledore se había extendido por el mundo mágico. Snape estaba desaparecido. Sam lloraba todas las noches hasta quedarse dormida exhausta. Sirius se mantenía ocupado para no pensar.

Se acercaba el día en que tendrían que sacar a Harry de la casa de sus tíos y se hacían toda clase de posibles planes para hacerlo con éxito.

Llegó el día y estaba todo planeado. Lo harían transformando a varios de los chicos en "Harry", con poción multijugos. Entre tanto Sirius tendría que permanecer en La Madriguera con Sam, para protegerla, por si algo salía mal. El equipo de rescate sería, Los gemelos Weasley, Ron, Hermione, Fleur y Mundungus, que serían los otros "Harry" y Ojoloco, Kingsley, Lupin, Arthur, Bill, Tonks y Hagrid, que serían los guardianes. Mientras que los Dursley serían conducidos a un lugar seguro por Hestia Jones y Dedalus Diggle.

 

Sirius y Sam ya se encontraban en La Madriguera con Molly y Ginny. Salieron al jardín y escrutaron el cielo y los alrededores ya era la hora en que se suponía tendrían que empezar a llegar. Los primeros en llegar fueron Hagrid y Harry. Sam abrazó a su hermano y luego lo hicieron Sirius y Molly seguida de Ginny. Estos les informaron que los estaban esperando los mortífagos y que el mismo Voldemort lo había atacado. Luego llegaron Lupin y George, pero algo había ido mal, George estaba herido, una maldición le había cercenado una oreja. Los terceros en llegar fueron Hermione y Kingsley. Cuando llegaron Fred y Arthur se armó una pequeña conmoción cuando Kingsley quiso comprobar si eran ellos en verdad, teniendo en cuenta que habían sido traicionados, pero Arthur solo quería ver a su hijo. Llegaron Tonks y Ron y se vio que Lupin respiró aliviado. Los últimos en llegar fueron Bill y Fleur. Bill abrazó a su madre pero mirando por sobre su hombro se dirigió a los demás.

- Ojoloco está muerto.

Un pesado silencio cayó sobre todos, no podía ser. Ojoloco, el duro, el experimentado, no podía estar muerto. Pero Bill les dijo que el mismo Voldemort lo había matado.

Por seguridad decidieron quedarse todos en La Madriguera excepto Kingsley que debía volver a Londres. Hubo una pequeña discusión cuando barajaban posibilidades acerca de quién podía haberlos traicionado.

- No
-dijo Harry- si alguien cometió un error, si se le escapó algo, sé que no tenía intención de que así fuera, no es culpa de nadie.

Todos miraban a Harry con una rara expresión pero Sam sabía que su hermano tenía razón, así que decidió apoyarlo.

- Tenemos que confiar los unos en los otros. Nosotros no creemos que nadie en esta habitación sea capaz de vendernos a Voldemort.

Lupin veía a los chicos con una mirada que se parecía mucho a la lástima.

- ¿Qué? -le espetó Harry - crees que somos unos tontos?

Sirius que había permanecido extrañamente en silencio, y a diferencia de los demás, miraba a sus ahijados con orgullo, dijo:

- No Harry, creo que son como James, que habría considerado una deshonra recelar de sus amigos.

Harry se sentía fatal. Quería irse de allí, no quería seguir poniendo en riesgo a sus amigos y seres queridos. Sam le agarró la mano y salieron al jardín. De pronto sintieron un terrible dolor en la cicatriz y vieron a Voldemort torturando a Ollivander. Cuando Hermione y Ron los fueron a buscar para que entraran a la casa les dijeron que tenían muy mal aspecto y ellos les dijeron que con seguridad, mejor que el de Ollivander y les contaron la visión. Bill y Lupin se fueron a ver si podían recuperar el cuerpo de Ojoloco. Y Sirius les ordenó a los chicos ir a descansar un poco.

La Madriguera estaba siendo engalanada para la boda de Bill y Fleur. Los chicos no tenían mucho tiempo de hablar sobre su próximo viaje, porque la señora Weasley los mantenía muy ocupados. Sin embargo tanto Ron como Hermione les contaron los arreglos que habían hecho para poder acompañarles. Ron había hechizado al ghoul que vivía en el ático para que creyeran que él estaba atacado de spatergroit, y su familia no fuera molestada. Y Hermione les había hecho un encantamiento a sus padres y ahora creían que eran Mónica y Wendell Wilkins y vivirían en Australia. Harry y Sam sentían un enorme cariño y respeto por sus amigos y por la forma como protegían a sus familias. En cambio ellos aún tenían que enfrentarse a Sirius y aún no sabían cómo lo harían.

 

El día del cumpleaños de los chicos, que era un día antes de la boda, la señora Weasley quiso prepararles una cena especial. De nada sirvió que tanto ellos como Sirius le dijeran que podían hacerla en su propia casa para no proporcionarle más trabajo del que ya tenían con la boda. Pero Molly no quiso oír hablar del asunto. Ese día por la mañana muy temprano, Sirius despertó a su ahijada con un beso en la frente.

- Felices diecisiete, princesa - dijo mientras la observaba abrir los ojos - espero que te guste -le dijo extendiéndole una caja de terciopelo.

Sam la abrió y se encontró con una hermosa pulsera de esmeraldas. Levantó la vista y le sonrió a Sirius.

- Gracias, es muy hermosa - dijo sonriente.

- Me alegra que te guste. En cuanto la vi me gustó porque me recordó tus ojos - dijo Sirius.

Después de desayunar y de ver el regalo que le había hecho Sirius a su hermano, salieron para La Madriguera. Había mucho que hacer, ya que los padres de Fleur habían llegado y querían ayudar lo más posible a la señora Weasley.

En la noche se reunieron en el jardín. Esperaban a que llegara el señor Weasley. Pero de pronto se apareció una comadreja sobre la mesa y habló con la voz del señor Weasley, les avisaba que el ministro iba con él. No hubo tiempo para conjeturar la razón para esa visita porque enseguida llegaron. Les dijo a Harry y a Sam que necesitaba hablar con ellos y con Ron y Hermione, esto les extraño pero accedieron.

El ministro lo que quería era hacerles entrega del legado de Dumbledore, y averiguar por qué les dejaba esas cosas. A Ron le dejo el desiluminador (con la esperanza de que me recordara cuando lo utilice). A Hermione, Los Cuentos de Beddle El Bardo (con la esperanza de que lo encontrará interesante e instructivo). A Sam le dejó un colgante con una llave de oro (con la esperanza de que entienda que hubo secretos que fue necesario guardar). Y a Harry la snitch que había atrapado en su primer partido de Quidditch (como recordatorio de la recompensa de la perseverancia y la habilidad). El ministro también le dijo a Harry que Dumbledore le había legado la espada de Griffindor pero que como eso no le pertenecía en realidad no podía dársela. Harry y el ministro tuvieron una acalorada discusión y el ministro le hizo un hueco en la camisa a Harry con la varita. Entonces Sirius llegó a la carrera con los señores Weasley detrás. Sirius miró con furia al ministro y este se disculpó y se fue.

De ese modo pudieron seguir con su fiesta de cumpleaños, la señora Weasley les había hecho un delicioso pastel y todos disfrutaron del final de la velada sin más incidentes.

Llegó el día de la boda y los chicos se habían disfrazado para que nadie los reconociera. Los gemelos habían tomado un cabello de un chico pelirrojo en el pueblo, para Harry y con Sam habían decidido que tomarían un cabello de Ginny y una vez transformada, ella misma se haría algunas modificaciones, ya que la chica era muy hábil en Transformaciones, y confiaban en que con tantos Weasley nadie se fijaría mucho en el parecido. Harry estaba ayudando a acomodar a los invitados junto con Ron y los gemelos, cuando salieron Hermione y Sam. Realmente el parecido con Ginny era notable aunque se había esforzado en cambiar un poco sus rasgos. Cuando Sirius se le acercó le dijo que con esa apariencia le recordaba a su madre, ya que Lily era pelirroja.

 

Después de la ceremonia, apareció una pista de baile. Ron bailaba con Hermione, sobre todo para mantenerla alejada de Víctor Krum, que había sido invitado por Fleur, y Sirius bailaba con Sam. Así que Harry estaba sentado solo en la mesa cuando se acercó Krum y le comentó que el símbolo que llevaba el padre de Luna en un colgante sobre el pecho era el símbolo de Grindelwald. A Harry le extrañó el asunto pero lo dejó así, conociendo a Luna, seguramente su padre creería que ese símbolo describía a cualquier improbable criatura. Krum se marchó y se sentaron Elphias Dodge y la tía Muriel, ésta última empezó a decir una serie de cosas acerca de Dumbledore que dejaron a Harry muy descompuesto, aunque el señor Dodge se esforzaba en desmentirla. En esa conversación se enteró de que Dumbledore tenía una hermana pequeña que había muerto muy joven, que su padre había terminado sus días en Azkaban y que había vivido en el Valle de Godric. No sabía por qué se sentía tan mal. En ese momento entró en su cabeza la voz de su hermana, Estás molesto por lo que acabas de escuchar o porque Dumbledore no te lo dijo? miró hacia donde se deslizaban Sirius y su hermana. La verdad no lo sabía.

- Estas muy silenciosa, princesa -le decía Sirius a Sam

- Harry está preocupado -dijo ella mecánicamente

- ¿Harry? ¿Cómo lo sabes? ¿Por qué?

Sam se dio cuenta de su error, pero ya era tarde, así que sonrió dulcemente a Sirius y desvió la mirada. Pero éste no se dejaba engañar, la tomó de la barbilla y la obligó a mirarlo.

- ¿No me lo vas a decir? -preguntó, elevando una ceja y dedicándole una de sus encantadoras sonrisas.

Sam tuvo la misma sensación de cuando viajaba con polvos flu, solo que ahora su padrino la tenía firmemente sujeta por la cintura.

- De acuerdo -dijo vacilante- a veces podemos sentir si el otro está en problemas o se siente mal -concluyó mintiendo con descaro, ya que en primer lugar no era "a veces" y segundo la comunicación era directa y no una simple sensación.

- Bueno, eso puede ser útil - dijo Sirius - ¿quieres ir a ver qué sucede?

- No, ya Hermione está con él -dijo Sam.

Y efectivamente, Hermione acababa de sentarse junto a Harry. Le preguntó que le sucedía pero Harry no tuvo tiempo de explicarle nada, porque en ese momento un lince plateado cayó en medio de los bailarines y habló con la voz profunda de Kingsley.

- El ministerio ha caído. Scrimgeour está muerto. Están viniendo.

Sirius fue el primero en reaccionar. Tiró de Sam y fue hacia Harry.

- Harry, no sueltes a tu hermana, protéjanse.

Todo se volvió confuso. La gente corría, algunos se desaparecían. Los encantamientos protectores que había alrededor de La Madriguera se habían roto y por todas partes aparecían figuras encapuchadas. Hermione lloraba y llamaba a gritos a Ron. Harry llevaba su varita en la mano y con la otra sujetaba a su hermana y Sam a su vez sujetaba a Hermione.

 

- Protego -gritaron a la vez Harry y Sam. Unos rayos de luz roja venían hacia ellos. A pesar de que Sam no tenía su varita el escudo conjurado apareció.

Por fin encontraron a Ron, agarró el brazo libre de Hermione, la chica giró y sintieron que la oscuridad se cernía sobre ellos, el sonido desapareció. Se alejaban

Cuando abrieron los ojos, creyeron que aún estaban en la fiesta porque estaban rodeados de gente, pero en seguida se dieron cuenta de que estaban en una calle muggle. Harry se maldecía por no traer consigo la capa invisible. No te preocupes yo traigo la capa y tu ropa. Harry se extraño. Cuando dices que tienes la capa
y mi ropa
Se habían metido en un callejón y las chicas comenzaron a sacar de sus pequeños bolsos ropa para todos. Los chicos las miraban atónitos.

- ¿Cómo demonios
?

- Encantamiento de Extensión Indetectable.

Caminaron buscando un sitio donde sentarse a hablar y decidir qué harían y a dónde irían. Unos borrachos comenzaron a meterse con las chicas, Harry y Ron tenían sus varitas a punto, pero entraron en un café que estaba casi vacío. Pero a los pocos momentos de estar ahí un par de hombres que parecían obreros los atacaron. Se deshicieron rápidamente de ellos, arreglaron todo el estropicio. Pero su mayor preocupación era cómo los habían encontrado. Según la Ley Mágica, los gemelos ya no podían tener "el rastro" porque éste desaparecía a los diecisiete años, de modo que no podía ser eso. Tenían que pensar rápidamente a dónde ir, así que al final decidieron ir a Grimauld Place, confiando en que los hechizos que el señor Weasley les dijo que habían puesto contra Snape funcionaran.

Harry estaba angustiado por los que estaban en La Madriguera, en determinado momento quiso volver, pero Hermione le dijo que no podían hacer eso ya que los buscaban a ellos y si volvían solo lograrían poner en peligro a los demás. Harry pensaba en Ginny, Ron en su familia en general y Sam en Sirius.

Llegaron a Grimauld Place y después de pasar los hechizos que habían puesto contra Snape, se dirigieron a un salón, extendieron unas bolsas para dormir y allí pasaron la noche. Harry se despertó temprano y fue a recorrer la casa, entró al cuarto de Sirius y vió que estaba todo desordenado como si hubiese sido golpeado por un huracán. Cuando estaba viendo las fotos en la pared, sintió que su hermana despertaba y le dijo. Estoy en la habitación de Sirius, ven. A los pocos minutos la chica subió y juntos leyeron un pedazo de una carta que su madre le había enviado a Sirius, intentaron encontrar la otra parte de la carta pero no la consiguieron.

Era evidente que la casa había sido registrada con muy poca delicadeza. Frente a la habitación de Sirius estaba la habitación de su hermano Regulus Arcturus Black. Harry sintió que una mano helada le apretaba el estómago. Cuando fue con Dumbledore a recuperar el Horrocrux, resultó que el guardapelo era una falsificación y habían dejado una nota para Voldemort y quien la dejó firmaba R.A.B. Al ver el nombre del hermano de su padrino supo instintivamente que se trataba de él. Registraron la habitación de arriba abajo pero no encontraron nada. Pero recordaron que cuando la Orden funcionaba allí ellos habían ayudado con la limpieza y habían botado el guardapelo, así que llamaron Kreacher para saber si él lo había recuperado, como había hecho con gran cantidad de cosas que Sirius pretendía botar. Este les contó la triste historia de Regulus y también que Mundungus se había llevado todo lo de valor en cuanto la casa quedó abandonada. Recibió la orden de buscar y traer a Mundungus, antes de eso Harry le había dado el relicario falso como recuerdo de su amo y Kreacher estaba tan abrumado que tuvieron que esperar un buen rato para que se recuperara. Pero su actitud cambió con los chicos.

 

Pero pasaba el tiempo y Kreacher no volvía. Para empeorar las cosas dos encapuchados habían aparecido en la plaza y vigilaban, pero no podían ver la casa ya que no les había sido revelado por el Guardián secreto. Sabían que Sirius Black tenía una propiedad en esa calle y probablemente esperaban que Sirius o los chicos aparecieran por allí.

Una noche sintieron un ruido en el piso bajo y con sumo cuidado bajaron las escaleras con las varitas en la mano. Pero el visitante resultó ser Remus Lupin. Comprobaron que fuera él y luego bajaron y lo abrazaron. Enseguida le pidieron noticias de lo que estaba sucediendo fuera, ya que lo último que habían sabido era porque el padre de Ron había enviado un patronus diciendo que la familia estaba bien pero que no se comunicaran porque los estaban vigilando.

Remus les dijo que efectivamente estaban siendo vigilados todos aquellos que tuvieran cualquier relación con los Potter, que en el mismo momento en que irrumpieron en la boda, lo hacían en todas las casas relacionadas con la Orden, como ahora contaban con todo el poder del ministerio podían romper los hechizos defensivos y una vez dentro hacer lo que les viniera en gana sin temor a represalia alguna. Les contó también que habían torturado a los padres de Tonks para sonsacarle su paradero, pero ellos habían resistido. Les mostró dos noticias que traía El Profeta, en una se buscaba a Harry para ser interrogado por la muerte de Dumbledore y en la segunda que el ministerio había comenzado una cacería de los nacidos muggles. Los chicos inmediatamente se preocuparon por Hermione, pero luego se dieron cuenta que todos estaban fugados. Lupin les informó también que asistir al colegio ahora era obligatorio para todos los niños.

Remus buscó cuidadosamente las palabras para decirles lo que tenía que informarles.

- Sirius
-empezó vacilante. Sam y Harry se pusieron en tensión - Sirius está
fue alcanzado por una maldición y

- ¿Qué? - gritó Sam agarrando a Remus por la camisa.

- Está muy mal herido. Cayó tratando de proteger a Ginny. Todos fuimos interrogados de forma muy dura, pero cuando Sirius despertó, los mortífagos fueron especialmente duros con él, porque sabían la relación que los une. Suponemos que no se lo llevaron a Azkaban porque cometieron el error de darlo por muerto. Decidimos no llevarlo al hospital para que los mortífagos no lo atrapen o intenten matarlo. Está en La Madriguera, Molly lo está cuidando, sabemos que los hechizos defensivos ahora no son tan efectivos pero por ahora servirán ya que por el momento no lo están buscando.

 

Todos habían permanecido en aterrorizado silencio. Sam perdió por completo el color y empezó a desvanecerse, si Ron no hubiera estado a su lado para sujetarla, habría dado de lleno en el piso. Lupin se acercó rápidamente y la reanimó. Le aseguró que no se angustiara que Molly estaba cuidando a Sirius muy bien y Ron agregó que su madre sabía mucho de remedios caseros que curaban casi cualquier cosa. Al final la chica se repuso un poco y continuaron con su conversación.

Lupin les ofreció ir con ellos en lo que fuera que Dumbledore les había encomendado pero los chicos lo miraron extrañados y fue Hermione la que formuló la pregunta.

- ¿Y Tonks?

- Ella estará bien en casa de sus padres.

Había algo que no les cuadraba y seguían mirando al hombre con curiosidad. Hasta que agregó casi con indiferencia que Tonks estaba embarazada. Los chicos lo felicitaron y luego les volvió a preguntar que si lo dejarían ir con ellos.

- Solo para estar seguro - dijo Harry- ¿Quieres dejarla para venir con nosotros?

- Ella estará segura allí Harry. Y estoy seguro de que James habría querido que yo me quedara con sus hijos.

- Pues yo no -contestó Harry- para empezar nuestro padre habría querido saber por qué no te quedabas con tu propio hijo.

- No lo entienden -dijo- yo cometí un grave error casándome con Tonks, lo hice contra mi buen juicio y me he arrepentido mucho por ello.

- De manera que ahora -dijo Sam con indignación- te deshaces de ella y del niño y te largas.

Lupin se levantó y pateó la silla donde había estado sentado.

- No entienden lo que les he hecho a mi mujer y a mi hijo, los he convertido en unos parias. Nadie quiere a los de mi especie y si por un milagro mi hijo no es como yo, será mejor que no tenga un padre del cual tenga que avergonzarse.

- Remus -dijo Hermione llorando- cómo ningún niño podría sentirse avergonzado de ti

- Ah no se Hermione -dijo Harry- yo me siento bastante avergonzado de él.

- El ministerio está persiguiendo a los nacidos muggles -dijo Sam- imagínate lo que le harían a un medio hombre lobo, cuyos padres son miembros de la Orden. Nuestro padre murió para proteger a su familia. ¿Crees que él te diría que dejaras a tu familia y vinieras con nosotros?

- ¿Cómo
cómo se atreven? -dijo Lupin atragantándose-

- Harry, Sam, no - chilló Hermione, pero Sam continuó

- Creo que estas siendo muy atrevido al calzarte los zapatos de Sirius.

- No lo puedo creer - dijo Harry - el hombre que nos enseñó a defendernos de los dementores
un cobarde.

Lupin lo apuntó con la varita, Harry apenas tuvo tiempo de sacar la suya. Se oyó un Bang y Samantha gritó Protego. Apenas vieron el revuelo de la capa de Lupin al dar vuelta e irse. Hermione le gritó que volviera, pero ya se había ido. Los chicos se sintieron mal, pero dijeron que si eso servía para que volviera con Tonks, habría valido la pena.

Kreacher volvió esa noche con Mundungus, lo interrogaron acerca del guardapelo y el les dijo que una mujer del ministerio, con cara de sapo se lo había quitado. Harry miró a los demás y vio su propia sorpresa reflejada en el rostro de los demás.

Las cosas en Grimauld Place habían cambiado dramáticamente desde que le habían dado el guardapelo de Regulus a Kreacher. Los atendía con esmero y hasta su trato hacia Hermione se había suavizado.

 

Con la noticia de que el primer Horrocrux lo tenía Dolores Umbridge, los chicos comenzaron a planear los próximos pasos a seguir. Diseñaron con mucho cuidado su entrada al ministerio. Durante varios días se turnaron para vigilar la entrada del ministerio hasta que llegó la fecha en que decidieron entrar. Usaron un poco de poción multijugos y la habilidad de Sam para las Transformaciones y entraron. Harry recuperó el ojo de Moody, que estaba en la puerta del despacho de Umbridge y entraron a un salón donde se llevaban a cabo las vistas para los nacidos muggles. Allí aturdieron a los miembros de la junta revisora le quitaron el guardapelo a Umbridge y con la ayuda de sus patronus lograron atravesar la sala llena de dementores. Pero cuando trataban de volver a Grimauld Place, sin querer arrastraron a Yaxley, uno de los mortífagos, y este vio el número 12 de Grimauld Place. De modo que tuvieron que desaparecerse y aparecieron en el bosque donde se había efectuado el mundial de Quidditch. Decidieron quedarse allí y las chicas hicieron los encantamientos protectores mientras Harry sacaba la tienda. Ron estaba herido porque se había escindido.

Esa noche mientras Harry montaba guardia en la puerta de la tienda, tuvo otra dolorosa visión de Voldemort torturando a Gregorovitc el fabricante de varitas. Sam que estaba tendida en una de las camas también lo vio. Vieron como Gregorovitch le decía a Voldemort que él no lo tenía que se lo habían robado y como Voldemort entraba a su mente y veía al ladrón. Pero al ladrón de qué, se preguntaban los chicos.

Habían acordado que no era seguro permanecer en un solo lugar. Así que levantaron el campamento y se aparecieron a las afueras de una ciudad comercial. Harry fue bajo la capa a ver si conseguía algo de comida pero estaba lleno de dementores y no pudo hacer el patronus. Eso los preocupó seriamente, pero se dieron cuenta de que no podía hacerlo porque llevaba colgado el guardapelo. Así que comenzaron a turnarse para llevarlo. Pero cada vez que alguien lo llevaba le afectaba de diferente manera. Ron se ponía irascible. Hermione taciturna. Sam la embarga la tristeza y Harry se sentía sofocado y con un fuerte peso en el estómago.

Cambiaron de lugar y acamparon cerca de una solitaria granja, donde consiguieron huevos y pan, dejándole dinero a sus dueños.

Como Dumbledore le había dicho a Harry que Voldemort probablemente guardaría los Horrocruxes en lugares importantes para él, repasaban constantemente qué lugares podría haber escogido. El Orfanato, Hogwarts, Burgin & Burke, Albania. Pero no llegaban a un acuerdo razonable. Trataron de ir al Orfanato donde había crecido Voldemort pero descubrieron que el lugar había sido demolido. Harry seguía pensando que debía haberlos escondido en lugares como Hogwarts, el ministerio de magia o Gringotts, lugares importantes.

Los chicos habían dejado de llamar a Voldemort por su nombre para no tener problemas con Ron, que estaba irritable y cada vez que llevaba el guardapelo se ponía directamente desagradable.

Como no se les ocurrieron nuevas ideas siguieron viajando, por medio de la aparición, a distintos lugares, laderas de montañas, cuevas cubiertas de guijarros, zonas boscosas, hendiduras en acantilados. Cada doce horas más o menos se cambiaban el guardapelo.

 

Cuando los días se convirtieron en semanas, Harry comenzó a pensar que sus amigos estaban arrepentidos de haberse embarcado en este viaje. Quizá pensaban que tenía un plan y en realidad no lo tenía. Solo sabía que tenía que buscar y destruir los Horrocruxes. El problema era que no sabía ni dónde buscar. Sam lo consolaba diciéndole que no, que todos sabían a lo que se exponían cuando decidieron venir, y que lo habían hecho porque eran sus amigos. Pero Harry había visto a Ron y a Hermione hablando con las cabezas juntas y callarse cuando lo veían llegar. Harry sabía que Sam tenía poderosas razones para estar a su lado pero los otros no, así que pensaba que en cualquier momento decidirían volver con los suyos.

Llegó el otoño, ahora armaban la tienda sobre mantos de hojas secas. Una noche mientras comían Ron dijo:

- Mi madre puede hacer aparecer una comida decente del aire.

- Es imposible hacer aparecer comida de la nada - dijo Hermione - puedes convocarla si sabes dónde está, puedes transformarla, puedes incrementar la cantidad si tienes un poco, pero

- - No te esfuerces en incrementar ésta -dijo Ron malhumorado.

De pronto escucharon ruidos y se pusieron alertas. Escucharon voces parecían dos o tres personas y unos duendes. Se enteraron que eran el señor Tonks, Dean Thomas, su compañero de Griffindor, un tal Dirk y dos duendes Griphook y Gornuk. Todos ellos estaban siendo perseguidos, los primeros por su estatus de sangre y los segundos porque no reconocían como director a ningún mago. Se enteraron de que Ginny, en compañía de otros chicos habían tratado de robar la espada de Griffindor pero Snape los había atrapado. Después de eso había enviado la espada a Gringotts, pero los duendes dijeron que era una falsificación. Nadie sabía dónde estaba la original. Snape había castigado cruelmente a los chicos pero no dijeron qué les hicieron. También dijeron que El Profeta publicaba puras mentiras, que había que leer El Quisquilloso, éste decía que todo mago que estuviera en contra de Voldemort debía ayudar a los Potter. Y se preguntaban dónde estarían los chicos.

Hermione corrió a buscar su bolso y sacó la pintura de Phineas Nigellus, que había guardado en él, para preguntarle sobre lo que había pasado en el despacho del director. El les dijo que Ginny, Neville y Luna habían intentado robar la espada y que Snape los había enviado a cumplir un castigo con Hagrid al bosque prohibido. Harry suspiró aliviado. Le preguntaron también cuando había sido sacada la espada por última vez y él les dijo que Dumbledore lo hizo para golpear un anillo. Los chicos se miraron y cuando el hombre abandonó la pintura empezaron a sacar rápidas conclusiones. La espada era un poderoso objeto mágico aparte de que las hojas fabricadas por duendes absorbían aquello que las fortalecía, y esa espada estaba impregnada de veneno de basilisco, de modo que con ella se podían destruir los Horrocruxes, por eso Dumbledore quería que Harry la tuviera. Ron no participó para nada de la conversación. Y cuando trataron de que lo hiciera se desató una violenta discusión entre ellos, que terminó con la súbita salida de Ron.

Sam intentó consolar a Hermione pero la chica estaba deshecha. Harry por su parte también lo estaba pero no decía nada.

Pasaron los días y no volvieron a tener noticias de Ron. Harry comenzó a sacar el mapa del merodeador para ver el puntito que de señalaba a Ginny y pensó que en cualquier momento vería aparecer uno que dijera Ron, pero eso no sucedió. De vez en cuando sacaban el retrato de Nigellus para tener noticias, pero éste no se mostraba muy contento de que le pusieran una venda sobre los ojos. Este les informó que Snape estaba enfrentando constantes problemas. A Ginny le habían prohibido las salidas a Hogsmede, Snape había prohibido las reuniones de alumnos. De modo que supusieron que Ginny, Neville y Luna estaban tratando de reorganizar el ED. A Harry le entraron ganas de estar allí con ellos pero recordó que su cabeza y la de su hermana tenían precio, diez mil galeones por cada uno.

 

Llegó el invierno. Comenzaban a aparecer árboles y adornos de navidad en las casas y tiendas. Una noche Hermione y Sam estaban revisando el Libro de Beddle cuando le pidieron ayuda a Harry, éste se extraño porque si ellas que habían estudiado Runas no sabían, él mucho menos. Pero no era una Runa, era el mismo símbolo que tenia Xenophilus Lovegood y era el símbolo de Grindelwald, así se los hizo saber a las chicas informándoles que había sido Krum quien se lo había dicho. Les dijo, que había estado pensando que debían ir al Valle de Godric, de modo que se dedicaron a planear la ida. Hermione estaba segura que Dumbledore le había dejado la espada a Bathilda Bagshot para que Harry fuera por ella. Sam no estaba muy segura de esa teoría, pero para no contradecir a Hermione, se quedó callada.

Aparecieron en el Valle la noche de navidad, vieron una estatua que había sido levantada allí en honor a sus padres. Fueron al cementerio y encontraron primero la tumba de la madre de Dumbledore y su hermana, después una tumba que tenía la marca del libro y pertenecía a un tal Ignotus Peverell, por fin encontraron la de sus padres:

James Potter

Nacido el 20 de marzo de 1960

Murió el 31 de octubre de 1981

Lily Potter

Nacida el 30 de enero de 1960

Murió el 31 de octubre de 1981

El último enemigo que debe ser destruido es la muerte

Los chicos lloraron ante la tumba de sus padres, por qué se habían ido, por qué los habían dejado, se sentían tan solos, de pronto no querían estar ahí, después de haber querido tanto estar ante la tumba de sus padres, ahora les parecía inútil. Hermione había conjurado una guirnalda de flores, mientras veía a sus amigos llorar con desconsuelo. Se levantaron y Harry le pasó un brazo por lo hombros a su hermana y se dispusieron a marcharse. De pronto Sam se detuvo, tenía la certeza de que alguien los vigilaba. Pero revisaron con la mirada el lugar y no vieron a nadie.

Salieron del cementerio y caminaron sin rumbo fijo. De pronto se encontraron frente a la casa de sus padres. Presentaba un aspecto ruinoso. Y la vegetación crecía salvaje. Vieron la parte derecha del piso superior destruida. Cuando Harry tocó la verja un letrero se iluminó en el piso:

En este lugar, en la noche del 31 de octubre de 1981 Lily y James Potter perdieron sus vidas. Su hijo, Harry, permanece siendo el único Mago que alguna vez haya sobrevivido la Maldicón Imperdonable

 

Esta casa, invisible para los muggles, se ha dejado en su estado ruinoso como monumento a los Potter,

y como recordatorio de la violencia que destrozó a su familia.

Mucha gente había dejado mensajes a los chicos alentándolos y diciéndoles que estaban con ellos o simplemente deseándoles suerte. Notaron que una figura se movía hacia ellos. Cuando estuvo bastante cerca les hizo señas para que lo siguieran. Hermione se asustó mucho y Sam sintió que se encendía una alarma en su interior, pero Harry decidió seguirla. Llegaron a una casa que olía muy mal. La mujer le hizo señas a Harry de que la siguiera arriba y Harry así lo hizo. Sam le dijo a Hermione que no le gustaba aquello. Sam agarró una fotografía que había sobre una repisa y se fijó que era el ladrón que aparecía constantemente en las visiones que tenían de la mente Voldemort, aquel que le había robado algo a Gregorovitch. De pronto Sam sintió que la cicatriz comenzaba a quemarle y escucho una voz fría que decía Entretenle. Como pudo le dijo a Hermione que algo iba mal que tenían que subir. El espectáculo era aterrador la enorme serpiente de Voldemort estaba atacando a Harry y con la cola comenzó a atacarlas a ellas. La serpiente soltó a Harry y se dirigió directamente a ellas. Harry apenas recuperó el aliento y vio el nuevo peligro, tenía que sacarlas de allí. Sam gritó de dolor. Harry estaba desesperado y su cicatriz le dolía terriblemente. Sam volvió a gritar pero esta vez para decirle algo a Hermione. Y Harry alcanzó a escuchar lo que él estaba a punto de gritarles, El viene. Los chicos estaban luchando por sus vidas. Harry las agarró a ambas en el momento en que Hermione gritaba Confringo y toda la habitación voló a su alrededor y Harry sin dudarlo saltó por la ventana arrastrando a las chicas con él. Y luego sintió la conocida opresión de la desaparición. No sabía quien estaba guiando la desaparición pero se alejaban. Y perdió el sentido.

Cuando despertó estaban en la tienda pero Hermione se veía cansada y ojerosa. Buscó a su hermana y la vio tendida en la otra cama. Hermione le explicó que habían estado inconscientes durante horas, que habían estado gritando y habían tenido fiebre. Les había curado las heridas donde la serpiente los había mordido. Sam abrió los ojos y Hermione comenzó de nuevo a contar lo que había sucedido. Pero la peor noticia fue, que en la lucha la varita de Harry se había partido y aunque trataron de repararla, no fue posible.

Hermione se había traído de la casa la biografía de Dumbledore escrita por Rita Skeeter y en ella encontraron la foto del ladrón, resultó ser una fotografía de Grindelwald. Leyeron muchas cosas en él que los dejaron muy descompuestos.

Una noche mientras Harry hacía la guardia, vio una cierva plateada y decidió seguirla, era un riesgo pero algo le decía de no entrañaba ningún peligro. La siguió durante largo rato hasta que la cierva desapareció, pero Harry encontró una charca que en el fondo tenía la espada de Griffindor, encontró todo el asunto muy extraño, pero sin pensarlo mucho se sumergió a sacarla. Por poco le cuesta la vida. Por suerte Ron vino en su ayuda, rescató a Harry y sacó la espada de la charca. Después de eso, Harry abrió el guardapelo y de él surgieron las figuras de Harry y Hermione burlándose de Ron, abrazándose y besándose. Harry le gritó a Ron que lo destruyera pero éste estaba como en trance viendo todo aquello, hasta que por fin dejó caer la espada sobre el guardapelo y lo destruyó. Volvieron a la tienda muy contentos. Pero Hermione no se mostraba dispuesta a perdonar a Ron. Este les explicó lo difícil que había sido encontrarlos y que al fin lo había hecho con ayuda del Desiluminador.

 

Pasaron varios días y decidieron ir a ver al señor Lovegood para aclarar lo del símbolo del libro, estaban en las vacaciones de navidad y Luna debía estar en casa. Cuando llegaron a la colina que rodeaba a Ottery St Catchopole, los chicos sintieron nostalgia por su casa, estaba tan cerca. Ron también expresó lo mismo y los chicos se extrañaron, después de todo el acababa de estar en su casa. Pero Ron les dijo que no, que no había ido a su casa porque no habría podido soportar a Fred y a George que se lo habrían tomado "genial" y Ginny habría sido realmente "comprensiva". Le preguntaron a dónde había ido y les dijo que estuvo en la casa de Bill. El señor Lovegood los recibió pero se mostró bastante reticente para ser alguien que le había estado diciendo al mundo que había que ayudar a los Potter. Les dijo que Luna estaba en el río, que iría a avisarle que ellos estaban ahí. Cuando le dijeron que la razón que los había llevado hasta allí era averiguar sobre el símbolo que llevaba el día de la boda, él les dijo que se trataba del símbolo de las reliquias de la muerte. Les habló del cuento de Los Tres Hermanos de Beddle y entonces Hermione les leyó el cuento para tener una idea de qué era de lo que hablaba el señor Lovegood.

Mientras el señor Lovegood, bajaba a preparar algo para comer Harry subió al cuarto de Luna y se dio cuenta de que Luna llevaba mucho tiempo sin visitar ese lugar, así que enfrentó al padre y este confesó que los mortífagos se la habían llevado y que no se la devolverían si no entregaba a los Potter. Harry pensó rápidamente que habían caído en otra trampa. Así que le dijo a Lovegood que se apartara de su camino si no quería que le hicieran daño, pero mientras ellos veían por la ventana que se acercaban los mortífagos, Lovegood les lanzó un hechizo que esquivaron por poco, pero que le dio a un cuerno de Erumpent y hubo una explosión colosal. Los mortífagos ya estaban en la casa pero no podían subir a causa del derrumbe que había causado la explosión. Los chicos tuvieron que desaparecerse, pero asegurándose de que vieran a Harry y a Sam para que no le hicieran daño al señor Lovegood.

Harry y Sam tuvieron una discusión porque posterior a la visita a Lovegood, Harry se había obsesionado, con el asunto de Las Reliquias de la Muerte. Estaba seguro de que tenía dos de las reliquias, la capa y la piedra, ya que, según él, eso era lo que Dumbledore le había dejado dentro de la snitch. Pero seguía sin saber cómo abrirla. ¿Qué era aquello de "me abro en el cierre"?. Además estaba convencido de que eran descendientes del tercer hermano del cuento, Ignotus Peverell. Sam estaba dividida entre la certeza de que su hermano tenía razón y le necesidad de buscar los Horrocruxes. Pensaba que la certeza que sentía de que su hermano tuviera razón, se debía más a su conexión con los pensamientos y sentimientos de Harry, que a su propia convicción.

 

Pero pronto tuvieron un problema más serio. Los snatchers los capturaron y a pesar de que Hermione y Sam hicieron rápidos hechizos para modificar las apariencias de Harry y de Sam, terminaron por reconocerlos, aunque a medias, y los llevaron a la Mansión Malfoy. Aquello fue una terrible pesadilla. Aquel lugar albergaba una amenaza de seria naturaleza, Bellatrix Lestrange. A pesar de todo nadie parecía capaz de reconocerlos. Le ordenaron a Draco que los identificara, éste se acercó a Harry y no pudo reconocerlo y cuando se acercó a Sam, ella tuvo la certeza de que la había reconocido, pero vio en sus ojos que se negaba a entregarla. A Sam la asaltó la duda. ¿Sería acaso posible que Draco Malfoy, realmente sintiera algo más allá del simple deseo de molestarla? Desechó ese pensamiento y se concentró en los problemas inmediatos. Lucius Malfoy estaba a punto de llamar a Voldemort cuando se dieron cuenta de que ellos tenían la espada. Bellatrix se mostró horrorizada, los mandó a encerrar en un calabozo, pero escogió a Hermione, a quien había identificado positivamente, para torturarla y que así le dijera de dónde habían sacado la espada.

Con ellos habían sido traídos también un duende y Dean, a quienes, al parecer, habían capturado previamente. En el calabozo encontraron a Luna y al señor Ollivander. Se sintieron desesperados al oír los chillidos de dolor de Hermione, pero nada podían hacer. En ese momento no supieron cómo (Harry se los explicaría después) pero Dobby llegó a rescatarlos. Se llevó primero a Dean, Luna y el señor Ollivanders, Ron dijo que a la casa de Bill. Al duende se lo habían llevado arriba para que dijera si la espada era auténtica. Cuando enviaron a Colagusano por los chicos, sucedió algo muy extraño, forcejearon un poco y el hombre dudó un momento cuando atacaba a Harry y seguidamente se asfixió con su propia mano. Los chicos no se detuvieron en consideraciones y subieron a toda carrera, se enredaron en una violenta lucha, Ron aturdió a Lucius Malfoy, Harry desarmó a Draco y Sam luchaba a brazo partido contra Bellatrix, sufrió varias heridas y cortes, hasta que la desarmó también. Ron cogió a Hermione y Harry cargó al duende en su espalda y tomó la mano de Sam, quien estaba cegada por el dolor en la cicatriz y dieron la mano a Dobby, lo último que vieron mientras desaparecían fue a Bellatrix que lanzó una daga e hirió al elfo. Cuando llegaron a Shell Cottage, éste falleció.

Pasaron varios días en la casa de Bill y Fleur, en los que hicieron un trato con el duende para que los ayudara a entrar en Gringotts, éste accedió a ayudarlos a cambio de la espada. El señor Ollivanders les había explicado todo lo que sabía de las varitas, pero no pudo explicar el extraño comportamiento de la varita de Harry. Ya sabían que Voldemort iba tras la varita de saúco y sabían además que, quien la había robado era Grindelwald, por lo tanto la varita estaba en la tumba de Dumbledore quien fue el que derrotó a Grindelwald. Y Voldemort, lo sabía también. Mientras estaban en casa de Bill se enteraron que habían "marcado" a la familia Weasley en cuanto se enteraron que Ron estaba con los Potter, de modo que ahora todos se estaban escondiendo. También recibieron la inesperada visita de Lupin, para anunciar el nacimiento de su hijo. Harry y Sam le hicieron prometer que no le diría a Sirius que ellos estaban allí. Cuando tuvieron todo listo entraron a Gringotts. Otra pesadilla. Se quemaron con los objetos que se multiplicaban al tocarlos, habían sido descubiertos y venían en su persecución. Griphook les quitó la espada. Lograron escapar liberando al dragón que vigilaba las cámaras de seguridad, y montando sobre él, salieron volando, dejando tras de sí una serie de destrozos. Pero habían conseguido la Copa de Hufflepuff.

 

Salieron del agua, a la que habían saltado después de haber estado volando sobre el dragón por mucho tiempo. Estaban quemados y agotados. Pero tuvieron la visión de Voldemort enterándose de que los chicos sabían de la existencia de los Horrocruxes y su resolución de ir a revisar que los demás estuvieran a salvo. También vieron que pensaba que el que estaba en Hogwarts, se encontraba más a salvo porque allí estaba Snape. Harry se levantó y les dijo que debían ir a Hogwarts lo más aprisa posible. Habían pensado que podrían descansar un poco, pero no había tiempo. Se metieron bajo la capa y se desaparecieron hacia Hogsmede. Apenas se aparecieron allí sonó una alarma. Los estaban esperando. Como no los encontraban, llamaron a los dementores así que Harry se vio obligado a convocar un patronus y casi los descubren. El cantinero de Cabeza de Puerco los salvó introduciéndolos a la taberna y diciéndole a los mortífagos que había sido él quien había convocado el patronus. Se enteraron de que este hombre, al que habían visto en su anterior visita a la taberna, era en realidad Aberforth, el hermano de Dumbledore. Este les contó toda la historia de su familia y les dijo que huyeran antes de que fuera demasiado tarde, pero los chicos insistieron en que debían entrar en Hogwarts. Finalmente, los ayudó. A través de una pintura de su hermana Ariadna, que conducía a un pasadizo por el que se llegaba a Hogwarts, apareció Neville quien muy contento los condujo a la sala de los menesteres, que era a donde conducía el pasadizo.

Allí encontraron a muchos alumnos del colegio, quienes se escondían de los Carrows. Presentaban distintas heridas producto de los castigos a los que habían sido sometidos. De pronto Harry y Sam tuvieron la visión de Voldemort furioso al descubrir que el Horrocrux que estaba en la cabaña de su abuelo había desparecido. Los que estaban en la sala de los menesteres tenían la equivocada impresión de que los chicos habían ido para plantar pelea, pero les dijeron que necesitaban encontrar algo con urgencia. Dieron que los ayudarían, que todos los que estaban allí habían probado su lealtad a Dumbledore y su lealtad a ellos. Para sorpresa de los chicos comenzó a llegar más gente, los primeros en aparecer fueron Luna y Dean. Harry sintió que se le paraba el corazón cuando vio aparecer a Ginny, tras ella venían Fred, George y Lee.

Les dijeron a los demás que tenían que encontrar algo perteneciente a Ravenclaw. Lo único de lo que se tenía conocimiento era de la diadema de Ravenclaw pero que nadie la había visto nunca. Sin embargo Luna se fue con Harry a la sala común de Ravenclaw. Allí hubo una trifulca con los Carrows, cuando éste logró entrar a la Sala y encontró a su hermana atada en el piso y la profesora McGonagall se negaba a ayudarlo, el hombre escupió el rostro de la profesora y Harry se enfureció y lo atacó. Después de esto le explicó sucintamente a la profesora lo que necesitaba y le advirtió que Voldemort no tardaría en llegar al castillo. Llamó a los profesores Sprout, Flitwick y Slughorn para proteger al castillo y organizar a los alumnos para evacuarlos. En el camino se encontraron con Snape, se pelearon y Snape escapó. Harry urgió a la profesora, había tenido otra dolorosa visión de Voldemort. Los profesores comenzaron a lanzar encantamientos protectores.

 

Cuando regresaron a la sala de los menesteres Harry se llevó una gran impresión por la cantidad de gente que había llegado. Kingsley, Lupin, Oliver Wood, Angelina, Katie, Alicia, Bill, Fleur y los señores Weasley y

- Sirius -gritó Harry y corrió hacia él - pero qué hacen aquí.

- Yo les avisé - dijo Fred -

- ¿Qué está sucediendo? -preguntó Lupin

- Voldemort viene -dijo Harry - los profesores están protegiendo el castillo, vamos a luchar. Se están organizando en el comedor.

Todos comenzaron a salir hacia allá. Pero Sirius agarró a Harry y le preguntó dónde estaban Sam, Ron y Hermione. Harry estaba desconcertado él los había dejado allí. Los gemelos le dijeron que los había oído decir algo de un baño. Solo quedaban los Weasley, Harry y Sirius, cuando apareció otra persona.

- ¿De qué me perdí, ya ha comenzado? -dijo Percy Weasley.

Todos se asombraron pero pronto estuvieron abrazándose. Harry salió con todos los demás y dejaron a Ginny en la sala, ya que sus padres habían dicho que era demasiado joven para participar. Mientras caminaba hacia el comedor se encontró con los chicos que venían corriendo hacia él y traían algo en los brazos. Le explicaron que habían bajado a la Cámara de los Secretos. Sam que al igual que su hermano podía hablar parsel, la había abierto y rápidamente recogieron colmillos de basilisco y destruyeron la copa. Entraron al comedor y ya estaban los alumnos allí. La profesora McGonagall empezó a explicar el plan para la evacuación del castillo, cuando una voz que parecía provenir de las paredes, habló:

- Sé que se están preparando para luchar, pero sus esfuerzos serán inútiles, no pueden luchar contra mí, no quiero matarlos, siento un gran respeto por los profesores de Hogwarts. No quiero derramar sangre mágica. Entréguenme a los Potter y no se les hará daño, dejaré la escuela intacta y serán recompensados. Tienen hasta media noche.

Se hizo el silencio, todos miraban a los gemelos.

- Pero están allí -dijo Pansy Parkinson - que alguien los coja.

Sirius enseguida se puso delante de los chicos. Todos los Griffindor, a una, se levantaron y se enfrentaron a la mesa de Slytherin protegiendo a los Potter, lo mismo hicieron los Ravenclaw y los Hufflepuff, de todas las túnicas salieron las varitas y apuntaban hacia Pansy.

- Gracias señorita Parkinson -dijo una iracunda McGonagall - usted será la primera en abandonar el castillo, junto con el resto de su casa.

Sirius se volvió y con angustia abrazó a Sam a quien hasta ese momento no había visto. Sin embargo su voz sonó igual de dulce que siempre.

- Hola princesa -dijo- te he echado de menos.

La profesora McGonagall les metía prisa a los alumnos, cuando pasó por donde estaban los chicos.

- Potter -y ambos voltearon - ¿no tienen un trabajo qué hacer? Sirius, los gemelos Weasley te están esperando para organizar la vigilancia de los pasadizos.

 

Y todos salieron disparados a lo suyo. En el camino se encontraron con Nick, el fantasma de Griffindor y le preguntaron por el fantasma de Ravenclaw, él les dijo que era la Dama Gris y fueron en su busca. La encontraron y le preguntaron por la Diadema. Al principio ella se negó a decirles nada pero luego les contó la historia. Inmediatamente supieron que el joven a quien la Dama le había dado la información de la diadema era Voldemort y Sam recordó dónde había visto una diadema que se correspondía con la que buscaban, así que partieron a la carrera hacia la sala de los menesteres. En el camino se encontraron con Tonks y la abuela de Neville. Más adelante con Hagrid a quien Grawp había lanzado por una ventana. Entraron a la sala y comenzaron a buscar. Cuando ya Harry estaba a punto de agarrarla. Aparecieron Malfoy, Crabbe y Goyle. Se enfrascaron en una lucha y finalmente Crabbe conjuró Fuego Maldito y éste comenzó a tragarse con violencia todo a su paso. Los chicos consiguieron unas escobas y trataban de escapar en ellas Ron se había subido a una con Hermione y Harry a la otra con Sam. Cuando ya estaban cerca de la puerta escucharon unos quejidos.

- Harry -gritó Sam - son Malfoy y Goyle.

- Es demasiado peligroso -dijo Ron - pero ya Harry volaba hacia ellos - SI MORIMOS POR SU CULPA, JURO QUE LOS MATARE - les gritó Ron a Sam y a Harry.

Samantha asió a Draco y Hermione a Goyle. Se dirigían a la salida cuando Harry vio que la diadema saltaba sobre las llamas, se desvió para cogerla.

- ¿Qué haces, la salida está por allá? - chilló Malfoy

Pero ya Harry, con sus reflejos de buscador, extendía la mano y atrapaba la diadema. Giró y salieron chocando aparatosamente contra la pared. Cuando se levantaron revisó la diadema y notó que una sustancia oscura como sangre manaba de la diadema, vibró y se rompió emitiendo un débil grito de dolor. El Fuego Maldito, la había destruido.

- Bueno si pillamos a la serpiente
-comenzó Hermione, pero no pudo terminar, porque aparecieron Fred y Percy peleando con unos mortífagos.

Los aturdieron y se reunieron con los demás, pero eso solo duró un segundo porque una gran explosión se sintió. Salieron despedidos en distintas direcciones, Harry sentía que le sangraba la mejilla, Sam tenía una herida en el brazo y Hermione luchaba por salir de debajo de los escombros, cuando escucharon un grito desgarrador. El mundo pareció detenerse. Fred estaba tendido en el piso con los ojos fijos. Estaba muerto.

Después tuvieron que defenderse de los ataques de varios mortífagos. Luego se metieron en un nicho y Harry se concentró en Voldemort, tenían que localizarlo para acabar con la serpiente. Vio que Voldemort estaba en la casa de los gritos con Malfoy que rogaba por la vida de su hijo. Salieron a todo correr. Cuando llegaron se escondieron y vieron que Voldemort hablaba con Snape. Desde donde estaban no podían atacar a la serpiente, sin delatar su posición, además de que estaba protegida por una especie de pecera flotante. Vieron, con horror, cómo Voldemort ordenaba a la serpiente atacar a Snape y luego dejarlo tirado e irse. Lo había hecho porque como Snape había sido el que mató a Dumbledore, necesitaba matar a Snape para que la varita le otorgara su lealtad. Cuando Voldemort salió, los chicos entraron, Snape aún estaba vivo y mirando a los chicos se llevó la varita a la sien y les dijo:

 

- Tó..men..lo -era, evidentemente un recuerdo.

Hermione conjuro una redoma donde depositaron la sustancia. Snape aferró el brazo de Sam y Harry se puso en guardia.

- Mí
ra
me - le dijo a la chica. Los ojos verdes encontraron los oscuros, pero después de un segundo quedaron fijos y la mano que sujetaba a la chica golpeó el piso. Snape había muerto.

Se disponían a irse cuando la oz de Voldemort resonó en todas partes.

- Han peleado valientemente y yo respeto mucho eso. Ahora les hablo a ustedes, Harry y Samantha Potter, han dejado que sus amigos mueran por ustedes. Tienen una hora para entregarse si no, mataré a cada hombre, mujer o niño que intente protegerlos. Los espero en el Bosque Prohibido. Una hora.

Regresaron al castillo. Pasaron por el comedor y vieron que estaban atendiendo a los heridos y reuniendo a los muertos, junto al cuerpo sin vida de Fred estaban Remus y Tonks, Sirius estaba inclinado junto a ellos y con gruesas lágrimas cayendo por su rostro, se veía herido en varios lugares, pero vivo, y fue lo único que les importó. Mientras Ron y Hermione se acercaban a la familia Weasley, que rodeaba el cuerpo de Fred, los gemelos que habían permanecido bajo la capa invisible se fueron al despacho del director.

Allí vieron toda la historia de Snape. Vieron su infancia, su entrada a Hogwarts, su enemistad con su padre y su amor por su madre. Vieron como se había pasado al lado de Dumbledore cuando Voldemort sentenció a sus padres. Vieron su desesperación y su dolor cuando Voldemort mató a su madre. Vieron las conversaciones con Dumbledore para que mantuviera en secreto su amor por la pelirroja y su determinación de proteger a los gemelos; cómo Dumbledore le había pedido que lo matara, porque estaba sentenciado por la maldición del Horrocrux. Vieron con horror como Dumbledore le explicaba que en el momento en que Voldemort había atacado a Harry, un fragmento de su alma había ido a parar a Harry y cómo era necesario que Voldemort lo matara para acabar con ese Horrocrux. Vieron la ira de Snape al sentirse engañado por Dumbledore, ya que sintió que todos esos años los había estado protegiendo, solo para que el chico muriera en el momento correcto; vieron cómo el director planeo el escape de Harry y cómo Snape trataba de salvar a Lupin de una maldición que le lanzaba un mortífago y el Sectumsempra que lanzó, le dio George. Y por último, cómo Nigellus le había avisado que los chicos estaban en el Bosque de Dean y cómo había puesto la espada en la charca.

Al fin conocían toda la verdad. Y ésta era aterradora. Sam se aferraba a su hermano como si de esa manera pudiera de alguna forma evitar lo que estaba por pasar. Harry le dijo a su hermana que le dejaba el trabajo de acabar con Nagini, pero ella se negó rotundamente a dejar que Harry se dirigiera, solo, al bosque. Dijo que entendía que no podía evitar lo que estaba por venir, pero que de ninguna manera lo dejaría solo. Si él debía morir, ella moriría con él. Harry se exasperó. Trató de utilizar todos los argumentos que se le ocurrieron.

- Samantha - dijo con paciencia - nuestros padres nos separaron para salvarte, esto es algo que debo hacer "solo", entiéndelo por favor. ¿Crees que puedo llevarte a la muerte así, sin más?. Piensa en Sirius, ¿lo vamos a dejar solo? Quiero que mi muerte sirva para algo, y si ese algo es salvarte, entonces que así sea. Además, no solo deberás deshacerte de Nagini, si yo soy el último Horrocrux, después de mi muerte Voldemort se sentirá seguro, podrás matar a la serpiente y luego podrás matarlo a él.

 

Sam lloraba con desesperación tratando de encontrar un fallo en el razonamiento de su hermano.

- Sam -continuó Harry- empezamos esto juntos, estamos a punto de conseguirlo y después que yo no esté, tú debes terminarlo.

Por fin la chica accedió, pero le dijo que de igual manera no lo dejaría marchar solo. Que iría con él, de modo de saber el momento justo para matar a la serpiente. Se metieron bajo la capa nuevamente y emprendieron el camino, ya había pasado media hora, de la que Voldemort les había concedido. Pasaron junto a Neville y Harry le dijo a Sam que no se dejara ver. Se acercaron y Harry le dijo a Neville que había que matar a la serpiente de Voldemort, que era algo muy importante que debía hacerse. Después de asegurarse que Neville había entendido bien, se metió nuevamente bajo la capa y siguieron su camino.

Después que se habían adentrado bastante en el Bosque. Vieron a unos mortífagos y los siguieron. Llegaron a la hondonada de las arañas y allí estaban. Harry le dio un fuerte abrazo a su hermana y salió de debajo de la capa. Sam se hizo a un lado con el corazón apretado pero ya no le quedaban lágrimas.

- Parece que he sido engañado -decía Voldemort

- - No -dijo Harry - no lo has sido.

Harry tuvo intención de coger la varita de Draco, que tenía junto a su pecho para acabar con la serpiente, pero si lo intentaba los mortífagos se lo impedirían. Entonces vio un rayo de luz verde que venía directamente hacia él.

En el momento en que Harry recibió la maldición. Sam se desvaneció. Harry despertó en un lugar extraño que le pareció la estación King Cross. Allí se encontró con Dumbledore, que le dio todas las explicaciones que le debía. Y luego le dijo que era su decisión si volvía o no. Harry decidió volver.

Cuando despertó se dio cuenta de que Voldemort también debía haberse desmayado porque los mortífagos estaban preocupados y se mostraron muy aliviados cuando su señor se levantó. Harry trató de comunicarse con su hermana. Sam, Sam, estoy vivo. No te muevas de dónde estás. Voldemort le lanzó a Harry la maldición torturadora pero Harry no se movió. Sam sintió como un calor muy grande recorría su cuerpo pero no sintió dolor, así que se quedó quieta y en silencio como se lo había pedido su hermano. Narcisa Malfoy se acercó a comprobar que Harry estuviera muerto, le puso una mano en el pecho y sin que nadie la escuchara, apenas con un susurro le preguntó por Draco y él le contesto que estaba bien. Narcisa confirmó la muerte de Harry y Hagrid fue obligado a levantarlo y llevarlo en brazos al castillo. Harry volvió a comunicarse con su hermana. Quédate lo más cerca posible de Hagrid. Cuando llegaban al castillo Voldemort se dirigió a sus ocupantes, diciéndoles que había matado a Harry mientras intentaba huir, les dijo que rindieran y serían perdonados. Harry oyó las voces de McGonagall, Ron, Hermione, Ginny y Sirius. Todos los sobrevivientes empezaron a lanzarle insultos a los mortífagos. Voldemort los hizo callar y ordenó a Hagrid que dejara el cuerpo a sus pies. Volvió a decir que Harry trataba de escapara cuando él lo mató, entonces Ron le gritó y todos empezaron de nuevo a gritarle a Voldemort. Este volvió a lanzarle el encantamiento silenciador y de la multitud salió Neville y cargó contra Voldemort, quien le detuvo y preguntó quién era, y Bellatrix proporcionó la información.

 

- Ah sí, ya recuerdo - dijo Voldemort - provienes de un linaje noble, necesitamos gente como tú Neville Longbothom.

- Me uniré a ti cuando el infierno se congele - gritó Neville - Ejercito de Dumbledore - y hubo vítores de parte de la multitud que estaba en las escalinatas del castillo a quienes los hechizos silenciadores de Voldemort parecían no hacer nada.

Voldemort le colocó el sombrero seleccionador a Neville y éste comenzó a arder. Entonces varias cosas ocurrieron a la vez. Se oyó como si muchas personas estuvieran acercándose al castillo, Grawp apareció gritando el nombre de Hagrid y se oyeron cascos al galope y tañidos de arcos cuyas flechas tomaron por sorpresa a los mortífagos. Sam aprovechó la confusión y se lanzó sobre su hermano para cubrirlo con la capa y ambos se apartaron de ahí. Neville se desembarazado del encantamiento que Voldemort había lanzado sobre el sombrero y de éste extrajo la espada de Griffindor y atacó a la serpiente, con un solo tajo separó la cabeza del cuerpo del animal. Voldemort lanzó un grito de furia, pero Harry y Sam lanzaron potentes escudos protectores entre Neville y Voldemort.

Reinaba el caos. Se veía a los centauros cargando contra los mortífagos, los thestrals y Bucbeck atacaban a los gigantes y cientos de magos salidos de no sabían dónde estaban llegando al colegio comandados por Charlie Weasley y Slughorn, eran los familiares y amigos de los estudiantes de Hogwarts. Harry y Sam todavía bajo la capa, le lanzaban hechizos a los mortífagos que caían sin saber qué o quién los habías atacado. Todos estaban siendo forzados a entrar al castillo donde la lucha era tremenda. Vieron que desde las cocinas salían los elfos domésticos con Kreacher a la cabeza, con cuchillos de cocina y atacaban en las piernas a los mortífagos. Voldemort luchaba contra McGonagall, Slughorn y Kingsley y muy cerca Bellatrix contra Ginny, Luna y Hermione. Harry quedó sin aliento cuando una maldición asesina casi alcanza a Ginny, pero la señora Weasley les grito que se apartaran de su camino y se enfrentó a Bellatrix, ésta se burlaba de Molly mientras la atacaba pero la señora Weasley le gritó que ella nunca más dañaría a ninguno de sus hijos. Entonces Harry y Sam lo vieron, en un segundo Bellatrix fue alcanzada por la maldición de Molly y la luz escapó de sus ojos.

Voldemort enfurecido lanzó un hechizo con el que se quitó de encima a sus oponentes y se volvió hacia Molly Weasley. Harry y Sam lanzaron un potente Protego y Voldemort desconcertado se volvió a todos lados para ver quien había lanzado el hechizo y en ese momento los chicos salieron de debajo de la capa.

- Que nadie intervenga - dijo Harry - esto es entre Voldemort y nosotros.

Harry y Sam avanzaron tomados de la mano.

- ¿Realmente creen que pueden, dos chiquillos, enfrentarse a mí? -pregunto Voldemort con sorna

- No matarás a nadie más esta noche, ni nunca más -dijo Sam.

- ¿No lo entiendes Tom? - dijo Harry - estaba preparado para morir para evitar que hicieras daño a esta gente. Hice lo que hizo mi madre, protegerles de ti.

 

- No has notado que no puedes herirles, no puedes torturarles, ninguno de tus hechizos les ha tocado. No has aprendido nada de tus errores, Tom - dijo Sam

- Se atreven

- Sí, nos atrevemos -dijo Harry- sabemos un montón de cosas que tu no. ¿Quieres saber algunas? -preguntó Harry.

- ¿El amor de nuevo? ¿ Piensan que tienen una magia que yo desconozco o algún arma más poderosa que la mía? -dijo agitando la varita.

- Las dos cosas -dijo Sam

- ¿Creen de veras que conocen magia más poderosa? Yo que se cosas con las que Dumbledore ni siquiera soñó.

- Oh, soñó con ellas -dijo Harry - solo que era más astuto que tú.

- Era débil -dijo Voldemort con desprecio- El está muerto, yo ordené su muerte.

- Creíste hacerlo -dijo Harry- Dumbledore planeó su propia muerte, Severus Snape siempre fue un espía de Dumbledore

- Todavía la varita no funciona correctamente para ti, ¿verdad Tom? -dijo Sam

- Te aconsejo que pienses bien antes de matarnos -dijo Harry- ¿No escuchaste a Ollivanders?, la varita elige al mago. Esa varita no pertenecía a Snape, porque quien desarmó a Dumbledore fue Draco Malfoy, así que la varita le pertenecía a él y no a Snape.

- Eso no tiene importancia, - dijo Voldemort- después me desharé de él.

- Llegas tarde, yo desarme a Malfoy hace semanas -dijo Harry agitando la varita de Draco.

- La pregunta es -intervino Sam - ¿sabe la varita que sostienes, que su último amo fue desarmado? Porque si es así, Harry es el auténtico amo de la Varita de Saúco.

En el Gran Comedor reinaba un silencio pesado, nadie se atrevía ni a respirar. Harry apretó la mano de su hermana y le dijo Es hora, y Sam dijo como si de una oración se tratara: Por el poder de Tu sangre, Mi sangre y la sangre de Nuestros Padres

- Expelliarmus -- dijeron al mismo tiempo los gemelos

- Avada Kedavra

Los tres rayos colisionaron, la Varita saltó de la mano de Voldemort y Harry con su habilidad de buscador la agarró en el aire. Tom Riddle cayó hacia atrás con los ojos rojos vacíos. Voldemort había muerto.

El tumulto estalló a su alrededor. Ron, Hermione, Sirius y Ginny fueron los primeros en alcanzar a los chicos y abrazarlos entre risas y lágrimas. Pero Harry y Sam se miraron y se abrazaron fuertemente.

Por fin todo había terminado.

Harry se encontraba en el despacho del director con sus amigos, su hermana y su padrino. Levantó los brazos para pedir silencio a los retratos de los directores que los habían estado ovacionando. Luego se dirigió al retrato de Dumbledore que lo miraba con lágrimas de orgullo corriendo por sus mejillas. Aunque estaban muertos de cansancio, les había pedido que lo acompañaran porque necesitaba un último consejo.

Le dijo a Dumbledore que lo que estaba oculto en la snitch, lo había dejado caer en el bosque y que pensaba dejarlo ahí. El anciano le contestó que era una sabia decisión. Luego le dijo que pensaba conservar la capa de invisibilidad, a lo que el director le contestó que, era suya por derecho propio hasta que la pasara. Y por último levantó la varita de saúco y dijo que no la quería, que sabía que era poderosa pero que prefería su vieja varita. Así que saco los trozos de su varita, la tocó con la punta de la otra y dijo Reparo, los trozos inmediatamente se unieron y de la punta brotaron chispas rojas. Le dijo a Dumbledore que la pondría donde estaba y que si moría de muerte natural su último amo no habría sido derrotado, así que la varita perdería su poder. Después de esto solo quería irse a descansar, pero el anciano los detuvo.

 

- Una última cosa, - dijo- vayan a la sala de los menesteres y pidan "el salón del cofre". Allí hay cierta información acerca de sus padres, de suma importancia para ustedes.

- Señor -dijo Hermione- esa sala fue destruida por un Fuego Maldito.

- Señorita Granger - dijo el director - créanme cuando les digo que sigue allí.

Al oír aquello y a pesar del agotamiento, Sirius, Samantha, Harry, Ron y Hermione se dirigieron a toda carrera al séptimo piso y frenaron derrapando frente a la pared. Respiraron con fuerza para recuperar el aliento y pasaron tres veces frente a la pared pensando: "el salón del cofre" y en la tercera vuelta una puerta se materializó ante ellos. Entraron y se encontraron en una sala pequeña iluminada por un par de antorchas y en el centro un cofre grande. Harry intentó abrirlo pero estaba cerrado.

- Alohomora- dijo Hermione.

Pero el cofre permanecía cerrado. Comenzaban a exasperarse y pensaron en volver y decirle a Dumbledore que se había olvidado de decirles cómo abrirlo o dónde estaba la llave. Entonces Sam se llevó, súbitamente, la mano al pecho. La llave. Todos la miraron pensando que de pronto se había sentido mal.

- La llave -dijo- ¿Recuerdan la llave que Dumbledore me dejó? -y sacó la cadena que llevaba en el cuello y mostró la llave de oro.

Rápidamente se acercaron al cofre y le dio la llave a Harry. Pero cuando introdujo la llave, salió despedido como si una corriente eléctrica lo hubiera sacudido. Ron lo apartó y lo iba a intentar, pero al tocar la llave, salió despedido hacia atrás también.

- No - dijo Harry - debes hacerlo tú Sam, Dumbledore te dio la llave a ti.

Siete años en el mundo mágico le habían enseñado que hay ciertos encantamientos que requieren cosas o personas específicas, para funcionar.

Así que la chica se inclinó y dio vuelta a la llave, que funcionó sin ningún problema. Dentro había un pensadero bastante más pequeño que el de Dumbledore, una botellita con una sustancia etérea, que reconocieron como un recuerdo, un sobre dirigido a Sam con la caligrafía de Dumbledore, otro dirigido a Harry y a Sam, con una caligrafía desconocida y un tercero dirigido a Sirius y a Sabrina. Sirius y los chicos se miraron un momento sin saber qué hacer.

- Bueno -dijo Hermione - ¿qué haremos primero, vemos el recuerdo o leen sus cartas?

Decidieron que primero leerían las cartas. Sam tomó el sobre dirigido a Sirius y a su madrina y se lo dio, y luego tomó el dirigido a su hermano y a ella, lo rasgo y les hizo señas a Ron y a Hermione para que se acercaran. Después de todo, sus amigos no los habían abandonado y habían estado con ellos en todo por lo que habían tenido que pasar, de modo que se merecían saber cualquier cosa que dijera esa carta. Sirius se había retirado un poco y ya estaba abriendo la suya. La primera línea chocó violentamente contra sus ojos y se miraron estupefactos.

 

Queridos hijos:

Para cuando lean esta carta, deben haber pasado muchos años de nuestra muerte. Suponemos que el hechizo falló. Pero del mismo modo suponemos que todas las precauciones que tomamos para su seguridad, funcionaron.

Queremos pedirles que amen a sus padrinos, y confíen en ellos como nosotros lo hemos hecho, ellos también darían la vida por ustedes.

Harry, si estás leyendo estas líneas, significa que, o estás por enfrentar a Voldemort o ya lo has hecho, queremos pedirte perdón, porque cuando tomamos la decisión de separarlos, pusimos sobre tus hombros una pesada carga y te expusimos a un gran peligro. Sabíamos que aunque lográramos evitar que Voldemort te matara, siempre te estaría persiguiendo por considerarte un peligro para él. Pero estamos seguros de que si no lo has enfrentado aún, lo harás con éxito. Cuida y protege a tu hermana, como si solo se tuvieran el uno al otro.

Samantha, nuestra dulce niña, no sabes el terrible dolor que nos causó tener que dejarte, es posible que no lo entiendas, pero nunca dudes de que lo hicimos para protegerte. Sabemos que serás una poderosa bruja, así que ayudaras a tu hermano en los momentos en que sea preciso, están unidos no solo por la sangre sino por un poderoso hechizo que realizamos antes de separarlos.

Estudien y prepárense lo más que puedan. Confíen en los amigos que logren hacer, ellos serán su apoyo en el largo camino de la vida. Respeten a los muggles, ellos son tan humanos como ustedes. Tengan consideración hacia todas las criaturas del mundo mágico, tengan presente que muchos de ellos son, lo que los magos hemos hecho de ellos.

Queridos niños, no hay mayor dolor que el tener que dejarlos, el saber que no podremos verlos crecer, que no estaremos para secar sus lágrimas o celebrar sus triunfos, que no estaremos en sus graduaciones ni en sus bodas. Pero recuerden siempre que aunque hayamos tenido que dejarlos, nuestro corazón se quedó con ustedes.

Con amor,

Mamá y Papa

Cuando terminaron de leer la carta Harry y Sam se abrazaron con un llanto convulsivo. Sentían un profundo dolor. La carta los había hecho sentir, por un momento, a sus padres muy cerca, pero también los había hecho conscientes de la aplastante realidad de su ausencia. Ron y Hermione los miraban con abundantes lágrimas corriendo por sus rostros, sabían que no podían ni imaginar lo que significaba para sus amigos la pérdida de sus padres.

(**o**)

Sirius apenas tuvo el sobre en sus manos reconoció la caligrafía de James. Así que rasgó el sobre con el corazón latiéndole violentamente. La abrió y comenzó a leer.

Queridos Canuto y Sabrina:

Si están leyendo éstas líneas es porque todo lo que hicimos falló. Lo que más nos duele es dejar a nuestros hijos, pero al mismo tiempo tenemos la certeza de que ustedes serán unos magníficos padres, que querrán a los gemelos como si fueran sus hijos y que los protegerán a costa de sus propias vidas si es preciso.

Canuto, viejo amigo, sabemos que te estamos dejando una enorme responsabilidad, pero has demostrado ser más que un amigo, un hermano, así que nadie mejor que tú para confiarle la vida y la seguridad de nuestros hijos, sabemos que será una tarea que cumplirás con alegría sin tener en cuenta los riesgos. Esperamos que les transmitas, no solo tu alegría de vivir, sino tus conocimientos para enfrentarse a lo que les espera.

 

Sabrina, amiga y hermana. Has estado a nuestro lado en las buenas y en las malas. Supiste de nuestro secreto del embarazo y demostraste ser capaz de guardarlo, así que no nos queda ninguna duda de que nadie mejor que tú para cumplir las funciones de madre de nuestros hijos. Sabemos que les darás todo tu amor y los guiarás con firmeza.

Nuestros gemelos tienen mucha suerte, al tenerlos a ustedes como tutores, guardianes, padres y amigos y sabemos con toda certeza que harán sus mejores esfuerzos para llevar a feliz término esta tarea. Gracias amigos

Con amor,

Lily y James

Sirius estaba tirado contra la pared llorando como un niño y con la carta dirigida a él y a su novia estrujada en una mano. El dolor lacerante que le producía la pérdida de sus amigos solo era comparable con el que le producía la pérdida de la mujer que amó.

Al cabo de un rato que pareció eterno logró reunir fuerzas suficientes para levantarse y caminar hasta los chicos, se arrodilló ante ellos, que aún permanecían abrazados, recogió la carta que había caído al piso, la leyó rápidamente y comprendió que los chicos debían tener el corazón tan destrozado como él, pero se suponía que él debía darles consuelo. Buscó desesperadamente dentro de su cerebro, algo que decirles pero al final pidió perdón, mentalmente a sus amigos, se abrazó a los chicos y se unió a su llanto como un niño más.

Ron y Hermione, no sabían cómo proceder ante semejante demostración de desconsuelo. Sabían que no había palabras suficientemente apropiadas para aliviar ese dolor. Así que permanecieron en respetuoso silencio, secándose las lágrimas que se negaban a dejar de caer.

Quizás solo fueron unos minutos o pudieron haber sido horas, no supieron cuanto tiempo habían pasado así, pero el agotamiento disminuyó la violencia de los sollozos y las lágrimas escasearon. Hermione pensó que era mejor que ella y Ron se retiraran y les dejaran privacidad, pero no había tenido valor para interrumpirlos. Al ver que estaban un poco más clamados dijo:

- Nosotros los esperamos en la Sala Común - pero para su sorpresa Sam habló-

- No -dijo la chica - aún no hemos terminado.

- Sam, quizá es mejor que ustedes terminen esto solos, al parecer estos tiene que ver exclusivamente con su familia.

- No -dijo Harry, quien también se había levantado ya- ustedes también son nuestra familia, ustedes han estado con nosotros siempre, no nos han abandonado ni en los peores momentos, habiendo podido hacerlo.

- Nada los obligaba -continuó Sam - a correr todos los riesgos que corrieron, ustedes son para nosotros lo que Sirius y Sabrina fueron para mamá y papá.

Sirius que había permanecido en silencio decidió intervenir en la conversación.

- Ron, Hermione -dijo mirándolos - ha nacido un lazo de amistad tan fuerte entre ustedes que nada ni nadie lo romperá jamás, yo personalmente experimente ese sentimiento y sé lo que les estoy diciendo. Me alegra que Harry y Sam hayan encontrado a amigos como ustedes, que estén dispuestos a sacrificarse unos por otros. Así que tienen derecho a estar aquí, se han ganado el derecho a ser parte de esta familia.

 

Ron y Hermione tenían un nudo muy apretado en la garganta, pero lograron sonreírle a Sirius.

- Bueno -dijo Sirius suspirando - terminemos con esto.

Sam no se sentía con mucho ánimo para leer la carta dirigida a ella, así que metió la mano en el cofre, extrajo el sobre, lo miró un momento y extendiéndoselo a Sirius, le dijo:

- Léela tú, por favor.

Sirius rasgó el sobre, sacó el pergamino y comenzó a leer en voz alta.

Querida Niña:

Para que estés leyendo esto, deben haberse dado varias circunstancias, que yo esté muerto y que Harry, también lo esté.

En vida, me consideré un hombre más inteligente que el común, pero por esa misma razón mis errores fueron más catastróficos. Sin embargo, y en mi defensa, debo añadir que muchos de esos errores fueron producto del amor. Del amor que sentí por tus padres y del que sentí por ustedes.

También quiero que sepas que Severus Snape, fue un hombre muy valiente, pero que también cometió errores, errores de los que se arrepintió profundamente y que trató de enmendar. Es importante que sepas que amó profundamente a tu madre y trató de salvarla, pero Voldemort no fue nunca misericordioso. No lo odies, por favor.

Tu hermano ha sido un joven excepcional. Ha llevado una carga y ha enfrentado peligros que muchos magos adultos, no habrían podido soportar. Su última prueba fue enfrentarse a la muerte para salvar a aquellos a los que amaba, y la aceptó valientemente. Debes sentirte orgullosa de llevar su sangre.

Sirius. Es un hombre valiente y arrojado. Amó a tus padres como si de sus hermanos se tratara. Sacrificó doce años de su vida pagando una culpa que no le correspondía. También es un hombre de sentimientos extremos, así que le costará aceptar ciertas cosas en un futuro cercano. Ten paciencia.

Tus amigos, la señorita Granger y el señor Weasley, tienen muchas e importantes habilidades, entre otras, la inteligencia de una y la fortaleza y lealtad del otro, son un gran tesoro que te ha regalado la vida, consérvalos. Aún después de la muerte de Voldemort, lamentablemente, siempre habrá algún peligro que aceche al mundo mágico y deben permanecer alertas, para evitar que se vuelva a vivir una etapa de terror como la actual.

Desde que naciste, fue evidente que la magia se manifestaba en ti con mucho poder. He visto tus progresos a lo largo de tu vida y no nos equivocamos. Corre por tus venas la sangre de muchos magos poderosos y has sido la primera mujer en una larga lista de generaciones de magos. Tengo la esperanza de que harás buen uso del poder que llevas en la sangre.

Muchos de los encantamientos que realicé, dieron buenos resultados, otros fracasaron lastimosamente, pero espero que puedas entender, que estaba obligado a ocultarte ciertas cosas hasta que el momento apropiado llegase. Solo traté de protegerlos lo más posible. Lo que verás en el pensadero probablemente te haga odiarme, pero todo lo que hice, lo hice pensando en el bien mayor. No espero que me perdones y solo me atrevo a esperar que logres comprender.

Albus Dumbledore

Cuando Sirius terminó de leer la carta, todos se miraban con distintos niveles de asombro. Sam sujetaba firmemente la mano de su hermano, muy contenta de que Harry estuviese vivo y de que Dumbledore se hubiera equivocado, al menos en eso. Sirius por su parte se preguntaba qué había querido decir Dumbledore con eso de que "le costaría aceptar ciertas cosas". ¿Aceptar qué? Ron y Hermione se preguntaban que nuevos peligros acecharían al mundo mágico. Y Harry pensaba qué verían en el pensadero, pues sus anteriores experiencias con esos objetos siempre habían resultado muy inquietantes.

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A todos los que tuvieron la paciencia y la constancia para leer el fic completo les doy las gracias y los invito a leer la continuación, Y LA VIDA LES CAMBIO...espero que les guste...

Y si todo hubiese sido diferente? - Fanfics de Harry Potter

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Las cosas se estaban pponiendo muy dificiles, hace unos años que Lord Voldemort, un personaje siniestro, estaba haciendo estragos tanto en el mundo mágico co

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2023-02-27

 

Y si todo hubiese sido diferente? - Fanfics de Harry Potter
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