Ahí Vamos - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Si,volví con una de mis bizarreadas mágicas de dos noches. Si tiene faltasy repeticiones perdonenme (y avisenme), porque yo no las veo. Anyway,creo que está clarisimo como el agua que los personajes no son miossino de la maravillosa Rowling. Los dejo queridos. BG.

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Ahí vamos

Viento.Frío. Despeje. Libertad. Felicidad. Eso es lo que siento en esemomento. Cada vez que asciendo más y más, ya no pienso ni siento nadamás, además de las primeras cinco palabras. Estábamos mi escoba y yo,solas, y ella y mis sentimientos pasajeros son los que me incitan aseguir subiendo. Esos sentimientos me atrapan cada vez que vuelo,porque es el vuelo el que me lleva a sentirme mejor.

 

Mi nombre esKatie Bell, tengo catorce años y estoy cursando el cuarto año en elColegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Debo admitir que no soy unagran bruja, pero tengo mis encantos. Me distingo principalmente por mivalentía y también por mi lógica, algo que le dio muchos problemas alSombrero Seleccionador cuando llegué al colegio. Me quería enviar aRavenclaw, porque poseo muchas de las cualidades de uno de ellos, comosería mi inteligencia, rapidez y lógica innata. Pero no se decidíaporque también tengo ancestros Gryffindor, heredé la valentía, elorgullo y el honor que ellos poseen, y entonces el Sombrero se decidiópor esta última casa, y debo decir que no se equivocó. Realmentepertenezco aquí.

Otra cosa que me distingue es ser parte delequipo de Quidditch de mi casa, algo que muchos y muchas desean ser.Entré hace dos años, como cazadora y allí me quedé. Amo el deporte,porque me da vitalidad que no encuentro en ninguna otra cosa. Sé quetodavía soy chica, apenas una adolescente, pero creo que mi futuroestará relacionado con este deporte, porque no veo ninguna otraalternativa para mí. Se me da muy bien jugar al Quidditch y lo utilizo,no solo para demostrar mi personalidad agresiva en cuanto al juego,sino también para despejarme y poder pensar en otra cosa que no sea en él.

Misvuelos nocturnos no son más que un capricho de niña malcriada, porquecuando era pequeña mi padre solía llevarme a dar paseos por la noche,en su escoba. Por las noches en el colegio, me iba sola con mi escoba apensar en otra cosa allí arriba, muchas veces dejando tareasincompletas para el día siguiente, pero yo las necesitaba. En esostiempos estaba sumida en mis pensamientos, en mis fantasías con él, los vuelos me ayudaban a despejarme pero no lograba sacarlo del todo de mi cabeza. Sabía que no tenia oportunidades con él,pero eso no me quitaba el poder soñarlo despierta. Él me volvía loca,un castaño de ojos color miel, no mucho más alto que yo, moreno y confacciones perfectas. Bien formado para su edad, diecisiete. Y lo peorde todo no era que no lo podía tener, lo eran las cuantas que sipodían, y que se aferraban a él cada noche, en alguno de los rincones.Una tras otra pasaban y a mí me molestaba mucho el pensar que yo no erauna de ellas. Nadie sabía esto pero yo no pensaba decírselo a nadie sino se lo confesaba a él primero. Y eso nunca iba a ocurrir, a pesar deque yo era de esas chicas que iban con la verdad y con coraje.Simplemente porque me llevaba tres años y porque era mi capitán, elcapitán de Quidditch de mi casa. Sí, Oliver Wood. Además de una burlatambién recibiría un tormento en mi cabeza que me diría que no habíahecho lo correcto. No, no deseaba eso. No quería salir lastimada. Sabíaque no perdía nada, pero ¿y si tampoco ganaba nada? ¿Para qué?

 

Perotodo cambió esa noche, cuando mi queridísimo capitán Wood me vio salira escondidas de la sala común con mi escoba, agarró la suya y mesiguió. Me tomo desprevenida cuando cantaba a gritos volando cerca delbosque prohibido.

-Katie. -me dijo, con una sonrisa asomando en su rostro. Y yo, sorprendida, casi me caigo de la escoba.

-Wood, ¿Qué haces aquí?

-Observándotecantar, por cierto, muy buena la versión del tema melancólico quecantabas. No sé que será pero sería un buen aporte
para el Heavy Metal.

-¿Qué quieres? -ya estaba a la defensiva, no me gustó para nada su burla, pero sabía que lo hacía sin intención de molestarme.

-Preguntarte que hacías aquí.

-Emm, si, trato de relajarme.

-¿A los gritos?

-Es una forma genial para mi gusto.

-Para mí no, si no quieres que se despierte Hagrid y te mande derechito al despacho de Dumbledore.

-Problema mío. Vete si no quieres salir perjudicado.

-No, prefiero quedarme a ver el recital, y también como termina

-Y yo prefiero no tener público hoy, gracias.

-¿Quétal si bajamos, damos una vuelta por los jardines y me cuentas qué eslo que te trae tan
preocupada? ¿será el partido del sábado?

-Eso es lo que tú quieres, mira si me voy a preocupar por el maldito partido. Y no gracias, me quedo acá arriba.

-Entonces te acompaño.

-No deseo tu compañía.

-No me interesa, me quedo. -Oliver se terminó quedando, como terco que es. Su presencia me ponía nerviosa. Y eso que él solo estaba en silencio detrás de mí. Él erael chico, el único, que me volvía loca. Me atraía su simple olor, susmiradas, su todo. Lo amaba desde que me dejo entrar al equipo y no fuesolo por eso, sino también por su encanto. Él era mi chico, yno lo pensaba compartir con nadie, y tampoco toleraría competencias, yla tenia permanentemente. Y yo solo quería parecer fuerte delante deél. -Se que quieres bajar a dar un paseo conmigo, bajemos, bajemos,bajemos
-me ganó su insistencia y me encontré caminandosorpresivamente a su lado. -¿De qué quieres hablar, Kate? -Así mellamaba "cariñosamente" y yo lo odiaba. Vinos de Granada

-De nada, Ollie. -Acentué en mi última frase el sarcasmo.

-¿Prefieres gritarlo? -el señor Sarcasmo le decían, pero en esto nadie me ganaba.

-¿Prefierescallarte? -Nadie podía creer la confianza que había entre nosotros dos.El me llevaba tres años, ya estaba en su último año, y yo, unasinvergüenza de catorce, le faltaba así el respeto.

-Siquieres hablar de algo aquí estoy, y sino grítamelo. -Las ganas deconfesarle todo eran más y más grandes. Confesarle todo mi amor por él,y todo mi odio por sus chicas. Expresarle cuanto me molestaba que andepavoneándose con ellas y yo mirarlo como una tarada detrás de algunaarmadura. Comentarle también que me fascinaba su forma de ser, susencillez, pero también su forma de enamorarme. Y yo solo era una chicade catorce, y él, en sus esplendorosos diecisiete. Entendía a laperfección mis caprichos de niña pequeña y yo pensaba que demostrándolelo que sentía, lo iba a tomar totalmente de sorpresa, porque no lotomaba para nada en cuenta.

 

¿-Sabes que es lo que me trae tanmal? ¿En serio quieres saberlo? ¿Quieres saber cuál es la razón por laque vengo todas las noches a, por lo menos intentar, pensar en otracosa que en eso que me saca la cabeza? Te aseguro, no quieres saberlo.-Ya está. La intriga picaba en su interior, ya estaba plantada.Decidida, se lo iba a decir todo, todo lo que yo sufría por él. No loiba a aguantar más, si le gustaba bien, sino también. Yo no perdía nada.

-Teaseguro que si, Katie. ¿Piensas que no lo noté? Estas perdida, no séque será, pero últimamente te veo descuidada, con la cabeza en otraparte, no prestas atención. Yo se que las chicas son así, siempre en laLuna están, pero solamente las que están obsesionadas con algo.Enamoradas, se podría decir.

-¿Por qué no te miras al espejo? No me puedes hablar de obsesiones cuando tienes ese
problemita con el Quidditch.

-Es cierto, pero tú no eres así, Katie. Te conozco y sé que muy pocas veces estas en la Luna. Eres diferente.-la última palabra resonó en mi cabeza varias veces. ¿Diferente? ¿Enque sentido? ¿Diferente a lo que él estaba acostumbrado en las chicas?¿Diferente para bien? ¿O para mal?

-¿Diferente? -resoplé dándole a entender que solo repetía para mis adentros. Pero él no lo entendió así.

-Si,diferente, no eres como las demás. -golpe bajo. Al parecer vio misemblante y trató de corregirse, pero ya era tarde, yo estaba porestallar. -No, no me explique bien me parece. Diferente en el sentidode que

-¿En el sentido de que, a ver? ¿Diferente a todas tuschicas con las que andas revolcándote por las noches? ¿Diferente aaquellas? Digo, ¿Soy tan pero tan fea que ni el más tonto de losestudiantes de aquí se fija en mí? Entonces ¿cómo haré para que te descuenta lo loca que estoy por ti? "una chica de catorce, son cosas deniña, no es buena para mí".

-¿Eh? ¿Pero qué dices? No hablaba sobre eso. -parecía sorprendido y asustado a la vez.

-Bien,ahí vamos Oliver. Me he decidido a soltártelo todo. Contarte todo,porque eso es lo que tú quieres saber, que me trae tan perdida. Que eslo que me confunde y me nubla la vista. Me encantas, desde mi segundoaño, pero este último tiempo se ha agravado mas al verte con esas,todas las semanas, una nueva. Y yo me moría del deseo por dentro, eintentaba no demostrarlo. Y al parecer lo hice bien porque tu nienterado. Pero si, eso era. Estoy obsesionada, como dijiste, te piensodía y noche, y vengo acá a tratar de olvidarte, pero simplemente nopuedo porque cada vez que lo intento tu imagen se plasma en mi cerebroy no me deja hasta que me voy a dormir. Y por un lado lo odio, porquelo único que logro es inventarte en mi mente, y no puedo sacarte. -mequedé sin palabras, y él también. Unas lágrimas asomaban en mis ojos,pero las disimule agachando la cabeza. Luego de un par de segundos queninguno de los dos dijo nada, él se animo a hablar, tomándome delmentón con el dedo índice, obligándome a mirarlo a los ojos.

-¿Porqué no lo dijiste antes? ¿Qué era lo que te detenía? Si te molestabatanto, ¿Por qué no me lo dijiste? Kate, no quiero que sufras por mí,porque no soy nadie para ti, no te merezco. Eres una persona genial,pero siento que yo no soy para ti, no te sirvo, mereces algo mejor,debes saberlo.

-Pero Oliver
¿no escuchaste nada de lo que te dije antes?

-Katie,solo quiero lo mejor para ti, y no soy yo. Perdóname. -Se acercó y meplantó un beso en los labios, fugaz, si, pero muy tierno. Me tomosorprendida, no esperaba eso para nada, luego de tirar abajo todas misfantasías con él. Luego se separó de mí y se encaminó de nuevo alcolegio, dejándome sola y sin consuelo. De allí en más, Oliver y Katiesolo eran amigos en el Quidditch, y luego de ese año, no nos hablamosmas ni lo volví a ver. Con su beso cerró su propia etapa y me sumí enotra, una de permanentes cambios, en la que estoy ahora. Pero eso ya esotra historia y yo solamente quería contarles aquel affair departe mía con él, que solo describe una etapa pasada, aunque a veces meencuentro recordándola y deseando que él vuelva a decirme que todo loque me dijo fue mentira y que estaría conmigo hasta el fin de nuestrosdías, pero obviamente eso nunca pasara.

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Si,volví con una de mis bizarreadas mágicas de dos noches. Si tiene faltasy repeticiones perdonenme (y avisenme), porque yo no las veo. Anyway,creo que está

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2023-02-27

 

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