La otra cara de la moneda - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hola, me llamo Ginny Weasley. Soy una chica promedio como cualquier otra, común y corriente, bueno, en mi mundo lo soy. ¿Porqué en mi mundo? Bueno, verán
lo que pasa es que soy una bruja, sí, una bruja, no por mi carácter, sino porque vengo de una larga familia de magos, soy lo que es comúnmente conocido como sangre pura. Mis padres, son parte de familias mágicas antiguas de Gran Bretaña, incluso mi mamá alguna vez perteneció a la Noble y Ancestral Familia Black, bueno, no directamente, su madre era una Black, pero su padre, mi abuelo, era Prewett, así que perdimos el apellido Black y bueno, no hubiera sido tan malo, según esto, las familias seguían frecuentándose hasta que mamá se casó con papá. Si se preguntan porqué, pues es simple: mi padre es un Weasley. Sí, ya se los dije, mis padres son magos, ambos de una línea interrumpida de magos, pero creo que el problema es que en la familia Black hay muchos prejuicios y pues así como odian a los mestizos (que son llamados sangre sucia por aquellos prejuiciosos), también odian a los "traidores a la sangre" (magos de sangre pura que apoyan a los muggles). Mi papá en un principio también era descendiente de la familia Black, de una rama distinta a la de mamá, pero el problema fue cuando el abuelo Septimus llegó y se casó con la abuela Cendrella, ahí se acabó la familia, y todo porque mi abuelo apoyaba a los muggles y obviamente, mi papá siguió con la tradición, así que se podría decir que mi familia es doblemente odiada por los sangre pura: una por ser Weasley's (culpa: mamá por casarse con papá) y la otra por ser traidores a la sangre (culpa: el abuelo y papá por apoyar a los muggles).

En fin, esos son mis orígenes, lo sé, no son muy bonitos, además, aunque parezca raro lo de mis padres, no es nada raro aquí. Anteriormente los magos de sangre pura se casaban entre ellos para no mezclarse con los con los muggles o con los hijos de muggles y así aseguraban el legado sanguíneo que dejaban, pero como alguna vez escuché: de no habernos casado con los muggles, los magos nos habríamos extinguido. Es por eso que todos los magos de sangre limpia como nosotros, tenemos relación unos con otros, porque las mismas familias se han mezclado en numerosas ocasiones para no perder esa "pureza"

Bueno, basta de introducción. Ya les dije de donde viene mi familia, ahora les contaré más cosas sobre mí. Mi familia directa: Weasley Prewett es bastante numerosa. Tengo seis hermanos mayores. Bill, Charlie, Percy, Fred, George y Ron si quieren saber porqué somos tantos les tengo una simple respuesta: mujer. Sí, mujer, yo soy mujer
y soy la séptima
de haber sido niño, seguro seríamos más. Lo que pasa es que en la familia Weasley no había habido mujeres en generaciones y mis padres al parecer querían lograr el objetivo que los antecesores de mi padre no habían logrado.

Al crecer con los chicos mi vida no fue nada fácil, no era como ser una niña con un hermano o dos, tenía seis y el hecho de vivir en medio del campo no me ayudaba. Bill y Charlie no representaban ningún problema, de hecho, ellos eran los que más me consentían y con los que mejor me llevaba. Me enseñaron a volar en su escoba sin que mi mamá se diera cuenta y siempre me defendían de los demás. De Percy no me quejo, siempre fue algo amargado, muy serio y fanático de las reglas, pero fuera de eso no ocasionaba más problemas de los que debía. Aquí llego a un punto importante. Fred y George, son gemelos, así que no podemos hablar de ellos en forma singular. Todo lo hacen juntos, no puedes ver a uno sin el otro y por supuesto no puedes decir Fred sin decir después George. Ellos aman las bromas y son bastante ingeniosos, todo el tiempo están haciendo algo y sus travesuras son las mejores que he visto en la vida. El último, pero no menos importante es Ron. Es apenas un año mayor que yo y por eso no me extraña tener tantas discusiones con él, no es que nos llevemos mal, es sólo que como nuestra edades son muy próximas y además somos niño y niña pues chocamos más fácilmente. Ellos son mis hermanos, que por lo general lo único que hacen es protegerme y de vez en cuando molestarme para que no caiga en rutina.

Mis padres son caso a parte de los chicos, aunque no tan difíciles de describir. Mamá tiene los ojos de color marrón y dicen que yo me parezco mucho a ella. Ella es la mano firme de la casa, toda la vida a estado al pendiente de nosotros y por lo mismo es a la que le ha tocado educarnos y regañarnos cuando nos pasamos de listos, bueno, a los chicos, porque a mí, como todos los demás, sólo me tratan como la nenita de la casa. Papá por otro lado es medio calvo y usa lentes, no creo que deba decirles que todos en la familia somos pelirrojos, ese es un rasgo distintivo en los Weasley's, así que no volveré a repetirlo. En fin, papá es el que trabaja, el que nunca está en casa y cuando llega lo último que quiere hacer es regañar a los chicos. Sólo pasamos buenos momentos con él, nada de peleas ni esas cosas, por lo general llega para que le contemos las nuevas travesuras de los gemelos y que él se muera de risa en su sillón favorito.

Yo
pues yo como les había dicho, soy una chica normal. El vivir con mis seis hermanos me ha hecho más fuerte que las niñas promedio, ya que debo aguantar constantemente sus bromas, sus peleas, insultos y toda clase de cosas y ocurrencias. Además, supongo que el hecho de que ellos siempre evitan llorar me hizo del mismo modo. No lloro con facilidad, no soy una chica sensible que llora por todo, siento las cosas, tampoco soy una cucharilla de té sin emociones, pero simplemente el llanto no me alivia, creo que no le encuentro ningún motivo, creo que solamente algo muy fuerte me haría llorar.

Desde que tuve uso de razón veía a mis hermanos Bill y Charlie ir y venir de Hogwarts, la escuela de magia del país y cada vez que ellos volvían tenían libros y nuevas cosas que contarme. Cuando cumplí seis años le tocó a Percy entrar al colegio, lo que fue reduciendo a nuestra familia y yo me la pasaba todo el año esperándolos para ir a volar y jugar al campo, pero creo que lo que más me dolió de mi niñez fue cuando cumplí ocho y los gemelos tenían que irse. Ese año debía de haber vuelto Bill, pero entonces anunció que se iría a Egipto, que le habían ofrecido un trabajo en Gringotts y que lo había aceptado, pero que era allá y que vendría para Navidad si tenía tiempo. Nos quedamos Ron y yo solos, no sé si eso nos acercaba o nos distanciaba más, él quería cuidarme porque ya no estaban los demás, pero yo estaba harta de que siempre me vigilaran.

Me dije a mí misma que las cosas mejorarían, pero entonces pasaron dos años y Ron se iría, todo sería mejor si Charlie hubiera regresado a casa como debió haber sido, pero al igual que Bill, él ya tenía una oferta de trabajo lejos de casa y la había aceptado. Se fue a Rumania a trabajar y estudiar al mismo tiempo sobre dragones, después de todo, era lo que a él más le gustaban, las criaturas mágicas y yo no podía ponerme triste por eso, ni porque Ron se fuera al colegio. Tenía que ser fuerte por todos, no podía dejar que me vieran triste porque no estaban conmigo, no iba a llorar.

Ese año, acompañé a mamá, papá tenía trabajo y los chicos tenían que tomar el expreso, y ahí, en la multitud, un chico le pidió ayuda a mamá, algo dentro de mí surgió, desapareció de mi vista al cruzar, quise despedirme, desearle suerte, pero ya no estaba cuando logré cruzar y lo siguiente que supe de él gracias a los gemelos fue
que él era Harry Potter.

 



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D
Regresé con mamá a casa, creo que fue el momento más triste de mi vida hasta ese entonces. La casa estaba vacía. Era una casa vieja. La llamábamos "La Madriguera" y había comenzado de la nada cuando mis papás se casaron y fueron aumentándole cuartos y pisos extra. Ahora era demasiado grande para las tres personas que viviríamos durante un largo año.

El primer día fue espantoso, regresamos muy temprano a la casa, era cerca de medio día y mamá se entretuvo en la cocina preparando la comida. Yo no tenía ganas de ayudarla, me sentía muy deprimida y lo peor de todo, es que los gemelos que eran parte del equipo de quidditch se habían llevado sus escobas, no sabía si habría alguna más en el cobertizo, pero de cualquier manera salí para buscar.

El día parecía querer alegrarme, era un día hermoso, el sol estaba radiante y el viento era fresco y tranquilizador, pero yo sólo quería volar, era lo único que me calmaría, además, tendría al menos una hora para volar antes de la comida. Entré al cobertizo y comencé a buscar una escoba entre los cachivaches muggles que papá guardaba y ahí la encontré.

Era una vieja Barredora 5 que había pertenecido a Bill, pero cuando salió bien en sus TIMO's le regalaron otra mejor, una Cometa 260. La tomé y pasé a escondidas por la ventana de la cocina para que mamá no me viera y corrí hacia un prado oculto por árboles que estaba colina arriba. Cuando llegué el viento había arreciado, subí a la escoba y volé.

No sé cuanto tiempo pasó, sólo sé que volé tan alto que creía poder tocar las nubes con los dedos, todas las preocupaciones y tristezas se fueron. Parecía que al volar por los cielos, todos esos sentimientos y angustia se hubieran quedado en el piso, a muchos metros de mí, una vez más era feliz. Cerré los ojos y volví a verlo.

Unos ojos verde esmeralda me regresaban la mirada detrás de unos anteojos chuecos y remendados, un desordenado cabello negro azabache enmarcaba su rostro y una sonrisa tímida me hicieron temblar.

Sentí que me caía de la escoba, abrí los ojos y bajé al suelo para tranquilizarme. ¿Qué me estaba pasando? Yo era sólo una niña de diez años y él era Harry Potter, el niño que vivió. Él logró destruir al mago tenebroso más poderoso de la historia siendo un bebé y era sólo un año mayor que yo. Era de la edad de Ron, iría con él al colegio. ¿Cómo podía estar pensando en alguien que apenas conocía?

Regresé a casa.

- ¿Dónde estabas, Ginny? - mamá me esperaba en la puerta de la cocina
- En la colina - le respondí mientras entraba
- No debes subir sola hija, deberías
- pero no continuó
- No hay nadie que me pueda acompañar - le respondí antes de poner tres lugares e irme

Quince minutos después papá había llegado y los tres nos sentamos a comer en los mismos lugares que ocupamos siempre que estamos todos, fue bastante extraño, pero nadie dijo nada en la comida. Sé que a papá y mamá deben parecerle una tontería, pero yo no estaba de humor para una animada plática, extrañaba demasiado a los chicos y era realmente difícil vivir sin ellos, incluso más que vivir con ellos.

No tiene ni caso que les cuente lo que ocurrió después. Todos los días era lo mismo, me levantaba, ayudaba a mamá durante la mañana a arreglar la casa, después de la comida yo salía a volar colina arriba y regresaba a tiempo para la merienda, después escuchábamos las noticias en la radio mágica del salón, al llegar papá cenábamos y después yo subía a mi habitación a leer alguna revista, algún libro, o a escribir en mi diario.

Los chicos me escribían cosas graciosas de la escuela, me habían dicho que Harry Potter era el nuevo buscador de Gryffindor, que era el mejor amigo de Ron y que en Halloween habían logrado vencer a un trol para rescatar a una tal Hermione Granger. No sé porqué sentí una punzada de rencor cuando leí eso, seguramente que esa niña es su novia o por lo menos le gusta.

Me pasé leyendo libros de historia de la magia y hasta encontré cosas sobre Harry Potter, leer sobre él se me hizo una costumbre. Cada día buscaba más cosas, incluso llegué a recortar algunos artículos de "El Profeta" sobre él. Quería saber todo de él, quería saber si esa Granger era su novia, pero en ningún lado decían nada, lo único que sabía era lo que mis hermanos me decían en las cartas.

Los días se me hacían eternos en la rutina, no saben cómo me alegré cuando vi que por fin era primero de diciembre. Ya faltaba poco para estar con mis hermanos, pero entonces decidieron que iríamos a Rumania. Era un viaje sorpresa para mí, porque decían que me veían demasiado deprimida y creyeron que era porque extrañaba a Charlie, así que decidieron ir a visitarlo.

El viaje no resultó tan malo como esperaba, de hecho fue divertido. Conocí lugares geniales y pude ver a Charlie trabajar. Los dragones eran geniales. Además él tenía una nueva escoba muy bonita, era una Flecha Plateada, no era tan buena como la Nimbus 2000, pero era buena, bastante rápida y hasta me dejó montarla y volar un rato, claro que bajo su supervisión porque a mamá no le agradaba mucho que volara lejos sin algún adulto supervisándome. De hecho he llegado a pensar que sólo me dejó volar esa vez porque me había visto muy deprimida, de lo contrario no me hubiera dejado. Ella me prefería con los pies en la tierra.

Después de las vacaciones de navidad todo volvió a la monotonía: limpiar, comer, volar, radio, leer. Todo era igual, todo fue igual


Y así pasaron los meses y nada cambió, hasta que por fin llegó el final del curso. Me moría de ganas por ver a mis hermanos. Los extrañaba demasiado, ya necesitaba verlos así que ese día me levanté temprano y no eran ni las nueve de la mañana cuando yo ya estaba lista y hasta había preparado el desayuno para todos.

Cuando mamá bajó, me encontró diferente, después de todo, se había terminado mi año de soledad, ya no volvería a estar sola en esa casa sin mis hermanos, el próximo año sería mi turno de irme y entonces mi vida cambiaría, tendría amigas, amigos, a mi s hermanos y lo vería a él.

Cuando llegamos a la estación los vi cruzando la barrera, mis hermanos: Percy, Fred y George, corrí y los abracé con fuerza. Después mientras esperábamos a Ron nos pusimos a hablar sobre lo que habían olvidado decirme, pero entonces ocurrió.

- ¡Allí está él, mamá, allí está, míralo! - No pude evitar gritar y señalar, pero por alguna extraña razón no me refería a Ron - ¡Harry Potter! - grité sin poder evitarlo - ¡Mira, mamá! Puedo ver...
- Tranquila, Ginny. Es de mala educación señalar con el dedo - Mamá les sonrió.
- ¿Un año movido? - les preguntó.
- Mucho - dijo Harry -. Muchas gracias por el jersey y el pastel, señora Weasley
- Oh, no fue nada - como siempre mi mamá era demasiado modesta
- ¿Ya estás listo? - Un hombre extraño se le acercó, supuse que era su tío o algo así, porque sabía perfectamente que los padres de Harry habían muerto.
- ¡Usted debe de ser de la familia de Harry! - dijo la mamá alegremente al señor
- Por decirlo así - dijo él de mala gana -. Date prisa, muchacho, no tenemos todo el día. - se dio la vuelta y se fue mientras Harry corría detrás de él para alcanzarlo.

Para ser sincera no me esperaba que su familia fuera así, pero en fin, supongo que al ser muggles, no pueden apreciar la grandeza de lo que hizo. Así comenzaba el verano y yo ya me moría por volver a verlo.



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Estaba feliz. Mi familia estaba casi completa en casa, estaba de nuevo con mis hermano y en septiembre yo iría a Hogwarts, mi carta no tardaría en llegar, sólo era cuestión de tiempo y yo sólo pedía que ese tiempo pasara lo más pronto posible. Yo amaba estar en casa, siempre fue mi lugar favorito de todo el mundo, pero conforme mis hermanos se fueron yendo, la sensación de estar en casa se iba con ellos y Hogwarts se convertía en algo más atractivo que mi propio hogar.

Ron regresó feliz, con muchas travesuras y aventuras que contarme. Yo no paraba de preguntar sobre la escuela, pero en realidad sólo quería saber de él. Ron me contó que se conocieron en el tren, al parecer él no era un chico presumido ni nada por el estilo, de hecho dice que ni siquiera sabía que era mago, su familia muggle no se lo había dicho nunca y no querían que fuera al colegio. En el mismo tren conocieron a la famosa Hermione Granger, seguro que lo estaba buscando a él por su fama, así tenía asegurada la aceptación del mundo mágico aunque fuera hija de muggles.

Harry y Ron se habían vuelto mejores amigos, nunca se les veía a uno sin el otro y eso me daba muchas esperanzas. Era mucho más fácil que yo lo conociera si era amigo de él, además estaba en el equipo de quidditch con Fred y George, tal vez ellos podrían presentármelo y así conocerlo.

Los días pasaron y pasaron, yo ya quería que llegara mi carta, necesitaba estar segura de que estaría el próximo año con mis hermano, con él. Ron le escribía a menudo, muchas veces lo sorprendí a media carta y le pedía que le mandara saludos de mi parte, pero al parecer él no contestaba.

Los días siguieron pasando y no teníamos noticias de Harry. Estaba preocupada y no paraba de hablar de él, pensé que si lo mencionaba lo suficiente te preocuparían también e irían a buscarlo, pero al parecer no les importaba mucho, Ron se estaba escribiendo también con esa Granger cuando entré a su cuarto.

- ¿Te ha contestado? - le pregunté
- No, es Hermione - me dijo él sin despegar la vista del papel
- ¿Porqué no vamos por él? - sugerí, las indirectas quedaron descartadas hace mucho
- Mamá dice que aún no podemos, que hay que esperar
- Pero qué tal si le ocurre algo
- No molestes Ginny

Pasaron dos días más y Ron seguía pegado a la ventana esperando respuestas de Harry, pero nada de eso ocurría. De pronto una lechuza llegaba, esperaba que fuera carta de Harry, ya era demasiado tiempo, ni siquiera respondió la carta de felicitaciones en su cumpleaños.

- ¿Es él? - le pregunté
- No, es Hermione - me dijo mientras leía
- Sólo le escribes a ella o ¿qué? - le dije molesta
- Sólo ella me responde
- Ron, tienen que ir por él - le dije intentando disimular mi desesperación -, mamá no lo hará
- Hablaré con Fred y George

Esta vez logré mi objetivo. Como ya había dicho antes, el hecho de ser la niña pequeña de una familia de puros hombres en la cual no ha habido niñas en muchas generaciones te da un par de puntos a favor y en mi caso, cada cosa que pedía, debía de cumplirse. Así que esa noche decidieron ir por él.

Me levanté al otro día muy temprano. Me bañé y estuve un rato buscando mi vestido más bonito. Tenía que verme bien para cuando él llegara. Terminé de arreglarme y bajé a la cocina para desayunar. No supe a qué hora se fueron los chicos, pero como volaban hasta Surrey supuse que aún no habrían llegado. Error.

Cuando iba entrando a la cocina lo vi. Me quedé petrificada y no pude hacer más que soltar un pequeño Grito. ¡Soy una idiota! Ni siquiera pude saludarlo. Después de pasar meses esperando a que Ron regresara para que me hablara de él, de leer y leer cosas sobre su vida, de pensar tantas veces lo que le diría la siguiente vez que lo viera, todo se me vino abajo.

Durante el resto del verano no pude armar una sola palabra en su presencia. Me sentía estúpida. No era posible que no pudiera ni saludarlo. No poder decir ni un hola a la persona que te gusta. Además, él era el mejor amigo de mi hermano. Se supone que con eso yo podría llevarme bien con él. Pero no.

Las cartas de Hogwarts por fin llegaron, de hecho llegaron el primer día que Harry estuvo en casa. Así que fuimos al Callejón Diago para comprar lo que nos hacía falta para al escuela, los libros y mi uniforme. Harry se perdió con los polvos flu. Fue a dar al Callejón Knockturn hasta que Hagrid lo encontró, lo sacó de ahí y lo llevó con nosotros.

Ese día conocí a Hermione. Creo que la juzgué mal después de todo. Es una chica muy simpática y bastante inteligente, no creo que sea para nada trepadora ni que se aproveche de la fama de Harry, creo que ni siquiera le gusta él. En realidad, la estuve observando, y creo que no me equivocaría si dijera que le gusta mi hermano Ron. Ellos se llevan muy mal, pero es sólo por que Ron es demasiado tonto para aceptarlo, Hermione es demasiado tímida y Harry es demasiado distraído o diplomático como para meterse en eso y hacerlos entrar en razón. Pero ya verán. Yo los ayudaré en eso.

En Flouritts & Blotts nos topamos con Draco y su padre. Draco había llegado como siempre a molestar a Harry, pero creo que no le dí tiempo de defenderse por sí mismo. Me enfurecí y lo puse en su lugar, pero en vez de molestarse o irse se burló aún más de él, dijo que había conseguido una novia y me quedé muda, sentí como el rostro se me ponía del mismo color que mi cabello. Luego de eso papá y el señor Malfoy se pelearon, fue bastante embarazoso, mamá se enojó muchísimo con papá. Lo único bueno de todo lo que pasó fue que como a Harry le dieron los libros gratis, me los regaló y volvió a comprarlos para él, después de todo, creo que tengo esperanzas.

En fin, por fin pude llegar a Hogwarts el 1ro. de septiembre como lo haría cada año a partir de este. Ahora estaba con mis hermanos y con él, esta era mi oportunidad de conocer gente nueva, de hacer amigos y amigas y de lograr que él también me viera, espero que logre superar esa timidez que me invade cada que estoy cerca de él.



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Cuando llegué al colegio todo fue genial. Hagrid nos recibió en la estación. Desde que Bill fue a Hogwarts siempre quise conocerlo, subir con él a los botes, cruzar al lago oscuro y ver al calamar gigante. En los botes me tocó con un niño llamado Colin Creeve. Al parecer éste niño era hijo de muggles, pero había leído todo sobre el mundo mágico en el verano y ahora era un gran admirador de Harry. Andaba para allá y para acá con su cámara tomándole fotos a todo para enviárselas a sus papás y por supuesto su mayor objetivo era tomar una foto de Harry.

Por cierto, no sé porqué, pero de algún modo Ron y Harry no subieron al tren. Era demasiado extraño, no los vi por ningún lado y como Percy era prefecto tuve que quedarme con los gemelos, lo cual no fue muy agradable. A medio día yo ya estaba harta de sus tonterías y decidí salir a buscar a la señora del carrito de golosinas. Salí vi a un chicos que parecían más grande en un compartimiento cercano, estaba con Hermione Granger.

- ¿Tienes idea de qué ocurrió con Ron y Harry, Hermione? - preguntó el chico
- No, pero seguro llegan, Neville - contestó ella
- Disculpen - les dije yo - ¿puedo sentarme con ustedes?
- Claro - me dijo sin mirarme y cuando volteó una sonrisa iluminó su rostro - ¡Ginny! ¡Hola!
- Hola - le respondí algo avergonzada
- ¿Sabes algo de Ron? - dijo ella, pero al momento corrigió - ¿y Harry?
- Lo mismo que tú, no pasaron al andén, no sé qué pudo haberles pasado
- Espero que lleguen a Hogwarts - miró hacia afuera y su mirada se entristeció -, no sería lo mismo sin él, sin ellos

Me pasé todo el camino platicando con ella, al parecer Ron no me había contado todas sus aventuras del año anterior, pero cuando estábamos por llegar a Hogwarts tuve que ir al compartimiento de mis hermanos para cambiarme y ponerme la túnica, pero en el camino me topé con una chica algo extraña. Su cabello era sucio y muy largo, le llegaba a la cintura; sus ojos eran gris plateado, saltones; y sus cejas eran muy finas. Tenía unos aretes bastante extraños en forma de rábanos.

- Hola - me dijo ella -, me llamo Luna Lovegood
- Hola, mi nombre es Ginny Weasley
- ¿Eres de primero?
- Sí, por fin me llegó mi tiempo
- Espero que quedes en Ravenclaw, sería genial conocer a alguien
- No lo creo, toda mi familia ha estado en Gryffindor - pareció entristecer un poco -, pero podemos ser amigas aunque estemos en casas separadas
- Eso sería genial - respondió sonriendo aún más que antes
- Bueno, Luna, tengo que irme, pronto llegaremos y tengo que ponerme la túnica
- ¡Suerte Ginny!

Bueno, eso fue lo que pasó en el expreso, además, debo decir que mientras me estaba cambiando me dí cuenta de algo raro. Entre mis libros y mis cosas encontré algo que no recuerdo haber comprado. Era un diario con forro de piel negra que decía "Propiedad de Tom M. Riddle", no tenía nada escrito.

La selección era justo lo que esperaba y como le dije a Luna, toda mi familia había ido a Gryffindor, así que no fue de extrañar que el sombrero me mandara ahí, lo malo fue que a Luna sí la puso en Ravenclaw, así que ahora me esforzaré por cumplir mi palabra y ser su amiga aunque seamos de casas diferentes, además, ella no es mala persona, es rara, lo acepto, pero es muy linda y me agrada.

Después de la cena se supo porqué ni Ron ni Harry habían llegado al expreso. Según todo esto, la barrera del andén se cerró y Ron, mi maravilloso hermano tuvo la idea de venir en el coche volador de papá hasta aquí, esto obviamente trajo problemas, dicen que los vieron no menos de siete muggles, violaron no sé qué decretos y estatutos, golpearon un árbol extraño (el sauce boxeador) y consiguieron un castigo en su primer noche de colegio, además del hecho de que ocasionaron que papá tuviera problemas en el trabajo por poseer un coche encantado.

Un par de noches después me dí cuenta que el diario tenía algo así como mente propia. Había pertenecido a un chico llamado Tom Marvolo Riddle hace cincuenta años y de algún modo logró dejar una especie de recuerdo implantado en el diario. Era un chico bastante gentil y cortés.

- Hola Tom
- Hola Gin, ¿qué tal tu día?
- Bastante mal, ¿sabes? - le decía yo -, no encuentro la forma de que me mire
- Tranquila pequeña, no debe tardar en notarte

Tom siempre me alentaba, era el único que conocía totalmente mi secreto, yo estaba enamorada de Harry Potter aún antes de saber que era él, con sólo una mirada algo me dijo que él era para mí, pero al parecer a él no le había pasado lo mismo. Así que yo le contaba mis cosas a Tom, mis sentimientos, mis secretos, era el único que me entendía.

Le conté la historia de Harry, el porqué que no sea un chico mago como cualquier otro, el hecho de que su vida no haya sido tan fácil como debía haberlo sido y Tom parecía más interesado, le conté sobre El-que-no-debe-ser-nombrado y cómo intentó matar a Harry cuando era tan solo un bebé, pero que no había podido con él y al contrario él había perdido todos sus poderes.

Después de eso, Tom siempre me preguntaba cosas sobre él, debo admitirlo, era demasiado extraño, pero Tom es un chico, seguro que lo que él quería hacer era conocerlo mejor para poder darse así una mejor idea del tipo de chico que era y poder ayudarme.

El tiempo fue pasando y mi relación con Tom se fue estrechando, pero no era algo normal, había momentos en los que perdía el conocimiento o despertaba en lugares en los que no recordaba cómo había llegado ni qué hacía ahí.

Una vez desperté cerca de la casa de Hagrid, mi ropa estaba llena de sangre y tenía unas cuantas plumas atoradas en mi túnica. Al otro día, escuché a Ron y a Harry decirle a Hermione que a Hagrid le habían matado sus gallos.

- ¿Estas bien, Ginny? - me preguntó Hermione una tarde
- Sí, claro
- ¿Estas segura? ¿Puedo ayudarte en algo?
- No, gracias

Ella en realidad era muy linda, me agradaba, no era el tipo de persona que había creído en un principio, de hecho era todo lo contrario y eso me agradaba, podía ver en ella el gran cariño que sentía por Harry y al mismo tiempo pude ver que su relación no tenía más de amorosa que la que tengo yo con Ron, eran como hermanos. No sé cómo pueda ser eso, dos personas que son hijos únicos y que crecieron en ambientes distintos, se conocen y se comportan como si fueran hermanos de sangre y se conocieran de toda la vida. En cambio ella con Ron era otra cosa. No se molestaban porque no se agradaran, de hecho he llegado a pensar que el hecho de que no se odian a pesar de su "relación" es algo más que una simple amistad.

Luego comenzaron a pasar cosas más extrañas, yo perdía más lapsos de tiempo, me sentía perdida, confundida, no sabía lo que me pasaba, estaban ocurriendo cosas en el colegio, había ataques a los hijos de muggles, pero yo sabía quién era el responsable: Tom. Tenía que deshacerme del diario y así lo hice.

Un día, entré a unos baños que nadie usaba porque estaban descompuestos y lancé el diario por un escusado. Creí que se arreglarían las cosas, pero nada de eso resultó, al contrario, Harry lo encontró.

Harry tenía el diario y si descubría cómo funcionaba seguro Tom no se daría cuenta que ya no soy yo hasta que sea demasiado tarde, podría revelarle mis secretos, podría decirle qué he estado haciendo, no podía permitirlo, no podía dejar que él supiera qué era lo que estaba pasando, no soportaría que se alejara de mí.

En San Valentín hice un poema y lo mandé con los querubines a Harry, lo malo fue que lo recibió en el Gran Comedor y todos lo escucharon, además, yo estaba presente y ese tonto de Draco Malfoy también.

- ¡Me parece que a Potter no le gustó mucho tu felicitación de San Valentín! - me gritó el imbécil, yo me quedé de piedra, no pude decir nada. Sólo pude sentir cómo las lágrimas corrían por mi rostro, me tapé la cara con las manos y salí corriendo a mi dormitorio.

Ya no podía más, esta vez atacarían a alguien más, sabía que estaba cerca, podía sentir la emoción de Tom desde mi mochila, podía sentir al diario más y más pesado en mi bolsa, no tardaría en volver a empezar.

Me acerqué a Ron y a Harry a la hora de almorzar, antes del partido, tenía que decírselo, ya no podía callarlo más, seguro ellos me ayudarían a arreglar todo y no pasaría a mayores, pero Percy llegó y no fui capaz de decir nada. Simplemente me quedé callada, con la cabeza hecha una revoltura, me fui, no iría al partido, tenía que estar lejos de todos para que no pasara nada malo esta vez.

Pero entonces todo empeoró, perdí el conocimiento antes de llegar a la sala común y de repente no supe más. Cuando desperté estábamos en la sala común todos y la profesora McGonagall estaba muy preocupada, dijo que había ocurrido otro ataque, esta vez había sido Hermione y la novia de Percy las que resultaron dañadas, ya no lo podía soportar, esto ya era demasiado y Harry y Ron estaban destrozados.

Entonces volví a perder el conocimiento, no supe qué pasó, me perdí totalmente. No estaba conciente, pero aún así podía sentir las cosas, sentía cómo perdía la fuerza, cómo dentro de mí algo se iba consumiendo, me quedaba sin fuerzas, me sentía débil, por fin lo había logrado, Tom estaba terminando conmigo.

Cuando desperté no lo podía creer, él estaba junto a mí y había una enorme serpiente muerta a un lado suyo, por fin pude ver al monstruo que había atacado a mis amigos, y lo mejor es que podía ver en su rostro la preocupación, en verdad le importaba mi bienestar, arriesgó su vida para salvarme.

Salimos de la Cámara de los Secretos y nos encontramos con Ron y Lockhart, Fawkes nos sacó de ahí y nos llevó a salvo. Mientras volábamos yo iba abrazada a él, pude escuchar los latidos de su corazón, pude sentirlo tan cerca y a la vez tan lejos, necesitaba hacer algo, necesitaba que me notara.

Harry le contó todo a Dumbledore, me dijeron que no me castigarían porque El-que-no-debe-ser-nombrado ha engañado a magos más sabios y más poderosos. Madame Pomfrey regresó a todos a su estado original y yo esperaba con ansias a que una persona en especial despertara.

- Hermione ¿puedo hablar contigo? - le dije
- Claro Ginny ¿qué pasa? - me contestó
- Entre tú y Harry
- tenía que preguntarlo - no hay nada ¿verdad?
- Claro que no Ginny - dijo mientras me sonreía -, somos como hermanos
- Es que yo
- sentí cómo me ardían las mejillas
- Te gusta - no era una pregunta, lo afirmaba -, no tienes que decirlo
- No sé qué hacer para que él me vea - ella podía ayudarme, lo conocía, eran amigos
- Déjalo Ginny - dijo ella más seria
- Pero

- Sé que es difícil, pero dale tiempo, conócelo, tal vez no sea nada importante, tal vez es sólo admiración
- No, Hermione - ella no sabía que esto había comenzado antes -. Yo ni siquiera sabía quien era la primera vez que lo vi.
- Entonces deja que las cosas tomen su curso
- No entiendo
- Tú eres bonita y muy linda, él aún no te conoce. Sal con otros chicos, ten amigos, ve más allá de lo que quieres con él y tarde o temprano él se dará cuenta que no eres una niña

Desde ese día, ella se convirtió en algo más para mí. No era sólo la mejor amiga de Harry y Ron, no era sólo la compañera de la escuela de mi hermano, también era mi amiga, sabía que podía confiar en ella igual o quizá más que en Luna.

Y así, después de un gran año, podría volver a casa, pero esta vez sería diferente, porque de ahora en adelante ya no estaría sola. Ahora tengo amigas como Luna y Hermione, con una nueva razón para luchar, con nuevas esperanzas y nuevos planes. Todo sería diferente de ahora en adelante, las cosas entre los dos cambiarían, de mí dependía que se diera cuenta de quién soy en realidad. Ya no me ocultaría las sombras, haría a un lado esa tonta timidez. El me verá como soy en realidad y cuando lo haga, no podrá dejarme ir.



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Cuando volví a casa yo sabía que todo sería diferente este año, pero al parecer lo fue mucho más de lo que yo creía. Mi papá ganó un premio y una tarde después de llegar del trabajo nos dijo que con el dinero del premio iríamos de vacaciones a visitar a Bill.

Estaba demasiado feliz, al parecer las cosas empezaban a mejorar para mi familia, además, podría ver a mi hermano, hacía un par de años que no lo veía. Solíamos vernos en navidad o cosas así, pero hace dos año fuimos a Rumania a visitar a Charlie y el año pasado con todo lo de las investigaciones del Ministerio en casa tuvimos que quedarnos a pasar las navidades en Hogwarts mientras que papá y mamá arreglaban las cosas. Pero este año era diferente, incluso Charlie arregló sus vacaciones para ir con nosotros, lo único que me estaba matando era que éste verano no lo vería.

¿Qué me pasa? Se supone que iba a sacarlo de mi cabeza, que me iba a olvidar de él y a seguir con mi vida. Soy muy joven como para quedarme estancada sólo porque un chico no me hace caso. Así que este verano será genial, iremos a Egipto y cuando regrese a Hogwarts las cosas serán muy diferentes.

La mañana que partíamos la casa estaba llena de emociones. Charlie había llegado el día antes y estaba terminando de empacar sus cosas en su antigua habitación. Fred y George ya estaban tramando las bromas que harían en Egipto a Percy y le escribían una última carta a Lee Jordan para decirle que se irían y que para cualquier cosa estarían allá. Ron le mandaba una carta a Harry y Hermione para despedirse y decirles que se verían en el Caldero Chorreante unos días antes del regreso a Hogwarts.

Nos fuimos en traslador a Egipto, fue una sensación horrible, pero pude soportarlo. Llegamos a una ciudad enteramente de magos, al parecer había tres ciudades así en Egipto y ésta era la más activa. Nos encontramos con Bill unos cuantos minutos después y nos mostró toda la ciudad, era bastante grande y además estaba rodeada por altas bardas y montañas de arena que apartaban las vistas curiosas del lugar, era como estar en Hogwarts, donde no había más que magia en el lugar.

Después de pasar la tarde conociendo lugares, probando comidas y todo tipo de cosas, Bill nos llevó a su casa. Era una casa bastante grande, nada que ver con La Madriguera, pero igualmente te sentía el ambiente Weasley apenas entrabas en la casa. Era como un gran departamento de soltero, Bill tenía mucho estilo, los muebles eran de cuero marrón claro y todos los muebles eran de madera a juego con la sala. La casa era toda en tonos café y rojizo.

El día siguiente papá se llevó una sorpresa. Del Ministerio llegó una lechuza en la que decían que un asesino masivo había escapado, un tal Sirius Black, justo lo que nos faltaba, por un momento creí que papá regresaría a Londres inmediatamente, pero por Merlín, que bueno que no lo hizo, habría echado todo a perder.

No niego que el resto de las vacaciones fueron algo tensas por esa noticia, sé que es peligroso, pero yo no veía la razón del miedo de mis padres, así que supuse que debía haber algo más y que obviamente mamá no lo diría jamás por miedo a que alguno de nosotros hiciéramos tonterías o algo más.

Bill nos enseñó su trabajo para Gringotts, nos llevó a visitar cámaras de alta seguridad donde se guardaban los tesoros que los gnomos tenían. También nos llevó a recorrer innumerables tumbas antiguas, ver momias y todo eso. Fue genial, hasta que de repente mamá se dio cuenta de que Percy ya no estaba con nosotros así que tuvimos que regresar a todas y cada una de las tumbas que habíamos recorrido para buscarlo. Obviamente lo encontramos en unas del principio. Percy estaba totalmente fuera de sí, Fred y George lo habían atrapado ahí como broma, pero para él había sido algo traumatizando.

Ron andaba bastante nervioso esos días, al parecer Scabbers estaba enfermo, estaba bastante flaco y el pelo empezaba a caérsele en algunas partes del cuerpo. Era extraño, esa rata había estado en la familia por doce años y jamás se había enfermado, pero esta vez parecía serio, incluso yo llegué a pensar que no saldría de esta. Ron decía que debía haberse enfermado por algo en el polvo de las tumbas o algo así, se moría de ganas por regresar para llevarla alguna tienda de mascotas para que la revisaran.

Las vacaciones terminaron y todo estaba listo. Charlie tenía que regresar a Rumania ese mismo día, al parecer habían tenido problemas con algunos de los dragones que tenían a su cuidado y no podían esperar a que pasara por Londres y llegará un día después. Nosotros iríamos al Caldero Chorreante. Como aún nos sobró algo de dinero nos íbamos a quedar ahí el resto de las vacaciones y el primero de septiembre regresaríamos a Hogwarts.

Cuando llegamos al Caldero Chorreante Tom, el dueño del bar, le dijo a papá que Harry había llegado un par de días antes, pero que había salido muy temprano por la mañana al Callejón Diagon, así que los chicos y yo subimos a arreglar las cosas para después bajar al callejón. Cuando bajamos nos encontramos con Hermione.

- ¡Hola! - nos dijo a Ron y a mí en cuanto nos vio con una enorme sonrisa
- Hola Hermione - respondió Ron sin darse cuenta que ella se ruborizó un poco cuando lo hizo
- ¡Hola! - le dije yo sonriendo ante la reacción de ella

Ron le enseñó el recorte del periódico de nosotros en Egipto, era bastante molesto, se la había pasado enseñándoselo a todos. Yo aproveché cuando llegaron los gemelos para molestarlo y poderme llevar a Hermione a parte.

- ¿Pasa algo Ginny? - me preguntó ella
- No, nada - en realidad no había pasado nada y eso era lo que me molestaba
- No has sabido nada de él ¿verdad?
- No

Estuvimos hablando un buen rato. Yo sabía qué era lo que tenía que hacer, ella me lo dijo antes de salir de vacaciones, pero aún así, no podía lograrlo, seguía pensando en él, seguía deseando que me mirara, pero no podía seguir así, tenía que alejarme de él, superarlo.

Esa tarde en vez de ir con Ron y Hermione a buscar a Harry me quedé en mi habitación, me arreglé y me puse mi mejor vestido, me veía bastante bien. Aún quedaba algo de dinero del premio y además Charlie y Bill me dieron como regalo de cumpleaños adelantado un par de galeones, así que este verano los aprovecharía para comprar un par de vestidos nuevos y cambiar un poco mi imagen.

Más tarde, cuando venía de regreso de la tienda de Madame Malkin me encontré con algunos chicos de Ravenclaw, un tal Michael Corner me habló, es bastante lindo, pero no sé, la verdad no tengo ganas de seguir mucho el consejo de Hermione, digo, es muy inteligente, pero tomando en cuenta que esta enamorada de mi hermano al parecer desde que se conocen y aún después de tres años no han logrado nada, no creo que sus consejos amorosos sirvan de algo.

Ya en el caldero chorreante me dí cuenta que Ron estaba discutiendo una vez más con Hermione, esta vez resulta que ella se compró un gato (Crookshanks) y éste te quiere comer a Scabbers, yo en lo personal, aún si fuera gato y no hubiera nada más que comer en el mundo, lo último que se me antojaría sería Scabbers, pero al parecer el gato a fuerza quiere comer rata vieja.

Bueno, Harry ya está con nosotros y como era de esperarse se portó de lo más indiferente conmigo, a veces pienso que de verdad debería seguir los consejos de Hermione, pero creo que esperaré, le daré este año para que me mire y si no lo hace, pues ya sabemos que Michael Corner está disponible y bastante interesado.




Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl viaje a Hogwarts parecía ser lo de siempre, yo me fui a dar una vuelta por ahí, andaba con mis hermanos y decidí ir a ver a Luna, tenía tiempo sin verla y en cartas no podía describirle mi maravilloso plan para hacerme notar este año con Harry, luego de un rato regresé con Ron, Harry y Hermione, pero entonces pasó algo muy extraño al parecer no había ocurrido en años. El tren se detuvo antes de llegar a Hogwarts y unas criaturas horribles entraron en él. Eran dementores.

En un abrir y cerrar de ojos la felicidad de todos en el tren se fue, sólo se respiraba tristeza y deseos de morir en todos lados, pero todo pasó tan rápido como empezó. Buscaban a Sirius Black, el motivo por le cual las vacaciones de papá se habían echado a perder, un asesino en masa fugitivo de Azkaban y que según rumoraban los de Slytherin, buscaba a Harry.

¡Harry! Lo atacaron. Al parecer un dementor se acercó demasiado a él y si no fuera porque en ese momento el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras estaba en su compartimiento, no sé qué hubiera pasado con él. Se desmayó, cuando llegué se estaba reponiendo, pero se veía bastante mal, creo que escuché que decía que había escuchado gritar a una mujer. ¿Se referirá a su madre?

Por si eso hubiera sido poco, todo empeoró cuando llegamos a Hogwarts, porque ahora resulta que los dementores estarían en el colegio todo el año, según esto protegerían el castillo de Black, pero era imposible asegurar que él no entraría, por algo ya se había escapado una vez de Azkaban, ya los había burlado antes.

El punto es que resumiendo, es año fue bastante aburrido y sin frutos para mí. La noticia de Black se propagó tan rápido y obviamente Harry se enteró, así que se pasó todo el año pendiente de todo, incluso Black entró en dos ocasiones al castillo sin ser visto y en una de esas ocasiones estuvo a punto de matar a mi hermano Ron al confundirse de cama con la de Harry.

Las noticias más interesantes fue en cuestión de maestros, porque Hagrid por fin había logrado dar la asignatura de Cuidado de Criaturas Mágicas y el nuevo profesor, Remus Lupin, era genial en DCAO, así que no hay gran cosa que contar, las clases eran lo que menos me preocupaban y lo que mejor se me presentaba.

Con Harry las cosas fueron muy distintas porque estuvo bastante ocupado este año. En primera porque estuvo peleado con la pobre de Hermione casi la mitad del año, obviamente mi hermano también estaba peleado con ella por lo del gato y eso, así que la pobre de Hermione tuvo que pasar conmigo casi todo el tiempo y algunas veces invitaba a Luna para que no se sintiera tan sola. Me alegró en parte porque pude llegar a conocerla mejor, creo que ambas son mis mejores amigas, pero con Hermione el lazo es diferente, porque aparte de todo, ella está más cerca de aquel a quién amo y ella, aunque lo niega, sé que en parte el cariño que me tiene, es resultado del incomprensible amor que se empeña a negar pero que siente por Ron.

Bueno, cuando por fin las cosas se arreglaron, y por fin el trío de oro volvía a estar unido y yo seguía a un lado de todo, como siempre, desaparecieron. Sí, así como lo leen, desaparecieron, después me enteré que se habían topado con Sirius Black, que él no era un asesino que quería matar a Harry, que Scabbers era un hombre llamado Peter Pettigrew que era el verdadero responsable del asesinato de muggles por el que culparon a Black, que él había traicionado a los padres de Harry, que el profesor Lupin era un hombre lobo, que Sirius era el padrino de Harry, que Hermione podía ir a todas sus clases porque tenía un giratiempo y viajaba en el tiempo y que con éste salvaron la vida de Buckbeak (un hipogrifo de Hagrid) y la de Sirius.

Yo, durante todo el año me vi involucrada únicamente cuando Hermione había sido desplazada, de ahí en fuera, mi vida este año fue de lo más aburrido, aunque también me dijo Hermione que la otra vez había abrazado a Ron impulsivamente cuando éste le dijo que le iba a ayudar para la defensa de Buckbeak, ella insistía que lo había hecho porque últimamente Ron había madurado mucho y que eran muy buenos amigos, pero yo sé que de haber sido Harry la reacción habría sido diferente, lo que a ella le alegró fue que él se interesara por sus cosas, por otras personas y sobre todo, que estuviera ahí para apoyarla a pesar de que eso significara trabajar horas extras.



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El verano llegó, pero esta vez las cosas eran distintas. Papá consiguió entradas para la final de los mundiales de quidditch y Harry pasaría las últimas dos semanas en casa para ir con nosotros al partido y después irnos juntos a Hogwarts. Sí, lo sé, prometí olvidarme de él, pero una cosa es hacer algo y otra muy diferente es decirlo.

Los días se me hacían eternos, me moría porque llegara a casa, aunque también me moría por ver a Hermione, ya la extrañaba mucho, ella en realidad se había convertido en alguien muy importante para mí, además, como yo no tuve hermanas, creo que es lo más cercano que tengo.

Durante todo el verano mi familia parecía ocultar algo, nosotros no sabíamos de qué hablaban, pero al parecer sería algo que ocurriría en Hogwarts este año, supongo que debe ser bueno, sino mamá no nos dejaría volver, pero aún así, creo que intentaré convencer a Bill o a Charlie cuando lleguen para que me digan qué pasa.

El día llegó, Harry y Hermione estaban en casa y al otro día nos iríamos al campamento. Papá había conseguido una casa de campaña para ellos y otra para Hermione y yo, al menos no tendríamos que soportarlos todo el día.

Mamá nos levantó muy temprano, bueno, en realidad, sólo nos fue a ver, pero Hermione ya estaba casi lista y yo me estaba vistiendo. Es genial tenerla en casa, como es responsable y eso pues se levanta temprano y me puede levantar, además puedo hablar con ella de cosas de chicas y eso.

Caminamos bastante para llegar hasta el traslador, para ser sincera ya estaba agotada. De pronto nos topamos con Amos Diggory y de la nada salió un chico bastante guapo de cabello rubio y ojos grises, era Cedric Diggory, el buscador de Hufflepuff y el mismo que había vencido al equipo de Gryffindor en el partido de quidditch del año pasado, nuestra primer derrota desde que Harry había entrado en el equipo. Hermione y yo nos quedamos estáticas, era la primera vez que estábamos tan cerca de él y la verdad, era bastante lindo, impresionaba un poco.

Con el traslador llegamos en un instante al campamento, había tantos magos que era impresionante, creo que jamás había visto a tantos de los nuestros reunidos y lo peor era que según papá, el campamento donde estábamos era propiedad de muggles y todo el mundo en lugar de guardar las apariencias sólo se empeñaban en salir en túnicas, a volar en sus escobas o ir con ropa muggle que no venía al caso. Era un total caos.

Cuando nos separamos de los Diggory nos fuimos a nuestra tienda, papá había conseguido una tienda más pequeña para Hermione y para mí, mientras que él y los chicos estaban en una más grande, aunque en realidad la de nosotras no era pequeña, tenía su propia cocina, un desayunador, un baño y dos habitaciones bastante amplias, era en realidad muy cómoda.

El partido fue genial, de verdad que lo fue. En esta ocasión yo apoyaba a Bulgaria, no es que me agradaran, pero Ron estaba solo, todos le iba a Irlanda y pues tenía que apoyarlo yo, sino sufriría más cuando los derrotaran. Y eso fue exactamente lo que pasó. Irlanda iba tan bien que incluso cuando Viktor Krum atrapó la snitch, Irlanda ganó por unos cuantos puntos, aunque en realidad el partido había sido bastante bueno.

Después nos fuimos a las casas de campaña. Podía escuchar todavía a mis hermanos festejando y burlándose de Ron cuando estaba por acostarme, pero no supe más, me quedé profundamente dormida.

Estaba en Hogwarts y yo jugaba como cazadora en Hogwarts, volaba y anotaba tantos goles que aunque Slytherin atrapara la snitch no nos ganarían por nada, Harry me miraba a mí, sólo a mí. Me lanzó un beso y se fue volando, había visto la snitch. Voló tan rápido que Malfoy no pudo hacer nada. Ganamos el partido. Bajé de la escoba y atravesé el campo corriendo mientras que Harry hacía lo mismo en sentido contrario. Al llegar al centro del campo me abrazó y me besó. Por fin estábamos juntos.

- ¡Ginny! ¡Despierta! - gritaba Hermione
- ¿Qué pasa? - demonios, estaba soñando
- ¡Tenemos que irnos!

Podía escuchar gran alboroto afuera de la casa, creía que aún estaban celebrando, pero cuando salimos pude ver fuego. Papá parecía molesto y preocupado, dijo que los mortífagos había atacado a los muggles del campamento, que teníamos que huir y me mandó con Fred y George.

Corrimos tanto que no me di cuenta ni siquiera del tiempo que estaba pasando, pero de pronto me di cuenta de algo: Harry no iba con nosotros.

- ¡Fred! ¡George! - gritaba mientras ellos me arrastraban hacia el bosque - ¡¿Dónde está Harry?!
- ¡Con Ron y Hermione! - me dijo Fred
- ¡Están a salvo! - completó George
- ¡NO! Ellos irán tras él - era lo más lógico, querrían llegar a él
- ¡El puede cuidarse solo, Gin!
- ¡Estarán bien!

Por más que intenté no pude escaparme de ellos, estaba desesperada, no podía dejar de pensar en él, seguro que era una venganza, irían tras él y no podíamos hacer nada para ayudarlo, a estas alturas seguro ya era su prisionero y yo no volvería a verlo nunca.

Llegamos hasta el bosque y estuvimos escondidos ahí, yo ya estaba al borde de un colapso nervioso, estaba llorando, estaba muerta de miedo. Fred y George me abrazaban y me decían que todo estaría bien, que papá y los demás regresarían a buscarnos cuando todo se hubiera solucionado, pero yo seguía pensando que no iba a suceder así.

Justo cuando todo parecía calmarse ocurrió lo peor. La marca tenebrosa apareció en el cielo. Papá siempre dijo que eso era la señal de ellos, que significaba que alguien había muerto y ahora parecía que todo se derrumbaba a mi lado. Fred me abrazó con más fuerza y George me dio un beso en la frente mientras trataban de tranquilizarme.

Unos minutos después, no sé con exactitud cuantos, Bill apareció. Venía todo lleno de rasguños y heridas menores. Nos dijo que habían escapado, que no atraparon a ninguno pero que al parecer no había pasado a mayores, que teníamos que ir a buscar a papá.

Cuando llegamos a donde estaba papá ya estaban los demás con él. Al parecer habían encontrado la varita de Harry que se le había perdido y se dieron cuenta de que con ésta había conjurado la marca tenebrosa, pero no había sido Harry, lo sé, lo sabría aunque no me lo hubieran dicho, él jamás podría poner la marca de ese cerdo que destruyó su familia.

Ya estaba más tranquila, dejé de llorar y me sequé las lágrimas que aún quedaban en mi cara. Cuando Hermione me vio me abrazó, ella me conocía, era mi mejor amiga, seguro sabía lo que había significado para mí estar lejos de él en esta situación y no nada más de él, también de ella, de papá y mis demás hermanos. Yo era fuerte, siempre fui una niña fuerte, pero el siquiera pensar en que podría perder a alguien de mi familia me derrumbaba, eso de verdad me volvía débil.

Cuando todo terminó y regresamos a la Madriguera, aunque las cosas parecían no estar del todo bien. Papá todo el tiempo se la pasaba yendo y viniendo del Ministerio, y en casa parecía que nos ocultaban cosas, había algo de lo que no nos decían a ninguno de los que aún estábamos en el colegio, pero parecía que sería emocionante, o al menos eso decían ellos. Y así llegamos al expreso del colegio sin saber absolutamente nada al respecto.



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Por fin subimos al expreso, yo estaba llena de dudas, pero aún así no decía nada, siempre sentí que no era parte del grupo. Yo al igual que toda la familia, me preocupaba por Harry, trataba de apoyarlo cuando lo necesitaba y era amiga de Hermione, creo que de chicas yo era su mejor amigas, pero aún así, cuando se trataba de cosas de Harry, ella tenía bien marcada la diferencia entre nuestra amistad y su amistad con Harry. No la culpo, pero a veces me molesta tanto que no me crean lo suficientemente fuerte o adulta como para comprender, cuando ellos empezaron a meterse en problemas desde el primer curso de Hogwarts.

Estábamos hablando de cosas sin importancia, cuando Draco Malfoy apareció como siempre a presumir que sabía más que nosotros de lo que pasaba en el colegio y escuchamos que dijo algo del Instituto Drumstrang y luego Hermione no s explicó que había más colegios de magia en el mundo, ella conocía la Academia Beauxbatons que al parecer estaba en Francia. Yo no sabía de esas, pero sí sabía que había una en Brasil, porque una vez no recuerdo si fue Bill o Charlie querían irse de intercambio, pero al final mis papás no tuvieron dinero para mandarlo y no se pudo hacer.

El año empezó como todos, el banquete de bienvenida, la selección y todo eso, yo me fui a sentar con unas compañeras de tercero, ya estaba harta de esperar a ver si se les escapaba algo, así que decidí que era mejor darles privacidad para que hablen de sus cosas a gusto sin que yo esté en medio.

Después del banquete el profesor Dumbledore estaba apunto de hablar cuando un señor bastante extraño llegó. Era el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: Alastor "Ojo-loco" Moody. Fue auror la vez anterior que Voldemort trató de apoderarse de todo y según papá, gracias a él están llenas más de la mitad de las celdas de Azkaban, así que debe ser genial para el puesto, aunque también se dice que está algo loco y paranoico desde que se retiró. Incluso el día antes de que regresáramos a Hogwarts, creyó que alguien lo estaba atacando y hasta la policía muggle se dio cuenta, papá tuvo que ir a ayudarlo.

Y por fin lo que estábamos esperando.

Resulta que después de cientos de años, el Ministerio de Magia, decidió que era hora de volver a realizar el Torneo de los Tres Magos. En éste participarían tres estudiantes, uno de Hogwarts, uno de Drumstrang y otro de Beauxbatons, en tres pruebas que se realizaría a lo largo del curso y que los posibles representantes de los otros colegios se quedarían en Hogwarts hasta terminar el torneo. Todos llegarían el 30 de octubre y se realizaría un banquete de bienvenida, entonces empezaría la elección de los campeones con un juez imparcial, sólo que no podíamos participar si no teníamos los 17 años cumplidos, así que en esta ocasión, los chicos tendrían que observar, pero conociéndolos, sé que ya sea Fred, George, Ron o Harry, pero alguno de ellos logrará entrar.

Las clases fueron exactamente como cada años, sólo que ahora Harry y los demás tenían más trabajo porque el próximo año tendrían sus TIMO's y los profesores se empeñaban en prepararlos mejor para el próximo año, lo que me dejaba menos tiempo a solas con mi amiga, para platicar sobre mis sentimientos o que me ayudara con las tareas, pero en fin, de cualquier modo, se suponía que iba a dejar pasar a Harry, se lo había prometido a Hermione, así que ahora sería el tiempo perfecto para empezar.

Lo único diferente en las clases era que todos estaban ansiosos por tener clase con Moody, al parecer los que ya la habían tenido decían que era genial, a mí me pareció bastante bueno, pero Harry y Ron estaban muertos de la emoción y a la vez de la desesperación porque les llegara su clase del jueves, donde por fin podrían saber si era cierto todo eso.

Ya casi era 30 de octubre y todo parecía estar normal, sólo mis hermanos eran capaces de lograr que la vida rutinaria del colegio se volviera más divertida y todo gracias a sus famosos Sortilegios Weasley, además de que todo el tiempo se la pasaban hablando y haciendo teorías tontas sobre cómo engañar al juez imparcial para entrar al torneo, ¿no les dije que lo intentarían al menos?

El día por fin llegó y las últimas clases de la tarde se cancelaron para darle la bienvenida a los demás participantes de los otros dos colegios.

La llegada fue genial. Mientras nosotros esperábamos que llegaran en carruajes tirados mágicamente desde Hogsmeade algo se veía en el cielo: un enorme carruaje azul tirado por caballos alados enormes de crin y cola dorada. Cuando llegaron al suelo pudimos ver a una mujer enorme y detrás de ella sus alumnos vestidos todos con un uniforme azul claro casi del mismo tono que su transporte. Después de que ellos entraron al salón debido al frío, algo incluso más increíble sucedió: del lago empezaron a surgir grandes olas y pronto se formó un remolino en el centro de éste. De él fue saliendo poco un enorme barco, hasta que pronto quedó totalmente descubierto flotando en la superficie. ¿Creyeron que eso era lo más increíble que podría pasar? ¡Ja! ¡Qué equivocados están! Cuando bajó el director de Drumstrang detrás de él y justo al frente de sus estudiantes iba él: ¡Viktor Krum! El jugador estrella, buscador de la selección de Bulgaria, el mismo que había atrapado la snitch en la final del Mundial a la que yo había ido.

Después de la respectiva bienvenida de Dumbledore al colegio que acababa de llegar todos pasamos al Gran Comedor, donde por fin conoceríamos al tan esperado juez imparcial y se daría inicio a la selección de los campeones y con esto al Torneo de los Tres Magos. Una vez adentro nos presentaron a los jueces y nos repitieron las reglas para que nadie menor de 17 años intentara entrar, luego Filch entró con una caja algo rara y antigua y se la dio a Dumbledore, quién la abrió y sacó de ella una copa aún más vieja que la caja en la que estaba, pero que contenía un extraño fuego de color blanco.

Ese era el famoso juez imparcial: El Cáliz de Fuego. Se suponía que los candidatos a campeones, todos mayores de 17 años, tendrían que poner su nombre en el cáliz y éste elegiría a los mejores representantes de cada colegio y para evitar trampas, él mismo dibujaría una línea de edad alrededor de éste para que nadie que no cumpliera con la mayoría de edad pudiera intentarlo.

Fue gracioso ver a mis hermanos intentarlo, prepararon una poción envejecedora y aún cuando Hermione les dijo que ni lo intentaran, ellos decidieron no hacerle caso. ¡JA! Cualquiera sabe que lo que diga Hermione es verdad, por lo que en realidad, debieron escucharla, pero bueno, se sabe que no lo hicieron y como resultado se ganaron una larga y blanca barba, una para cada uno.

También vimos a Cedric, de verdad, no me importa quién sea el campeón de Hogwarts, pero él es tan lindo, que si queda, seguro lo apoyo. Además, ya es hora de que Hufflepuff salga de la oscuridad, él es muy bueno en muchas cosas, seguro que queda como campeón.

El siguiente día fue diferente, como sólo nos habíamos acostumbrado a un banquete especial pocas veces en el curso, tenerlos dos días seguidos le quitaba un poco la emoción y el buen gusto a la comida. Lo único que la gente esperaba con emoción ese día era conocer a los campeones de cada colegio. Y cuando terminamos de comer por fin sucedió. Para Drumstrang: Viktor Krum, para Beauxbatons: Fleur Delacour, para Hogwarts: Cedric Diggory.

Y entonces como si el cáliz supiera que había olvidado algo, volvió a encenderse y arrojó un nombre más, un nombre que en parte me alegraba y en parte me preocupaba: Harry Potter.

De verdad que eso estaba mal. Al parecer todo el mundo creía que Harry había hecho trampa, todos, incluyendo al tonto de mi hermano Ron. Sé que no es que no creyera en él, es sólo que está celoso. El hecho de que él sea el menor de seis hermanos no le hace la vida más fácil, porque todo lo que tiene es usado, todo lo que hace ya lo hicieron, no hay nada nuevo para él. Supongo que el hecho de que también su mejor amigo sea "mejor" que él lo pone de peor ánimo. Pero espero que pronto se dé cuenta que Harry no tuvo nada que ver y se solucionen sus problemas.

Creo que de los tres la que peor se la pasaba era Hermione, porque esta vez le tocaba jugar a ella el papel que siempre hacía Harry, el de mediador, así que no podía ponerse del lado de ninguno y lo mejor que podía hacer era repartir su tiempo entre los dos y por supuesto, conmigo.



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Las pruebas fueron horribles, la primera. Yo estaba aterrada. Charlie me contó que eran dragones, sé que no debía de hacerlo, pero yo siempre terminaba convenciéndolo y como él vendría a Hogwarts con los dragones, no pudo evitar decirme que esa era la primera prueba. No sé cómo lo logró, pero Harry lo averiguó a tiempo para poder prepararse y terminar la prueba como debía de ser.

En los días siguientes Hermione me contó que fueron a las cocinas y se encontró a Dobby trabajando ahí, según me platicó, Dumbledore le pagaba e incluso le daba un día libre al mes, al parecer Dobby no quería mucho dinero ni tiempo libre, sólo quería que lo respetarán. Pero además, estaba también una elfina que era del Sr. Crouch, según me dijo Hermione, le habían echado la culpa de haber conjurado la marca tenebrosa con la varita de Harry en los mundiales. Si me preguntan a mí, eso es una estupidez, una elfina no podría hacer eso, es magia negra avanzada.

Los días pasaron y diciembre se acercaba peligrosamente, lo cual trajo con esto una nueva aventura para nosotros. La profesora McGonagall nos dio un aviso al terminar su clase, seguro que los demás ya lo sabían o lo sabrían en unos cuantos minutos, lo que me daba risa era que la profesora parecía haberse memorizado el anuncio como para que todos los alumnos lo recibieran de igual manera.

- Se acerca el baile de Navidad - comenzó la profesora McGonagall -: constituye una parte tradicional del Torneo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionarnos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo deseáis podéis invitar a un estudiante más joven...

Al parecer sólo nos avisaba para que supiéramos que no estábamos invitados, pero mamá me había enviado una túnica de gala, seguro ella sabía que lograría colarme o que lograría que alguien me invitara a ir.

- Será obligatoria la túnica de gala - prosiguió -. El baile tendrá lugar en el Gran Comedor, comenzará a las ocho en punto del día de Navidad y terminará a medianoche. Ahora bien... - la profesora McGonagall recorrió la clase muy despacio con la mirada -. El baile de Navidad es por supuesto una oportunidad para que todos echemos una cana al aire - dijo, en tono de desaprobación -. Pero eso no quiere decir - continuó - que vayamos a exigir menos del comportamiento que esperamos de los alumnos de Hogwarts. Me disgustaré muy seriamente si algún alumno de Gryffindor deja en mal lugar al colegio.

Sonó la campana y como siempre se hizo el desorden al recoger todos nuestras cosas y al echarlas a la mochila para marcharnos, pero la profesora me llamó:

Después me enteré que a Hermione y los demás también se lo había dicho y lo peor o mejor, no sé, depende de lo que suceda después, era que Harry, al igual que los demás campeones, tenían que ir con parejas, porque abrirían el baile.

Lo bueno era que Ron y Harry después de la prueba se habían reconciliado, así que entre ellos se ayudarían a conseguir pareja. Yo sólo espero que el tonto de mi hermano recuerde que estoy enamorada de Harry desde que lo vi por primera vez y le diga que me invite, aunque seguro, conociendo a mi hermano, jamás pensará eso.

Y entonces
otra típica escena de Hogwarts.

- Ron, ¿nos puedes prestar a Pigwidgeon? - le preguntó George.
- No, está entregando una carta - contestó -. ¿Por qué?
- Porque George quiere que sea su pareja de baile - repuso Fred sarcásticamente.
- Pues porque queremos enviar una carta, so tonto - dijo George.
- ¿A quién siguen escribiendo vosotros dos, eh?
- Aparta las narices, Ron, si no quieres que se te chamusquen también - le advirtió Fred moviendo la varita con gesto amenazador -. Bueno... ¿ya tienen todos pareja para el baile?
- No - respondió Ron.
- Pues mejor te das prisa, chicos, o les ganarán a todas las guapas - dijo Fred.
- ¿Con quién vas tú? - quiso saber Ron.
- Con Angelina - contestó enseguida Fred, sin pizca de vergüenza.
- ¿Qué? - exclamó Ron, sorprendido -. ¿Se lo has pedido ya?
- Buena pregunta - reconoció Fred. Volvió la cabeza y gritó -: ¡Eh, Angelina!
- ¿Qué? - le preguntó ella desde donde se encontraba hablando con Alicia Spinnet
- ¿Quieres ser mi pareja de baile? - Angelina le dirigió a Fred una mirada evaluadora.
- Bueno, vale - aceptó, y se volvió para seguir hablando con Alicia, con una leve sonrisa en la cara.
- Ya lo ven - nos dijo Fred a Ron y a mí -: pan comido. - Se puso en pie, bostezó y añadió -: Tendremos que usar una lechuza del colegio, George. Vamos...
- Tendríamos que hacer algo, ¿sabes? Pedírselo a alguien. Fred tiene razón: podemos acabar con un par de trols.
- ¿Un par de qué, perdona? - preguntó Hermione con un tono de molestia
- Bueno, ya sabes - dijo Ron, encogiéndose de hombros -. Preferiría ir solo que con... con Eloise Midgen, por ejemplo.
- Su acné está mucho mejor últimamente. ¡Y es muy simpática!
- Tiene la nariz torcida objetó Ron.
- Ya veo - exclamó Hermione enfureciéndose -. Así que, básicamente, vas a intentar ir con la chica más guapa que puedas, aunque sea un espanto como persona.
- Eh... bueno, sí, eso suena bastante bien - dijo Ron.
- Me voy a la cama - respondió Hermione, y sin decir otra palabra salió para la escalera que llevaba al dormitorio de las chicas.

Era tan obvio que Hermione estaba enamorada de Ron, siempre lo supe, aunque ella parecía no darse cuenta, y era más que obvio que el tonto de mi hermano estaba más que loco por ella. Lo que yo no podía entender era cómo rayos podía ser posible que todos nos diéramos cuenta de lo que sentían entre ellos, pero que ellos no se dieran por entendidos. En realidad es frustrante.

Luego de un par de días, el tiempo se les iba acabando y Harry no lograba invitar a nadie, ni siquiera a mí. La única que tuvo suerte fue Hermione. No, mi hermano no la invitó, pero alguien mucho mejor lo hizo: Viktor Krum. Sí, el de la selección de Bulgaria. Resulta que iba a diario a la biblioteca para poder verla, incluso creo que ahí fue donde le pidió ir con él al baile y ella por supuesto le dijo que sí (después de que yo la obligara, obviamente).

Bueno, después de eso Neville la invitó a ir al baile, pero como ella ya tenía pareja le dijo muy amablemente que no, pero que seguro yo querría ir y la verdad era que sí quería ir, aunque eso significara ir con Neville, el caso era colarme a la fiesta de navidad, donde nadie de mi grupo entraría sin invitación.

Después me enteré de que Harry había invitado a Cho Chang. Aún no puedo entender qué le vio, en realidad no era fea, sí, era bonita, pero era muy tonta y sus amigas eran de lo peor, lo único que al parecer se le daba bien era jugar al quidditch, pero en ese caso yo también le saco ventaja, estoy segura que en un partido las dos como buscadoras, yo ganaría fácilmente y ella no se daría por enterada. Bueno, ya. Basta de la zorra de Chang.

A Ron no le fue peor que a mí, él había intentado invitar a Fleur Delacour mientras estaba en el vestíbulo, lo cual resultó ser un verdadero espectáculo, bastante tétrico y patético para mi gusto, pero al fin y al cabo, era sólo Ron.

- Esto es una estupidez - le dijo Ron a Harry después del "incidente" con Fleur -. Somos los únicos que quedamos sin pareja. Bueno, además de Neville. ¿A que no adivinas a quién se lo pidió él? ¡A Hermione!
- ¿Qué? - creo que no era el único sorprendido, yo reaccioné igual cuando Hermione me lo contó
- ¡Lo que oyes! - dijo Ron, y recobró parte del color al empezar a reírse -. ¡Me lo contó después de Pociones! Dijo que ella siempre ha sido muy buena con él, que siempre lo ha ayudado con el trabajo y todo eso... Pero ella le contestó que ya tenía pareja. ¡Ja! ¡Como si eso fuera posible! Lo que pasa es que no quería ir con Neville... Porque, claro, ¿quién sería capaz de ir con él?
- ¡No digas eso! - le enfadada -. No te rías... - y en eso ella iba llegando
- ¿Por qué no habéis ido a cenar? - nos preguntó
- Porque... (ah, dejen de reíros) porque les han dado calabazas a los dos - le expliqué y con eso las risas pararon
- Muchas gracias, Ginny - murmuró Ron con amargura.
- ¿Están pilladas todas las guapas, Ron? - le dijo Hermione con altivez -. ¿Qué, empieza a parecerte bonita Eloise Midgen? Bueno, no os preocupéis. Estoy segura de que en algún lugar encontraréis a alguien que quiera ir con vosotros.

Entonces sucedió algo muy gracioso. Ron la miraba como si de repente la viera bajo una luz nueva. Creo que antes me había parecido ver esa mirada en él, pero al parecer él siempre lograba que toda sospecha se viniera abajo.

- Hermione, Neville tiene razón: tú eres una chica...
- ¡Qué observador! - dijo ella ácidamente.
- ¡Bueno, entonces puedes ir con uno de nosotros!
- No, lo siento - respondió ella, obviamente, indignada
- ¡Oh, vamos! - insistió él -. Necesitamos una pareja: vamos a hacer el ridículo si no llevamos a nadie. Todo el mundo tiene ya pareja...
- No puedo ir con vosotros - lo interrumpió ruborizándose -, porque ya tengo pareja.
- ¡Vamos, no juegues con nosotros! ¡Le dijiste eso a Neville para librarte de él! - Error hermanito
- ¿Ah, sí? - replicó Hermione, y en sus ojos brilló una mirada peligrosa -. ¡Que tú hayas tardado tres años en notarlo, Ron, no quiere decir que nadie se haya dado cuenta de que soy una chica!
- Vale, vale, ya sabemos que eres una chica. ¿Y ahora quieres venir?
- ¡Ya os lo he dicho! ¡Tengo pareja! - Y sin más, se fue furiosa a su dormitorio
- Es mentira - afirmó Ron, viéndola irse.
- No, no lo es - le dije en voz baja.
- Entonces, ¿con quién va? - preguntó Ron bruscamente. He ahí otro de los que yo llamo: Episodios Weasley de Celos
- Yo no os lo voy a decir. Eso es cosa de ella - le contesté
- Bueno - dijo Ron, que parecía extraordinariamente desconcertado -, esto es ridículo. Ginny, tú puedes ir con Harry, y yo...
- No puedo - lo interrumpí y pude sentir cómo mi rostro ardía y temí que se volviera del color de mi cabello -. Soy la pareja de... De Neville. Me lo pidió después de que Hermione le dijera que no, y yo pensé... bueno... Si no es con él no voy a poder ir, porque aún no estoy en cuarto. - En realidad me entristecía pensar que si hubiera esperado un poco más, ahora estaría emparejada con Harry -. Creo que voy a bajar a cenar - Me levanté y me fui por el hueco del retrato, con la cabeza gacha.

Era en realidad tonto, en verdad, no es por nada, pero pudieron haberse evitado la vergüenza de invitar a Chang y a Fleur para ser rechazados, sólo tenían que pedírnoslo a Hermione y a mí, nosotras obviamente hubiéramos dicho que sí, porque aunque Hermione lo niegue, ella está enamorada de mi hermano, casi tanto como él de ella y pues ni se diga lo que yo siento por Harry.

Luego de eso me enteré que Harry terminó invitando a Parvati Patil y Ron iría con su hermana, Padma. En fin, eso fue lo más emocionante, quitando el hecho de la divertida que me dí el resto de los días cada que Ron intentaba agarrar desprevenida a Hermione y le preguntaba sobre su pareja de baile, ella siempre estaba atenta y le contestaba con un: "no te lo voy a decir". Además, ahora Ella se arreglaba más y gracias a Malfoy, ahora lucía una bonita dentadura que la hacía lucir preciosa, no es que antes no lo fuera, es sólo que como ahora se arreglaba más (en parte, gracias a mi insistencia), pues se le notaba diferente.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos días siguientes estuve tan preocupada por cómo me arreglaría para ir al baile que ni siquiera me di cuenta de los días pasaron tan pronto. No era que quisiera verme bien por Neville, digo, fue muy amable al invitarme y todo, pero si somos honestos, sólo lo acepté porque ya se acercaba el baile y debía asegurarme de ir.

La mañana de navidad fue genial, los regalos y todo. Incluso el día estaba bastante agradable, a pesar de estar los jardines cubiertos de nieve, no hacía tanto frío, pero tampoco lo pude disfrutar tanto porque tres horas antes del baile Hermione y yo ya estábamos en su dormitorio arreglándonos, obviamente yo le ayudaba a ella, porque a veces se le olvidaba que es una chica de catorce años y planeaba arreglarse como toda una señora.

No puedo negar que Neville lucía bien cuando bajé, pero se sabe que él no es como que mi máximo en hombres, así que digamos que sólo se veía bien. En cambio Harry, se veía muy bien, demasiado para mi gusto, pero había dos problemas: 1. Al lado de mi hermano y su ridícula túnica era casi imposible mirarlo sin que tu vista quedara atrapada por la vestimenta de Ron, y 2. Él era la pareja de Parvati Patil, no mía, y para ser honesta, ella se veía muy guapa.

Lo más gracioso fue que cuando acababa de bajar al vestíbulo, apareció Fleur Delacour con Roger Davis de Ravenclaw y mi hermano tuvo un episodio de pánico con tan sólo verla. Pobre de Ron, seguro que jamás superará lo de este año con esa chica, lo bueno es que terminándose el torneo, es casi imposible que se la vuelva a topar.

Pero la sorpresa de la noche (sí, hay más), aunque obvio para mí no fue sorpresa, fue cuando Hermione bajó, totalmente hermosa (claro, yo la arreglé) y de la mano de Viktor Krum. Creo que a mi hermano dejó de ser el fan número uno de Krum justo en ese momento. Yo no sé porqué el tonto no admite que ama a Hermione, es obvio que están totalmente enamorados el uno del otro, ¿porqué ninguno de los dos lo acepta?

Bueno, volvamos a Hermione. Todos la miraban como si estuvieran viendo a un fantasma, bueno, no precisamente un fantasma, aquí hay muchos, así que digamos que la vieron como si fuera la cosa más increíble del mundo, unos la miraban con envidia, las admiradoras de Krum con odio e incluso el tarado de Draco Malfoy no pudo encontrar ni un solo insulto hacia ella. Díganlo, soy maravillosa, digo, Hermione es hermosa, lo sé, pero si no fuera porque yo la arreglé, nadie en el colegio lo habría notado (nadie a excepción de Viktor Krum y el tonto de mi hermano, por supuesto). Pero el colmo fue que mi hermano ni siquiera la miró, ¡la ignoró olímpicamente!

Ya en el baile, después de que los campeones abrieran la pisa, Neville no quería dejar de bailar, yo era la que sufría con cada pisotón, pero me dio mucha pena decirle que ya no bailáramos. Pude ver a Harry sentado con Ron y las Patil, al parecer ninguno de ellos pasaba una buena noche. En especial Ron, que no dejaba de mirar a Hermione y a Krum como si estuviera a punto de cometer un asesinato múltiple.

Luego Hermione se acercó a ellos (pobre, después de cuatro años con Ron, debería saber que cuando el tonto la mira de esa manera, lo mejor que puede hacer es alejarse lo máximo posible) y Ron se puso a gritarle que estaba confraternizando con el enemigo o una estupidez así, decía que él sólo la utilizaba para ganarle a Harry y no sé qué más tonterías. Si fuera un poco honesto en ese momento, en lugar de decirle tantas estupideces le hubiera podido decir la verdad, que la ama y que quiere que esté con él, pero no, eso sería demasiado para Ron Weasley. Después de todo el numerito y que obviamente Hermione mandara a volar a Ron, las Patil se fueron prácticamente volando con otros chicos.

Hubo un momento en que los perdí de vista le dije a Neville que estaba cansada y que sería mejor que subiéramos ya, puse de pretexto que Ron estaba enfadado y seguro no le agradaría que la pareja de su hermanita no hubiera llegado antes que él a su dormitorio (traducción: que yo siguiera el baile "divirtiéndome" mientras él está hecho una furia). Así que nos fuimos a la torre y cuando yo ya estaba a punto de subir por las escaleras del dormitorio después de despedirme de Neville, ocurrió:

- Bueno, pues si no te gusta, ya sabes cuál es la solución, ¿no? - gritó a Hermione; el pelo se le estaba desprendiendo de su elegante moño, y tenía la cara tensa de ira (había destruido mi obra maestra: su peinado y su maquillaje de esta noche)
- ¿Ah, sí? - le respondió el tonto de Ron -, ¿cuál es?
- ¡La próxima vez que haya un baile, pídeme que sea tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso!

Ron movió la boca sin articular ningún sonido, como una carpa fuera del agua, mientras Hermione se daba media vuelta y pasaba a mi lado como un rayo y entraba a su dormitorio. Entonces escuché que el tonto de mi hermano dijo:

- Bueno - balbuceó, atónito -, bueno... ahí está la prueba... Hasta ella se da cuenta de que no tiene razón.

Era un tonto, me dí la vuelta y me fui, no era posible que él teniendo la oportunidad de estar con la chica que ama y que lo ama, no lo viera. En cambio yo tengo que ver todos los días a Harry, pasearse con mi hermano y mi amiga, hablando de otra chica y mirándome a mí como si fuera su hermanita menor también. Esto apesta.

Al otro día todo estaba como si nada hubiera ocurrido entre aquellos dos, tal parecía que habían llegado a un acuerdo para no tocar el tema de la discusión de la noche anterior, el caso es que aunque no estaban peleados, se hablaban como que muy solemnemente y obviamente trataban de no tocar temas que traerían a colación una nueva disputa entre ellos. Que par de tontos, no sé porque ninguno da su brazo a torcer, sólo espero que cuando lo hagan, no sea demasiado tarde.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl día después del baile salió un reportaje de la tonta de Rita Skeeter diciendo que Hagrid era mitad gigante y que no deberían permitirle trabajar en Hogwarts y no sé qué más. Durante muchos días después de eso Hagrid no se presentó a dar clase y según me platicó Hermione, ni siquiera a ellos les había abierto la puerta cuando lo fueron a buscar.

Después hubo una salida a Hogsmeade, así que me fui con Luna a dar un par de vueltas y a Las Tres Escobas, quería verlo, lo sé, Hermione me dijo que lo evitara, que me alejara de él, pero no podía. Lo vi, pero el no se dio cuenta de mi presencia, pero al menos salió algo bueno de eso.

Mientras estábamos sentadas platicando se acercaron dos chicos de mi curso, un Ravenclaw de nombre Seth Clearwater, al parecer era el hermano de la novia de Percy, y un chico de Hufflepuff llamado Sam Uley, según me enteré, Seth me vio el día del baile de navidad cuando él iba a su sala común y yo iba bajando con Neville.

Me divertí bastante, hasta por un momento olvidé que la razón por la que había ido ahí era para ver a Harry, pero cuando lo busqué con la mirada, ya se habían ido. Después me dijo Hermione que se había peleado con Rita Skeeter ahí (tonta, no debió de meterse con la arpía esa) y después de eso se fueron a Hagrid y que ella casi tira la puerta antes de que Dumbledore abriera la puerta y los dejara pasar amablemente y después juntos lo convencieran de volver.

La segunda prueba casi me mata del miedo. Harry tuvo que buscar en el lago negro "lo que más valora" y para mi pésima suerte ese era Ron, digo, no es que no tuviera confianza en Harry, pero si te dicen que un chico de catorce años tiene que salvar a tu hermano del fondo del lago negro, seguro te pones de nervios, además, para completar una fabulosa tarde de estrés, también Hermione debía ser rescatada, sí, por Viktor Krum. Creo que está de sobra decir que todo salió bien, además de que a Harry le dieron el segundo lugar por haber intentado salvar a los demás, cosa que no logró (por completo), sólo rescató a Ron y a la hermana de Fleur, porque ésta no pudo llegar.

La tercera prueba fue la peor de todas, era un laberinto, lleno de creaturas mágicas y encantamientos, bastante peligroso para mi gusto. La primera que escuchamos caer fue Fleur, sólo habían pasado un par de minutos, creo que a lo mucho media hora, cuando escuchamos un grito de ella en el laberinto, poco después los maestros la sacaron. Alrededor de una hora después, Viktor salía también, sólo quedaban Cedric y Harry.

Pero el tiempo pasó y pasó, y ellos no salían. Estaba preocupada, sé que Cedric es un buen chico, él no haría nada ilegal para ganar, y seguro Harry tampoco haría algo para acabar con Cedric, así que en realidad era la competencia más justa. Pero aún así me ponía nerviosa. Ron y Hermione también estaban igual, a pesar de que Harry era bastante bueno para defenderse, nos preocupaba.

Y lo peor fue cuando de repente, después de no sé cuánto tiempo (la verdad lo único que hice fue pensar en Harry, así que perdí la noción del tiempo) Harry apareció en la entrada el laberinto. Traía el cuerpo sin vida de Cedric en una mano y en la otra la Copa de los Tres Magos. Estaba llorando, empapado en sudor y sangraba de varias heridas. Decía que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado había vuelto, que había matado a Cedric.

Después de eso todo se volvió confuso, los padres de Cedric y Chang le lloraban con gran sentimiento, los profesores trataban de controlar a los alumnos y en un momento en el que Dumbledore dejó solo a Harry, Moody se lo llevó. Dumbledore no tardó ni un minuto en reaccionar, en el momento en que se dio cuenta que Moody se había llevado a Harry salió detrás de él seguido por Snape y la profesora McGonagall.

Yo me quedé con Hermione y Ron, después de un largo rato nos llevaron a la enfermería, Harry no tardaría en llegar. Cuando llegamos ya estaban ahí mi madre y Bill, al poco tiempo de que nos reunimos todos ahí llegó Dumbledore con Harry y nos pidió que no le preguntáramos nada, él quería que estuviera tranquilo y le dieron una poción para dormir.

Lo malo fue que poco tiempo después de que Harry se había dormido llegó el jefe de papá, comenzaron a gritar y obviamente lo despertaron. El Ministro no creía en el regreso de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, no le creyó a Dumbledore, no le creyó ni a Harry, incluso llevó a un dementor para que le dieran el beso a Crouch Jr. que resultó culpable de todo al hacerse pasar por Moody, y no tuvo ni tiempo de confesar todo.

Dumbledore y él discutieron, el primero tratando de hacer ver al Ministro la realidad y el segundo negando todo para no perder su carrera. Sus caminos ahora estaban separados. Fudge le dejó el premio del torneo a Harry y se fue. Entonces Dumbledore comenzó a dar instrucciones y le pidió su apoyo a mamá y le pidió que hablara con papá. Las cosas ya empezaban a cambiar.

Después de obligar a Snape y a Sirius a darse la mano le dijo a Sirius que fuera a buscar a Lupin, a una tal Arabella Figg y a Mundungus Fletcher (un tipo que según tengo entendido no le agrada mucho a mamá), según esto son de un antiguo grupo, pero además tendría que esconderse un tiempo. Y a Snape no sé qué le pidió, sólo le dijo que él ya sabía lo que quería, que lo hiciera si estaba dispuesto y él aceptó.

Todos supimos esa noche que nada volvería a ser igual, venían tiempos difíciles para Harry, según las palabras de Dumbledore, llegaría un momento en el cual todos tendríamos que escoger entre lo que es correcto y lo que es fácil.

El último día de clases, Dumbledore habló durante la cena. Habló de lo ocurrido, dijo muchas cosas en memoria de Cedric, por Harry, les ofreció una mano a los de Drumstrang y Beauxbatons por si en algún momento decidían regresar, dijo que ahora debíamos estar más unidos que nunca.

Lo único que nos distrajo fue la gran hazaña de Hermione, ella me contó la noche anterior que había descubierto a Rita Skeeter, era una animaga. Se convertía en un pequeño escarabajo y ahora Hermione la tenía atrapada en un frasco en su mochila.

Durante el viaje estuve un rato con Luna y otro con Harry y los demás, pero en realidad lo único que quería era que el viaje nunca terminara. Las cosas ahora serían muy diferentes, sobre todo para Harry. Incluso ahora, parecía que las pocas posibilidades que tuviera con él se esfumaban. No tenía posibilidad para entrar a su vida, creo que nunca la tuve. Así que decidí que a partir de hoy, si todo cambiaba para él, todo cambiaría para mí.

Cuando llegamos a la estación vimos al tío de Harry esperándolo del otro lado de la barrera y mamá estaba muy cerca de él. Al verlo corrió a darle un abrazo y pude escuchar que le susurró al oído:

- Creo que Dumbledore te dejará venir un poco más avanzado el verano. Estaremos en contacto, Harry.
- Hasta luego, Harry - se despidió Ron con una palmada en la espalda.
- ¡Adiós, Harry! - le dijo Hermione, e hizo algo que no había hecho nunca: le dio un beso en la mejilla.
- Gracias, Harry - musitó George, mientras Fred, a su lado, asentía con la cabeza.

Un año más en Hogwarts había terminado, había cambiado demasiado nuestras vidas, incluso más de lo que mamá o papá hubieran esperado que nos afectara el torneo, las cosas serían diferentes a partir de hoy.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DComo cada verano, fuimos a casa, pero esta vez fue diferente. Yo quería ir a casa, estar en mi habitación, pensar bien las cosas, tenía muchas cosas que hacer este verano si quería que todo fuera como lo había planeado, quería volar, sólo volando podría aclarar mis ideas y concentrarme en lo que tenía que hacer, pero no, al parecer, así como todo estaba en contra de que Harry se fijara en mí, todo estaba en contra para que lo pudiera olvidar.

Resulta que no estuvimos ni una semana en la casa. Dumbledore habló con Sirius y éste le dijo que la única forma de que estuviera escondido mientras que los de más estaban exponiéndose sería si él sirviera de algo y al parecer tenía una muy buena idea para eso.

El centro de operaciones o cuartel general sería ahora la casa de Sirius, bueno, la casa de sus padres, así que tendríamos que irnos para allá. Sólo estuvimos en la Madriguera el tiempo suficiente para meter en el baúl todo lo que nos hiciera falta para pasar el verano allá y como estaba en medio de una ciudad totalmente muggle, no llevaríamos escobas ni nada por el estilo, porque con lo mirones que son esos muggles, no podríamos salir a volar ni siquiera a media noche.

En fin, no había otra opción, así que tomé todas mis cosas y las guardé para irnos. Al otro día nos fuimos a la famosa guarida de Sirius. Llegamos a una pequeña plaza y nos quedamos parados frente a varias casas, pero ninguna de ellas tenía aspecto de ser la vivienda de un mago, todas se veían tan
muggles. No tengo nada en contra de ellos, se sabe que una de mis mejores amigas (y espero algún día, cuñada) es hija de muggles, pero es más que obvio que no viven como nosotros.

Bueno, el caso es que papá sacó un trozo de pergamino y nos los dio para que lo leyéramos y dijo que lo memorizáramos.


"El cuartel general de la Orden del Fénix está ubicado en el número 12 de Grimmauld Place, en Londres"

En el momento en que terminé de pensar en la frase, las casa que hasta un momento antes habían estado juntas una seguida de la otra, una con el número once y la otra con el trece, comenzaron a moverse en direcciones opuestas y de entre ellas apareció mágicamente el número doce.

La casa era vieja, bastante grande y al parece sucia y abandonada. Había un elfo llamado Kreacher, bastante huraño y se la pasaba enojado, de un lado a otro de la casa iba gruñendo para sí mismo insultos hacia nosotros y de vez en cuando se paraba junto a un retrato de Walburga Black a hablar con su "ama".

Si al bajar del tren en algún momento creí que este verano me convertiría en una nueva Ginny, segura de mí misma, coqueta e irresistible, creo que hasta aquí llegaron mis ilusiones, ya que a partir de ese momento, mamá se encargó de hacernos comprender lo que sentían los elfos domésticos. Nos puso a limpiar a fondo todas y cada una de las habitaciones de "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Pero a pesar de todo, yo tenía un plan y lo iba a realizar, así fuera lo último que hiciera. Eran sencillo. Simplemente tendría que ser la Ginny que solía ser antes de que el famoso Harry Potter apareciera. El primer paso era sencillo, sólo era cuestión de dedicar unos cuantos minutos más frente al espejo cada día para verme bonita. También tenía que convencer a mamá o en este caso chantajear a los gemelos para que me compraran ropa nueva y bonita o de lo contrario los delataría con mamá sobre sus Sortilegios Weasley. Además, como último paso, tenía que salir con chicos. Digo, ya era hora, ¿no? El baile del año pasado fue la pauta para ese cambio y de no ser porque Seth se fue a Francia apenas salimos de clases, él hubiera sido el primero de mi lista.

Días después de que llegamos a Grimmauld Place, por más extraño que parezca, Ron le envió una carta a Hermione diciéndole que no estábamos en la Madriguera y que estaríamos todo el verano aquí, bueno, no le dijo donde, no podía pero le dijo que estábamos en otro lugar y que si más adelantadas las vacaciones quería, podía decirle a papá y mamá que fueran por ella, porque Harry llegaría para su cumpleaños.

Ron se llevó una sorpresa cuando llegó la respuesta de Hermione. Le decía que sí quería ir y que ya hasta había convencido a sus padres, que les dijo que había una especie de campamento de verano o algo así en Hogwarts, así que en dos días la irían a dejar a King's Cross y ahí podríamos ir por ella.

Yo estaba feliz, mamá iría por ella así que decidí acompañarla mientras que Ron y los gemelos se quedaban en la casa a seguir limpiando. Según tenía entendido, esa noche se celebraría una reunión y hasta Dumbledore iría, así que la casa tendría que estar completamente limpia, la ventaja era que ahora Fred y George podían hacer magia por ser mayores de edad, así que la limpieza sería más fácil.

Regresamos con Hermione a eso de las seis de la tarde y la ayudé a instalarse en la habitación que ahora era mía. Ron llegó poco después para decirnos que los primeros de la orden estaban en casa, segundos después Fred y George aparecieron y nos contaron lo que hasta ahora habían descubierto.

Según lo que dijeron. La última vez que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado estuvo en su apogeo, Dumbledore formó una organización llamada La Orden del Fénix, en esta había gente como los padres de Harry y obviamente los demás merodeadores, al parecer los de Neville también, mis tíos Gideon y Fabián, el propio hermano de Dumbledore y mucha gente más. Ellos luchaban contra los mortífagos e incluso algunos de ellos también se enfrentaron al mismísimo Ya-Saben-Quien. Así que esta vez Dumbledore logró reunir a los sobreviviente de la guerra anterior e incluyó gente nueva, en este caso mis hermanos mayores, el único que decidió no participar fue Percy.

Déjenme les platico sobre ese idiota. Resulta que papá le pidió que se uniera, ya que necesitaban infiltrados en el Ministerio para asegurarse de que no había mortífagos entre ellos o que se averiguaran las cosas antes de tiempo y ese tipo de cosas, en fin, Percy no aceptó. Le dijo a papá que él le sería leal al Ministro, que Dumbledore había perdido la cabeza y que papá era un idiota por hacerle caso e involucrar a la familia en esto, que por su culpa ha tenido problemas para avanzar en su trabajo y que si él seguía apoyando a Dumbledore, el mismísimo Percy se encargaría de hacer que el mundo supiera que él no tenía nada que ver con nosotros.

Como imaginarán, mamá se puso como loca, lloró y le rogó porque no se fuera, que se quedara en casa, que no quería que estuviera afuera exponiéndose y qué sé yo. Pero obviamente, el tonto la ignoró olímpicamente y se fue de la casa. A partir de ese día tratamos de evitar el tema, no sólo para evitar que a mamá le dé un ataque de ansiedad o vuelva a romper en llanto, sino también porque papá se pone tan nervioso y furioso que lo que sea que tenga en las manos en ese momento, lo hace pedazos.

Y para completar un "maravilloso" verano. Tiempo después, a mediados de julio, a Harry lo atacaron unos dementores. Resulta que el tonto de Mundungus Fletcher estaba de guardia y se había ido antes a comprar un lote de calderos robados, así que en ese instante atacaron a Harry y él se defendió, pero esto sólo acarreo que lo expulsarán. Como se imaginarán, Dumbledore llegó furioso al cuartel, mandó un vociferador a no sé quién y de ahí se fue directo al Ministerio para arreglar todo. Logró que le hicieran una vista disciplinara a Harry el doce de agosto y mandó a la orden un plan de rescate para Harry. Tenían que traerlo lo más pronto posible.

Un día antes de que fueran por él llegaron los que serían su guardia, entre ellas Nymphadora Tonks, una sobrina de Sirius de apenas unos veintitantos años que era bastante simpática, ella se había convertido en una gran amiga para Hermione y para mí, así que esa noche, antes de irse pasó por nuestra habitación para platicarnos el plan de rescate y darme ánimos para realizar mi plan sin fallas.

Cuando llegó no se veía nada bien. A decir verdad, venía bastante molesto, bueno, molesto es poco, venía furioso. Como parte de mi plan, debía esperar un poco para ir con él, así que decidí irme a mi habitación un momento para arreglarme un poco y esperar a que terminara de descargarse con mi hermano y Hermione.

Después de los gritos que de ante mano sabía que escucharía, entré por la puerta justo después de que Fred y George acabaran de hacer su entrada triunfal apareciéndose. Le explicamos lo que era la Orden, lo poco que sabíamos gracias a las orejas extensibles de Fred y George, las cosas que Tonks nos había dicho a Hermione y a mí por "accidente" y otras más. Pero aún se veía molesto.

Luego de eso mamá nos llamó a cenar y justo al bajar Tonks, por enésima vez, tiró el paragüero en forma de pierna de Trol y una vez más, la Sra. Black comenzó con su ya conocido discurso sobre lo desagradables que somos mi familia y yo por ser traidores a la sangre y a hablar mal de Hermione por ser una "sangre sucia".

La cena, fue casi como una cualquiera en casa, sólo que en esta ocasión había más gente involucrada, Hermione y yo nos divertíamos con Tonks, transformando su cara en diferentes cosas, aunque mi favorita era el morro de cerdo, pero tengo que admitir que todas sus transformaciones eran brillantes.

Después de todo el ajetreo, Sirius comenzó a hablar con Harry sobre la orden y eso, todos querían saber, todos creían tener derecho, en sí creo que todos teníamos derecho. Los gemelos eran mayores de edad, Harry era el principal involucrado, Ron y Hermione eran sus mejores amigos y de cualquier modo él les contaría, y yo
yo tenía cuatro años más de los que ellos tenían la primera vez que se metieron en líos de Ya-Saben-Quien, pero al parecer, no era suficiente, así que tuve que irme a regañadientes a mi habitación, ahora sólo tenía que rogar porque Hermione me dijera algo de lo que les dirían a ellos.

En realidad no les habían dicho gran cosa, todo lo que les dijeron eran cosas que ya habíamos escuchado con ayuda de las orejas extensibles así que no fue algo muy revelador, creo que no importó mucho que no me hayan dejado quedarme esa vez, de cualquier modo, no sirvió de mucho.

El resto del verano pasó sin muchas novedades. Harry se libró por poco de la expulsión, parece que su vecina la Sra. Figg era una squib que había estado en el lugar cuando ocurrió el ataque y pudo declarar, además de que Dumbledore estuvo presente y al parecer, a pesar de que lo han suspendido del Wizengamot y todo ese título, sigue teniendo mucho peso en las decisiones que se toman.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLas cartas de Hogwarts llegaron pronto, y al parecer eso terminó de poner de "buen" humor a Harry. Por si no lo saben, en quinto año se nombran a los prefectos, sí, para Harry, Ron y Hermione era el turno de saber quién sería prefecto. Todos podríamos imaginar que Hermione sería la nueva prefecta de Gryffindor, incluso días antes habíamos estado platicando sobre sus posibilidades y las de Harry y mi hermano, y francamente Harry tenía muchísimas más que Ron, pero parece que en el colegio, tomaron en cuenta otras cosas.

A pesar de que Harry luchó porque no se le notara, pude ver que estaba enfadado, todos creíamos que le darían el puesto a él como una especie de voto de confianza o como apoyo para la situación en la que ha estado metido últimamente, pero no, Ron se llevó la insignia. No me molesta, de verdad, me da gusto que mi hermano pueda sobresalir por él mismo en algunas cosas, ya se merecía algo de crédito el pobre.

Mamá le compró una escoba a Ron como premio, una escoba nueva, digo, se la merecía, Percy obtuvo una lechuza nueva cuando fue prefecto y Bill y Charlie una escoba nueva antes que él con sus logros académicos, así que ya era hora de que Ron tuviera algo decente y nuevo para variar un poco.

Yo
creo que los últimos días del verano fueron los más tranquilos para mí. Todo ese verano me la había pasado esforzándome por no mostrar ninguna señal hacia Harry de mis sentimientos por él y en cuanto entráramos al colegio las cosas debían seguir igual, o aún más diferentes. Este año tenía que empezar a salir con chicos. Ya era hora de que Hogwarts me vea de otra forma que no sea la pequeña chica Weasley.

El día en que debíamos regresar a Hogwarts llegó de repente. Pasamos todo el día anterior guardando las cosas en los baúles. Fuimos a la estación con una escolta formada por los miembros de la orden y nuestro siempre fiel Canuto jeje, sí, Sirius fue convertido en perro para acompañar a Harry.

Cuando estuvimos en el tren, Ron y Hermione tuvieron que reportarse al vagón de los prefectos y dar sus rondas, así que yo me quedé con Harry, Neville y Luna. Todo hubiera estado genial si no hubiera sido porque Malfoy llegó de repente a molestar a Harry haciendo un comentario que sé que dejó en duda si habían descubierto a Sirius o no.

Cuando llegamos a Hogwarts no vimos a Hagrid, como siempre que él se ausentaba esta vez estaba la profesora Grubbly-Plank y además escuché a Harry diciendo algo sobre unos animales extraños tirando de los carruajes en los que íbamos. En ese momento dudé si Luna hubiera tenido siempre razón sobre los supuestos Thestrals que sólo los veían lo que habían visto la muerte.

Cuando entramos al gran salón me fui a sentar con unos compañeros de cuarto, ellos al parecer sí habían notado mi cambio en estas vacaciones, cosa que ni mis hermanos ni Harry habían descubierto. Pero mis compañeros no fueron los únicos, un chico de Ravenclaw llamado Michael Corner, con el que nunca había cruzado más de dos palabras me saludó desde su mesa muy alegremente
creo que él podría ser mi primer conejillo de indias, además
no está mal, es muy lindo.

El banquete fue extraño. La nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras interrumpió a Dumbledore cuando estaba dando el discurso de bienvenida y dijo muchas cosas con referencia al Ministerio y no sé qué más. Según Hermione dijo que todo lo que había dicho sólo significaba que el Ministerio se estaba inmiscuyendo en Hogwarts.

También había cosas raras en la escuela. Muchos compañeros había regresado con extrañas ideas sobre Harry y creyéndose tontamente todo lo que El Profeta había dicho sobre Harry y Dumbledore durante el verano. Así que era inevitable escuchar de vez en cuando los murmullos de todo el mundo echando pestes sobre él.

Creo que este año no va a ser tan fácil como parecía.

Si he de ser sincera, mis primeros días no fueron tan malos como los de Harry. Lo sé, lo sé, debería de estar tratando de olvidarme de él, pero ya es una costumbre pensar en él y estar al pendiente de lo que le pasa. Según Hermione, Umbridge lo castigó toda la primer semana de clases. ¡Qué tonto! Debería de haber sabido que a esa bruja sólo la enviarían para hacerle la vida imposible.

Yo por otro lado, compartí mi clase de encantamientos con los de Ravenclaw y me senté con Luna, como siempre, pero esta vez Michael Corner se acercó a nosotras y nos preguntó si podía sentarse con nosotras. Luna no le dio importancia, dice que él siempre la había ignorado, pero que últimamente le preguntaba mucho sobre mí y conmigo se portó muy bien, hasta me acompañó a mis clases después de encantamientos toda la semana.

También me topaba con Michael en herbología, la teníamos juntos, así que en esa clase también formaba equipo conmigo y con Luna. Los martes saliendo de clases me topaba con Harry, Ron y Hermione que entraban a los invernaderos, así que evitaba salir con Michael, creo que mientras no haya nada más que una amistad, no estoy lista para que los demás sepan.

El viernes de la primer semana fueron las pruebas para guardián de Gryffindor, siempre quise jugar en el equipo, pero aparte de que no tengo escoba propia, soy chica, y desde que entré no ha habido vacantes y obviamente no me presentaría para guardián, ese puesto tenía que tenerlo Ron, y así fue. Mi hermano era el nuevo Weasley del equipo, ya tendría mi oportunidad después, jugar de cazadora sería genial, me gusta más de buscadora, pero obviamente ese puesto será de Harry hasta que salga, así que sólo me conformaría con ser cazadora y tal vez suplir a Harry como buscadora en algún partido en el que estuviera castigado o algo así.

Michael jugaba en el equipo de Ravenclaw, Roger Davis era el capitán y la tonta de Chang la buscadora, tal vez más adelante podría decirle a Michael que me prestara su escoba para volar algún día, sería genial. Tiene una bonita flecha plateada, era de su papá cuando estaba en Hogwarts, pero es hermosa. Un día me la enseñó mientras le daba mantenimiento, cada noche la sacaba de su estuche y la pulía con cera y recortaba las ramitas de la cola que estaban mal acomodadas, es muy delicado con sus cosas.

El sábado el clima estaba genial. Mientras almorzaba en el gran comedor Michael se acercó a mi mesa y me dijo que si no quería ir a dar un paseo con él por los jardines más tarde, le dije que sí y quedamos de vernos en una hora en el vestíbulo, así que salí corriendo a la sala común para arreglarme un poco antes de salir a mi primer cita oficial, supongo que quería tantear el terreno para ver qué haríamos en la visita a Hogsmeade que sería en octubre.

Una hora más tarde, estaba lista en el vestíbulo. Me hice con el cabello un moño sencillo para dejar descubierto mi rostro, llevaba una falda corta de líneas de colores, un cinturón blanco y una blusa polo color azul turquesa. Ahí estaba él, llevaba unos jeans algo gastados, unos tenis converse negros y una camisa de vestir azul marino con las mangas dobladas hasta el codo y los tres botones de arriba abiertos. Se veía espectacular.

Bueno, no creo que tenga que describirles la cita, pero se las platicaré brevemente. Caminamos por los jardines platicando de las cosas que nos habían pasado esta semana, le platiqué que Ron estaba ahora en el equipo y que el otro año si con la salida de Angelina me postularía para cazadora. Él me contó que su último entrenamiento había estado fatal, al parecer la tonta de Chang no daba una en estas últimas y Roger Davis estaba más preocupado por sus EXTASIS que se acercaban.

La hora de la comida la pasamos a la orilla del lago con algunos refrigerios que había llevado y hasta vimos la puesta de sol. Después me dijo que me acompañaría hasta la torre de Gryffindor y justo en la puerta me pidió que fuera con él a Hogsmeade. Obviamente le dije que sí y cuando iba despedirme con un beso en la mejilla de él, giró su rostro y me dio un tierno beso en los labios.

Me quedé petrificada, la verdad jamás creí que fuera a dar mi primer beso de ese modo, bueno
que me robaran mi primer beso así. Me puse casi tan roja como mi cabello y sentí mis mejillas arder, después de darme las buenas noches se dio la vuelta y se fue.

El resto de la tarde estuve en la sala común hablando con Hermione de lo lindo que era y de lo que estaba pasando con él, ella estaba muy contenta, le encantaba que yo por fin pudiera dejar a un lado mis sentimientos por Harry y por fin pudiera ver algo más allá que a mi precioso niño de ojos de esmeralda.

Pero no todo podía se bueno, siempre era lo mismo, cuando parecía que todo comenzaba a mejorar, todo se ponía peor y se iba al caño.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDecretos de enseñanza. Son la nueva táctica del Ministerio para controlar a Dumbledore. Según lo que salió en El Profeta, el N° 22 dice que el Ministerio tiene derecho a imponer un profesor para las materias en las que Dumbledore no encuentre un candidato, pero lo peor es que en N° 23 dice que Umbridge es la nueva "Suma Inquisidora" y con esto, tiene derecho a evaluar a los profesores y despedirlos si lo cree necesario, así que supongo que más de alguno tendrá que preocuparse.

Además, Umbridge volvió a castigar a Harry y esto dejó sin buscador nuevamente al equipo, estoy pensando que debería empezar a practicar, a este ritmo, Harry logrará que lo castiguen para el primer partido, así que seguro buscarán un sustituto por aquello de que él siga castigado, tal vez podría ganarme el puesto.

También escuché a Ron y Hermione decirle a Harry que les enseñara Defensa Contra las Artes Oscuras, si acepta supongo que iré. Pero sólo espero que se pueda llevar más gente, me encantaría que Luna también estuviera en esas clases y por supuesto Michael, en estos tiempos, todos deberíamos estar preparados. Sólo espero que acepte.

Resultó que Hermione había convencido a Harry, así que me dijo que en la próxima salida a Hogsmeade nos reuniríamos en Cabeza de Puerco para ponernos de acuerdo. Yo ya estaba saliendo oficialmente con Michael, así que seguro iría conmigo, tal vez le diga que lleve un par de amigos, algunos de confianza y lindos, claro. Ojala pudiera hacer que Hermione viera a alguien más que al tonto de Ron para ver si éste ya se arma de valor y la invita a salir.

Pues el fin de semana llegó. Durante la mañana estuve con Michael en el café de Madame Pudipié, tomamos un té y luego de un rato nos fuimos a la reunión junto con dos amigos de él, con los que habíamos quedado.

Fue más gente de la que pensé. Éramos en total veintiocho personas, contando a Harry, Ron y Hermione. Algunos que al parecer sólo habían ido a ver qué decía Harry de la noche en que murió Cedric, en fin, hasta la tonta de Chang fue.

Toda la reunión pasó sin mayores conflictos, al final firmamos un pergamino y Hermione dijo que nos avisaría sobre las reuniones y todo. Yo me fui con Michael para pasar la tarde con él.

No sé qué me pasa, pero a pesar de todo, sigo pensando en Harry. Soy una tonta. Michael es muy lindo, es atento, guapo, caballeroso, juega muy bien al quidditch, no sé porqué no puedo sentir algo más por él. Sería más fácil si Harry no estuviera aquí.

El domingo estuve por los jardines con Michael y por la tarde nos pusimos a hacer los deberes al aire libre. En general el fin de semana estuvo tranquilo, hasta que el lunes apareció el nuevo decreto, eliminaba cualquier tipo de organización y expulsarían a cualquiera que hiciera reuniones ilegales, así que ahora había que hacer esto con mayor discreción,

El día de la primer reunión llegó. Resulta que Dobby le dijo a Harry de la Sala de los Menesteres, yo una vez entré ahí, antes del baile de Navidad, me di cuenta que mis zapatos no quedaban bien con mi túnica de gala y ahí me encontré con una amplia estantería y pude elegir unos perfectos, creo que esa vez fue la primera vez que me sentí realmente una chica normal.

Bueno, el punto es que llegamos y era perfecto. También Hermione dijo que sería genial ponerle un nombre al grupo, hubo algunas opciones, hasta que la zorra de Chang, dijo Entidad de Defensa, ¡Qué idiota!, pero cuando dijo que lo podríamos abreviar como ED se me ocurrió una idea mejor para que la suya quedara olvidada: Ejercito de Dumbledore. Obviamente, mi sugerencia fue la mejor.

- Ron esta muy mal Hermione - le dije la mañana del partido antes de ir a desayunar
- Es normal, esta muy nervioso
- Tienes que hacer algo, desearle suerte - le dije con una mirada sospechosa que seguro captaría
- No lo sé Ginny, no creo que le haga gracia
- Será lo mejor que podrás hacer por él ahora.

¡Y me hizo caso!

- No dejes que Ron lea lo que hay escrito en las insignias de los de Slytherin - le dijo a Harry cuando se levantaban de la mesa después de desayunar para ir al campo - ¡Buena suerte, Ron! - le dijo mientras se ponía de puntitas y le daba un beso en la mejilla - Y a ti también, Harry.

Pude ver al muy tonto que iba tocándose el rostro justo donde Hermione lo había besado al salir del gran comedor.

- ¿Lo ves? - le dije antes de seguir a los chicos
- No sé de qué me hablas - me dijo mientras trataba de esconder su sonrojado rostro detrás de un libro
- Claro que lo sabes

Gryffindor ganó, pero no todo fue bueno. Ron había jugó espantosamente y cuando por fin Harry había logrado atrapar la snitch Crabbe le lanzó una bludger, así que los profesores estaban ocupados con eso mientras que Draco insultaba a papá, mamá y la mamá de Harry, así que George y él se le fueron encima mientras Angelina, Katie y Alicia detenían a Fred. El resultado: suspendidos de por vida para el quidditch, los tres.

Bueno, supongo que ahora tengo mi oportunidad para presentarme a las pruebas de buscadora, por lo menos durante este curso, así podría agarrar práctica para el próximo año en el que presentaría la prueba para cazadora cuando Angelina ya se hubiera ido. Me imagino la cara de Michael cuando se entere, claro, si es que llegó a quedar en el equipo.

Presenté las pruebas para buscadora y lo conseguí ¡LO CONSEGUÍ! ¿Pueden creerlo? Es genial, soy la nueva buscadora del equipo de Gryffindor por el resto del curso, además, los nuevos golpeadores son Andrew Kirke y Jack Sloper, creo que no es el equipo más maravilloso del mundo, pero es bastante bueno.

La última sesión del ED llegó, pero sólo pasamos repasando los hechizos anteriores, pero Harry nos dio una buena noticia, al parece en cuanto regresáramos comenzaríamos a ver el encantamiento patronus. Será genial cuando logre hacerlo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa profesora McGonagall me despertó a media noche. Me dijo que habían atacado a papá y que tenía que ir al despacho del director con ella, Fred y George para que nos mandaran a casa de Sirius lo antes posible.

Al llegar a la oficina de Dumbledore, nos dijeron que papá había sido atacado y que nos mandarían con un traslador a Grimmauld Place hasta que mamá llegara para avisarnos lo que pasaba con papá. Así que en cuanto pudimos tomamos el traslador y nos fuimos.

Sirius nos recibió y esperamos a mamá hasta que apareció y nos dijo que papá estaba bien, que teníamos que dormir y que mañana después de comer iríamos a verlo a San Mungo. Estaba demasiado cansada, y después de ver a mamá dejé de preocuparme tanto, así que dormí un buen rato.

Al otro día nos fuimos después de comer a verlo. No se veía muy bien, pero supongo que ya pasará, después de todo, dijo que estaba bien. Aunque de cualquier modo pasaremos la Navidad con Sirius en su casa, en parte creo que es genial, así no tendrá que estar sólo durante las fiestas. Será como el verano pasado.

Lo malo fue que estando en San Mungo escuchamos a Moody decir que tal vez Harry estaba siendo poseído por Voldemort y al parecer eso hizo que se la pasara escondiéndose todo el día siguiente, hasta que Hermione llegó y decidimos que ella era la indicada para sacarlo de su escondite.

Cuando por fin lo sacó de la habitación de Buckbeak lo llevó a la habitación que ocupaba con Ron, en donde él y yo los estábamos esperando para hablar de lo sucedido, pero él comenzó a portarse como el idiota que había estado siendo los últimos meses, y me al ver que ni Ron ni Hermione serían capaces de hacerle callar, decidí intervenir.

- ¡Es verdad! ¡Ni siquiera nos miras!
- ¡Ustedes son los que no me miran a mí! - le respondí furioso

Hermione trataba de romper la tensión, pero no lo logró y entonces lo regañó por hacerme el incomprendido, aunque para mí estaba actuando como el peor de los imbéciles y una vez más, cuando estaba a punto de explotar contra nosotros intervine.

- Queríamos hablar contigo Harry, pero como desde que llegamos no has hecho más que esconderte

- No quería que nadie hablara conmigo - admitió, pero pude ver que seguía molesto
- Pues esa es una postura muy estúpida - le respondí sin rodeos, tal vez así se quedaba callado un rato -, dado que soy la única persona que conoces que ha estado poseída por Quien-Tu-Sabes, y por lo tanto puedo explicarte lo que se siente.
- No me acordaba de eso - parecía que se sentía como un tonto
- Pues tienes suerte - le respondí fríamente, ¿qué le pasa a este chico? ¿Siempre había sido así?
- Lo siento. Entonces
¿creen que estoy poseído?

Luego tuve que hacerle unas preguntas y le conté todo lo que yo había pasado cuando Ya-Saben-Quien me poseyó y llegamos a la conclusión de que nada de eso le había estado ocurriendo a Harry, así que era prácticamente imposible que hubiera tenido algo que ver con el ataque de papá.

El día de navidad fuimos a visitar a papá de nuevo y en el hospital nos topamos con Neville, fue demasiado extraño, estaba visitando a sus papás. Yo no sabía nada de ellos, pero su abuela nos dijo que ellos habían sido aurores, muy buenos, y que los mortífagos los habían torturado hasta la locura. Después de que se fueron Harry nos dijo que había sido Bellatrix Lestrange y que por eso ella había ido a parar a Azkaban.

El resto de las vacaciones fueron cosa simple, lo único que como que hizo variar las cosas fue el conato de duelo entre Sirius y Snape que gracias a mi padre que entró con todos nosotros a la cocina no se realizó.

Al otro día regresamos a Hogwarts en el autobús noctámbulo acompañados por Tonks y Lupin. Creo que en cuanto regrese las cosas cambiarán. Porque por fin me tocarán los entrenamientos de quidditch y obviamente seguiremos con lo del ED. Lo único malo es que ahora también tendríamos que tomar en cuenta para las reuniones, los horarios de castigos que seguro Harry se sigue ganando y aparte las sesiones de Oclumancia que Snape le dará a Harry.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DBueno, no me saltaré los hechos. Esa tarde yo había ido al campo de quidditch a volar un rato y Luna, como era costumbre me acompañó. Mientras regresábamos pasamos por un pasillo y me pareció escuchar la voz de Harry. Estaba gritando, desesperado, me preocupé y entré al salón seguida de Luna.

- ¡Hola! - dije vacilante -. Hemos reconocido la voz de Harry ¿Porqué gritabas?
- No es asunto tuyo - contestó con aspereza (vaya que puede llegar a ser desesperante) y arqueé las cejas
- No tienes porqué emplear ese tono conmigo - contesté fríamente -. Sólo quería saber si podía ayudar en algo
- Pues no, no puedes
- Eres bastante maleducado ¿sabes? - comentó Luna con serenidad, pero el la ignoró olímpicamente

En ocasiones como estas es cuando me pregunto qué rayos es lo que me ha tenido locamente enamorada de él por tanto tiempo, pero después me pongo a pensar y francamente, tiene más puntos a favor que en contra.

Entonces siguieron hablando y a Hermione se le ocurrió un plan en el que nosotras podríamos ayudar. Ron distraería a Umbridge, mientras nosotras alejábamos a todos del pasillo donde estaba el despacho de Umbridge y avisaríamos si ella regresaba cantando: "A Weasley vamos a coronar". Hermione y él entrarían para intentar localizar a Sirius en Grimmauld Place. Si no estaba ahí, entonces lo ayudaríamos a ir al Departamento de Misterios lo más pronto posible.

Todo empezó bien, bueno, ni tanto. Luna y yo comenzamos a decir que habían soltado gas paralizante, pero entonces un chico "listo" abrió la boca:

- Yo no veo gas por ninguna parte
- Porque es incoloro - le respondí con un convincente tono de exasperación -, pero si quieres pasar, adelante, así tendremos tu cuerpo como prueba para el siguiente idiota que no nos crea.

En fin, logramos evacuar casi completamente el pasillo y entonces ellos entraron.

No había pasado mucho tiempo cuando la vi venir, pero ni siquiera tuve tiempo de comenzar a cantar. Los tontos de Slytherin (su estúpida Brigada) venía con ella y uno de ellos nos lanzó un hechizo silenciador. Tratamos de escapar, pero entonces se nos vinieron encima y nos rodearon, pude ver cómo Umbridge entraba al despacho antes de que me atraparan y también me di cuenta que Neville había intentado defendernos y a él también lo habían detenido y nos metieron al despacho de Umbridge.

Umbridge trató que Harry le dijera con quién hablaba, pero no lo logró, así que mandó a llamar a Snape, pero según éste le dijo que no tenía más veritaserum y tardaría como un mes en preparar más, así que no podría ayudarle esta noche. Pero justo antes de que saliera del despacho, Harry gritó que tenían a Canuto, sé que talvez Luna o Neville no entendieron, pero nosotros sabíamos a quién se refería, sólo me preguntaba si Snape también lo sabría. Entonces se fue después de decir que no tenía idea de qué había querido decir Harry.

Todos estábamos desesperados, mamá seguro nos mataría a Ron y a mí, estábamos a punto de ser expulsados, Fred y George habían huido y Percy seguía sin hablarle, seguro moriría de un infarto, pero antes nos mataba a todos.

Entonces Hermione dijo que le diría, yo no lo podía creer, Hermione no haría eso, no mi Hermione, mi mejor amiga, la mejor amiga de Harry y la casi novia de Ron (aunque ninguno de los dos lo acepte), pero mi brillante futura cuñada comenzó a decir algo de un arma, y que no quería que nadie fuera, debe ser un plan brillante, así que confiaré en ella. Se fue con Harry y Umbridge y nos dejó con los imbéciles de Slytherin en el despacho.

Cuando ellos se fueron, logramos recuperar nuestras varitas, entonces lanzamos unos cuantos hechizos aturdidores y yo mi especialidad (moco-murciélago) a Malfoy y nos libramos. Vimos como Harry y Hermione entraban al bosque perdido, así que los seguimos tan rápido como pudimos y los alcanzamos.

Ron les devolvió sus varitas y Harry, con su maravilloso "buen humor" quería irse sin nosotros, quería que sólo fueran ellos tres, decían que yo (y obviamente Luna también) era demasiado pequeña, que nosotros tres no teníamos nada que ver, pero en realidad, sí teníamos que ver. Yo también conozco a Sirius y me importa, pero también todos éramos parte del ED, estábamos preparándonos para esto, para pelear contra El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, además, ellos eran tres años más chicos que yo cuando pasó lo de la piedra filosofal, dos años menores cuando lo de la cámara secreta (que también me involucró a mí), uno más chicos cuando lo del giratiempo y Sirius, y justo de mi misma edad, el año pasado durante el Torneo, no podían decirme que era demasiado joven.

Así, que logramos convencerlos, ahora iríamos volando en Thestrals hasta el Ministerio y salvaríamos a Sirius de Ya-Saben-Quien.

Volamos un rato, fue la cosa más extraña. Luna nos había ayudado a subirnos y a sujetarnos bien, pero seguía siendo raro. Volábamos muy rápido y muy alto, y no podíamos ver en qué íbamos volando, en ocasiones miraba a Ron y Hermione, sus rostros iban demasiado tensos, tenían mucho miedo, sobretodo Hermione, a la pobre no le gusta volar, pero Ron no se quedaba atrás.

Después de un rato llegamos al Ministerio y entramos. Harry nos guió por donde ese supone que llegaríamos al Departamento de Misterios, y a pesar de que tuvimos un par de problemas, logramos llegar a la sala de las esferas donde se suponía que estaba Sirius, pero no estaba.

Harry no nos miraba, seguro se sentía un tonto por habernos echo volar hasta allá sin motivo, no es que se lo fuéramos a reprochar, después de todo, él lo hizo por Sirius, pero supongo que se negaba a aceptarlo y seguía evitando nuestras miradas.

De pronto Ron encontró una esfera con el nombre de Harry, error, le dijo a Harry y como era de esperarse, el brillante niño, la tomó, cosa que terminó por empeorar las cosas


- Muy bien, Potter. Ahora date vuelta y dame eso - dijo Lucius Malfoy

Malfoy y una mujer discutían, era Bellatrix Lestrange, querían la esfera que tenía Harry, una profecía. Querían torturarme a mí para que Harry les diera la esfera, todos me rodearon para protegerme y en cuanto pudimos aprovechar sus distracciones, destrozamos las estanterías. Intentamos escapar, pero de pronto nos separamos.

Luna, Ron y yo íbamos juntos, pero Harry, Hermione y Neville se habían ido por otro lado. Unos mortífagos nos rodearon, uno de ellos me tomó por el tobillo y sentí un intenso dolor mientras sentía como se rompía, cuando me di cuenta, Ron actuaba de forma extraña, no paraba de reírse, era demasiado extraño. Luna nos llevó hasta la siguiente sala y nos encontramos con los demás, pero ya no podía sostenerme en pie, me dolía demasiado.

Entonces nos rodearon de nuevo, sólo quedaban Harry y Neville en pie, de pronto vi un resplandor rojo que me impactó en la cara y me quedé inconsciente.

Estaba en Hogwarts, nada había pasado, los chicos salían de su TIMO de historia de la magia y luego nos reuníamos con Luna y en el jardín para festejar que habían terminado sus exámenes, entonces Harry me dijo que volara con él en la escoba de Ron, y me pidió que saliera con él. Me besó.

Entonces desperté.

Harry pasó corriendo, iba siguiendo a Bellatrix. Salió de la habitación donde estaba. Pronto llegó Lupin con Neville, se acercó a mí y me arreglaron el tobillo, luego ayudaron a Luna y a Ron, por último reanimaron a Hermione. Entonces Dumbledore llegó, nos dio un traslador y dijo que nos enviaría a Hogwarts, a la enfermería y que ahí se encargarían de nosotros.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D
Llegamos a la enfermería. Madame Pomfrey nos atendió, arregló por completo mi tobillo y a los demás también los curó, pero yo sólo pensaba en Harry. Lupin nos dijo que Sirius había muerto, Harry seguro estaba devastado, sentía que algo me oprimía el pecho, sólo quería estar con él y apoyarlo, pero nada de eso le ayudaría, era demasiado para soportar.

Mire a mi alrededor, a mis amigos: Hermione seguía dormida, al parecer estaba bien, pero la habían dormido para que descansara un poco más. Neville que ya estaba recuperado y hablaba tranquilamente con Luna. Ron estaba sentado en una silla junto a la cama de Hermione, le había tomado la mano y le hablaba en voz baja. No sé para qué se hace el tonto, ya debería decirle que la quiere, seguro Hermione se vuelve loca con la confesión.

Entonces volví a pensar en él
¿cómo estará en este momento?

Luna se acercó, quería saber qué era lo que me tenía tan pensativa y preocupada. Le conté lo de Harry, ella sabía que me gustaba, que siempre había estado enamorada de él, pero no sabía que Sirius era su padrino y que lo quería mucho, ella también había perdido a su mamá, así que seguro lo entendería.

El banquete fue como cualquier otro, sólo que Dumbledore habló de Ya-Saben-Quien, volvió a mencionarlo, como el año pasado, les dijo lo que pasó en el Departamento de Misterios y nos advirtió que estuviéramos alerta, tiempos difíciles se acercaban, éste era el comienzo de una nueva guerra.

El viaje fue bastante tranquilo. Cuando llegamos a la estación mamá y papá nos esperaban, Lupin, Tonks y Moody también estaban ahí, querían despedirse de Harry, darle su apoyo y advertir a los Dursley que lo trataran bien. Nos despedimos de Harry y vimos cómo se alejaba con los Dursley corriendo detrás de él.

El verano comenzó, no sé cuánto tiempo pasaría hasta que lo volviera a ver, pero en el fondo sabía que no sería demasiado.

En casa las cosas ya no estaban tan tranquilas. Bill que ahora trabajaba en Gringotts regresó a casa y con ello Fleur se la pasaba metida a todas horas, habían empezado a salir formalmente y todo pintaba para boda. Los gemelos ya no venían tanto a casa, pasaban casi todo el tiempo en su tienda en el Callejón Diagon, Percy seguía sin pararse por la casa, Charlie seguía en Rumania, pero venía más seguido a visitarnos para traer noticias sobre su misión para la orden y Ron se la pasaba escribiendo cartas a Harry y Hermione para saber si estaban bien e insistía en que Hermione también debería pasar el verano en casa.

Los primeros ataques empezaron. Un puente destruido, una ciudad atacada, dementores suelos y reproduciéndose, y asesinatos, habían matado a Amelia Bones, la tía de Susan, esa chica de Hufflepuff que estuvo en el Ejercito de Dumbledore, y también habían asesinado a Emmeline Vance, ella era miembro de la Orden del Fénix.

Y yo sólo podía pensar en Harry, de vez en cuando me distraía con otras cosas, le escribía a Dean (comencé a salir con él antes del banquete de fin de cursos), pero seguía pensando en él, sólo deseaba y suplicaba a Merlín que no cometiera alguna estupidez, que no fuera a salir de su casa y se expusiera a que lo atraparan. Necesitaba que estuviera aquí, no entendía porqué tardaban tanto en traerlo a casa, era demasiado peligroso que estuviera tanto tiempo con los muggles.

Apenas iban a ser dos semanas de vacaciones cuando el profesor Dumbledore avisó que el viernes de esa semana traería a Harry a casa, eso me tranquilizaba, ya era hora de que lo sacaran de ahí, pero dijo que antes harían algo que él necesitaba y después lo traería, supongo que debe ser algo importante, en fin. Ya estaba más tranquila. Me senté y le escribí una carta a Dean y una a Hermione para decirle que Harry llegaría ese día y que viniera a casa en cuanto pudiera. Ahora sólo debíamos disfrutar el verano e ignorar a la pesada de Flegggrrr.

Era viernes, pasaba de la media noche y Harry aún no llegaba, comenzaba a preocuparme, estaba en mi habitación con Hermione intentando dormir, pero no podía, lo único que me consolaba era escuchar todo tranquilo abajo, seguro si pasaba algo lo notaría.

- ¿Crees que esté bien? - le pregunté por enésima ocasión
- Claro, Ginny - respondió con tono cansino -. Si hubiera pasado algo ya lo sabríamos
- Ya quiero que llegue
- Tranquila, no debe tardar

Al otro día nos levantamos muy temprano, mamá insistía en que le ayudara en todo, al parecer no soportaba estar con Flegggrrr ahora que ya era oficial lo de la boda. Luego le dijo a Ron y a Hermione que Ron estaba en la habitación de Fred y George y después de un rato subí con ellos.

Por lo menos esta vez estaba tranquilo, creo que estaba tomando demasiado bien las cosas de Sirius. En fin, luego entró Flegggrrr y le empezó a hablar de su hermana Gabrielle, esa pequeña y escurridiza zorra también anda detrás de él, pero no logrará nada, de eso me encargo yo. Bueno, le platicamos lo de la boda y después de un rato mamá me obligó a bajar con ellas dos para no estar a solas con su futura nuera.

Un par de minutos después, cuando todos ya estábamos en la cocina, llegaron las lechuzas de Hogwarts con los resultados de los TIMOS de los chicos, Harry y Ron obtuvieron siete y Hermione pasó todas sus materias, nueve extraordinarios y un supera las expectativas, espero que a mí también me vaya bien este año, de lo contrario mamá me matará.

El sábado nos fuimos al Callejón Diagon a hacer las compras, mientras los demás se compraban túnicas nuevas, mis papás y yo fuimos a comprar los libros. Después de un rato nos volvimos a encontrar para ir a visitar la tienda de Fred y George.

La tienda era genial, había muchas cosas más que Surtidos Salta clases y Magifuegos Salvajes Weasley, había filtros de amor, pociones y cremas para acné y artículos de protección, en verdad mis hermanos eran unos genios. Hasta convencí a mi mamá de que me comprar un micropuff, que resultó ser un Puffskeins miniatura, creo que le pondré Arnold.

Luego, durante un rato, perdí de vista a Harry, Ron y Hermione, no quise hacer escándalo para que mamá no se alterara, pero no tardó mucho en notarlo. Ellos aparecieron poco después jurando que no se habían movido de la tienda, pero conociéndolos como los conozco, seguro habían ido a China y regresado.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl día del regreso a Hogwarts no me sentía tan feliz como en otras ocasiones, las cosas serían distintas, Harry tendría millones de admiradoras, yo salía con Dean, tenía mis TIMOS ese año y además, por si fuera poco, ya me había acostumbrado a estar con ellos, y en la escuela nunca pasábamos mucho tiempo juntos, así que decidí que empezaría a alejarme desde el viaje.

Cuando Ron y Hermione se fueron al compartimiento de prefectos le dije a Harry que iría a buscar a Dean, y así lo hice, pero en el camino me topé con Zacharias Smith, que a fuerza quería saber lo que había pasado en el Departamento de Misterios y terminé lanzándole un encantamiento moco murciélago, pero para mi mala suerte, el profesor Slughorn iba pasando.

Creí que me castigaría, pero nada de eso, al contrario, me felicitó y me invitó a comer. Cuando entré a su compartimiento encontré a Blaise Zabini, un chico de Slytherin del sexto curso, Marcus Belby de Ravenclaw y Cormac McLaggen de Gryffindor, ambos de séptimo y un rato después llegaron Neville y Harry.

Toda la tarde fue demasiado aburrida, se la pasó hablando de cosas de antiguos alumnos ahora famosos y de lo importantes que fueron los familiares de los que estaban presentes. Cerca de una hora o media hora antes de llegar a Hogwarts nos despachó y regresé a mi compartimiento con Dean para contarle todo y ponerme la túnica del colegio, un ciclo nuevo empezaba. Creo que después de todo no me alejaré demasiado de Harry, eso del Club de las Eminencias hará que lo vea a menudo.

Bajé del tren y me fui con Dean, cuando llegamos al Gran Comedor me di cuenta de que Harry no estaba, pero no podía mostrar mucha preocupación, sólo le pregunté a Hermione si lo había visto, pero ella tampoco sabía nada. Poco después llegó acompañado por Snape y con su ropa muggle, ya estaba un poco más tranquila.

Dumbledore nos dijo que Slughorn daría pociones y que ahora defensa contra las artes oscuras la daría Snape, así que eso les pondrá las cosas más difíciles a los chicos. Luego del banquete de bienvenida nos fuimos a las salas comunes. Estaba demasiado cansada y tener a Dean constantemente sobre mí me molestaba un poco, pero supongo que me acostumbraré a su caballerosidad.

Este año mis clases serían más intensas, tendría mis TIMOS y obviamente el trabajo sería mayor, de hecho, a pesar de ser el primer día, los profesores ya estaban poniéndose un poco pesados, en especial McGonagall y Snape, pero supongo que si Ron pudo pasar por esto, yo también podré.

Luego me fui al Gran Comedor y justo cuando llegué escuché que Harry, Ron y Hermione hablaban de un extraño libro al que Harry le había hecho caso ¿Pero qué piensa ese niño? Debería recordar lo que me pasó a mí por hacerle caso a un tonto libro, pero bueno, allá él. Según dice, no tiene nada que ver con el diario de Riddle, esperemos que sea cierto y luego no lo meta en más problemas de los que él mismo se conseguiría.

El sábado subí a la sala común, estaba con Dean mientras hacía mis tareas, pero ya estaba algo cansada, así que esperé un rato, hasta que Harry se fue dejando a Ron y Hermione, por lo que escuché iba a sus clases particulares con Dumbledore, ellos lo esperarían, pero no tenía ni caso que me quedara ahí, en primera porque seguro no me contarían lo que pasó y además porque comenzaba a hartarme un poco la presencia de Dean. Es muy lindo, pero a veces exagera, en fin, subí a acostarme y así terminó mi primer semana.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa siguiente semana no pasó nada fuera del otro mundo, de hecho, mi vida es ahora bastante aburrida, quitando las reuniones del ED que tuvimos el año pasado, creo que me quedé sin nada. Últimamente lo que ocupa más mi tiempo es estudiar para los TIMOS, además de que Dean está en cada hora libre que tiene conmigo, no me molesta, pero no logro acostumbrarme. Con Michael tenía más tiempo libre porque no estábamos en la misma casa y eso me permitía distraerme un poco más con mis cosas de la escuela y eso, pero con Dean, aún haciendo tarea, él siempre está conmigo y se ofrece a ayudarme y todo eso. A veces es algo estresante.

El sábado en la mañana fueron las pruebas para el equipo de quidditch, por fin era mi oportunidad de pertenecer permanentemente al equipo, así que tenía que hacer una buena actuación. Durante la semana había pasado los únicos momentos que tenía a solas practicando en el campo de quidditch, no podía permitirme que alguien me ganara el puesto. Mi familia era buena en el quidditch: Bill, Charlie, Fred y George, incluso Ron, cuando no está tan tenso y se relaja un poco hace un trabajo espectacular, creo que el único tonto de la familia que nunca fue bueno en esto fue Percy, pero haciéndolo a un lado, debo de estar a la altura de mis hermanos, así que seré la mejor cazadora que se presente a las pruebas, bueno, después de Katie, ella tiene mucha más experiencia que yo y es una veterana del equipo, no sé porqué se empeña en hacer prueba si ya tiene su puesto seguro.

Las pruebas fueron bastante agitadas, en primer lugar, había mucha gente que no tenía el más mínimo interés en el quidditch, niños de primero que apenas habían volado unas cuantas veces en escoba, chicas tontas como Romilda Vane que intentan ligarse a Harry, gente de otras casas como los de Hufflepuff y Ravenclaw que sólo se presentaron para ver a Harry más de cerca y muchos más que a pesar de que sabían volar y se veía que tenían nociones del juego, en realidad no eran buenos. McLaggen fue uno de los pocos buenos jugadores que se presentaron, de hecho, me extraña que no le hubiera ganado el puesto a Ron, pero supongo que estuvo mejor, porque es un pesado y hubiera sido horrendo tenerlo en el equipo. Las pruebas duraron toda la mañana, pero al final quedó un equipo bastante genial, Dean también se había presentado, pero digamos que quedó como suplente, así que el equipo titular de Gryffindor quedó con Harry como buscador y capitán, Katie Bell, Demelza Robins y yo como cazadoras, Jimmy Peakes y Ritchie Coote como golpeadores (aunque no se comparan en nada con mis hermanos) y Ron como guardián.

Cuando terminó la prueba de selección ya había dejado de lloviznar, pero no me apetecía nada quedarme en los jardines, así que fui a buscar a Luna y nos fuimos a la biblioteca a estudiar un rato y a hacer las tareas que teníamos algo atrasadas, luego de un rato pasamos a la torre de Gryffindor por Arnold y más tarde fuimos a cenar al Gran Comedor. Ahí me topé con Slughorn, me dijo que tenía una pequeña reunión en su despacho y que estaba invitada, pensé en ir, pero mientras cenaba escuché que Harry no iría y Hermione tampoco quería ir, así que decidí dejarlo así, si veía que Hermione iba entonces iría, pero sola
creo que no, sería bastante molesto soportar a McLaggen y a Zabini juntos, porque tampoco sabía si Neville iría.

Gracias a Harry había logrado evitar ya tres reuniones con Slughorn, él siempre programaba entrenamientos en cuanto le llegaba la invitación de éste, así que Ron, él y yo nos divertíamos bastante imaginándonos a Hermione a solas con Zabini y McLaggen.

Luego llegó octubre y la primer excursión a Hogsmeade, a mí me hubiera encantado ir con Luna, tenía mucho tiempo que no pasaba un rato divertido con ella, pero Dean me hizo prometer que iríamos juntos al salón de té de Madame Pudipié, así que no me quedó de otra más que aceptar. Cuando iba de camino al Gran Comedor para desayunar, me topé con el profesor Dumbledore, que iba envuelto en una capa de viaje y me dio una nota para Harry, así que me apresuré para dársela antes de que Dean me encontrara. Al parecer a Harry le alegró saber que sus reuniones con Dumbledore seguiría, hasta me preguntó si iría con ellos a Hogsmeade. No puedo negarlo, me hubiera encantado decirle que sí, de hecho, hubiera sido genial, digo, después de todo, sería como una cita doble. Ron y Hermione, se sabe, están enamoradísimos el uno del otro, así que no molestarían mucho y yo tendría tiempo para estar con Harry, pero no, Dean se me había adelantado y había arruinado mis planes. Así que pasé toda la tarde con él en el salón de té, aburrida y soportando sus cursilerías y cariños, mientras la gente a nuestro alrededor se besaba y prácticamente se comían unos a otros.

Cuando regresamos a la torre de Gryffindor, nos enteramos que había pasado algo horrible. Al parecer Katie había tenido un grave accidente con un artefacto maldito y estaba en la enfermería, sólo espero que esté bien para el primer partido, sino no sé qué haremos, lo más probable es que Dean juegue en su lugar, y eso no es agradable, ya paso suficiente tiempo con él, como para que además esté conmigo en los entrenamientos.

El partido contra Slytherin se acercaba, era el primero de la temporada. Katie seguía en San Mungo recuperándose y Harry insistía en no buscar un sustituto. Al final terminó por cumplir mis peores temores, le pidió a Dean que la sustituyera, así que no tuve más remedio que soportarlo también ahí. Creo que lo único bueno que había resultado en los últimos días es que al parecer Hermione y el tonto de mi hermano tenían algo, no estaban saliendo, pero se veía venir, ya no se la pasaban discutiendo y se les veía contentos a ambos. Debe ser cuestión de tiempo para que Hermione le pida salir, porque seguro Ron es tan lento que si ella lo espera, él tardará al menos unos treinta años más.

El entrenamiento fue horrible, Ron no paraba ni una y su actitud apestaba, terminamos el entrenamiento, que sin contarlo a él había estado bien y subimos a la torre de Gryffindor, pero antes de llegar, Dean me detuvo en el pasadizo que usábamos para saltar unos cuantos pisos, entonces, comenzó a besarme y yo
digamos que no opuse resistencia, era bueno, lo admito, pero seguro hay mejores. Entonces, mientras perdía la noción del tiempo y me perdía entre los besos de Dean escuché que alguien entraba al pasillo. Me llevé una enorme sorpresa, Ron y Harry acababan de entrar y pude ver por un momento un destello de furia en la mirada de Harry, pero seguro era porque me veía como su hermana . El punto es que Ron me hizo un enorme teatro, me gritó y en un punto, en el casi se le sale insultarme, le dije que era un tonto e inmaduro, que Harry había besado a Cho y Hermione a Krum, que él era al único al que le molestaba porque tenía menos experiencia en esto que un niño de doce años. Creo que cometí un error. Después de eso, Ron comenzó a comportarse extraño con Hermione.

- No entiendo qué hice mal - me decía bañada en lágrimas -, creí que las cosas estaban bien entre nosotros
- No te pongas así, Hermione - le decía mientras la consolaba -. Mi hermano es un idiota, ya se dará cuenta de lo que se pierde
- Pero es que no sé porqué cambió de repente - insistía mientras intentaba controlarse

No podía decirle que era mi culpa, me mataría si se enteraba, así que ya buscaría la forma de arreglar las cosas entre ellos antes de que se pusieran peores.

Al fin llegó el tan esperado partido contra Slytherin y por alguna extraña razón, Ron actuó espectacularmente, así que después de un rato, algunas anotaciones mías y una excelente atrapada de Harry, ganamos el partido. Hubo un momento de confusión en el que Harry me abrazó al terminar el partido, supongo que para felicitarme, pero en ese momento un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, por un momento me sentí como en primer año, cuando iba abrazada a él al salir de la cámara de los secretos, pero supongo que para él no significó nada.

Después subí con Dean y Demelza a la torre de Gryffindor, habían preparado una fiesta de celebración por el triunfo, pero me llevé una gran sorpresa cuando me encontré con Ron besándose con Lavender, así que en cuanto llegó Harry le hice ver al hipócrita de mi hermano. Pero entonces, me percaté de una pequeña cosa: Hermione. Lo había visto, había estado en la sala común, pero ya no estaba, no la vi salir y no supe a donde se fue, pero ahora todo estaba perdido, el estúpido de mi hermano lo había logrado, echó a perder cualquier oportunidad que tuviera con Hermione. Luego de un rato vi entrar a Hermione a la sala común y subir de prisa a los dormitorios, justo antes de que Ron regresara con Lavender (habían salido también) lleno de arañazos y un poco de sangre en algunas partes.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLas cosas entre mi hermano y mi antigua futura cuñada (Hermione) iban cada vez peor. En innumerables ocasiones Luna y yo tuvimos que consolarla y hablar con ella para que no siguiera así, le dije que siguiera su propio consejo, que saliera con otros chicos, que ignorara a Ron, que tarde o temprano se daría cuenta de lo que se estaba perdiendo, pero al parecer no es lo mismo decirlo que hacerlo, además de que no era nada fácil ignorar a mi hermano y a la zorra esa que insistían en besuquearse por cualquier rincón del colegio.

La fiesta de navidad de Slughorn estaba por llegar, obviamente yo iría con Dean, pero Hermione no se decidía, llegó a decirme que estaba entre Smith y McLaggen, pero deducimos que lo que más le molestaría ami hermano sería Cormac, así que el segundo fue el indicado y un día antes lo busco para decirle que fuera con ella, lo que él aceptó de buena gana, obviamente, Hermione últimamente se arreglaba bastante y estaba mucho más bonita, así que no suponía gran sacrificio. El que parecía no decidirse era Harry, y el último día, justo el día de la fiesta invitó a Luna, cosa que me tranquilizó, no es que hiciera menos a Luna, pero conociéndola como la conozco y conociéndolo a él como lo conozco, sólo irían a la fiesta como amigos y no pasaría nada, así que le dije a Harry que era genial.

Durante toda la fiesta Hermione trató de evitar a Cormac que había tratado de besarla debajo del muérdago y yo no estaba en una situación tan diferente con Dean, que al parecer olvidaba que estábamos rodeados de profesores y gente famosa, así que me la pasé toda la noche tratando de controlarlo hasta que por fin me harté y le dije que estaba cansada, que sería mejor que nos fuéramos y lo obligué a ir lo más rápido posible hasta la torre, sin apenas detenernos.

Al otro día en la mañana nos fuimos a casa, traté de escaparme lo más temprano posible para no ver a Dean, creo que ya estaba empezando a fastidiarme tanta atención, pero no sabía cómo terminar con él nada más porque sí, ya tendría que pensármelo mejor en vacaciones.

En casa las cosas estaban pesadas. Yo tendría que compartir mi habitación con Fleur, los gemelos con Bill y Ron con Harry. La cena de navidad fue lo de siempre, mamá escuchando a Celestina Warbeck y cuando Fleur comenzaba a "cantar" imitándola mamá se enojó tanto que todos huimos disimuladamente para dormir. La mañana siguiente todo fue normal, los regalos, los suéteres que mamá teje cada año para nosotros, lo más chistoso fue que la única que no tenía uno era Fleur, al parecer aún se resistía a que formara parte de la familia.

Luego, mientras desayunábamos, vi que Harry tenía un gusano en el cabello y sin evitar reírme un poco me incliné sobre la mesa para quitárselo, no sé si fue mi imaginación, pero me pareció ver que se sonrojaba. No. No lo creo, a Harry no le intereso para nada, seguro fue mi imaginación. Así que seguimos comiendo hasta que de pronto llegó el tonto de Percy con el Ministro y éste insistió en que Harry lo acompañara a dar una vuelta al jardín, por lo que nos quedamos con Percy en la cocina. No sé qué es lo que quiere ahora, no viene con la actitud de arreglar las tonterías que hizo hace un año, no entiendo qué es lo que se propone viniendo justo ahora aquí, como si todo se fuera a arreglar así como así. El punto es que terminó saliendo de casa apresuradamente después de que Fred, George y yo le lanzáramos pastinaca a la cara.

Los días siguientes no pude evitar sentirme feliz, sé que es una tontería, pero algo en mi interior me decía que después de todo, no estaba perdido el asunto con Harry, últimamente era distinto conmigo y eso me hacía ser más feliz, incluso ya no me afectaba tener que compartir la habitación con Fleur, ni tener que escribirle a Dean de vez en cuando. El problema sería cómo terminar con él, en el caso de que se fuera a dar algo con Harry.

El último día en casa llegó y Dean me escribió para decirme que me esperaría para vernos al llegar a Hogwarts, así que no pude negarme. Regresamos por polvos Flu y justo cuando intentábamos entrar a la sala común llegó Hermione, nos dijo la nueva contraseña y me invitó a sentarme con ellos, pero gracias a Dean tuve que negarme. Ya no me hacía nada de gracia salir con él, últimamente estaba más unida a Harry y Hermione, incluso a Ron, pero con esas citas y ocasiones en las que quedábamos de vernos, siempre perdía importantes oportunidades para estar con ellos y saber más de Harry.

Lo encontré en la una mesa más allá en la sala común y tuve que quedarme con él el resto de la tarde, mientras me platicaba sus maravillosas vacaciones con su madre y hacía preguntas sobre las mías. Obviamente no quería hablar de mis vacaciones, sería admitir que estuve pensando en Harry, que me acerqué más de lo debido a él, que tuvimos un par de discusiones con Percy y todo eso, así que sólo le conté lo necesario y en cuanto pude subí a mi dormitorio con el pretexto de deshacer el equipaje y acostarme, porque estaba algo cansada. Aunque en realidad me quedé toda la tarde acostada en mi cama, mirando el techo y pensando lo que podría ser si en realidad él estuviera interesado en mí.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEra oficial, estaba harta de Dean. Cada día que pasaba yo insistía en que había quedado con Luna para hacer alguna tarea o para estudiar, trataba de ocuparme más de mis TIMOS, no porque me importaran, sino para pasar el menor tiempo posible con Dean, ya era demasiado soportarlo en los entrenamientos, la sala común, horas libres y que además se ofreciera a ayudarme con mis tareas, seamos sinceros
¿de qué me sirve Dean como ayuda en mis tareas teniendo a Hermione?

El mes de enero pasó y el invierno se sintió con mayor fuerza, pero conforme iba pasando febrero el frío iba descendiendo, entonces llegó marzo y le envié un regalo a Ron, en realidad no recuerdo qué fue, creo que algo que le compré en la tienda de los gemelos, en fin, esa tarde, me llegó una terrible noticia. Ron había comido calderos con filtro de amor y de algún modo, mientras estaba con Slughorn que trataba de aplicarle el antídoto, tomó algo que al parecer era un potente veneno. Lo único que lo salvó fue que Harry encontró un bezoar en ese momento y se lo dio, pero eso no le evitó pasar un tiempo en la enfermería.

Cuando supimos lo de Ron, Hermione y yo salimos corriendo a la enfermería. Ella iba asustadísima, supongo que le preocupaba que le llegara a pasar algo mientras estaban peleados, no dijo nada, sólo se la pasó parada recargada en las puertas de la enfermería toda la tarde, muy pensativa, en silencio y con los ojos llorosos mientras esperábamos noticias de él. Luego llegó mamá y papá, estuvieron un rato con nosotros y luego se fueron con Dumbledore. A las ocho en punto nos dejaron entrar a verlo y poco después llegaron los gemelos, Ron seguía dormido y podría jurar que en varias ocasiones entre murmullos y cosas sin sentido, decía el nombre de Hermione, que por cierto, no se despegó de su cama ni un momento y sólo se concentraba en mirarlo con semblante preocupado. Poco después regresaron mis papás y ella se fue con Hagrid y Harry.

El partido contra Hufflepuff fue un asco, McLaggen lo arruinó todo, le quitó el bat a Peakes y golpeó a Harry con una bludger. Harry cayó al suelo desmayado y fue llevado a la enfermería mientras perdíamos por demasiados puntos y Dean no dejaba de reírse por la caída de Harry, ese era el colmo. Al terminar el partido discutí con él en los vestidores.

- ¿Pero qué te pasa? ¿Qué es lo que te molesta? - decía él sorprendido
- ¡¿Cómo te atreves a burlarte?! ¡Pudo haberse matado!
- Fue sólo una caída, Ginny, no pasó nada
- ¡Eres un idiota!

Luego de dejarlo ahí hecho un mar de dudas salió corriendo tras de mí pidiéndome disculpas, lo sé, debí aprovechar ese momento para terminar con él, pero algo me hizo aceptar sus disculpas, aunque le dije que seguía molesta y que iría a ver a Harry a la enfermería. Eso no le hizo gracia, pero se tendrá que aguantar, después de todo, Harry es mi amigo y no me agradó que se burlara de él de ese modo, en verdad pudo haberle pasado algo grave.

El lunes salieron de la enfermería Ron y Harry, no puedo negar que ya me sentía mucho más tranquila, pero también ya estaba harta de buscar excusas para librarme de Dean, de verdad empezaba a pensar seriamente en cómo librarme de él y en algunas ocasiones me encontré pensando en lo que haría si estuviera con Harry y cómo sería tener una relación con él.

Días y más días, tareas, redacciones, trabajos, horas de estudio y Dean, demasiado para mi gusto, pero era mejor estar envuelta en cosas de la escuela que estar envuelta en Dean. Necesitaba desesperadamente alguna excursión a Hogsmeade o un entrenamiento de quidditch, pero sin Katie, supongo que daría lo mismo, de todos modos tendría que soportar a Dean en el equipo, sólo espero encontrar el momento y el motivo perfecto para dejarlo sin que me venga de nuevo con sus tontas disculpas y su cara de arrepentimiento.

Estaba cansada, muy cansada, pero Dean había insistido en acompañarme a cenar al Gran Comedor y no tuve de otra, pero cuando regresamos, al entrar por el agujero del retrato de la dama gorda, volvió a hacer lo de siempre, intentó ayudarme al pasar. Le he dicho millones de veces que odio que haga eso, me hace sentir una inútil. Y entonces, encontré el momento. Comenzamos a discutir, ya ni siquiera recuerdo qué fue lo que le dije, sólo sé que al final de la discusión terminé con él, ya no iba a seguir soportando salir con él, ya era demasiado para mí y si mis sospechas eran ciertas, ahora más que nunca tendría oportunidad con Harry.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEn realidad Dean no se lo había tomado tan mal, creo que ya se veía venir desde hace un tiempo que quería terminar con él, pero de cualquier forma se mostraba molesto cada que pasaba cerca de mí y yo lo ignoraba o cuando yo hablaba con algún chico, lo malo es que Harry seguía sin dar señales de importancia, o talvez sería que aún no se ha enterado, con eso de que lo tiene muy ocupado lo de las sesiones con Dumbledore, ese recuerdo que le había mandado conseguir, lo de Malfoy, el quidditch, en fin, eran demasiadas cosas las que podrían estar preocupándolo, pero no tardará, estoy segura.

Creía que todo sería genial de ahora en adelante, pensé que tal vez ahora que había cumplido con el encargo de Dumbledore y el hecho de que yo ya nos salía con Dean iban a favorecer en algo que surgiera una relación entre los dos, pero entonces llegó él, pálido hasta se veía enfermo y nos dijo lo que pasó. Tuvo una pelea con Draco y lo atacó con un hechizo del príncipe, un sectumsempra, luego lo encontró Snape y todo se complicó, lo castigo por el resto del curso, todos los sábados a las diez y eso significaba que no estaría para el último partido de quidditch, lo que reducía nuestras posibilidades considerablemente.

- No quiero decir "te lo dije" - dijo Hermione
- Déjalo en paz Hermione - lo defendió Ron, parecía molesto.

Ni siquiera quería cenar; no tenía apetito. Nos acababa de contar lo que había pasado, aunque no era que no lo supiéramos ya. La noticia había corrido veloz: aparentemente Myrtle la llorona había contado en todos los baños del castillo; Pansy acababa de visitar a Malfoy en la enfermería, y no perdió el tiempo para hacer correr varios chismes sobre Harry, lo que era peor aún que todo lo que ya he dicho es que McGonagall estuvo totalmente de acuerdo con el castigo.

Se estaba cansado de escuchar los sermones de Hermione; las caras del equipo cuando nos dijo que no jugaría el sábado. No pude evitar mirarlo, sentía la enorme necesidad de apoyarlo, de decirle que todo estaría bien, pero no me miró. Me dijo que sería buscadora el sábado y que Dean podía reincorporarse al equipo como cazador en su lugar.

Hacía algún tiempo que había terminado con Dean, en verdad ya no lo soportaba, además ese plan de Hermione de salir con más chicos para incitar a Harry a que me tomara en serio no me había servido de mucho, bueno, la realidad es que no me había servido hasta hace poco. Tal vez suene un poco soñadora, pero he sentido que es diferente conmigo estos días, pero lo que más me molesta es no poder ayudarlo, se ve tan mal, debo ganar ese partido para él.

- Harry - le preguntó Hermione -, ¿cómo puedes seguir defendiendo a ese libro después que ese hechizo...?
- ¡Deja de insistir en ese tema del libro! - gritó Harry - ¡El Príncipe sólo lo copió! ¡No quiere decir que él lo recomendara su uso a nadie! ¡Por lo que sabemos, hizo una nota de algo que había sido usado en su contra!
- No lo creo así - insistió ella, como de costumbre -, Estás realmente defendiendo...
- ¡No estoy justificando lo que hice! - dijo rápidamente - Desearía no haberlo hecho nunca, pero no es justo que tenga cerca de una docena de días de detención. Sabes bien que yo no usaría un hechizo como ese, ni siquiera en Malfoy, pero no le eches la culpa al Príncipe ya que él no escribió "intenten esto, es realmente efectivo"... sólo hizo algunas notas para él mismo, no para otros...
- Ahora dime - dijo Hermione, yo sabía que algo más serio venía con eso - ¿quieres decir que piensas volver a...?
- ¿A recuperar el libro? Sí, así es, - dijo él enérgicamente. - Escucha: sin el Príncipe yo nunca hubiera ganado la Félix Felicis; nunca hubiera sabido cómo salvar a Ron de envenenamiento; nunca hubiera...
- ...tenido una brillante reputación en Pociones que realmente no mereces. - dijo Hermione ácidamente y ya no pude contenerme más.
- ¡Déjalo en paz, Hermione! - le grité sin pensar, y vi como el rostro de Harry pasaba de sorprendido a agradecido, por fin me miraba... - Por lo que hemos oído, Malfoy estaba tratando de usar una maldición imperdonable, por lo tanto, ¡deberías estar agradecida de que Harry hubiera tenido algo realmente bueno que lo salvara!
- ¡Pues claro que estoy contenta de que Harry no haya sido tocado por la maldición! - replicó Hermione, claramente herida. - ¡Pero si eres capaz de llamarle "algo bueno" al hechizo sectumsempra, Ginny, mira dónde ha colocado a Harry ahora! Y eso sin mencionar lo que esto ha
hecho con su oportunidad de ganar el partido... - era el colmo que ahora quisiera defender sus razones apoyándolas en el quidditch
- Ah, no empieces a fingir que entiendes de Quidditch - le dije con crueldad -, solamente quedas en ridículo.

Hermione y yo siempre nos habíamos llevado bien, pero por primera vez, estábamos con los brazos cruzados y mirando en direcciones opuestas. Ron miró a Harry un poco nervioso y tomando un libro al azar se escondió detrás de él.

El sábado en la mañana, se separó de nosotros y se fue a las mazmorras, al despacho de Snape, mientras yo hablaba con Ron, que era el capitán sustituto sobre lo que teníamos que hacer para ganar el partido a toda cosa, después de todo, se lo debíamos a Harry.

El partido jamás me pareció tan intenso como en aquella ocasión, teníamos que hace un triunfo espectacular si nos queríamos llevar la copa, y yo de verdad quería. Tenía que decir que habíamos ganado, después de años de conocernos y de tantas cosas que hizo por mí y por mi familia, ya era hora de que le diera algo que fuera realmente importante para él y con éste castigo era obvio que sabía lo que tenía que hacer.

Esa traidora, amiga de la soplona, Cho Chang, jugaba como buscadora para Ravenclaw, y yo debía mantenerla lejos de la snitch hasta lograra una diferencia de 170 puntos, lo sé, parecía imposible, pero estaba segura que podría hacerlo por él. Y así fue, después de una hora de juego y de intentos fallidos de Chang, Gryffindor llevaba 310 puntos anotados y mi hermano se había lucido, sólo habían anotado 140 puntos, entonces hice cuentas, ya era el momento de salir en busca de la snitch y no tardé demasiado. Pronto la tuve entre mis manos y nos había llevado a la victoria, tenía el regalo perfecto para Harry.

Al terminar el partido nos fuimos a festejar a la sala común, yo sólo quería verlo, pero al parecer no regresaba de su castigo, la gente rugía eufórica cual leones hambrientos y pude ver que el retrato de la Dama Gorda se habría. Entonces lo vi, su cabello negro despeinado, sus ojos verdes en forma de almendra... Se veía sumamente sorprendido cuando todos empezaron a gritar al verlo. Varias manos lo tomaron y lo jalaron al interior de la sala común.

- ¡Ganamos! - gritó Ron y se acercó dando brincos para pasarle la copa - ¡Ganamos! ¡Cuatrocientos cincuenta a ciento cuarenta! ¡Ganamos!

Él miró al rededor; y no pude evitarlo, salí corriendo hacia él. Podía sentir cómo mis emociones explotaban y por primera vez desde que lo conozco me dejé llevar, no quería reprimir un segundo más todo lo que sentía por él, lo que siempre había sentido, y lo rodeé con mis brazos. Entonces, sin pensarlo, sin planearlo, sin preocupaciones por el hecho de que cincuenta personas estuvieran viendo, Harry me besó.

Después de algunos segundos... o tal vez media hora... quizá incluso un par de días... nos separamos. La sala común se había quedado en silencio absoluto. Entonces, cuando dejamos de besarnos, varios aullaron y otros soltaron risitas nerviosas. Se quedó tan quito, mirando a todos lados, sé que buscaba a Ron, lo sé, después de todo, son mejores amigos, él necesitaba su aprobación para esto. Hermione tenía su característica sonrisa de "ya lo sabía, no sé porqué se tardaron tanto". Y Ron
bueno, Ron le hizo un rápido movimiento de cabeza que pude traducir como un "Si no hay más remedio..."

Entonces me miró aún sonriendo y me señaló el hueco del retrato. Salimos a dar un paseo por los jardines del castillo, ya después, si quedaba tiempo, podríamos hablar del partido.

Me llevó fuera de la sala común. Recorrimos los pasillos del castillo tomados de la mano, sin rumbo fijo, sólo caminando, alejándonos de las miradas curiosas. Yo no sabía a donde íbamos ni qué pasaría después, sólo sabía que él también sentía algo por mí.

Estaba tan confundida
lo amaba, estaba segura, siempre lo amé, siempre soñé con que él me viera de esta manera, que dejara de verme como la pequeña hermana de Ron, que dejara de verme como alguien de su familia, quería que estuviera conmigo, que sintiera lo miso que yo, pero simplemente no pasaba. Pero ahora, todo era distinto, ahora sabía que en realidad sentía algo por mí, que en verdad me había visto de la manera en la que siempre soñé que me viera.

Y sin darme cuenta de cómo, llegamos al Lago Negro. Se detuvo de repente, miraba la puesta del sol. Era tan hermoso, no era nada planeado, fue simplemente espontáneo y sin embargo era hermoso. Me miró
Estaba tan impactante como siempre, su rostro lleno de inocencia, la misma que tenía aquella vez que se acercó a mamá para preguntarle cómo cruzar la barrera, sus ojos verdes tan profundos y que ahora me veían con el amor que siempre soñé que sintiera por mí, su cabello negro azabache despeinado enmarcando su rostro, ya no era un niño, era todo un hombre, pero seguía siendo él, el mismo chico que me hizo perder la razón cuando tenía diez años, el mismo chico del que año con año me enamoré más perdidamente.

Estaba petrificada
se acercó, estaba a unos cuantos centímetros de mí
soltó mi mano y segundos después sentí que me tomaba del rostro y acortaba la distancia entre los dos. Me besó
fue un beso tierno, dulce, suave
fue como una caricia llena de amor, como si tuviera miedo de romperme, pero al mismo tiempo tratara de transmitir todo lo que sentía
él también me quería, tal vez tanto como yo a él.

- Harry
- le dije en cuanto nos separamos para tomar aire
- No digas nada
- dijo él poniendo sus dedos sobre mis labios - Te quiero - me desarmó
- Y yo a ti
- No tienes idea de lo que he pasado todo este año - comenzó a decire -, te veía con Dean, eras feliz
y no podía dejar de pensar en lo mucho que me gustaría estar en su lugar
no sabes lo que hubiera dado por ser yo el que estaba contigo, el que te besaba
No tienes idea

- Te equivocas - claro que tenía idea
yo sentí lo mismo cuando lo vi con Cho
- Te necesito
- continuó sin hacer caso de lo que dije mientras acariciaba mi rostro con sus dedos - Ya no me importa si están o no de acuerdo con esto
Ginny
¿Quieres ser mi novia?
- Sí - Fue lo único que pude decir antes de que volviera a atrapar mis labios con los suyos.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos últimos días habían sido genial, de verdad, nunca me hubiera imaginado que Harry fuera así como era conmigo, era demasiado lindo, un caballero, pero a la vez era tímido y me trataba con tanta delicadeza que a pesar de resultar excesiva en algunos puntos, para mí era maravilloso. Todo el mundo sabía que salíamos juntos y a pesar de los esfuerzos de Snape por robármelo durante más tiempo en sus castigos y de mis TIMOS que me obligaban a estudiar de más, podíamos vernos bastante seguido, o al menos lo suficiente para que Hermione no lo regañara diciéndole que me distaría de mis estudios.

Una noche, después de que bajé a cenar con Luna me encontré con Ron y Hermione en la sala común. Estaban demasiado nerviosos, Ron tenía unos calcetines en la mano y Hermione el mapa del merodeador, me acerqué a ellos y entonces me dijeron todo. Harry había ido con Dumbledore a una misión y creía que Draco actuaría esta noche, así que nos dejó el Felix Felicis, Hermione convocó al ED, pero no muchos asistieron, creo que sólo Neville y Luna seguían al pendiente, entonces nos pusimos en guardia y listos para tomar la poción si veíamos algo sospechoso para poder actuar.

Después de un rato de vigilar notamos algo, Draco desaparecía en la sala de los menesteres, Crabbe y Goyle esperaban afuera. Entonces todo se nos vino encima, al ir a patrullar Malfoy usó polvos peruanos de oscuridad instantánea y sólo escuchamos que una bandada de mortífagos entraban al colegio por la sala de los menesteres y los aurores que estaban de guardia aún no se habían dado cuenta, Hogwarts tenía que estar protegido, al menos, hasta que Dumbledore y Harry regresaran de su misión.

Cuando íbamos camino al pasillo del séptimo piso nos topamos con Tonks y Bill, nos dijeron que además de aurores, también había miembros de La Orden del Fénix para protegernos, que debíamos regresar a los dormitorios, pero no aceptamos, teníamos que ayudar. Además con el Felix Felicis no nos pasaría nada, los mortífagos estaban ya dentro de Hogwarts y se dirigían a la torre de astronomía. Fuimos a buscar a la profesora McGonagall a su despacho, después de todo, ella era la subdirectora y tenía que estar al tanto de todo, mientras tanto Luna y Hermione estarían frente al despacho de Snape vigilando que éste no se uniera a los demás mortífagos.

Cuando por fin pudimos llegar a la torre una gran batalla había dado inicio, las maldiciones volaban en todas direcciones, pero ninguna nos daba a nosotros, pasaban rozándonos, pero sin ocasionarnos daños, Fenrir Greyback nos atacaba, a pesar de no estar transformado era un animal en el combate y se lanzaba a morder a todos, en una ocasión atacó a Bill y éste no pudo defenderse, cuando me di cuenta, mi hermano mayor estaba tirado en el piso camino a las escaleras de la torre cubierto de sangre. Poco después se nos escaparon los demás mortífagos que dejaron un hechizo obstaculizador para que no los alcanzáramos, pero Snape logró pasar mientras nosotros seguíamos en la oscuridad.

Luego Harry bajó de la torre, pero no se detuvo, siguió adelante, detrás de Snape y Draco, nosotros seguíamos peleando, hasta que los mortífagos se escaparon detrás de él. La gente comenzaba a salir de todas partes, estaba despierto el colegio entero y después, la profesora McGonagall se llevó a todos a la enfermería, pero yo debía ir con Harry, tenía que estar con él, sabía que algo había ocurrido y algo muy dentro de mí me decía que él me necesitaba.

Salí lo más deprisa que pude a los jardines de la escuela e instintivamente me dirigí al pie de la torre de astronomía, me encontré a un Harry aún incrédulo, un Hagrid destrozado y Fang aullando de dolor, los tres, entorno a un cadáver conocido, los tres alrededor del cuerpo sin vida de Dumbledore.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DCuando llegué, Hagrid intentaba sacar a Harry del lugar, pero éste no reaccionaba, entonces le tomé de la mano y le dije que nos fuéramos, él sin responder me siguió, me preguntó quién había muerto y le dije que nadie, que el cuerpo sobre el que había pasado era el de Bill, pero que parecía que estaría bien. Entonces lo llevé a la enfermería y una vez ahí cada quien contó la parte del relato que conocía para llenar los huecos que hacían falta, mientras todo esto pasaba, se comenzó a oír una música en los jardines, algo que calmaba el dolor y las emociones que teníamos en nuestro interior, algo que nos tranquilizaba. Poco después llegó mamá y papá con Fleur, mamá estaba destrozada y al parecer creía que Fleur ya no se casaría con Bill, pero ella dijo que no, que de cualquier modo se casarían, que con su belleza bastaba y que las cicatrices sólo eran señal de la valentía de mi hermano. Entonces Tonks lo soltó, comenzó a gritarle a Remus que a ella tampoco le importaba y después de tanto tiempo, salió la razón por la cuál ella había estado tan mal. Estaba enamorada de Lupin.

Luego de eso, Harry se fue con la profesora McGonagall y después de un rato en la enfermería mamá y papá nos enviaron a la torre a dormir, no tenía caso que estuviéramos ahí, demás Ron debía esperar a Harry en su dormitorio para darle el apoyo necesario, después de todo, son mejores amigos, supongo que ya tendré tiempo de hablar con él, aunque ahora que lo pienso, esto no pinta bien.

Cuando comenzó todo con Harry me sentí como en un cuento de hadas, por fin estaba con él y no podía ser más feliz que en esos momentos, pero ahora, todo cambiaba. Sabía que Harry tenía planes que le había dejado Dumbledore, sabía que no iba a compartirlos conmigo, no porque no confiara en mí, sino para protegerme. Pero ahora, seguramente, con la muerte de Dumbledore, nuestra relación terminaría, él no se quedaría tranquilo dejándome sola, seguro pensará que es peligroso para mí ser su novia, seguro creerá que corro más peligro estando cerca de él y que estaré más segura lejos, siendo simplemente su amiga.

El funeral de Dumbledore fue dos días después de su muerte y ocurrió tan rápido que ni siquiera lo noté, algo me decía que Harry no tardaba en decirme las cosas, tenía que afrontar con valor su decisión y tenía que apoyarlo, no podía ponerme a llorar mientras me dejaba para seguir con su destino. Justo cuando terminó el funeral llegó el momento.

- Oye, Ginny - musitó -. No podemos seguir saliendo juntos. Tenemos que dejar de vernos.
- Es por alguna razón noble y absurda, ¿verdad? - le dije tratando de sonreír con naturalidad
- Estas semanas contigo han sido
como un sueño. Pero no puedo
no podemos
Ahora tengo cosas que hacer y debo hacerlas solo.

Y entonces hice acopio de todas mis fuerzas, no iba a llorar, yo no era tan débil y él no se lo merecía, así que me limité a mirarlo fijamente a los ojos.

- Voldemort utiliza a los seres queridos de sus enemigos. A ti ya te utilizó una vez como cebo, y únicamente porque eras la hermana de mi mejor amigo. Imagínate el peligro que correrías si siguiéramos saliendo juntos. Él se enterará, lo averiguará. Intentará llegar hasta mí a través de ti.
- ¿Y si no reimporta? - respondí
- A mí sí me importa - dijo él -. ¿Cómo crees que me sentiría si éste fuera tu funeral
y si yo tuviera la culpa?

Entonces desvié la mirada y me quedé contemplando el lago. Siempre había deseado decirle lo que significaba para mí, siempre había deseado estar con él y que comprendiera lo que había causado en mí, y justo ahora, cuando tenía que dejarme para seguir su camino, era el momento en que yo debía decírselo.

- En realidad nunca renuncié a ti. Aunque no lo parezca. Siempre albergué esperanzas
Hermione me aconsejó que me olvidara de ti, que saliera con otros chicos, que me relajara un poco cuando tú estuvieras delante, porque antes me quedaba muda en cuanto tú aparecías, ¿te acuerdas? Y ella creía que quizá te fijarías más en mí si yo me distanciaba un poco.
- Es que es muy lista - me dijo mientras me sonreía -. ¡Ojala te hubiera pedido antes que saliéramos conmigo! Habríamos podido pasar mucho tiempo juntos
meses
años quizá

- Pero estabas demasiado ocupado salvando el mundo mágico - respondí soltando una risita -. Bueno, la verdad es que no me sorprende. Ya sabía que al final ocurriría esto. Estaba convencida de que no estarías contento si no perseguías a Voldemort. Quizá es por eso que me gustas tanto.

Luego de eso, se dio la vuelta y comenzó a caminar, yo sólo lo miré unos minutos, entonces sentí en unas inmensas ganas de llorar y una cálida mano se posó sobre mi hombro. Cuando me giré para ver quién era me encontré con Luna mirándome de frente, sus ojos en esta ocasión no parecían sobresaltados como siempre, al contrario, mostraban una mezcla de sentimientos: ternura, cariño, compasión, apoyo. Me desboroné y comencé a llorar. Ella me abrazó y me alejó de ahí, me llevó cerca de la cabaña de Hagrid mientras me daba palmaditas en la espalda.

- Tranquila, Gin. Todo estará bien.
- Lo sé, pero no puedo evitarlo - dije entre sollozos
- Sé que te duele, te he visto sufrir por él - dijo mientras secaba mis lágrimas -. Te he visto enamorada de él desde que te conozco.
- ¿Porqué justo ahora tiene que pasar esto? ¿Porqué cuando estamos al fin juntos?
- Es sólo una prueba, Gin. Sólo una prueba.
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Tú lo amas en verdad? - preguntó tímidamente
- ¡Claro que sí! ¿Cómo te atreves a dudarlo?
- ¿Y te ama de verdad?
- Eso creo
- respondí recordando su cara durante los largos ratos que pasábamos juntos, la tranquilidad que mostraba, la felicidad que nunca le había visto en todos estos años -. Sí, me ama.
- Entonces, tarde o temprano estarán juntos - dijo ella risueña -. Es sólo una prueba para su amor, pero si están seguros de lo que sienten, no tienen por qué temer.

Luna dio con las palabras correctas, era verdad, Dumbledore siempre decía que el amor era la magia más poderosa y que esa era la gran fortaleza de Harry, la mayor diferencia que tenía con Voldemort y lo que al final lo ayudaría a derrotarlo. Ahora, con mi amor y su amor por mí, ese poder en él debía ser más fuerte, entonces, yo debía ser fuerte por él, por los dos, el amor lograría que al final toda esta pesadilla terminara.

Me sequé las lágrimas y abracé a Luna mientras le daba las gracias. Luego nos dirigimos cada quién a nuestra sala común para bajar con nuestro equipaje y regresar a casa minutos más tarde, pero aún quedaba tiempo para estar con él, para demostrarle que aunque no siguiéramos juntos él tenía mi apoyo y mi amor a donde quiera que fuera. Tenía hasta al boda de Fleur para mostrarle mi apoyo y amor incondicional, así lo haría, aunque después de eso no supiera más de él, aunque después de eso tuviera que despedirme de él sin saber si algún día volveríamos a vernos, aunque después de eso no supiera si volveríamos a estar juntos, como en Hogwarts, como los últimos meses. Así de fuerte era mi amor por Harry, así de fuerte seguiría hasta el final de esta oscura guerra que sólo ha destrozado nuestras vidas y familias.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos días pasaban, las semanas eran más. En casa todo era un alboroto, faltaba poco para la boda de Bill y Fleur, todo debía ser perfecto. Tonks y Lupin se habían casado y ahora venían más a menudo a ayudar con los preparativos y a ajustar detalles sobre el traslado de Harry. Hermione llegaría en uno o dos días, papá y Ron irían por ella a casa de sus padres muggles, luego irían por Harry. Tenían todo un plan trazado para su rescate, maniobras de evasión y distracción y todas las medidas de seguridad impuestas por la Orden y el Ministerio juntos, primero irían a casa de los padres de Tonks y luego vendrían a casa. Ya sólo faltaban cuatro días para el cumpleaños, el plan estaba por dar inicio.

Estaba desesperada, por lo que había escuchado, los Dursley ya se habían marcado de su casa, sólo estaban esperando a que Harry saliera de ella para desaparecerse y llegar al punto indicado. Yo estaba muerta de miedo, no me habían dejado ir al rescate, pero todos los demás irían: Ron, Hermione, Bill, Fleur, Fred, George, Moody, Tonks, Remus y otros más. Aún no sabía de qué se trataba el rescate, pero seguro no me lo dijeron para que no insistiera en participar, aunque a juzgar por la olla enorme de poción multijugos que había en la casa, tenía una idea bastante aproximada de en qué consistiría.

Ya era hora, en cualquier minuto llegarían Tonks y Ron, ellos eran los primeros que debían llegar. Me senté con mamá en el salón, sólo faltaban unos segundos y sabría que mi hermano estaba a salvo, pero entonces un brillo resplandeció y justo en la mitad de la habitación, apareció el traslador de Ron, lo había perdido, algo había salido mal. Pero seguro en cuanto llegara papá con Fred, buscaría la forma de traer a Ron, pero pasó el tiempo y no llegó. Mamá no podía más, tenía los nervios destrozados, yo trataba de ser fuerte, como siempre, tenía que ser fuerte por mamá, tenía que tener confianza, todos regresarían a salvo, como siempre. Entonces llegó Harry, mi corazón por primera vez en muchos días estaba tranquilo, en paz, a pesar de no saber nada de mis hermanos ni de mi padre, supe que al menos los esfuerzos habían valido la pena, Harry estaba en casa, sano y salvo. Le dije que los otros no habían vuelto, pero que si todo salía bien, en unos minutos estarían llegando Lupin y George, de verdad quería que todo marchara bien, necesitaba ver al menos a uno de mis hermanos para estar más tranquila. Y así pasó, pero no todo estaba bien, habían atacado a George, le arrancaron la oreja con una maldición, Snape, él lo hizo.

Me quedé con mamá curando a George y escuché que alguien más llegaba, cuando Harry entró me dijo que era Hermione y Kingsley, pero antes de que ellos entraran escuché la voz de papá, estaba desesperado, quería ver a George. Fred venía con él, se quedó petrificado, su rostro que normalmente muestra una eterna sonrisa, se había quedado inexpresivo y vacío, hasta que George despertó, al parecer les parecía gracioso y decían que por lo menos ahora podrían reconocerlos. Luego salimos, Ron seguía sin llegar, y entonces lo vimos, llegó volando con Tonks. Hermione saltó de la emoción y se le echó al cuello. Todavía me parece increíble que insistan en que no hay nada entre ellos, cuando claramente lo hay. Corrí a avisar a mis papás que Ron había vuelto y justo cuando íbamos saliendo para que lo vieran llegaron Bill y Fleur, al menos mi familia estaba segura. Pero entonces Bill dijo que Moody estaba muerto.

Harry quería irse, decía que sería peligroso quedarse en casa, que sería exponernos, pero obviamente nadie lo dejó marchar, sería una estupidez, de qué valdría el sacrificio de Moody, de Hedwig, la oreja de George, ahora debíamos estar juntos, tenía que estar seguro, por lo menos en lo que se iba a cumplir su misión. Yo sabía que se iría, aunque él no quería decírmelo y obviamente no me explicaría detalles, pero lo sabía, se marcharía y entonces, no habría marcha atrás, después de que se fuera, no estaba segura de cuándo lo volvería a ver, podría ser que dentro de poco, podrían pasar años o quizá jamás volvería a verlo, ni a estar con él. Pero no iba a detenerlo, si su misión era enfrentarse a Voldemort, mi misión sería apoyarlo.

Mamá era una pesadilla, no nos dejaba en paz, de hecho a mí siempre me tiene trabajando y separada de Harry, Ron y Hermione, pero esta vez, incluso a ellos los tenía trabajando sin descanso. Según ella, hacía eso para distraerlos de la muerte de Moody, pero yo, que conozco también a mamá, estoy segura que era sólo por impedir que se pusieran de acuerdo para su partida y la realización de su misión.

Dos días antes de la boda, llegaron los padres de Fleur, bastante agradables, por cierto, pero su hermana, Gabrielle, es totalmente una ofrecida. Desde el momento en que llegaron se le quedó viendo a Harry con unos ojos que juro que casi se lo come, no sé qué piensa esa niña, ¿qué nadie sabe que entre Harry y yo hubo algo? Además, Harry tiene casi diecisiete y ella sólo once, ¿cómo se le ocurre si quiera coquetearle a MI Harry? En fin, yo sé que es mío, como le dije a Luna, él me ama y yo lo amo, así que estaremos juntos tarde o temprano, como siempre debió ser.

Ahora venía lo mejor, la noche antes de la boda sería el cumpleaños de Harry, así que haríamos una cena para celebrarlo, el único inconveniente es que no estoy muy segura de qué le voy a regalar, sólo espero encontrar el regalo perfecto a tiempo, no quiero que se vaya sin darle algo que le exprese todo lo que es para mí, por lo menos al irse le quería eso para recordarme y pensar en mí.

Al otro día, me levanté muy temprano, todos habían dejado sus regalos para Harry en la mesa de la cocina, mamá y papá le habían regalado un reloj de oro del tío Fabián, en fin, no sé qué le habrán regalado los demás, pero yo le daría mi regalo más tarde. Me bañé y me vestí, estaba demasiado nerviosa, pero tenía que hacerlo, era ahora o nunca.

Escuché pasos el otro lado de la puerta de mi habitación, de un saltó me levanté de la cama y abrí la puerta. Ahí estaba él.

- Harry ¿te importaría venir un momento? - le dije

Entró a mi habitación, cerré la puerta y me quedé callada. No encontraba las palabras para decirle las cosas, pero además, él parecía no poder mirarme.

- Felices diecisiete - le dije al fin mientras lo miraba fijamente
- Si
gracias - seguía sin mirarme -. Bonita vista - lo ignoré
- No se me ocurrió qué regalarte
- No tenías que regalarme nada - ignorado nuevamente
- No sabía qué sería útil. Nada demasiado grande, porque si no, no podrías llevarlo contigo.

Entonces me miró, sentía una opresión en el pecho, unas terribles ganas de llorar, de tirarme a sus brazos, de decirle que no se fuera, que se quedara conmigo, que dejara todo lo que tenía que hacer y no siguiera con la tontería de matar a Voldemort, pero no podía. Tenía que mantenerme fuerte, tenía que evitar llorar, apoyarlo, debía hacerle caso a Luna cuando me dijo que lo dejara ir, tenía que seguir adelante y esperar lo mejor. Entonces di un paso hacia él

- Así que después pensé, que me gustaría que tuvieras algo para recordarme, ya sabes, por si conoces a alguna veela cuando estés por ahí haciendo lo que sea que vayas a hacer.
- No creo que las oportunidades de ligar vayan a estar a la orden del día, para serte sincero.
- Ahí es a donde quería llegar - susurré y entonces lo besé

Lo besé como nunca antes y para mi maravillosa suerte, me devolvió el beso. Traté de transmitir en ese beso todo lo que sentía por él, el amor que le tenía, la espera a que me mirara, todos esos años de verlo sin que él me notara, los recuerdos de nuestro tiempo juntos, el mar de sensaciones que me hacía sentir con sólo mirarme. Me estaba perdiendo en él, por un momento sentí que no importaba nada, que en verdad se quería conmigo y no seguiría con esta locura. Sentí una de sus manos en mi espalda, mientras que la otra se enredaba en mi cabello.

Entonces la puerta se abrió de golpe y nos separamos de un brinco. Ron había entrado en la habitación.

- Oh - dijo Ron mordazmente -. Lo siento
- ¡Ron! - Hermione apareció justo detrás de él con apariencia de haber intentado detener a Ron, al parecer sin mucho éxito.
- Bueno, feliz cumpleaños de cualquier modo, Harry - le dije

Miré hacia afuera, ya no podía seguir guardándome esos sentimientos, por primera vez, desde el día del funeral de Dumbledore, volví a llorar, volví a sentir que nada tenía sentido ahora y que no era lo suficientemente fuerte para seguir adelante sin él.

- Te veo luego - me dijo y se fue con los otros

Me derrumbé, me tiré en la cama y comencé a llorar, entonces volví a pensar en Luna, esto no estaba bien, tenía que seguir, tenía que tener fe y luchar, Harry saldría bien de todo esto y más pronto de lo que yo esperaba estaríamos juntos de nuevo. Me levanté y me limpié la cara, una vez más miré por la ventana y ahí estaba él.

- La dejaste - le dijo Ron bastante molesto -. ¿Qué estás haciendo ahora, rondándola?
- No la estoy rondando
- Ron
- le dijo Hermione, pero él alzó una mano para silenciarla
- Estaba realmente echa polvo cuando terminaron
- mi hermano sólo quería protegerme
- También yo. Sabes porqué terminé con ella, y no fue porque yo quisiera
- Si, pero ahora vas y la besas y va a hacerse ilusiones otra vez

- No es idiota, sabe que no puede ser, no espera que acabemos
que acabemos casándonos, o


De hecho sí. Lo sé, es tonto, pero siempre he pensado en Harry de ese modo. Siempre he deseado estar con él, siempre, hasta el final.

- Si sigues tonteando con ella a cada oportunidad que tienes

- No volverá a ocurrir ¿vale? - Y tenía razón, no debía volver a ocurrir
- Bien entonces, bien, este
sí.

El resto del día evité estar en cualquier tipo de situación a solas con él, en la noche, cuando todos estaba ahí, yo evitaba mirarlo, hablaba con los chicos o con mamá, tenía que ser fuerte, tenía que ayudarlo, sólo si me mostraba indiferente él tendría fuerzas para seguir, era la única manera, tenía que ser fuerte por los dos, no podía hacer que se quebrara justo ahora que debía ser más fuerte, sólo así podría salir adelante, salir triunfante de esta situación que nos mantendría separados algún tiempo.

Ya estábamos todos, la familia de Fleur, toda mi familia, Hermione, llegó Hagrid, Remus y Tonks, pero papá seguía sin llegar, así que decidimos empezar sin él, pero entonces llegó su patronus diciendo que el Ministro venía con él, Remus y Tonks se disculparon y se fueron, por alguna razón, ellos no deberían estar en este lugar.

Cuando el Ministro llegó, dijo que quería hablar con Ron, Hermione y él, así que se fueron, entraron a la casa y se quedaron un rato ahí, después de algunos minutos papá y mamá entraron, supusieron, la igual que todos los demás, que habría problemas si los dejaban a solas mucho tiempo. Poco después Scrimgeour salió de la casa y desapareció. Había venido a leer el testamento de Dumbledore y a dejarles su legado, pero había intentado interrogarlos acerca del porqué a ellos, pero obviamente ellos no respondieron nada y por eso habían discutido.

Cuando terminó la fiesta recogimos todo, y subimos a nuestras habitaciones, Hermione subió y fingió quedarse dormida, así que yo también lo fingí. Unos minutos más tarde, escuché cómo se levantaba de la cama y salía de la habitación, seguro también Ron y Harry estarían despiertos, pero no me paré. Ya era hora de dormir, al otro día sería la boda de Bill y ese sería el último día en que estaría con él, en que podría verlo, luego de eso se iría y no volvería a saber de él en mucho tiempo.

La boda fue hermosa, Fleur se veía mucho más hermosa que de costumbre, pero no era como siempre, no opacaba a nadie, al contrario, todo el mundo se veía espectacular a su lado. La ceremonia fue genial, mucha gente lloro, yo no, obviamente, me refiero a mamá, la Sra. Delacour y Hermione. Sin embargo, no pude evitar echar a volar mi imaginación un momento, deseé que todo acabara pronto, que Harry volviera sano y salvo, casarme con él. Mientras veía a Fleur me daba cuenta que si día que llegara a casarme quería verme tan feliz y plena como ella se veía ahora, pero eso sólo sería si Harry estuviera a mi lado.´

Durante la tarde estuve lo más alejada posible de Harry, tenía que ayudarlo a vencer las tentaciones. Bailé un momento con Luna y luego con Lee Jordan. Al parecer el tonto de mi hermano Ron se aplicó esta vez, pude ver que bailaba con Hermione toda la tarde, se veían tan lindos y tan felices, no entiendo cómo es que ninguno se ha atrevido aún a decirse lo que sienten, cuando es más que obvio que son correspondidos, son un par de cabezas huecas, espero que pronto lo hagan, o que esa misión secreta los acerque más ahora que estarán solos con Harry.

Luego, no sé ni como, todo cambió. Un patronus llegó de repente, era el lince de Kingsley y entonces nos dio la peor noticia, el Ministerio había caído, Rufus Scrimgeour estaba muerto y los mortífagos iban hacia la casa. No volvería a ver a Harry hasta quién sabe cuándo y lo peor, es que no estábamos seguros en casa, teníamos que huir y poner a salvo a todos, teníamos que salir de ahí antes de que llegaran los mortífagos.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDe pronto todo se volvió confuso, todos corrían hacia cualquier lado, se alejaban lo máximo posible de La Madriguera para poder escapar. No sabía qué hacer, no sabía si mi familia se quedaría en casa o si huirían como los demás, lo único que era seguro era que Harry, Ron y Hermione no iban a quedarse ni un minuto más. Comencé a buscarlos con la mirada, tenía la esperanza de que si no encontraba a alguien y ellos me veían sola, me llevarían con ellos, pero era demasiado tarde. Tan pronto los localicé, desaparecieron. Ahora estaba todo claro, no volvería a saber de ellos hasta que todo esto se terminara.

En medio de todo el alboroto sentí unas manos sujetarme por la espalda, eran Fred y George. Pude ver a mamá y a Fleur entrando a casa, supongo que Gabrielle y los padres de ella se habrían desaparecido en el instante, pero obviamente ella ya no se iría, ahora era parte de la familia y tenía que quedarse a nuestro lado. Corrimos hacia dentro, no encontré ningún sentido en esto, de cualquier modo los mortífagos llegarían, ¿qué caso tendría escondernos dentro de la casa? Seguramente ellos podrían derrumbarla fácilmente.

- ¡Ginny! ¿Me escuchas? - era papá, se veía desesperado - No salgas de casa, nosotros arreglaremos todo, tienes que quedarte con tu madre.

Se dio la vuelta y salió seguido de todos mis hermanos. Adentro sólo quedábamos mamá, Fleur y yo. No paraban de dar vueltas por la cocina, parecían nerviosas. Podía escuchar gritos afuera, al parecer aún había gente ahí, entonces se escucharon ruido de apariciones, pero estaban demasiado cerca, eso significaba que todos los hechizos protectores de casa habían caído, ahora estábamos indefensos. Entonces lo recordé, teníamos que hacerlo.

- ¡Mamá! ¡Fleur! - hasta entonces me miraron - Tenemos que subir al ático, tenemos que bajar al ghoul, tenemos que fingir que es Ron ¡Rápido o se darán cuenta!

Entonce subimos al ático y bajamos el intento de copia de Ron, al menos ya teníamos parte del plan de los chicos cubierto, ahora sólo teníamos que esperar a que papá arreglara todo con los invitados sorpresa. Bajamos de nuevo a la cocina, no había señal de pelea, no pasaba nada, eso no pintaba bien, ¿porqué si venían los mortífagos, no había un duelo? Me asomé por la ventana y entonces descubrí porqué. No eran mortífagos los que venían por Harry, eran miembros del Ministerio, aurores y todo tipo de gente encargada de arrestos, al parecer era cierto lo que había dicho Kingsley, ya habían tomado el Ministerio.

Papá abrió la puerta y seguido de un par de hombres desconocidos entraron a la casa, mis hermanos se quedaron con nosotras en la cocina. Al parecer iban a registrar toda la casa, por lo menos no destruirían nada, tal parece que querían actuar lo más discretamente posible y la mejor forma de hacerlo era intentar arrestar a Harry por cualquier crimen aunque no lo hubiera cometido, pero gracias a Merlín, ellos ya no estaban en casa. Por lo menos eso me tranquilizaba, pero no del todo, aún me sentía inquieta, necesitaba saber dónde estaban.

Dos horas después de que registraron toda la casa, los jardines e incluso el cobertizo, se fueron. Papá dijo que se habían tragado lo de Ron y su enfermedad contagiosa, pero que de cualquier modo no podíamos estar tan tranquilos. Ahora no había modo de evitar que yo fuera a Hogwarts, dijo que si yo no iba seguro iban a sospechar algo, así que teníamos que fingir que todo estaba bien, el problema ahora era que estaría sola. No sólo ya no estaba Dumbledore en la dirección, sino que mis hermanos no estarían, ni siquiera Hermione o Harry, estaría sola. Pero entonces recordé a mis amigos, tenía a Luna y a Neville. Era hora de que el ED reviviera.

De pronto llegaron algunos miembros de la orden, Remus, Tonks, Kingsley, Hestia. Era hora de ir a buscar a Harry, no querían dejarlo solo, además, necesitaban asegurarse de que estaban bien. Se dividieron entre los probables lugares a los que podría ir Harry, pero justo cuando iban a irse Kingsley los detuvo. Dijo que no era lo más adecuado que de repente todos llegaran y se desaparecieran al mismo tiempo para ir a puntos relacionados con Harry. Teníamos que hacerlo todo con cuidado, debían irse de poco en poco, a lugares que no tuvieran nada que ver, a sus casas, sus trabajos, a donde sea, y luego de algunas horas comenzarían la búsqueda.

- No podemos esperar, Kingsley - comenzó a decir Tonks - y ¿si creen que estamos en peligro? ¿y si regresan?
- Hay que avisarles - dijo papá justo antes de tomar su varita y lanzar un destello plateado hacia afuera -, les envié mi patronus.

Un día. Parecía que habían pasado millones de años desde ayer. En casa ya no había gente extraña, ni siquiera los de la orden. Ahora que nos tenían vigilados era más difícil que se comunicaran, lo que hacía menos probable tener noticias de los chicos. Aún no aparecían, pero deseábamos que fuera pronto.

El tiempo parecía volar y al mismo tiempo pasar lentamente. Un par de días después de que fuéramos atacados llegaron Remus y Tonks. Dijeron que era suficiente, que se irían de viaje un tiempo y que nos avisarían a dónde irían. Tonks pasaría a despedirse de sus padres, él iría a visitar a un viejo amigo y la alcanzaría ahí para partir.

- Va a buscarlo - dijo George esa tarde en mi habitación -, quédate tranquila Ginny.
- ¿Cómo sabe dónde está?
- Creo que todos sabemos en dónde está - decía Fred mientras pasaba un brazo sobre mis hombros
- En casa de Sirius

- Es lo más probable - George
- Nos avisará si está ahí - Fred

Esa misma noche un patronus en forma de lobo llegó a la casa. Pude escuchar la voz de Tonks hablar desde la cocina.

- Todo bien.

Me acosté en mi cama, necesitaba pensar. ¿Eso significaba que estaban bien?¿Están en casa de Sirius? ¿Remus los encontró? Tenía que hablar con Fred o George, pero ellos tardarían en subir. Llamé a Crookshanks y lo envié con ellos, tenía la esperanza de que vinieran a mi cuarto en cuanto terminaran de hablar con papá y Bill.

- ¿Enana? - era Fred - ¿Estas despierta?
- Sí, pasen
- ¿Escuchaste a Tonks? - esta vez era George que se sentaba a mis pies sobre la cama
- Sí, ¿qué significa eso?
- Están en casa de Sirius, los tres están bien.

Ahora podía estar más tranquila. Mi hermano, mi mejor amiga y él, los tres estaban bien.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos días pasaban, la gente iba y venía
En los últimos días ya ni siquiera veía a mis hermanos. Charlie había regresado a Rumania, habían llegado a la conclusión de que tenían que seguir las órdenes que Dumbledore había dejado antes de morir, por lo que él debía seguir en el extranjero tratando de atraer a más gente a nuestra causa. Bill y Fleur aún seguían en la casa, pero ya hace un par de días habían hablado con mamá y habían llegado a la conclusión de que debían irse a su casa, era lo mejor para no levantar sospechas. Mientras tanto Fred y George vivían en el pequeño departamento que estaba sobre Sortilegios Weasley, pero pasaban algunas noches en casa, sobre todo cuando papá tenía que quedarse más tiempo en el Ministerio o por cuestiones de la orden, debía ausentarse.

El tiempo seguía corriendo y nosotros seguíamos sin noticias de los chicos. Lo único que sabíamos era que Remus los había dejado en Grimmauld Place varios días después de la huída. Pero ahora me enfrentaba con algo peor. Ir a Hogwarts ya no era una opción, era una obligación. Con eso del registro de los nacidos muggles, todos los jóvenes magos y brujas debían ir, de lo contrario el Ministerio se presentaría en sus casas y los llevaría por la fuerza. Lo único que me motivaba a ir era pensar en Neville y Luna, teníamos que estar juntos, teníamos que revivir al ED, ahora era más importante que antes, era cuestión de vida o muerte.

El primero de septiembre llegó y con ello mi regreso a Hogwarts. Esta vez no podía ir mucha gente a despedirme, pero eso no impidió que Fred y George acompañaran a papá y mamá a la estación. Bill había ido a casa temprano para despedirse de mí y se había quedado con Fleur para fingir que cuidarían al ghoul que fingía ser Ron.

Llegamos a la estación, que estaba más llena de lo normal. Al parecer este año con la ida obligatoria la gente no quería arriesgarse, iban en grandes grupos y casi no podías encontrar a una pareja sola o a un padre despidiendo en solitario a su hijo. Todos iban alerta, algunos padres no iban, pero en su lugar iban tíos, abuelos o parientes que eran conocidamente sangre pura. El miedo de todos aquellos nacidos muggles y mestizos se hizo más notorio. Pude ver algunos padres de mis compañeros que sabía eran mestizos, pero a juzgar por las marcas en sus brazos y por las caras demacradas, seguramente ya habían pasado las pruebas del Ministerio y sólo por eso se aventuraban en ir a despedir a sus hijos, rogando que no fuera la última vez en que se verían.

Estaba por subir al Expreso, aún faltaban unos quince minutos para partir, cuando Fred le mostró el diario a papá, Snape era director ahora y esos tontos mortífagos que estuvieron la noche en que Dumbledore murió, Alecto y Amycus, serían profesores, así que esta vez tendríamos que irnos con más cuidado. Ahora sólo podíamos confiar en que McGonagall, Sprout, Flitwick e incluso Slughorn nos protegerían, sólo podíamos confiar en ellos, por lo demás, estábamos solos.

El viaje de regreso a Hogwarts fue de lo más raro. No había gente en los pasillos, la señora del carrito de las golosinas no pasó esta vez. La tensión era tal que se podría cortar con un cuchillo de mantequilla.

Estaba sentada en el compartimento con Neville y Luna cuando llegaron Seamus, Ernie y Hannah, todos compañeros de Neville y mi hermano.

- Hola - dijo Ernie -, supimos lo que pasó en la boda de tu hermano
- Qué rápido corren los chismes - le respondí fríamente
- Queríamos saber si estaban bien - era Seamus el que me hablaba ahora
- Sí, estamos bien - respondí -. Gracias
- Sabes que estamos aquí para cualquier cosa que necesites - Hannah me sonrió dulcemente
- Lo sé, gracias
- Estaremos atentos a los galeones - dijo Seamus
- Bien, lo necesitaremos - esta vez fue Neville el que habló
- Bueno - comenzó a decir Ernie -, creo que es hora de regresar a nuestro lugar. Nos vemos después.
- Por cierto
- dijo Seamus antes de salir detrás de Ernie y Hannah - Dean no volvió


Después de eso no pasó nada más que valiera la pena contar. El viaje terminó incluso más rápido de lo que hubiera imaginado. Hagrid estaba en la estación esperando para llevar a los niños de primero, como cada año.

- Ginny, Neville, Luna - nos saludó - ¿Todo bien?
- Dentro de lo que cabe - le respondí
- ¿Cómo está tu hermano? - me preguntó como quien no quiere la cosa
- Sigue enfermo, no creo que vuelva este año - y así era en realidad, Ron no volvería
- Es una lástima, pero bueno, cuídense
los tres
- Sí Hagrid, Gracias - le respondí antes de dirigirnos a los carruajes para llegar a Hogwarts.

El banquete de bienvenida fue de lo más normal, la única diferencia era que Snape estaba sentado en la silla de Dumbledore y que estaban esos dos mortífagos como profesores. Éste año hubo nuevos prefectos llevando a los de primer año a la torre de Gryffindor, ya que ni mi hermano ni Hermione habían vuelto.

En la sala común todos estaban nerviosos, no sólo los niños de primero, sino todos. No sabíamos lo que nos esperaría el nuevo curso y la mayoría de nosotros nos sentíamos aislados. Al menos yo tenía a Neville conmigo, no podía dejar de pensar en que Luna estaba sola, sólo podía esperar que Padma Patil y los demás del ED que estaban en Ravenclaw no la dejaran sola. Sola
así me sentía
Como ese año en el que Ron entró a Hogwarts. Como la primera vez que estuve sola en casa. Esta vez era lo mismo. Estaba sola.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DComo era de esperarse, las clases no eran exactamente lo que hubiera esperado. Este año nos obligaron a tomar Estudios muggles, antes, era una materia en la que nos mostraban la forma de vida de los muggles, sus costumbres, inventos, historia
pero ahora, era simplemente una clase de hablar mal de ellos, de cómo era que sus pobres mentes no eran capaces de tomar decisiones propias ni adecuadas, de cómo nosotros, los magos, debíamos tomar el control de la humanidad para librarlos de los daños que su pobre y cerrada mente ofrecía. Era realmente enfermizo entrar a esas clases y lo peor es que ya ni los surtidos salta clase de los gemelos podían librarnos, porque incluso sangrando o vomitando, nos obligaban a quedarnos en el aula, a menos que estuviéramos a borde de un colapso por falta de sangre o porque ya no había más que vomitar, sólo entonces nos enviaban con Madame Pomfrey.

A Hagrid le obligaban a mostrarnos creaturas espantosas, digo, no es que antes nos diera clases sobre unicornios ni micro puff, pero ahora era mucho peor, tratábamos con acromántulas y creaturas oscuras que muchas veces ni Hagrid sabía apreciar.

Defensa contra las artes oscuras era la peor de todas, en esta clase, al parecer el objetivo era hechizar a la mayor cantidad de alumnos por clase. Utilizaban contra nosotros todo tipo de maleficio, incluso maldiciones imperdonables. Amycus estaba empeñado en enseñarnos artes oscuras aún en contra de nuestra voluntad y se la pasaba enviando a los alumnos a cumplir castigos por no acceder a embrujar a otro compañero.

Lo raro de todo esto, era que Snape no parecía ensañado con los alumnos, si bien, es cierto que fue el asesino de Dumbledore, no parecía muy contento con el cargo y mucho menos tomaba ventaja de eso. Creímos que los castigos serían como los de Umbridge o incluso peores, pero cuando castigaron a Neville por oponerse a Amycus y lo enviaron con Snape, nos dejó asombrados. Simplemente lo mandó a cumplir una noche de castigo con Hagrid, como si eso fuera un gran martirio y como si eso no lo hubiera hecho antes.

La profesora McGonagall trataba de hablar con nosotros a todas horas y de estar al tanto de lo que nos ocurría, pero no era fácil, ya que los mortífagos andaban rondando siempre, porque a pesar de ser sólo dos de ellos, profesores, al parecer Hogwarts se había convertido en un nuevo cuartel general para ellos.

Una tarde, mientras yo estudiaba en la biblioteca con Luna sentí que el doblón falso se calentaba. Lo saqué y éste indicaba una reunión esa misma noche. Por un momento creí que eran ellos, que habían vuelto, pero cuando volví a la Sala Común me encontré con Neville.

- Tenemos que empezar, Ginny - dijo con algo de miedo -. No podemos dejar que esto siga así
- No entiendo, Neville. ¿Qué planeas?
- Oponer resistencia
- ¿Cómo?
- Magifuegos Salvajes Weasley

Y así empezó. Esa misma noche nos reunimos en la Sala de los Menesteres. No fueron todos los miembros del ED, pero había suficientes. Estaban Denis y Colin Creeve, Parvati y Padma Patil, Lavender Brown, Seamus, Ernie, Hannah, Terry, Michael, incluso Zacharias y Cho Chang, y obviamente Luna.

- Estamos aquí para oponer resistencia - comenzó Neville -. Harry, Ron y Hermione no están aquí, pero eso no significa que el Ejercito de Dumbledore tampoco esté. Tenemos que luchar.
- ¿Qué pretender Longbottom? - preguntó como siempre el escéptico de Smith
- Por lo pronto, crear el caos - respondió él
- Al más puro estilo Weasley - terminé yo

El día siguiente parecía ser uno normal, pero mientras estábamos a la hora de la comida Neville se levantó de la mesa y salió, cinco minutos después volvía con la cara roja y algo sudado. Al parecer la primera parte del plan había comenzado, sólo era cuestión de tiempo para que el caos empezara.

Se escucharon tronidos fuera del comedor y pronto se colaron destellos de luces, Snape sabía lo que estaba pasando, pero no se levantó. Fueron los Carrow los primeros que salieron, como era de esperarse trataron de todo, pero lo único que lograban era que los Magifuegos se multiplicaran y ocasionaran más desastres de los que debían. Ningún profesor hacía nada, era como cuando Umbridge estaba en el poder, la única diferencia era que Snape parecía ajeno a todo, sólo dejó que las cosas pasaran. Sé que sabía que éramos nosotros, ¿porqué no lo dijo? No tenemos idea.

- Neville, la espada - le dije una semana después
- ¿Qué espada? - preguntó él desconcertado
- La espada de Gryffindor, está en el despacho de Snape
- ¿Y eso qué? No pienso exponer de esa forma a nadie del ED
- Ellos la necesitan, por eso Dumbledore se las había dejado
- Entonces tenemos que recuperarla

Teníamos que hacer un plan, no sabíamos si los miembros del ED estarían de acuerdo, pero así fuéramos sólo Neville, Luna y yo, teníamos que lograr robarla. El problema era cómo lograrlo, cómo entrar a la oficina de Snape sin ser atrapados, y en el caso de conseguirla, cómo enviársela a Harry para que le diera el uso que Dumbledore planeaba. Eran demasiadas cosas para pensar en un sólo día, si íbamos a hacerlo, teníamos que tomarnos nuestro tiempo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DTenía días sin saber nada de casa, lo único que podía hacer a parte de oponer resistencia al nuevo régimen ya lo estábamos haciendo, además de que algunas veces nos escapábamos por las noches para pequeñas reuniones con los miembros que aún se atrevían a presentarse del ED. En la última reunión, para nuestra mala suerte, Alecto nos encontró y nos mandó directo a la oficina de Snape, una vez más, el castigo se limitaba únicamente a hacer trabajos en el bosque con Hagrid.

- No debería decirlo, pero me alegra que los castiguen - nos dijo Hagrid la noche del castigo
- Es la única forma que tenemos de verte, no podemos salir del castillo
- Y esta vez ¿qué hicieron?
- Sólo una reunión del ED - respondió Neville

Salimos al bosque un par de horas, únicamente para librarnos de las sospechas por si alguien venía a buscarnos, entonces, de la nada apareció una comadreja plateada, yo sabía que era papá, esa era la única forma en que nos podía decir lo que en realidad pasaba, para cosas de rutina simplemente enviaba una lechuza.

- Han entrado al Ministerio esta tarde. Los están siguiendo y según sé a nosotros también, por favor cuídense, estaremos en contacto.

Se hizo un silencio espeluznante que nada tenía que ver con el hecho de estar a la mitad del bosque.

- Que han entrado al Ministerio ¿Quién? - preguntó Hagrid
- Harry, Ron y Hermione - era en los únicos en los que podía pensar
- ¿Pero porqué habrían de hacerlo? - insistió nuestro querido amigo
- Seguro para detener al ejército secreto que formó Fudge - Luna y sus siempre soñadores comentarios
- Están en medio de algo
seguro fue necesario - respondí yo
- Ya es hora de que vayamos buscando el modo de ayudar - últimamente Neville estaba agarrando un valor que hasta ahora no había mostrado, era impresionante.

Caminamos cerca de veinte minutos para regresar a la cabaña de Hagrid cuando entonces un nuevo patronus apareció, una nueva comadreja, pero mucho más pequeña, creo que nunca la había visto, pero estaba casi segura de quién era incluso antes de que comenzara a hablar.

- Harry ha entrado al Ministerio - dijo la voz asustada de Percy -, por favor no te metas en problemas, lo último que necesitamos es que a ti y a Ron también los busquen por ser sus amigos. Cuídate mucho.

Y si eso era poco, justo cuando estábamos en la cabaña de Hagrid, casi amanecía y esperábamos a que Filch viniera por nosotros, el tercer patronus de la noche apareció. Un lobo bastante grande que habló con la angustiada pero risueña voz de Tonks.

- No pronuncien su nombre, han puesto un tabú, casi atrapan a Kingsley diciéndolo.

Eso lo confirmaba. Neville tenía razón, era hora de hacer los preparativos para el siguiente golpe, no sabía para qué necesitaban la espada, pero estaba segura que era necesaria, el problema era ahora cómo ayudarlos. Si era cierto lo que dijo papá, ahora deben estarlos buscando más que antes, por lo menos a Harry y Hermione, ya que de mi hermano siguen creyendo que está enfermo en casa.

A primera hora llegó Filch por nosotros y regresamos al castillo, a tiempo para bañarnos y vestirnos para las clases. Pero mientras me bañaba no pude evitar en pensar en ese mensaje de Tonks, si lo había captado bien, ahora el nombre de Voldemort era un tabú, no sabíamos desde cuando lo habían hecho, pero probablemente así era como lograban atrapar a los miembros de la orden que se atrevían a llamarlo por su nombre. El problema ahora era que tanto Harry como Hermione también lo hacían. Sólo podía confiar en que el cobarde de mi hermano lograría convencerlos de no llamarlo por su nombre.

- ¿Crees que es cierto? - me preguntó Neville en la sala común esa misma mañana
- ¿A qué te refieres?
- ¿Crees que en realidad hayan puesto un tabú?
- Tarde o temprano lo harían, saben que él lo llama por su nombre
- ¿Crees que deberíamos avisarles?
- Yo creo que por el momento hemos hecho lo que hemos podido

Un tabú
estaban a un nombre de atraparlos
y no había forma de advertirles.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLos días siguieron pasando, el tiempo era algo que ya nos tenía sin el menor cuidado. Las clases habían pasado a segundo término, incluso el ED había decidido no volver a realizar reuniones en un tiempo. No podíamos arriesgarnos a que nos atraparan e inculparan a más gente. Seamus era mestizo, Neville era el mayor alborotador ahora, Luna la hija del editor del único medio sobre el cual aún no tenían el poder y yo, la hija de los traidores a la sangre vinculados con el indeseable número uno.

Algunos días a la semana recibía lechuzas de mamá y papá. Fred y George me enviaban dulces y algunas veces algunos de sus surtidos salta clases o artículos de broma de contrabando, aunque la mayoría de las veces se las habían ingeniado para introducirlas hasta pasadizo de la bruja tuerta, así que lo único que teníamos que hacer era ir con cuidado y hacer guardias para que nadie se diera cuenta mientras las tomábamos.

Ahora que lo pienso, Draco Malfoy había vuelto a la escuela pero se le veía muy poco, parecía que salía a menudo del colegio, sólo Crabbe y Goyle estaban aquí, pero al parecer, no contar con su jefe y cerebro de operaciones los mantenía tranquilos. Theodore Nott se mantenía al margen, supongo que era una nueva estrategia de Voldemort, mantener toda la atención alejada lo más posible de sus fieles seguidores y sus familias, los únicos que parecían seguir como si nada eran Pansy Parkinson y Blaise Zabini, pero ellos no tenían nada que perder. Su familia no era de mortífagos, pero es más que sabido que eran sangre pura y por lo mismo nadie se metía con ellos, al contario de lo que ellos hacían, sólo buscaban pelea con los pocos mestizos que quedaban, en especial si eran de Gryffindor.

Días y días pasaron, ya ni siquiera me daba cuenta del tiempo que transcurría, las cosas estaban empezando a tranquilizarse, no queríamos hacer nada que pudiera ocasionar problemas a los demás. Cada noche me acostaba pensando en ellos tres, en lo que podrían estar haciendo, en los peligros que estarían enfrentando, pero no me preocupaba demasiado, Ron tenía a Hermione, ella siempre estaría con él, de hecho, esperaba que el viaje los acercara un poco más y por fin lograran decirse todas esas cosas que se estaban guardando. El que me preocupaba era Harry.

Noche a noche, lo único que ocupaba mis pensamientos era él, era angustiante no saber de él, no saber si lo habían atrapado, si estaba bien o si necesitaba a alguien. Me acostaba pensando en él, deseando que él pensara de la misma manera en mí, y podría parecer tonto, pero últimamente lo sentía más cerca de mí, como si estuviera aquí, cuidándome. Soñaba con él, nos encontrábamos en medio del bosque y el venía sólo para decirme que estaba bien, que tenía que ser fuerte, que pronto volveríamos a estar juntos. Cada noche era lo mismo. Me hacía sentir segura, lo sentía conmigo.

Algunas veces Neville, Luna y yo hacíamos alguna tontería para molestar a Snape y a los Carrow, pero de nada nos servía, de hecho, lo único que nos ganamos fue que nos quitaran el derecho a las salidas a Hogsmeade, y gracias a que algunos miembros del ED habían tomado algunas medidas por su cuenta en contra de la nueva directiva, también habían retomado lo de los decretos de Umbridge, no podíamos juntarnos tres o más alumnos y todas las sociedades escolares estaban sometidas a permiso y no había forma de crear más. En realidad todo se estaba volviendo más tedioso.

Las vacaciones de navidad llegaron. Todos regresamos a casa, con la esperanza de volvernos a ver después de año nuevo, pero tenía un mal presentimiento, algo no iba a salir tan bien. Y pasó, en el Expreso de camino a casa, llegaron, entraron y se llevaron a Luna. No sabía qué harían con ella, pero no había nada que pudiéramos hacer.

En casa el ambiente no era del todo alegre . Fred y George ahora dormían en casa todo el tiempo. Bill y Fleur habían mandado una lechuza diciéndonos que querían pasar su primer navidad casados en casa, cosa que disgustó bastante a mamá, pero que al final hicieron. Charlie también estaba aquí y hasta Percy de vez en cuando me escribía alguna carta.

La única novedad era la nueva locura de los gemelos: un programa de radio. Potterwatch, ese era el nombre de su programa y usaban sobrenombres extraños para no delatar su identidad. Ellos eran los conductores junto con Lee Jordan y algunas veces hablaban miembros de la orden, el problema es que tenían que transmitir desde lugares diferentes cada vez, no era algo diario y además, para poder escucharlo necesitabas la contraseña que daban al final de cada programa, era la única manera en que podíamos tener noticias de lo que pasaba, ya que siempre estaban bien informados.

Noche buena no fue lo mismo sin ellos en casa, estaba tan acostumbrada a su presencia que ahora que no estaban la casa se sentía vacía, pero sobre todo yo me sentía vacía. Ahora no tenía a Neville ni a Luna que lograban alegrarme de vez en cuando, ahora me daba cuenta que tampoco estaba mi mejor amiga, ni mi hermano consentido, pero sobre todo no estaba él, la única razón por la que logré ser yo realmente. Estaba tan sola como antes lo estuve.

A media noche, mientras los demás seguían hablando de lo que había ocurrido últimamente, me levanté de mi asiento en el salón, me despedí de todos y avisé que subiría a dormir. Tomé a Crookshanks y lo subí conmigo a mi habitación. Tan pronto entramos Pig entró por la ventana, extrañaba mucho a Ron, no se le veía para nada como antes, estaba muy tranquilo y no hacía ruido, no le causaba emoción como antes llevar cartas. Crookshanks se echó en la cama que tantas veces ocupó Hermione, él también la extrañaba. Me hubiera gustado decir que Hedwig también extrañaba a Harry, pero él era otra parte perdida, el trío de las mascotas también había desaparecido, y tanto Pig como Crookshanks lo habían notado.

Me recosté en mi cama, Arnold ya estaba dormido y yo sólo miraba al techo, deseaba poder hacer algo más que estar ahí, ojala me hubiera podido ir con ellos, poder estar en cualquier lugar por más peligroso que fuera, pero con ellos, con él.

Me quedé dormida y de pronto estaba en un cementerio, los nombres de Lily y James Potter brillaban desde una tumba de mármol blanco, pero no estaban solos, había una más: Harry James Potter. Desperté sobresaltada, eso no podía ser cierto, estaba segura que era una pesadilla, podía sentirlo, él seguía ahí afuera, haciendo eso que Dumbledore les dejó, eso que terminaría pronto y después volvería a estar con él. Me acomodé de nuevo en la cama y volví a dormir.

Al día siguiente me levanté muy tarde, bajé al árbol y había aún bastantes regalos. Me acerqué para tomar los míos y sentí un peso caer en el fondo de mi estómago, había tres pilas enormes de regalos con los nombres de Harry, Ron y Hermione. Subí de nuevo a mi habitación y saqué los regalos que había comprado en verano, cuando aún pensaba que volverían pronto, que no demoraría demasiado todo aquello, y los puse en su lugar. Tomé mis regalos y los subí a mi habitación.

Me senté sobre mi cama. Como era tradición, encontré el suéter bordado que mamá nos regalaba a diario. Fred y George me habían regalado un bonito diario con cubierta de cuero y mi nombre bordado con letras doradas y una caja de maquillaje patentado de Sortilegios Weasley. Bill y Fleur me habían mandado una bonita túnica de gala dorada. Charlie, el menos inventivo de mis hermanos, un muñeco en forma de dragón que rugía. Percy me envió unas plumas nuevas muy bonitas. Entonces encontré algo más, ellos habían dejado regalos también. Ron me dejó una caja de ranas de chocolate, con lo que le gustan a ese tonto. Hermione un libro de cuentos muggles, al parecer de princesas que encuentran a su príncipe soñado y viven felices para siempre. Y Harry
su regalo era el más chico de todos, abrí la cajita y me encontré una pulsera de plata que tenía grabado H y G con letras bonitas y adornadas. Habían pensado en todo antes de irse.

Me tiré en la cama de nuevo, ya no tenía más ganas de bajar. Empecé a llorar, yo había pensado que ellos estarían aquí ahora, pero ellos sabían que no era así, aún así, arreglaron todo para que los sintiéramos en casa. Ahora los necesitaba más que antes. Sé que siempre fui una persona fuerte, el crecer con los chicos me hizo así
pero últimamente, mis defensas estaban muy bajas, todo esto me había debilitado y estaba a punto de quebrarme, era cuestión de tiempo para que esto me sobrepasara. No volví a salir de mi cuarto, supongo que mamá se dio cuenta de lo que pasó porque no insistió en que bajara a comer.

- Hola enana - ya se había tardado -, mamá quería que te trajera algo de comer
- Gracias Fred
- ¿Estas bien?
- Claro - respondí intentando no sonar mal - ¿porqué no habría de estarlo?
- Sabemos que es duro, Gin, para todos lo es
pero sabemos que para ti es diferente porque eras mucho más cercana a ellos.
- No sé a qué te refieres.
- No te hagas la fuerte, enana, te conozco - se acercó a mí y me puso una mano en el hombro -. Eres la que mejor se lleva con Ron, Hermione es tu mejor amiga aparte de Luna y Harry
George y yo sabemos que estuvieron saliendo el año pasado

- Supongo que no se puede guardar un secreto si involucra a Harry Potter
- Vamos, Gin. Sólo piensa que están bien, de lo contrario lo sabríamos, volverán pronto, sólo es cuestión de tiempo para estar juntos todos, como la gran y enorme familia rechazada por la sociedad que somos - se levantó y se fue.

Me quedé en la cama un rato más y luego me senté para comer algo de lo que Fred había subido. En el fondo, quería creer lo que Fred me decía, en parte tenía razón, estaba segura de que si hubieran atrapado ya a Harry lo habrían dicho, ese era un hecho que seguro Voldemort querría dar a conocer
su victoria contra el niño que vivió.

- Hey, hermanita - la hora de la cena

- Hola George
- ¿Sigues igual?
- No, creo que ya no
- Ron no era el único que se preocupaba por ti ¿sabes?
- Claro que lo sé
- ¿Entonces? ¿Porqué no nos dices qué te pasa?
- Creo que saben lo que me pasa
- Pues sí, enanan, pero tienes que decirlo, de nada te sirve quererte hacer la fuerte siempre.
- Así me enseñaron a ser ustedes.
- A veces es bueno llorar, Gin. A veces se necesita llorar, quebrarse, dejarse caer. A veces necesitamos que alguien más sea fuerte por nosotros y nos ayude a levantarnos - me quebré
no pude evitarlo
comencé a llorar -. Eso es hermanita, llora - me abrazó y comenzó a acariciar mi cabeza -, saca todo lo que tengas dentro, aquí estoy yo para cuidarte - sentí otro par de brazos rodearme
- Yo también estoy aquí, enana - era mi Fred -. Siempre estaré aquí para ti, siempre estaremos cuando nos necesites. Ron no es el único que puede apoyarte cuando lo necesites, también nos tienes a nosotros. Sabes que siempre podrás contar con George y conmigo

- Para lo que necesites

- Cuando lo necesites

- Nos tienes a nosotros - dijeron los dos

No sé cuánto tiempo pasé llorando así, con mis dos queridos hermanos abrazándome, con ellos dándome el apoyo que nunca había necesitado, pero que de algún modo siempre encontraba en Ron, después en Hermione y últimamente en Harry. Por primera vez desde que se fueron, no me sentía sola.

Cuando desperté me bañé y me cambié
bajé a la cocina y encontré a mamá preparando el desayuno así que decidí ayudarla. Ya no podía llorar, no podía dejarme caer, tenía que ser fuerte como ellos, luchar como podía por esto, como cada miembro de mi familia. Todos estaban luchando a su modo para vencer a Voldemort, ahora me tocaba a mí seguir con esto. El ED volvería en enero, teníamos que acabar con ellos o por lo menos debilitarlos lo suficiente para cuando Harry regresara, porque estaba segura de que regresaría, tarde o temprano lo haría.

Últimamente pensaba demasiado en él, casi tanto como cuando estaba en Hogwarts, pero hubo un momento en especial, justo un par de días después de navidad en el que lo sentí aún más cerca. Faltaba menos tiempo para que el volviera, algo me lo decía.

Año nuevo llegó, ya era 1997, y seguía sin saber de ellos, pero en mi mente ya estaba trazando los planes para un nuevo motín, era sólo cuestión de un par de días para regresar, el tres de enero estaríamos de regreso en el castillo y comenzaría todo, nuestro último intento por ayudar a Harry y debilitar desde dentro al enemigo, nuestra última oportunidad de reunir al ED y luchar en nombre de Dumbledore, por Harry, por Luna
Luchar por un mundo mágico mejor y la destrucción de Voldemort.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DRegresamos a Hogwarts, Luna no volvió y Neville parecía más nervioso a raíz de esto, era demasiado para nosotros, pero teníamos que seguir adelante. Las desapariciones cada vez eran más, pero eso no debía detenernos, teníamos que enfrentarnos a ellos ahora más que nunca, tenían que saber cuando volvieran que habíamos estado esperándolos.

Cada noche nos reuníamos en la sala común para escuchar Potterwatch, algunas veces no lo transmitían, todo porque algunas veces con las redadas y eso, casi los atrapan, pero eso no detenía a mis valientes hermanos ni a la orden, tenían que estar informando de todo lo que pasaba, ya que para eso papá seguía estando en el Ministerio y Bill y Charlie estaban al pendiente de lo que pasaba para poder informar a Fred y George inmediatamente.

Hogwarts estaba cada vez más llena de mortífagos, se corría el rumor de que habían estado a punto de atrapar a Harry y Hermione, y algunos creíamos que a lo mejor era cierto, seguro que ahora creían que estaban cerca de Hogwarts, después de todo, es de esperarse que en algún punto de su aventura regresen al colegio, sea lo que sea que están haciendo, Hogwarts debería ayudarlos.

En los últimos días no habíamos tenido oportunidad de tramar nada importante, había demasiada vigilancia y los Slytherin estaban empezando a tomar las riendas del lugar, así que decidimos que nuestra primer maniobra sería acabar con esas petulantes serpientes.

Neville y yo organizamos una pequeña reunión con los últimos miembros que aún asistían a los llamados: Ernie, Hannah, Seamus, Parvati, Padma, Lavender, Terry y Anthony. Acordamos patrullar los pasillos e informar a los estudiantes de mayor grado e incluso a los miembros del ED que ya no se presentaban, teníamos que vigilar el colegio. Algo nos decía que la hora se acercaba, pero por ahora, lo único de lo que teníamos que asegurarnos era de proteger a los pequeños de los abusos de esas serpientes.

Íbamos de dos en dos por los corredores, pasillos y aulas, nunca solos y por lo general había al menos dos parejas en cada lugar, siempre tratando de no verse que iban juntos, sólo por si las cosas se complicaban, pero en realidad no nos costó mucho trabajo poner a raya a esos idiotas, después de todo, eran tres casas contra una, incluso si se quejaban podíamos negar todo y cualquiera que no fuera de su casa nos respaldaría, incluso los maestros y los propios fantasmas.

El problema ahora fue que intentaron arrestar a Hagrid y tuvo que salir huyendo, por primera vez me sentí indefensa en el castillo, él era nuestra salvación después de hacer algo contra Snape, ahora no podríamos recurrir a visitas nocturnas una vez por semana para tomar el té ni nada por el estilo. Ahora estábamos solos, lo profesores no podrán protegernos por mucho tiempo, sólo espero que Harry no tarde demasiado en volver.

El tiempo se acababa, habíamos decidido no hacer nada por el momento, no era sensato hacer nada mientras no supiéramos qué pasaría con los castigos o de qué modo nos afectaría el hecho de que Hagrid no estuviera aquí, pero Neville no pudo aguantarse y algo hizo que molestó a los Carrow, no sé qué pasó exactamente, lo siguiente que supe fue que lo habían golpeado brutamente, parecía estarse convirtiendo en el alfiletero favorito de los Carrow.

Los días siguientes sólo bajaba a clases, ni siquiera me molestaba en bajar a comer, algunas veces mis compañeras de curso subían algo de comida de contrabando, otras veces llamaba a Dobby, sabía que él estaría feliz de servir, en especial si le decía que era amiga de Harry, así que él también me llevaba comida, pero yo no salía de mi cama, me la pasaba acostada con las cortinas corridas para estar sola.

- ¿Ginny? - era Parvati Patil - ¿Estas bien?
- Sí, gracias - le respondí a través de las cortinas
- Sé que no es así, sal
por favor - abrí las cortinas
- ¿Qué quieres?
- Sabemos que te ha afectado lo de Neville, después de que se llevaron a Luna, él ha sido tu único amigo
- Exacto
- Pero no estas sola Ginny
- ¿A no? - le pregunté con escepticismo
- No, nos tienes a nosotros, al ED
- Seguro, como todas las otras veces
- Es difícil, lo sabes.
- A Neville y a Luna no les importó
- ¡Y mira cómo están! No podemos actuar imprudentemente, podría afectar a nuestras familias
- Él nos necesita
- ¿Harry? - se hizo un silencio incómodo - Él no va a volver
- ¡Claro que lo hará!
- Ginny
todos queremos que vuelva, pero no lo hará
- Esa es la diferencia entre ustedes y ellos
Neville y Luna siempre creyeron en nosotros, siempre creyeron en él
ustedes simplemente creen lo que es más cómodo
- Quisiera tener la fe que tú tienes
muchos quisiéramos
- No es tan difícil
- Lo intentaremos
- luego se levantó y se fue

En verdad esa era la diferencia entre mis amigos y todos ellos. Neville y Luna siempre habían tenido fe en Dumbledore, en Harry, en lo que nosotros creíamos y sentíamos, ellos eran los que se merecían estar aquí, a salvo y libres, no todos esos de Slytherin que no hacían más que humillar a aquellos que no fueran sangre pura, o todos esos tontos que se negaban a creer en Harry y lo que habíamos tratado de salvar desde el principio.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEn marzo siempre teníamos vacaciones por Semana Santa y por lo general siempre nos quedábamos ahí, de hecho, sólo íbamos a casa por Navidad, de ahí en fuera permanecíamos en Hogwarts, pero algo sucedió, todo el mundo veía un par de días libres y se iba a sus casas. Creí que papá y mamá seguirían igual a pesar de todo, pero no. Me pidieron que fuera a casa por vacaciones y tomando en cuenta que no eran tiempos muy seguros, además del hecho de que parecía no contar con más amigos reales en el castillo decidí no oponer resistencia.

Los primeros días me la pasé pensando en Neville, nadie sabía que había desaparecido, ni siquiera papá y mamá, eso me hacía pensar que debía estar en la sala de los menesteres, era la única forma de que estuviera protegido y a salvo, pero si le decía a alguien podría ponerlo en peligro, así que decidí no comentarlo con nadie. Cuando estuviera de vuelta hallaría la forma de llevarle comida o visitarlo en lo que todo terminaba.

Luego, un día, mientras cenábamos en casa, llegó papá, estaba muy alterado, tenía días que nos había hecho preparar las maletas por cualquier emergencia, pero no creímos que fuera a pasar nada hasta esa noche. Se veía asustado y cansado, los gemelos estaban en casa y Bill llegó un par de minutos después. Tenían malas noticias: Tenían a Harry.

Se había corrido rápidamente el rumor de que tenían a Harry en la mansión de los Malfoy, pero que no estaba solo, ahora todo el mundo sabía que a parte de Hermione, Ron también estaba con él, así que ahora también nosotros seríamos rastreados, ahora estaban detrás de nosotros, era el momento de huir. Papá envió a Fred y a George por mis cosas y las de mamá, les dijo que tenían que desaparecerse y llevar las cosas a casa de tía Muriel, él se llevó otras cosas junto con mamá mientras que Bill me llevó a mí.

Una vez en casa de tía Muriel nos dijo que estaban bien, habían logrado escapar y estaban en su casa, que sólo teníamos que esperar a que el Sr. Ollivander y Griphook se pusieran bien para que ellos llegaran con nosotros. También habían rescatado a Luna y a Dean, por lo menos nadie más había muerto. Ya era suficiente con la muerte del padre de Tonks.

Esperábamos que Bill y los demás llegaran en poco tiempo, pero pasó una hora, quizá más y nadie aparecía, estaba comenzando a preocuparme, ahora sí estaba angustiada, pero de pronto a pareció un gran oso plateado, ese era el patronus de mi querido hermano, luego su voz resonó por todo el salón.

- No podemos irnos ahora, necesitamos más tiempo. No se preocupen, estamos todos bien, sólo perdimos a Dobby.

Por lo menos esa noche podría dormir tranquila, todos estaban bien: Harry, Ron, Hermione, Luna, Bill, Fleur, Dean, incluso el duende y el Sr. Ollivander. La muerte de Dobby era realmente muy mala, había logrado acercarme bastante a él los últimos dos meses, por lo que no pude evitar soltar unas cuantas lágrimas, pero las sequé pronto y miré a todos con cara de felicidad. Después de todo, teníamos que estar felices, la familia estaba a salvo, toda la familia y eso incluía a Harry y Hermione, sólo era cuestión de tiempo para volvernos a ver, justo como yo lo había dicho.

Subí al dormitorio que tía Muriel me había dado, había dos camas más ahí, supongo que esperaban que Luna y Hermione durmieran conmigo, una idea maravillosa si me lo preguntan, pero en fin. Cuando entré encontré a Hermes en la ventana. Era Percy, estaba segura.

Ginny
Estuvieron a punto de atraparme, dijeron algo sobre Ron y la familia, no sé qué está pasando, pero estoy escondido en casa de una compañera del trabajo llamada Audry, por favor, envía a Hermes de regreso, dime si todos están bien, necesito saber qué está pasando, hazlo pronto.
Percy

Bueno, por lo menos ahora sí podía decir que toda la familia estaba a salvo. Tomé un pedazo de pergamino, una pluma y un poco de tinta.

Percy
No te preocupes, estamos todos seguros y protegidos con un Fidelius. No vuelvas a trabajar. Están buscando a toda la familia porque atraparon a Ron con Harry y Hermione en casa de los Malfoy, de verdad, todos estamos bien ahora, pero debes protegerte como puedas y no dejar que te vean, ahora nuestras cabezas tienen precio.
Ginny

Sé que tal vez no había sido el mejor hermano o el mejor hijo en los últimos años, pero no podía dejar que lo atraparan por ahí, tenía que ponerse a salvo, después de todo, era mi hermano, sin importar lo estúpido que fue y sigue siendo, tal vez esto lo ayude a darse cuenta de lo que realmente ha estado haciendo al trabajar bajo las órdenes de esos idiotas del Ministerio.

- ¿A quién escribiste?
- ¿Fred?
- ¡Claro! O ¿qué? ¿ves un agujero en lugar de oreja?
- No es gracioso
- Tú tampoco eres buena mintiendo - silencio incómodo -. ¿Qué hacía Hermes aquí?
- Casi atrapan a Percy
- ¿A ese traidor?
- ¡Escapó! ¡Deberías alegrarte! ¡Es nuestro hermano!
- Nos abandonó - dijo George detrás de Fred
- Pero está arrepentido
me preguntó por todos
- No vuelvas a escribirle
- Pero

- Simplemente no escribas

Sé que en otra situación tal vez yo habría pensado igual, pero los tiempos estaban cambiando, no era tiempo para ponerse a pensar en lo había hecho, teníamos que estar unidos, porque al final, sólo conseguiríamos vencer a Voldemort si nos manteníamos unidos, él siempre lo había dicho, nuestros lazos, nuestro amor
era la única forma.

Pero los días pasaban y Bill sólo nos decía que tardarían más, pero cada vez que su patronus volvía a casa, algo me decía que no era cierto, que no volvería a verlos, que era demasiado pronto y que volverían a irse antes de despedirse, como esa noche, como la boda de Bill, la primer noche en la que se sintió sola desde la vez en que se había quedado en casa mientras que sus hermanos estaban en el extranjero o en Hogwarts.

Entonces Bill envió otro patronus, de nuevo era más tiempo, ahora era por ellos, tenían que seguir con la misión, pero para necesitaban más tiempo, tiempo para trazar la estrategia perfecta. Los días pasaron tan rápido que pronto se transformaron en semanas, y nosotros seguíamos esperando a que aparecieran de repente un día, pero es no pasaba.

El día que el Sr. Ollivander llegó a la casa apareció Remus, al parecer acababa de pasar por casa de Bill y a juzgar por su aliento, habían celebrado un poco. Tonks por fin había tenido a su bebé, un niño, al que habían puesto Ted, como su recientemente fallecido padre. Harry sería el padrino y Remus me dijo muy discretamente, claro, que Tonks había estado pensando en mí para su madrina, pero que decía que tenía que hablar conmigo primero. Sí, claro, ella sabía lo que yo sentía por Harry, fui una tonta al no haberle contado nada.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DDesde que Bill había prometido llegar a casa en un par de horas con los demás, ya había pasado mucho tiempo, y lo único que sabíamos era que ellos no venían y todo porque estaban trabajando en una nueva parte del famoso plan que Dumbledore les dejó para acabar con Voldemort. Pero eso no mantenía tranquila a mamá. Ella a menudo preguntaba por ellos cuando Bill iba a la casa, pero siempre era lo mismo, ellos no vendrían.

Yo me carteaba cada dos o tres días con Percy, pero procuraba usar a Pig, porque Hermes podría ser descubierta por Fred y George y eso me metería en problemas. Nos las habíamos arreglado para no volver a incluir nombre, nuestro apellido y mucho menos algo que pudiera estar relacionado con el lugar en el que nos encontrábamos. Sólo las palabras clave eran mamá, papá, los revoltosos, el pequeño y Norberto
alguna vez cuando necesitábamos nombrar a Hermione la mencionábamos como mi mejor amiga, Luna era simplemente rábanos, Harry era "mi novio" (esa fue idea de Percy, que como todos, sabían que de pequeña había estado enamorada de él), en realidad eran los únicos de los que solíamos hablar, pero aún así, tratábamos con máxima discreción las cartas.

De vez en cuando hablaba con mamá, ella cada vez estaba más nerviosa, hasta que le dije que Percy estaba bien y oculto en la casa de una amiga del trabajo que era confiable. Terminé por confesarle que nos escribíamos seguido y que no tenía de qué preocuparse, después de todo, Percy sabía cómo cuidarse, sólo era cuestión de tiempo para que regresara a casa, así que tenía que lograr que mamá estuviera tranquila para cuando el momento se presentara.

El plan que decía Bill que ellos estaban tramando cada vez me ponía más nerviosa y alimentaba mis miedos de no volver a verlos en algún tiempo. Por lo que había logrado escuchar de sus conversaciones con papá, ellos planeaban entrar a Gringotts con ayuda de un duende, de Griphook, Bill le advirtió a Harry sobre los duendes, pero al parecer es demasiado terco y seguirá adelante. Sólo espero que sea lo que sea, salga bien.

Mayo estaba muy cerca cuando un día Bill envió una carta, los chicos se irían al día siguiente, no querían que salieran a despedirlos y obviamente no volverían. Creo que tenía razón sobre mi presentimiento de que no los vería en algún tiempo, pero algo me decía que el tiempo se estaba acabando, pronto volveríamos a estar juntos, estaba segura.

Esa misma noche, mientras escuchábamos la radio mágica, Lee dijo que los chicos habían entrado a Gringotts, justo como Bill creía, pero no sólo eso, todo mundo daba por hecho que los atraparían, pues hasta la fecha sólo magos oscuros muy poderosos habían logrado entrar y salir sin ser detectados, pero este trío de locos, robó un dragón de los que vigilan las cámaras más antiguas y escaparon volando sobre ellos. De verdad que están locos esos tres.

Al menos ya podía estar tranquila, si no hubiera sabido nada de ellos en días me hubiera muerto, por lo menos ahora sé que ya cometieron una locura más sin ser atrapados, esperemos que la suerte les dure un poco más, o al menos el tiempo suficiente para que podamos reunirnos con ellos y ayudarlos a derrocar a Voldemort.

En casa de tía Muriel todos estaban tensos. Papá se la pasaba todo el día pegado a la radio mágica esperando noticias de los chicos. Bill y Fleur llegaron con Luna y Dean el mismo día en que Harry los demás se fueron. Mamá se pasaba horas limpiando y tratando de mantenerse ocupada para no pensar y al mismo tiempo mantener la casa en orden para evitar peleas con la tía. Fred y George parecían dispuestos a volver locos a todos con sus envíos y experimentos que mantenían un ruido constante en su habitación.

Los últimos días habían sido bastante pesados para mí, pero ahora que Luna estaba aquí parecía que todo mejoraba. El único pendiente que aún tenía era Neville, ahora que no habíamos vuelto al colegio, nadie sabría qué podría estar haciendo, cuánto daño le habían hecho, algunas veces hasta llegué a pensar que podría haber escapado del castillo o que seguía ahí, lleno de golpes y moretones, como los que ya eran habituales en él.

- No te preocupes Ginny, seguro que está bien - me dijo Luna el
- ¿Cómo lo sabes? - le pregunté sólo por hacer plática
- No lo sé - de nuevo su cara soñadora y sus ojos mirando a todos lados -. Algo me dice que el final está cerca.
- Espero que sea bueno
- Claro que lo será, sólo confía.

Esa noche, tal y como dijo Luna, algo me decía que el final estaba cerca y por extraño que parecía, no me sentía ansiosa ni nerviosa. Ella tenía razón, algo me decía también que las cosas terminarían pronto y que al final sería algo bueno.

Ya era dos de mayo, la madrugada había entrado y yo seguía dando vueltas en la cama, no paraba de pensar en ellos. Era casi como si pudiera verlos, algo me decía que irían a Hogwarts, como siempre lo imaginé, ellos regresarían y el momento se acercaba, estaba casi segura de que estaban cerca o que lo estarían pronto. Tenía que convencer a los demás de ir con ellos, no podíamos dejarlos solo, ahora ellos nos necesitaban. Seguí dando vueltas toda la noche pensando en la mejor manera de ayudarlos hasta que por fin, el cansancio me venció, me quedé dormida.

Y sucedió lo que estaba esperando, la moneda del ED comenzó a quemar. La tomé y salí de la cama de un brinco.

- ¡Luna! ¡Despierta! ¡Tenemos que irnos!
- ¿Qué sucede?
- ¡La moneda!

Salí corriendo del cuarto ya vestida un par de minutos después, la casa se había llenado de ruido, había alboroto por todos lados. Seguro los gemelos también las habían sentido, igual Dean, seguro a estas alturas papá y mamá ya lo sabían, entonces era cuestión de tiempo para irnos, pronto partiríamos a Hogwarts para la batalla final. Ni siquiera sé cómo logramos convencer a Fred y George para irnos sin avisar a mis padres, pero cuando nos dimos cuenta, estábamos pasando a través de un túnel de Cabeza de Puerco a Hogwarts.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DCuando salí por el hueco justo detrás de Luna miré a Harry, era la primera vez que lo veía en meses, por fin me sentía completa. En la sala de los menesteres había bastante gente, estaba Neville, Seamus, Lavender Brown, las gemelas Patil, Terry Boot, Ernie Macmillan, Anthony Goldstein y Michael Corner. Ahora también habíamos llegado Luna, Dean, Fred, George, Lee y yo, ah sí, y la zorra de Cho también.

Harry buscaba algo, Luna creía que era la diadema perdida de Ravenclaw a lo que se refería y la inteligentísima zorra de Chang se ofreció voluntariamente en llevar a Harry a su sala común para que la viera y supiera cómo era, ya que una estatua de Rowena estaba ahí, sentí arder mi sangre y sin poder ni querer evitarlo dije:

- No, Luna guiará a Harry, ¿verdad, Luna?
- Oh, sí, me gustaría - dijo ella alegremente mientras Cho se sentaba nuevamente, desilusionada.

Ahora sólo teníamos que esperar que no ocurriera nada y que volvieran pronto, mientras tanto, seguiríamos recibiendo a todos los que llegaran para ayudar cuando llegara el momento de luchar, porque aunque Harry insistía en que no habría lucha, todos sabíamos que era inevitable y que tarde o temprano, Hogwarts sería el escenario de una gran batalla.

Los minutos pasaban y seguíamos sin saber nada de Harry ni Luna, estaba empezando a preocuparme, tal vez los habían atrapado, y si era así no podrían avisarnos. Pero no nos quedaba nada más que seguir esperando, confiar en que ellos volverían dentro de pocos minutos, antes de que Voldemort llegara al castillo.

- ¡Hermione! - escuché gritar a Ron - El baño de Myrtle, la entrada
- ¡Claro! Tenemos que irnos - luego de eso salieron y sin decir nada más

Mientras seguíamos esperando llegó más gente Kingsley, Remus, Oliver Wood, Katie Bell, Angelina Johnson, Alicia Spinnet, Bill, Fleur y mamá y papá. Poco después aparecieron Luna y Harry nos explicó lo que sucedía, teníamos que ir al Gran Salón, evacuarían a los más pequeños, Snape había huido y ahora íbamos a luchar. Todos empezaron a salir para ir al Gran Salón a recibir órdenes, pero mamá no me dejaba quedarme, yo quería luchar junto con los demás del ED, pero ella quería enviarme a casa, miré a Harry suplicando, pero desvió la mirada, seguro él también pensaba que era mejor que me fuera a casa, pero entonces, de la nada apareció Percy.

Todos estaban callados, entonces le pidió perdón a la familia y Fred rompió el hielo y la tensión en el aire, una vez más, estaba nuestra familia completa, como debía haber estado siempre, papá accedió a deja que me quedara en la sala de los menesteres, pero en cuanto tuviera la oportunidad de salir y luchar, lo haría. Harry preguntó por Ron y Hermione, pero no estaban, en realidad no sabía a donde habían ido, sólo habían dicho algo de un baño y ya. Unos minutos luego de que todos bajaron me quedé helada cuando lo escuché.

- Se que se están preparando para luchar. Sus esfuerzos son inútiles. No pueden luchar contra mí. No quiero matarlos. Tengo un gran respeto por los profesores de Hogwarts. No quiero derramar sangre mágica. Entréguenme a Harry Potter y no se les hará daño. Entréguenme a Harry Potter y dejaré la escuela intacta. Entréguenme a Harry Potter y serán recompensados. Tienen hasta media noche.

Poco después de eso llegaron Tonks y la Sra. Longbottom, eran las únicas que quedábamos ahí, la Sra. había sellado el pasadizo al entrar, no creía que fuera muy buena idea dejarlo abierto ahora que Aberforth estaba en el castillo luchando.

Cuando llegaron Harry, Ron y Hermione, la abuela de Neville se fue a buscarlo y Tonks salió de la sala, yo la seguí. Nos quedamos en una ventana cerca lanzando maldiciones a todos los que se acercaban al castillo, entonces volvieron a salir esos tres y luego Aberforth se acercó, Tonks le preguntó por Remus y él le dijo que desde que lo había visto luchar con Dolohov no había vuelto verlo, pude ver el terror en sus ojos.

- Tonks - dije - Tonks, estoy segura de que está bien


No podía decirle nada más, ni siquiera estaba segura de que estuviera siendo honesta, pero todo sabíamos a lo que nos enfrentábamos al ir esta noche al castillo. Cuando ellos volvieron a entrar vi mi oportunidad, tenía que bajar al Gran Salón o buscar algún profesor, necesitaba luchar, pero antes, tenía que asegurarme que papá y mamá seguían bien.

No supe ni cómo lo logré, pero llegué al Gran Salón, mamá estaba ahí, algunas profesoras también le hacían compañía y Madame Pomfrey curaba a los heridos, mamá estaba tratando de proteger el lugar para que ellos se recuperaran, tomé un lugar en una de las ventanas y comencé a lanzar hechizos, ayudaría a proteger a los heridos y ayudaría a mamá.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D- Han peleado - dijo una voz fría y aguda mientras aún seguíamos en la casa de los gritos - valientemente. Lord Voldemort sabe valorar el coraje. Aún así, han sufrido grandes pérdidas. Si continúan resistiéndose a mí, todos ustedes morirán, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica que se derrama es una pérdida y un desperdicio. Lord Voldemort es piadoso. Ordeno a mis tropas retirarse inmediatamente. Tienen una hora. Preparen su muerte con dignidad. Curen a sus heridos. Ahora te hablo a ti, Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarte conmigo. Esperaré durante una hora en el Bosque Prohibido. Si cuando acabe esa hora no has venido a verme, si no te has rendido, entonces la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo entraré en la batalla, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cada hombre, mujer o niño que trate de protegerte. Una hora.

Empezaron a traer los cuerpos de los caídos, vimos a Remus y a Tonks, ambos habían muerto, la tristeza me inundó, comencé a llorar mientras tomaba de la mano el cuerpo sin vida de Tonks, mamá me abrazaba para consolarme, ella había sido una buena amiga. Pero luego, el corazón se me paralizó. Por las puertas del gran comedor vimos a Percy y George cargar con un cuerpo, Fred, quise creer que estaba herido, pero sus caras reflejaban otra cosa. Mamá salió corriendo hacia ellos y segundos después llegó papá, tomaron el cuerpo de Fred y lo pusieron a un lado del cuerpo de Tonks y Remus.

No lo podía creer, Fred no podía estar muerto, seguro era una broma, hasta estaba sonriendo, parecía que en cualquier momento se levantaría para jugarnos una broma. George se arrodilló a un lado de su cabeza y mamá se tumbó a llorar sobre su pecho. Papá le acariciaba la cabeza mientras lloraba en silencio, no podía más, rompí a llorar, entonces sentí un abrazo, quería que fuera él, pero no, era Hermione. Me abrazó y yo le respondí, comencé a llorar con más fuerza, ella también lloraba, claro, ella era parte de la familia, claro que la muerte de Fred le afectaría. Luego miré a Ron llorando, Percy lo estaba abrazando, pero no lo veía a él, Harry no estaba por ninguna parte. Pero por un momento, no me importó, sólo sentía mi dolor y el dolor de la pérdida que mi familia acababa de sufrir.

No sabía si el tiempo estaba transcurriendo, para mí los minutos, segundos u horas me parecían lo mismo, el dolor que nos embargaba a todos era demasiado grande, no sabíamos si habían pasado unos minutos o si casi había terminado la hora que Voldemort había dado, simplemente esto me superaba, no podía creer que él ya no estuviera. Fred dijo que estaría ahí para mí, que siempre que lo necesitara estaría conmigo
me mintió. Me había prometido estar ahí cuando lo necesitara, cuando necesitara que alguien más fuera fuerte para mí, pero no lo había cumplido, me dejó sola, nos dejó a todos.

La profesora McGonagall llegó de repente, nos dijo que teníamos que salir, teníamos una hora para recorrer los terrenos del colegio y recuperar los cuerpos de los caídos, teníamos que traer adentro a los heridos para atenderlos. Algunos no se movieron, mamá se quedó pegada al cuerpo de Fred junto con George, yo no podía, tenía que hacer algo, salí del Gran Comedor con Ron y Hermione detrás de mí.

Comenzamos a recorrer los jardines, Ron fue el primero que volvió con el cuerpo de un chico de séptimo de Slytherin, al aparecer no todos habían huido, luego Hermione, encontramos a Lavender Brown herida, Greyback al final logró atacarla, tenía una gran herida en el cuello y sangraba mucho, iba a regresar con ella pero me dijo que siguiera. Me topé con Neville y Wood que iban de regreso con el cuerpo de Colin, era de mi edad, no deberíamos estar ahí y sin embargo estaba muerto, había dado su vida luchando por Harry.

Seguí caminando, no quería, no tenía fuerzas, quería estar con mi familia, quería ver a Harry, pero debía ayudar, debíamos poner a todos a salvo antes de volver a luchar. Escuché sollozos, seguí avanzando y descubrí a una chica herida y llorando, pidiendo por su madre. Me acerqué a ella, decía que ya no quería luchar, que quería irse a casa, le dije que estuviera tranquila, que todo saldría bien.

Escuché un ruido a mi alrededor, miré hacia todos lados, lo sentí, era él, estaba segura, pero no estaba por ninguna parte, ahora pensaba en él, quería saber dónde se había metido, no sabía dónde estaba, pero él continuaría, tenía que seguir luchando, teníamos que vencer a Voldemort, tomé a la chica y entré al castillo, todos estaban ahí ahora. Ya no quedaba nadie más afuera.

El tiempo seguía avanzando, esta vez sentía que el tiempo iba más rápido de lo que podría desear, Harry no aparecía, nadie lo había visto, entonces una idea se me vino a la cabeza. ¿Y si se entregaba? ¿Y si iba a buscar a Voldemort él solo? Comencé a buscar a Ron y a Hermione entre la multitud, estaban unos cuantos lugares más allá. Hermione estaba llorando, Ron simplemente la abrazaba, ¿acaso ellos sabrían si Harry fuera a entregarse? No, él no le diría a nadie. No tenía caso que siguiera pensando, si lo hacía, lo haría solo.

Entonces fue como si el mundo entero se viniera abajo. Tal y como lo habíamos escuchado antes, la voz de Voldemort resonó en todo el castillo, era como si estuviera parado justo a nuestro lado.

- Harry Potter está muerto. Lo maté mientras huía, intentando salvarse mientras ustedes sacrificaban sus vidas por él. Traemos su cuerpo como prueba de que su héroe ha muerto. La batalla está ganada. Han perdido a la mitad de sus combatientes. Mis mortífagos los superan en número, y el niño que vivió está acabado. La guerra debe acabar. Cualquiera que continúe resistiéndose, hombre, mujer o niño, será masacrado, al igual que cada miembro de su familia. Salgan del castillo ahora, arrodíllense ante mí y serán absueltos. Sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados, y se unirán a mí en un nuevo mundo que construiremos juntos.

No era cierto, no podía ser cierto, Harry no podía estar muerto, además, él jamás hubiera huido, nunca habría intentado huir dejándonos a nosotros luchando por él, tenía que ser mentira. Los que podíamos movernos sin ayuda caminamos fuera del Gran Salón, era como si nos resistiéramos a creer lo que nos decía, no salíamos a unirnos a él, salíamos a comprobar que Harry estaba muerto.

Los vimos llegar, Voldemort iba a la cabeza, seguido por muchos mortífagos, era más que nosotros, si era cierto lo de Harry, estábamos acabados. Hagrid iba entre ellos, llevaba algo en los brazos. La profesora McGonagall era la que iba a la cabeza, entonces la escuché gritar.

- ¡No! - su voz fue desgarradora y se escucharon risas de los mortífagos.

Ron, Hermione y yo llegamos hasta la línea de enfrente y entonces lo vimos, lo que Hagrid llevaba en los brazos era él, era su cuerpo, era cierto estaba muerto.

- ¡No! - gritó Ron con dolor e incredulidad
- ¡No! - Hermione tampoco podía creerlo
- ¡Harry! ¡HARRY! - no podía creer que estuviera muerto, no podía ser cierto, tenía que responderme, tenía que mirarme, no podía estar muerto.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DTodo lo que habíamos pasado ahora no importaba, ahora él estaba muerto y nada volvería a ser igual, no podríamos vencerlo, no podríamos seguir, él era el que tenía que acabar con Voldemort no Voldemort con él, esto no estaba bien, tenía que ser una broma, no podía ser cierto que de este modo terminara todo, no era posible que simplemente terminara así.

- ¡Se enfrentó a ti! - gritó Ron y los gritos volvieron a escucharse hasta que por segunda vez Voldemort nos hizo callar.
- Murió mientras intentaba salir a hurtadillas de los terrenos del castillo. Muerto mientras intentaba salvarse a sí mismo.

Neville salió corriendo de entre la multitud, iba a atacarlo, él iba a seguir, como debíamos seguir nosotros, pero entonces Voldemort levantó su varita y Neville cayó en el suelo inmóvil y desarmado. Pero lo había intentado, tenía razón, teníamos que seguir luchando, igual que Harry lo había hecho hasta el final, porque estoy segura que así fue. Entonces Voldemort volvió a hablar.

- ¿Y quién es este? ¿Quién se ha ofrecido de voluntario para demostrar lo que ocurre a los que continúan luchando cuando la batalla está perdida?
- ¡En Neville Longbottom, mi señor! - dijo Bellatrix entre risas - El chico que ha estado dando a los Carrow tantos problemas. El hijo de los aurores, ¿recuerda?
- Ah, sí, recuerdo. Pero eres un sangre pura ¿verdad, mi valiente muchacho?
- ¿Y qué si lo soy?
- Muestras espíritu y valor, y provienes de un linaje noble. Serás un mortífago de gran valor. Necesitamos gente como tú, Neville Longbottom.
- Me uniré a ti cuando el infierno se congele, ¡Ejército de Dumbledore!
- Muy bien. Si esa es tu decisión, Longbottom, volveremos al plan original. Allá, tú.

Voldemort levantó su varita y la ondeo, luego algo salió de las ventanas más altas del castillo y cayó en el suelo. Voldemort levantó el Sombrero Seleccionados, lo tomó por un extremo y lo sacudió.

- No habrá más Sombrero Seleccionador en la Escuela Hogwarts. No habrá más casas. El emblema, escudo y colores de mi noble ancestro, Salazar Slytherin, servirá a todo el mundo, ¿verdad, Neville Longbottom?

Agitó su varita e inmovilizó a Neville, luego le puso el sombrero hasta cubrirle los ojos. En ese momento Ron, Hermione, otros miembros del ED y yo intentamos salir en su ayuda, pero los mortífagos eran más y nos apuntaban con sus varitas y hechizos bloqueadores.

- Neville va a demostrar ahora lo que le ocurrirá a cualquiera lo suficientemente estúpido como para continuar oponiéndose a mí.

Entonces movió su varita y el sombrero comenzó a arder en llamas. Comenzamos a gritar, Neville estaba en llamas y no podía moverse, a nosotros no nos dejaban hacer nada, pero debíamos encontrar el modo de ayudarlo. Entonces, muchas cosas ocurrieron a la vez. Algunos de los nuestros comenzaron a salir del castillo sin importarles los mortífagos, nosotros también lo hicimos, luego Grawp apareció de la nada gritando a Hagrid y fue embestido por los gigantes de Voldemort, luego la lluvia de flechas lanzadas por los centauros comenzó a caer sobre los mortífagos que se vieron obligados a romper filas. Neville comenzó a moverse, se levantó y se quitó el sombrero, luego sacó de él la espada de Gryffindor y de una sola estocada partió la cabeza de Nagini en dos y Voldemort gritó lleno de furia que se vió ahogado por los ruidos de alrededor.

- ¡HARRY! ¡HARRY! ¿DÓNDE ESTÁ HARRY? - comenzó a gritar Hagrid

Harry no estaba, de pronto había desaparecido. Estaba vivo, lo sabía, algo me lo decía, teníamos que seguir luchando porque él seguía vivo y teníamos que vencer en esta guerra. Los refuerzos habían llegado de la nada, la manada de centauros atacaba a los mortífagos y los obligaba a retirarse, los Thestrals y Buckbeak atacaban a los gigantes arañándoles los ojos y Grawp seguía en la lucha, los mortífagos empezaron a caer, pero no sólo por nosotros, por nuestros hechizos y nuestros refuerzos, alguien los estaba atacando de la nada, Harry estaba en algún lugar, escondido debajo de su capa, protegiéndonos como siempre. El caos reinaba, nos vimos obligados a entrar al castillo para protegernos de las flechas de los centauros, los pies de los gigantes y todas las demás criaturas que ahora luchaban.

Al entrar al castillo Charlie venía bajando por las escaleras junto con Slughorn, venían a la cabeza de un nuevo ejército que se nos sumaba, todos los amigos y familiares de los estudiantes que se habían quedado a luchar en el castillo habían venido a ayudarnos, también los tenderos y vecinos de Hogsmeade, incluso algunos de los centauros estaban entrando por las puertas principales a todo galope cargando contra los mortífagos, de repente de las puertas de las cocinas llegaron nuevos refuerzos. Los elfos domésticos salían corriendo ondeando cuchillo guiados por Kreacher que iba gritando:

- ¡Luchen! ¡Luchen! ¡Luchen por mí amo, defensor de los elfos domésticos! ¡Luchen con el Señor Tenebroso, en nombre del valiente Regulus! ¡Luchen!

A donde quiera que veía había mortífagos intentando huir, ahora nosotros doblábamos su número, los centauros, elfos domésticos y refuerzos que habían llegado desde Hogsmeade nos habían ayudado, ahora teníamos el control de la batalla, pero aún faltaba lo más importante, debíamos derrotar a Voldemort, Harry tenía que acabar con él y sólo era cuestión de tiempo para que apareciera y lo enfrentara.

La lucha se reanimó, George y Lee estaban luchando contra Yaxley, Flitwick vencía a Dolohov hábilmente, Macnair era arrojado por Hagrid, Ron y Neville estaban acabando con Greyback, Aberforth aturdió a Rookwood, papá y Percy estaban luchando contra Thicknesse, los Malfoy corrían y llamaban a gritos a Draco. Voldemort luchaba contra McGonagall, Slughorn y Kingsley, mientras que Bellatrix estaba peleando con Hermione, Luna y conmigo, pero parecía no estarse esforzando, era como si ella sola pudiera vencernos fácilmente a las tres. Lanzó una maldición asesina que falló al pasarme unos centímetros de lado, estaba viva por puro milagro, entonces escuché un grito familiar cerca.

- ¡Mi hija no, perra! - mamá corría en dirección nuestra - ¡Fuera de mi camino! - nos gritó.

Mamá luchaba de manera increíble, estaba a la par de ella e incluso me atrevería a decir que le resultaba difícil a Bellatrix no caer a los pies de mamá, era estupenda, muy hábil y concentrada en acabar con ella.

- ¡No! - gritó mamá cuando unos estudiantes intentaron ayudarla - ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Es mía!

Voldemort estaba a algunos metros de distancia luchando, se sentía seguro a hora, Bellatrix luchaba a su lado y Harry no estaba, pero él no sabía que Harry estaba vivo, yo lo sentía, estaba cerca, muy cerca de ahí, esperando el momento para salir al ataque y vencerlo, pero estaba tardando demasiado.

- ¿Qué ocurrirá con tus hijos cuanto mueras? - se burló Bellatrix - ¿Cuándo mami se haya ido como Freddie?
- ¡Tú
nunca
volverás
a
tocas
a
mis
hijo! - mamá

Entonces entre las risas histéricas de Bellatrix, una maldición salió de la varita de mamá y pasó justo debajo de su brazo dándole de lleno en el pecho, justo en el corazón. Su risa se congeló y cayó al piso. La multitud rugió enardecida y Voldemort gritó, sus tres oponentes salieron despedidos por el aire y se giró hacia mamá y justo cuando la apuntó se escuchó un grito.

- ¡Protego! - era Harry, lo sabía, estaba vivo.

Voldemort comenzó a buscarlo alrededor, por todos lados mientras él aparecía entre la multitud luego de quitarse su capa de invisibilidad. Todos comenzamos a gritar, él estaba vivo, teníamos esperanza, teníamos que seguir luchando, pero luego se hizo el silencio. Ambos se miraron al ojos y comenzaron a dar vueltas en círculos sin quitarse la vista de encima. El duelo final estaba por comenzar, esto sería lo que decidiría el destino del mundo mágico, ahora sí, era sólo cuestión de tiempo para que terminara.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D- No quiero que ningún otro ayude - dijo Harry en voz alta -. Así es como debe ser. Tengo que ser yo.
- A nadie. No hay más horrocruxes. Solos tú y yo. Ninguno puede vivir mientras el otro siga con vida, y uno de nosotros estará a punto de desaparecer para siempre.
- ¿Uno de nosotros? - se burló - ¿Crees que serás tú, eh, el chico que ha sobrevivido por accidente, y porque Dumbledore tiraba de sus cuerdas?
- ¿Fue un accidente, cuando me salvó mi madre? ¿Accidente, cuando decidí luchar en ese cementerio? ¿Accidente, que no me defendiera esta noche, y aún así sobreviviera, y volviera para luchar?
- ¡Accidentes! Accidente y casualidades y el hecho de que te escondes y gimoteas tras las faldas de grandes hombres y mujeres ¡y me permites matarles en tu lugar!
- No matarás a nadie más esta noche - le dijo mientras lo miraba directo a los ojos - No podrás volver a matar nunca a ninguno de ellos ¿No lo entiendes? Estaba preparado para morir para evitar que hicieras daño a esta gente

- ¡Pero no lo hiciste!
-
tenía intención de hacerlo, y eso es lo que cuenta. Hice lo que hizo mi madre. Protegerlos de ti. ¿No has notado como ninguno de los hechizos que les has lanzado esta noche les han tocado? - tenía razón, era cierto, varias maldiciones asesinas habían pasado rozándonos, pero ninguna había acertado desde que él regresó fingiendo su muerte - No puedes torturarlos. No puedes tocarlos. No has aprendido de tus errores, Riddle, ¿verdad?
- Te atreves

- Sí, me atrevo - lo interrumpió -. Sé cosas que tú no sabes, Tom Riddle. Sé un montón de cosas que tú no. ¿Quieres oír algunas, antes de cometer otro gran error?
- ¿El amor de nuevo? - dijo mientras seguía caminado en círculos - La solución favorita de Dumbledore, que él afirmaba conquistaba a la muerte, aunque el amor non evitó que cayera de la torre y se rompiera como un muñeco de cera vieja. Amor, que no evitó que aplastara a tu madre sangre sucia como a una cucaracha, Potter
y nadie parece amarte a ti lo suficiente como para adelantarse esta vez e interceptar mi maldición - en eso se equivocaba, yo daría mi vida por él, si llegase el momento, yo saltaría entre su maldición y Harry - ¿Qué evitará entonces que mueras esta vez cuando te ataque?
- Sólo una cosa
- Si no es el amor lo que te salvará esta vez, debes creer que tienes una magia que yo no tengo, o alguna otra cosa, ¿un arma más poderosa que la mía?
- Las dos cosas, creo
- ¿Crees que conoces más magia que yo no? ¿Qué yo, que Lord Voldemort, que ha realizado magia con la que ni siquiera el propio Dumbledore habría soñado jamás?
- Oh, soñó con ella, pero sabía más que tú, sabía lo suficiente para no hacer lo que tú.
- ¡Quieres decir que era débil! Demasiado débil como para atreverse, demasiado débil como para tomar lo que podría haber sido suyo, ¡lo que será mío!
- No, era más astuto que tú, mejor mago y mejor hombre
- ¡Yo ordené la muerte de Albus Dumbledore!
- Crees haberlo hecho, pero estás equivocado.
- ¡Dumbledore está muerto! Su cuerpo se pudre en una tumba de mármol en los terrenos de esta castillo. Yo lo vi, Potter, ¡y no volverá!
- Sí, Dumbledore está muerto, pero no fuiste tú quién lo mató. Eligió su propia forma de morir, la eligió meses antes de morir, lo arregló todo con el hombre al que creías tu sirviente
- ¿Qué sueño infantil es ese?
- Severus Snape no era uno de tus hombres. Era de Dumbledore. De Dumbledore desde el momento en que empezaste a perseguir a mi madre. Y nunca lo comprendiste, porque es la única cosa que no puedes entender. ¿Nunca viste a Snape lanzar un patronus? El patronus de Snape era una cierva, como el de mi madre, porque la amó durante casi todas su vida, desde que eran niños. Deberías haberlo notado, te pidió que le perdonaras la vida ¿verdad? - Snape no era un traidor ni un asesino, había estado actuando por Dumbledore, parecía increíble de escuchar
- La deseaba, eso era todo, pero cuando desapareció, él estuvo de acuerdo en que habían otras mujeres, y de sangre pura, que lo merecían

- Por supuesto que te dijo eso, pero fue espía de Dumbledore desde el momento en que la amenazaste, y ha estado trabajando contra ti desde entonces ¡Dumbledore ya se estaba muriendo cuando Snape acabó con él!
- ¡Eso no importa! ¡No importa si Snape era mío o de Dumbledore, o que mezquinos obstáculos trató de poner en mi camino! Los aplasté como aplasté a tu madre, ¡el supuesto gran amor de Snape! ¡Oh, pero todo cobra sentido, Potter, y de formas que tú no entiendes! ¡Dumbledore estaba intentando mantener la Varita del saúco lejos de mí! ¡Su intención era que Snape fuera el auténtico amo de la varita! Pero yo voy por delante de ti, muchachito. ¡Cogí la varita antes de que consiguieras poner tus manos sobre ella! ¡Entendí la verdad antes que tú! ¡Maté a Severus Snape hace tres horas y la varita del saúco, la vara de la muerte, la varita del destino es verdaderamente mía! ¡El último plan de Dumbledore salió mal, Harry Potter!
- Sí, lo hizo. Tienes razón. Pero antes de que me mates, te aconsejo que pienses en lo que has hecho
Piensa e intenta sentir alfo de remordimiento, Riddle

- ¿Qué es esto?
- Es tu última oportunidad, todo lo que te queda
he visto lo que hubieras sido de otro modo
sé un hombre
inténtalo
intenta sentir algún remordimiento

- ¿Te atreves
? - insistió una vez más
- Sí, me atrevo, porque el último plan de Dumbledore no se ha vuelto contra mí en absoluto. Se ha vuelto contra ti, Riddle. La varita todavía no funciona apropiadamente para ti porque mataste a la persona equivocada. Severus Snape nunca fue el auténtico amo de la varita del saúco. Nunca derrotó a Dumbledore.
- Lo mató

- ¿No has estado escuchando? ¡Snape nunca derrotó a Dumbledore! ¡La muerte de Dumbledore estaba planeada! Dumbledore tenía intención de morir, sin ser derrotado, el último amo de la varita! ¡Si todo hubiera salido tal y como estaba planeado, el poder la varita habría muerto con él, porque nunca ha sido derrotado!
- ¡Pero entonces, Potter, Dumbledore fue tan amable de darme la varita! ¡Robé la varita de la tumba de su último amo! ¡La tomé en contra de sus deseos del último amo! ¡El poder es mío! - Las cosas no tenían sentido, hablaban de una varita, de un auténtico amo, ¿qué tenía todo eso que ver?
- ¿Todavía no lo entiendes, verdad, Riddle? ¡La posesión de la varita no es suficiente! Sujetarla, utilizarla, no la hacer realmente tuya. ¿No oíste a Ollivander? La varita elige al mago
La varita del saúco reconoció a un nuevo amo antes de que Dumbledore muriera, alguien que nunca puso su mano en ella. El nuevo amo le quitó la varita a Dumbledore contra su voluntad, sin comprender nunca lo que había hecho exactamente, o que la varita más peligrosa del mundo le había otorgado su lealtad
El auténtico amo de la varita de saúco era Draco Malfoy.
- ¿Y qué importa eso? Incluso si tienes razón, Potter, eso no supone ninguna diferencia entre tú y yo. Ya no hay varitas de fénix. Será un duelo sólo de habilidad
y después de que te haya matado, puedo ocuparme de Draco Malfoy

- Pero llegas demasiado tarde. Perdiste tu oportunidad. Yo llegué primero. Vencí a Draco hace semanas. Le quité su varita. Así que todo se reduce que eso, ¿verdad? ¿Sabe la varita que está en tu mano que su último amo fue desarmado? Porque si lo sabe
yo soy el auténtico amo de la varita del saúco.
- ¡Avada Kedabra!
- ¡Expelliarmus!

La varita salió volando dando vueltas por el aire, Harry corrió hacia ella para tomarla y cayó en sus manos, el cuerpo de Tom Riddle cayó el suelo, débil y encogido, Voldemort estaba muerto, una vez más, cayó por su maldición, una maldición que rebotó porque la varita que tenía en sus manos no podía matarlo, porque él era su verdadero amo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DLa gente comenzó a gritar, todos festejaban, los primeros que llegaron hasta él fueron Ron y Hermione, luego Neville, Luna y yo, ahí estábamos todos, Flitwick, Sprout, Hagrid, Kingsley, McGonagall, todo el mundo se acercaba a él, deseando estar con é, festejar juntos, porque al fin, esto había terminado, pero tal vez él quería estar sólo, yo lo querría si hubiera pasado por todo lo que él.

Las noticias comenzaban a llegar los manipulados con la maldición imperius volvían a ser ellos mismos, los mortífagos que quedaban huían mientras que otros eran atrapados, los inocentes que habían sido llevados a Azkaban eran liberados y Kingsley había sido nombrado temporalmente Ministro de Magia.

El cuerpo de Voldemort fue puesto en una cámara junto al vestíbulo, lejos de los cuerpos de Fred, Tonks, Remus, Colin y cincuenta estudiantes que habían muerto luchando. Todos parecían estar recuperándose. Las mesas fueron puestas de nuevo y la gente se sentó sin importar la casa y los colores. Me senté con mamá con la cabeza apoyada en su hombro, necesitaba verlo, pero sabía que él necesitaba tiempo, y después de todo el tiempo que hemos estado separados, él luchando por su lado y yo por el mío, unas horas no serían demasiado.

El tiempo siguió avanzando, todos terminamos de comer y unos minutos después Ron y Hermione llegaron. Venían bajando de algún lugar, así que me paré de mi asiento y corrí hasta ellos, quería saber dónde estaba Harry, porque hacía horas que no lo veíamos.

- ¿Dónde está?
- Arriba, durmiendo - respondió Ron
- Creo que a todos nos hace falta - completó Hermione
- Entonces ¿qué esperan? - la profesora McGonagall estaba a mis espaldas - ¡Vayan a descansar!
- Pero ¿Qué pasará con los caídos y todos los que están aquí?
- Los alumnos dormirán en sus dormitorios, los demás tendrán que conformarse con bolsas para dormir, mañana haremos un homenaje a los caídos y algunos del Ministerio vendrán esta misma tarde por los cuerpos de los mortífagos y a encerrar a los que aún andan sueltos, ustedes no se preocupen

Salimos del Gran Comedor seguidos por Luna y Neville, caminamos en silencio, todos estábamos cansados, felices, agotados y lo último que deseábamos era hablar, llegamos al tramo de escalera que conducía a la torre de Ravenclaw, cuando Luna se detuvo súbitamente y me miró, no había ni pizca de locura en sus ojos, sino al contrario, era casi una súplica.

- No quiero dormir sola, ¿creen que pueda

- ¿Venir con nosotros? - pregunté incrédula de que lo dudara - ¡Claro, Luna!

Seguimos caminando y llegamos a torre de Gryffindor, la Dama Gorda estaba tirada en el suelo de su pintura con su amiga Violeta y el retrato estaba desacomodado, al parecer se quedó inconsciente cuando la última persona entró o salió. Entramos y nos dividimos en la entrada a las habitaciones, Neville y Ron entraron a su dormitorio, Hermione nos pidió que subiéramos al suyo con ella, tampoco quería estar sola.

Caímos rendidas en la cama, no pasaron ni dos minutos cuando ya estábamos profundamente dormidas. Corría por un campo abierto, parecía algún lugar cerca de la Madriguera, seguía corriendo, algo me decía que tenía que correr, algo me tenía nerviosa. Llegué al claro en el que siempre jugábamos quidditch, había niños desconocidos jugando, iba acercándome, no debían estar ahí, debían regresar a casa, iba a castigarlos. Desperté.

Hermione se había levantado ya y Luna estaba despertándose, miré el reloj y eran las diez de la mañana, eso significaba que era cuatro de mayo, el homenaje sería en un par de horas. Me levanté y fui a bañarme, nos vestimos y bajamos a lo terrenos, el colegio empezaba a verse mejor, seguro la magia que había en él lo estaba reconstruyendo, además de que los profesores estaban ayudando y reconstruían poco a poco las instalaciones.

El homenaje fue hermoso, no pude evitar llorar, era como repetir nuevamente el funeral de Dumbledore, pero esta vez eran mis hermanos y amigos a los que estábamos llorando, todos aquellos que habían caído antes de que Harry lograra protegerlos con su sacrificio, todos los que murieron por un mundo mejor, por enfrentarse a Voldemort y crear un futuro mejor para aquellos a quienes querían, como Remus. Pero todo había valido la pena, sus muertes no serían en vano. Al final ganamos y todo sería recompensado a su tiempo. Era hora de volver a comenzar.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D
Ese mismo día a las cuatro de la tarde salió el Expreso de Hogwarts de Hogsmeade, algunos de los familiares se habían ido con sus hijos antes, los heridos que iban a San Mungo y sus padres también se fueron luego del homenaje, sólo nos quedamos algunos alumnos, los miembros de la orden y algunos miembros del ejército de Dumbledore que no tenían heridas graves.

Bill se había marchado poco después del homenaje, dijo que tenía que ir por Fleur a casa de tía Muriel y nos esperarían en La Madriguera, Charlie se fue con él para llevar a tía Muriel también, papá se fue con Percy para terminar de arreglar unas cosas del Ministerio con Kingsley y sólo se quedaron con nosotros George y la mamá, que iban en el mismo compartimento que la Sra. Longbottom, Neville, Luna y yo. Harry estaba con Ron y Hermione en el de al lado, aún no habíamos podido hablar, pero lo haría pronto, sabía que tenía que esperar, él decidiría cuál era el momento adecuado.

Neville se había quedado dormido recargado contra la ventana, él no había podido dormir tanto como nosotros porque su abuela había subido a buscarlo muy temprano para hablar con él, Luna estaba sentada a un lado mío mirando por la ventana mientras Fred, mamá y la Sra. Longbottom hablaban.

- Ginny ¿podemos hablar? - Harry estaba parado en la puerta del compartimento
- Claro, ahora vuelvo mamá

Caminamos un poco, cuando pasábamos frente al compartimento donde dejé a Ron y Hermione sonreí, estaban besándose, no como en la batalla que parecía que iban a destrozarse sus bocas, ni como Ron con Lavender que parecía que le quería revisar la garganta, simplemente, era uno de esos besos como aquel que me dio como regalo de cumpleaños Ginny.

- Vaya, se habían tardado - le dije
- Te perdiste el primero, no debiste salir tan pronto de la Sala de los Menesteres
- ¿Qué? - debí haberme tardado un poco más
- Sí, ahí pasó el primero. Supongo que valió la pena presionarlos un poco ahora.
- Sí, supongo que sí.
- Ginny

- ¿Sí?
- Lo siento - no entendía que era lo que quería decir, porqué se disculpaba
- ¿Porqué?
- Por hacerte sufrir. Sé que te dolió que te dejara hace un año, sé que sufrías estando cerca de mí en tu casa y a la vez tan lejos. Sé que sufrías estando en Hogwarts sola, sin tus hermanos, sin Hermione, sin mí, luchando sola con Neville y Luna, aferrada a la esperanza de que volviera.
- Sabía que volverías
pero tienes razón, sufrí mucho - miré hacia el suelo
- Pero sobre todo, siento haberles hecho creer que estaba muerto
te escuché, te escuché cuando gritabas mi nombre
- Sabía que no podías estar muerto, simplemente no podías morir
- Lo intenté
- ¿Cómo?
- Era verdad lo que dije frente a Voldemort
fui a buscarlo, pero no para luchar
Voldemort había dividido su alma en varias partes y yo debía destruirlas, por eso nos fuimos Ron, Hermione y yo, porque teníamos que destruirlas todas para poder vencerlo
- ¿Entonces porqué te entregaste?
- Porque me enteré, viendo los recuerdos de Snape, que yo también tenía una parte del alma de Voldemort. Ginny, tenía que morir para poder matarlo, por eso me entregué.
- Pero no moriste
- Pude haberlo hecho, Dumbledore me lo dijo, tenía la opción, podía escoger entre irme, seguir adelante o volver a luchar.
- Y volviste, como yo sabía que lo harías
- Tú me hiciste volver, tú eras lo último que pensé, tú eras lo único que me dio fuerzas para estar ahí parado frente a él sin defenderme. Te veía a ti, tus ojos, tu cabello, tus besos.
- Harry yo
yo hubiera saltado por ti
- ¿Qué quieres decir?
- Cuando Voldemort dijo que no había nadie que te amara lo suficiente como para interponerse entre su maldición y tú, estaba equivocado
yo lo hubiera hecho - mis ojos se llenaron de lágrimas y entonces me abrazó
- Pero no tenías que hacerlo, yo debía terminar con él, yo debía protegerte
- Harry

- Ginny, te amo - lo miró con sus ojos aún bañados en lágrimas y una sonrisa en los labios
- Y yo a ti
- ¿Volverás a ser mi novia?
- ¿Cómo te atreves si quiera a preguntarlo?

Los días siguientes fueron raros, La Madriguera estaba llena de gente y aunque trataban de verse normal, había algo diferente, la muerte de Fred pesaba más de lo que podíamos soportar, pero incluso George hacía un tremendo esfuerzo por seguir adelante. Kingsley llegó unos días después y le dijo a Hermione que ya habían encontrado a sus padres, que en un par de días estarían de regreso y que no había necesidad de que ella se fuera. Todos se lo agradecimos, en especial Ron, ya que ella era la única que lo ayudaba con la tremenda pérdida de Fred, ella era su apoyo, así como Harry era el mío.

Los meses pasaron, ninguno de nosotros volvió a Hogwarts, todos teníamos buenas ofertas de trabajo. Ron y Harry entramos a la Academia de Aurores, Hermione en la Oficina de Regulación de Criaturas Mágicas y a mí me ofrecieron un puesto de cazadora en las Holyhead Harpies, George había logrado levantar Sortilegios Weasley con ayuda de Ron que dividía su tiempo entre la Academia, la tienda y Hermione.

Bill y Fleur decían que intentarían tener un hijo, decían que ya estaban listos, Teddy venía casi todos los días a casa con su abuela Andrómeda. Charlie dijo que se quedaría en Londres un tiempo y luego volvería a Rumania si no encontraba nada interesante aquí. Todos comenzaban a hacer sus vidas.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DHabía pasado un año desde la terrible batalla, Hermione tenía unos meses viviendo en el pueblo con sus padres, pero venía casi a diario a La Madriguera. Ella seguía adelante, y yo sabía que era cuestión de tiempo para que Harry siguiera su ejemplo e hiciera su vida fuera de casa, una tarde bajó con su baúl para anunciar su partida.

- ¿Qué dices? ¿Cómo que te vas? ¿A dónde? - dijo mamá
- A mi casa, no puedo vivir aquí por siempre, ya no quiero darles molestias
- Cariño, tú no nos das molestias, eres un hijo más para nosotros
- Se lo agradezco, pero siento que debo seguir adelante, además
tengo algunas cosas que hacer
- ¿A dónde piensas ir, Harry? - preguntó papá
- Viviré en Grimmauld Place por ahora, pero no pienso quedarme ahí por siempre
- Arthur, no puede irse, es sólo un niño
- Es mayor de edad, Molly. Si así lo quiere puede irse
- Pero

- Nada, Molly.
- Muchas gracias.
- Pero espero que vengas todos los días aquí y vengas a cenar seguido o Ginny se volverá loca
- No se preocupe, aquí me tendrá.

Se despidió de nosotros, de Ron, Hermione y yo, y nos dijo que vendría al día siguiente, no quería que se fuera, pero sabía que tenía que hacerlo, él era así, no le gustaba dar molestias a la gente y aunque para mi familia no era una molestia, eso era algo que él no terminaría nunca de entender. Sin embargo, no me puse triste, sabía que sería un tiempo solamente, luego comenzaríamos nuestras vidas juntos, como siempre lo soñé, y como ahora él también deseaba.

Luna vino esa misma tarde a casa, me dijo que se iría de viaje con su padre, que El Quisquilloso había logrado tanto éxito últimamente que habían logrado juntar el dinero suficiente para una expedición en la selva en busca de no sé qué criaturas de esas que buscan y que un chico llamado Rolf Scamander los acompañaría, que según era el nieto del escritor de Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos.

- Tú también te vas - le dije a modo de reproche
- Es sólo un tiempo, Gin. Regresare antes de lo que imaginas
- Harry se fue esta tarde y Hermione tiene meses viviendo con sus padres
- Es normal, todos tenemos que seguir nuestros caminos, lo sabes
- Lo sé, pero a veces quisiera seguir en Hogwarts, como antes, con el ED, con ustedes.
- Pronto volveré, Harry estará aquí igual que Hermione, y ¡Neville! Todos estaremos juntos, como antes
- Pero no será lo mismo
- No, Gin. Será mejor.
- ¿Cuándo te vas?
- En una semana, vendré antes de irme y te escribiré cada semana.
- ¿Cuándo volverás?
- Cuando se nos termine el dinero o encontremos nuestro objetivo, lo que ocurra primero.
- Espero que encuentren esa cosa pronto, entonces.
- Así será, Gin, así será.

Los meses pasaron, Harry venía a diario a casa y mamá lo recibía cada día como si hubieran pasado años, una vez al mes él iba a cenar a casa de sus tíos y en una ocasión me pidió que fuera con él, fue muy extraño, pero al parecer la Sra. Dursley quería saber quién era la novia de su sobrino, era increíble el cambio que había ocurrido en los Dursley desde que todo terminó. La tía de Harry se quedó helada cuando me vió, según Harry es porque vió algo de su madre en mí, supongo que tal vez el cabello confunda un poco, según Harry, los Potter tienen debilidad por las pelirrojas.

Un año después, ya era titular en el equipo, Hermione estaba por lograr una reforma para los elfos domésticos en la que incluía pago, días de descanso y uniforme decente, había hallado incluso la forma de darles ropa sin que sintieran que estaban siendo liberados. Sólo era cuestión de enfoques y de hacer paso a paso la entrega como Hermione había descubierto con la ya rehabilitada Winky.

Todos parecían seguir avanzando en sus vidas pero Harry simplemente no hacía nada más, seguíamos en las mismas que antes. Una tarde Hermione me dijo que saliéramos de compras, yo tenía que ir a cenar esa noche con Harry y sus tíos por no sé qué cosa importante, así que decidí ir con Hermione, serviría para comprarme un vestido par esa noche.

Cuando Harry llegó casi me dejó sin aire, estaba guapísimo, llevaba pantalón de vestir negro, una camisa verde oscuro que resaltaba sus ojos arremangada un poco más debajo de los codos, la corbata a medio hacer y un chaleco negro. Yo iba con un vestido dorado claro de tirantes hasta la rodilla que me compré esa tarde con ayuda de Hermione y llevaba el pelo suelto y perfectamente liso.

Nos desaparecimos afuera de La Madriguera, pero no aparecimos en Privet Drive como se suponía, estábamos en el lago que estaba cerca de casa, había miles de lucecitas brillando mientras flotaban en el aire como si fueran luciérnagas, había una mesa para dos con una cena esperándonos y velas encendidas. No pude evitar mostrar sorpresa cuando aparecimos en ese lugar.

- Creí que iríamos con tus tíos
- Cambio de planes - me dijo mientras me guiaba a la mesa
- Esta hermoso
- No tanto como tú

Cenamos, todo estaba delicioso, me dijo que era cortesía de Kreacher, de verdad se había lucido, tendría que recompensárselo de algún modo, talvez alguna foto de Regulus o un bonito marco para las que ya tienen.

- Ginny, ¿bailamos? - me dijo mientras hacía un movimiento de varita y comenzaba a sonar una bonita balada muggle, recargué mi cabeza sobre su hombro - Ginny

- ¿Mmm? - le respondí aún sin mirarlo
- Quiero decirte algo
- Dime, Harry
- En realidad, quiero pedirte algo
- ¿Qué pasa? - lo miré
- Es que
estos dos años viviendo lejos de ti
han sido horribles

- Lo sé, me encantaría poder estar todos los días, todo el día contigo
- Por eso, Ginny
- se separó de mí y sacó una cajita de su bolsillo - Yo
- se arrodilló frente a mí mientras la sorpresa y felicidad me invadía al mismo tiempo - ¿Quieres casarte conmigo?

Abrió la cajita, era un anillo de oro blanco con rubíes incrustado que seguro Hermione le ayudó a elegir, era perfecto. Me quedé mirándolo, era hermoso, luego lo miré a él, no lo podía creer, sentía una enorme felicidad en mi interior, pero al mismo tiempo no podía creerlo, al mismo tiempo estaba muerte de miedo, pude ver en sus ojos que él sentía exactamente lo mismo.

- ¡Sí, amor! ¡Quiero casarme contigo.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DCuando regresamos a La Madriguera más tarde, la familia completa estaba ahí, hasta Andrómeda y el pequeño Teddy que tenía poco más de dos años. Llegamos y nos recibieron con gran entusiasmo, seguro Ron y Hermione ya les habían contado todo. Harry tomó a Teddy en mis brazos y se acercó a papá.

- Sr. Weasley
yo

- ¡Bienvenido a la familia muchacho! - le dijo y lo abrazó
- ¡Harry, cariño! - mamá se acercó también a abrazarlo

Todos estaban felices, todos nos felicitaron, pasamos la noche en La Madriguera, Teddy se quedó dormido una hora después, por lo que la Sra. Tonks se fue a casa y dijo que regresaría al día siguiente por él. Estuvimos hablando entre todos, decidiendo la mejor fecha para la boda y los preparativos, estábamos finales de mayo, Harry sugirió que fuera a principios del año siguiente, quería que todo estuviera perfecto, pero ahora que él era Jefe del Departamento de Aurores y yo tenía mi puesto de titular lo veíamos más pesado, así que lo mejor era tomarnos las cosas con calma.

Fleur, mamá y Hermione estaban tan entusiasmadas que casi armaron la boda en ese instante, Angelina (que ahora era novia de George) y yo sólo nos reíamos de las otras tres. Harry se veía feliz, estaba con papá, George y Ron que le decían lo que debía y no debía hacer para cuidarme, Charlie le decía cómo lidiar con mi carácter y Bill algunos consejos sobre la vida de casado.

Los meses pasaron, y el día de la boda llegó. Sería una boda sencilla sólo con nuestras familias y amigos más cercanos. Los Dursley llegaron un día antes con Dudley al pueblo cercano, Dudley venía con su novia, una chica muggle llamada Daisy, Andrómeda y Teddy que ahora tenía tres años se quedaba en La Madriguera, Luna había regresado de su viaje y ahora estaba saliendo con Rolf, Neville era auxiliar de la profesora Sprout en Hogwarts y había logrado un permiso para venir a la boda con Hannah Abbott, que ahora era dueña del Caldero Chorreante.

La Madriguera lucía mucho mejor ahora, después de las reconstrucciones que se le habían hecho luego de la boda de Bill se veía mucho mejor y era mucho más grande. En el patio estaba la misma carpa blanca que el día de la boda de Bill, las hileras de sillas y la banca reforzada para Hagrid y Grawp.

El tiempo voló, en un segundo estaba en mi habitación con Hermione, Luna y Fleur que me arreglaban con cantidad impresionante de hechizos y pociones, perfumes y demás y al momento siguiente veía a Harry caminar del brazo de su tía al altar, para terminar caminando yo por ese mismo camino del brazo de papá. Hermione estaba frente a Harry, esperando en el lugar que yo ocuparía al terminar mi camino, Luna estaba sentada en la primera fila con Rolf de la mano, ella también era feliz ahora.

Entramos a la carpa, papá me llevaba del brazo y mi felicidad era tanta que no cabía en mí, levanté la mirada para buscarlo a él y me encontré con su hermosos ojos verdes con forma de almendra de los cuales me enamoré. Sentía que brillaba de la felicidad, por fin estaría con él para siempre. Yo llevaba una túnica blanca simple, pero hermosa, no necesitaba demasiado, sabía que todo estaría bien porque era feliz. Me observó haciendo mi recorrido. Tenía una hermosa sonrisa en su rostro, esa sonrisa de estúpido enamorado que habíamos visto tantas veces en las películas de amor muggles que mirábamos por las tardes cuando llovía, podía apostar lo que fuera a que George no le dejaría olvidar nunca su cara de hoy.

- Damas y caballeros - dijo el mismo hombre bajito que presidió el funeral de Dumbledore, la boda de Bill y Fleur y el homenaje a los caídos - Estamos reunidos hoy aquí para celebrar la unión de dos almas fieles
- miles de recuerdos pasaron por mi mente, todos esos en los que él estaba presente - Harry James Potter ¿tomas a Ginebra Molly Weasley como tu esposa
en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad
hasta que la muerte los separe?
- Sí y mucho después de eso - respondió mientras escuchábamos sollozar a mamá
- Y tú Ginebra Molly Weasley ¿tomas a Harry James Potter como tu esposo
en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad
hasta que la muerte los separe?
- Sí y mucho después de eso
- Entonces los declaro unidos de porvida

El mago movió su varita por encima de nuestras cabezas y una lluvia de estrellas plateadas cayó sobre nosotros moviéndose en espirales alrededor de nosotros entrelazándonos, la besé y por un momento el mundo éramos sólo él y yo, como tenía que ser y como sería de ahora en adelante.


Filtros de Agua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D

Ron y Hermione se casaron al año siguiente, fue una ceremonia sencilla, pero igualmente fue hermosa. Desde que nos casamos, Harry y yo habíamos estado viviendo en Grimmauld Place, ya habían pasado más tres años, queríamos una casa cerca de La Madriguera pero no lográbamos encontrar el lugar perfecto, otra opción de Harry siempre fue regresar al Valle de Godric, pero dijo que eso podría ser para vacaciones, tal vez comprar una casa ahí y pasar las navidades o algo así.

Un día llegó a casa mientras estaba sentada en el salón leyendo un libro sobre maternidad, lo escuché entrar pero no acercarse, entonces me abrazó por la espalda y yo inmediatamente cerré el libro. Había decidido pedir una licencia en el equipo por mi embarazo y aunque estaba triste prefería que así fuera.

- ¿Te pasa algo, amor? - me dijo sentándole a un lado mío
- Tengo que decirte algo

- ¿Qué pasa?
- Voy a pedir una licencia indefinida en el equipo
- ¿Porqué? ¿Estas enferma? - estaba preocupado
- Todo lo contrario
- le sonrió
- ¿Qué pasa? - no sabía de qué me estaba hablando
- Estoy embarazada
- ¿Qué? - no podía creerlo
- ¡Vamos a ser padres!

Estaba absolutamente feliz, me tomé en brazos y comenzó a besarla, Kreacher se dio cuenta de lo que pasó y nos preparó una cena especial, tanta comida que se nos ocurrió hacer una cena para anunciarlo a todos, así que esa misma noche todos estábamos celebrando por el futuro miembro de la familia Potter-Weasley.

Los meses pasaron volando, entre mareos, antojos y todo tipo de cambios de humor de parte de mi parte, llegó el día de que el niño llegara. Sabíamos que sería un niño, decidimos llamarlo James Sirius.

Entró con ella a la sala, lo haríamos al estilo muggle, él no estaba muy de acuerdo con que lo tuviera en casa como lo hacían antes con partera y eso, prefería la seguridad de un buen hospital. Cuando salió no podía creerlo, tenía mucho pelo, negro como Harry y no paraba de gritar, lo limpiaron y me lo dieron, era la cosa más hermosa que había visto.

Al día siguiente me dieron de alta y nos desaparecimos en el estacionamiento del hospital. Una vez más el alma casi se me cae al suelo y por poco James también, estábamos de nuevo frente al lago, pero ahora había una casa ahí, de dos planas hermosa.

- ¿Te gusta?
- ¡Me encanta!

Entramos a la casa Kreacher nos recibió en la entrada, entramos al salón y ahí estaba toda la familia, Teddy que ya tenía siete años y Victoire tenía cinco corrieron a ver al niño, toda mi familia nos felicitó, más tarde Harry se fue a Privet Drive para darles la noticia a sus tíos y los trajo a casa conocerlo. Hasta el Sr. Dursley se veía feliz sosteniendo a su sobrino nieto en brazos, Dudley no paraba de decir que era increíble.

Esa noche luego del ajetreo, Harry me mostró la casa era pequeña, tenía dos plantas, abajo era el salón, el comedor, la cocina y un cuarto de juegos, en la planta alta había una habitación amplia para los dos y dos dormitorios más, uno para James y uno más para visitas, era perfecta, pero seguro podríamos agrandarla por aquello de los niños venideros.

James era según las palabras de Harry, igual a su padre, cabello negro azabache como el suyo, la nariz recta un poco más larga que la suya y los ojos café, igual al Sr. Potter, incluso un revoltoso sin par, ni siquiera Teddy podía calmarlo cuando se ponía pesado, era como el hermano mayor de James, se encariñaron de inmediato.

Un año después, una segunda alegría inundó nuestro hogar. James ya tenía un año y no paraba de dar guerra, era tan revoltoso como papá y Sirius debieron ser, tenía el carácter bromista de ellos y de los gemelos, era un digno nieto merodeador y sobrino de Fred y George Weasley, ni la llegada de su hermano lo calmó.

Esta vez era justo como Harry, cabello negro azabache, ojos verdes con forma de almendra, los ojos de su madre. Era tranquilo y nada ruidoso, la Sra. Dursley casi llora cuando lo conoció, dijo que era como si el destino le hubiera dado la oportunidad de volver a tenerlo, como si le diera una segunda oportunidad para tratarlo bien en nuestro hijo. Albus Severus, como los dos hombres más grandes que hemos conocido, el mejor mago de la historia y el hombre más valiente que jamás podría haber conocido.

El tiempo pasaba, con un poco de tiempo de diferencia Ron y Hermione tuvieron su primer hija, una niña igualita a Hermione, pero con los ojos de Ron, la llamaron Rose. El tiempo pasaba y la familia era cada vez más grande. Bill y Fleur tuvieron dos hijos más Dominique, una hermosa niña pelirroja, toda una Weasley y Louis, un chico Weasley también, casi tan alborotador como James. Percy se había casado con una compañera del Ministerio llamada Audry y tenían un par de pelirrojas llamadas Lucy y Molly. George y Angelina tenían una réplica exacta de Fred que incluso llevaba su nombre y una chica morena de cabello rojo oscuro llamada Roxanne. Hasta Dudley se había casado y ahora estaba intentando tener un hijo con Daisy.

Dos años luego del nacimiento de Al, vino una nueva alegría a nuestras vidas, la niña que tanto esperábamos. Lily Luna, tenía el cabello rojo intenso y los ojos marrones de su madre, era hermosa, y ella junto con Hugo, el niño que Ron y Hermione tuvieron, llenaron la casa Weasley de felicidad.

Ron y Harry les enseñaron a los chicos a volar desde pequeños, la pintura se había completado, eran ellos los chicos que había soñado, era a ellos a los quería bajar de las escobas mientras jugaban en el claro. Yo intentaba alentar a las chicas para que jugaran al quidditch, pero Hermione decía que debían estudiar más ya que sus hermanos no lo hacían. Lily se volvió una excelente cazadora, incluso Rose era muy buena golpeadora, había heredado el talento de Fred y George. Hugo jugaba de guardián y Teddy casi siempre era el buscador enfrentándose a Albus, James era cazador como el padre de Harry. Freddie era excelente golpeador también y Roxanne era cazadora, Louis también jugaba, era guardián igual que su Charlie, las únicas que no jugaban quidditch eran las hijas de Percy y las chicas de Bill que al parecer preferían hacer cosas más de chicas.

Llegó el primer año de Hogwarts para James, Neville ya era profesor ahí así que lo tendríamos vigilado, sobretodo porque unos días antes de que se fuera Harry dejó por "casualidad" su Mapa del Merodeador en su escritorio y desapareció, me dijo que quería darle la capa también, pero luego pensó que esa debía ser para Albus, además, hubiera sido demasiado para James tener ambas al mismo tiempo. También arregló el espejo de Sirius y le pidió el que tenía a Aberforth para dárselos a James y a Albus, sería la mejor manera para que estuvieran comunicados.

La vida no podía ser mejor de lo que era ahora, si me hubieran dicho cuando tenía diez años que esto pasaría, que me casaría con el famoso Harry Potter del que me enamoré al apenas mirar, que Ron formaría una familia con chica molesta y mandona que conoció en el colegio, que los Dursley verían a Harry de verdad como parte de su familia y que todo lo que ha pasado ocurriría, no creería nada.



Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =DEl otoño pareció llegar repentinamente ese año. La mañana del uno de septiembre era crispada y dorada como una manzana y mientras nos apresurábamos a cruzar la ajetreada calle hacia la grandiosa y sombría estación, el humo de los tubos de escape de lo coches y el aliento de los caminantes centelleaban como telas de araña en el aire frío. Dos grandes jaulas descansaban en lo alto de los carritos que Harry y yo empujábamos, las lechuzas dentro de ellas ululaban indignadamente, y Lily se demoraba temerosamente tras James y Sirius aferrada al brazo de Harry.

- No pasará mucho tiempo, y tú también irás - le dijo
- Dos años - respondió Lily - ¡Yo quiero ir ahora!

La gente miraba curiosamente a las lechuzas mientras nos abríamos paso hasta la barrera entre los andenes nueve y diez. La voz de Albus llegó hasta él por encima del claro que nos rodeaba; los chicos habían reasumido la discusión que habían empezado en el coche.

- ¡No! ¡No estaré en Slytherin!
- ¡James, déjalo en paz! - le dije
- Yo sólo digo que podría ser - respondió James sonriendo a Albus -. No hay nada malo en eso. Podría estar en Slyth


Entonces utilicé la famosa mirada Weasley y James se quedó en silencio. Con una mirada de autosuficiencia sobre su hombro hacia Albus, James tomó el arrito de mis manos y corrió hacia la barrera.

- Me escribirán ¿verdad? -preguntó Albus aprovechando que James no estaba
- Cada día, si quieres que lo hagamos - respondí
- No cada día - dijo él rápidamente -. James dice que la mayoría de la gente sólo recibe cartas de su casa una vez al mes.
- Escribimos a James tres veces por semana - agregué
- Y no deberías creer todo lo que te cuenta de Hogwarts. A tu hermano le gusta hacer bromas - dijo Harry

Pasamos la barrera y la neblina nos cubrió, James no estaba y podía ver una multitud moviéndose a través de la densa niebla.

- ¿Dónde están?
- Los encontraremos - casi no podíamos ver a nadie por la densa niebla, hasta que de repente los vi -. Creo que so ellos, Al.
- Hola - dijo Albus aliviado al ver a Rose ya vestida con su túnica nueva de Hogwarts
- ¿Todo bien al estacionarse? - le preguntó Ron a Harry - Para mí sí. Hermione no se creía que pudiera pasa un examen de conducir muggle, ¿verdad? Pensó que había confundido al examinador.
- No, no es cierto - corrigió Hermione -. Tenía una fe absoluta en ti.
- Seguro lo confundió - le dije a Hermione mientras Ron y Harry subían el equipaje de los chicos
- Sigo tratando de convencerme que no fue así - respondió ella mirando hacia el sitio en el que habían desaparecido ellos -, así que no ayudes, Gin.

Cuando bajaron Rose y Hugo hablando de la casa en la que entrarían cuando finalmente fueran a Hogwarts.

- Si no entras en Gryffindor, te desheredaremos - dijo Ron -, pero sin presiones
- ¡Ron! - lo regañó Hermione
- No lo dice en serio - dijimos al mismo tiempo Hermione y yo
- Miren quién está ahí.

Draco estaba de pie con su esposa Astoria y su hijo, Scorpius se parecía mucho a Draco, tanto como Albus a Harry, él nos vió mirándonos y asintió cortésmente para luego alejarse.

- Así que ese es el pequeño Scorpius - dijo Ron -. Asegúrate de machacarlo en cada examen, Rosie. Gracias a Dios heredaste el cerebro de tu madre.
- Ron, por amor de Dios - dijo Hermione medio seria, medio divertida - ¡No intentes volverlos uno contra otro antes de que empiecen siquiera la escuela!
- Tienes razón, lo siento - respondió él, pero incapaz de contenerse añadió -. No seas muy amigable con él Rosie. El abuelo Weasley nunca te perdonaría que te casaras con un sangre pura.
- ¡Hey! - James reapareció sin baúl, lechuza y carrito - Teddy está de vuelta ¡Acabo de verlo! Y adivinen qué está haciendo ¡Besándose con Victoire! ¡Nuestro Teddy! ¡Teddy Lupin! ¡Besándose con nuestra Victoire! ¿Nuestra prima? Y le pregunté a Teddy qué estaba haciendo
- ¿Los interrumpiste? - le reprendí - Te pareces tanto a Ron

-
¡y dijo que había venido a verla! Y después me dijo que me largara ¡La estaba besando!
- ¡Oh, sería adorable que se casaran! - murmuró Lily soñadoramente - ¡Entonces Teddy sería realmente parte de la familia!
- Ya viene a casa a cenar casi todos los días - dijo Harry -
podría ser mi imaginación, pero supongo que sería mejor que se quede todo el tiempo
- ¡Sí! - dijo James entusiasmado -. No me importaría compartir cuarto con Al
Teddy puede quedarse en mi habitación.
- No. Al y tú se estarían peleando a cada rato y no quiero que la casa acabe demolida. Son casi las once, será mejor que suban.
- ¡No olvides mandarle saludos a Neville! - le dije a James y lo abracé.
- ¡Mamá! No puedo hacer eso con un profesor.
- Pero conoces a Neville

- Fuera, sí, pero en la escuela es el profesor Longbottom, ¿verdad? No puedo entrar a herbología y darle los saludos
- se adelantó para dar una patada a Albus - Luego te veo, Al. Vigila a los Thestrals.
- Creía que eran invisibles. Dijiste que eran invisibles.

James se rió y dejó que lo besara, luego le dio un rápido abrazo a Harry, después saltó rápidamente al tren y se alejó corriendo hacia sus amigos.

- Los Thestrals no son nada de qué preocuparse. Son criaturas gentiles, no hay nada que asuste en ellos. De todos modos - le dijo Harry -, ustedes no van a llegar a la escuela en carruajes, irán en botes
- Te veremos en Navidad - me despedí de él
- Adiós, Al. No olvides que Hagrid te ha invitado a tomar el té el próximo viernes. No te metas en líos con Peeves. Nada de duelos con nadie hasta que hayas aprendido como hacerlo. Y no dejes que James se meta contigo.
- ¿Y si acabo en Slytherin?
- Albus Severus - dijo quedamente para que nadie más que yo pudiera oírle y yo tenía el suficiente tacto como para fingir que estaba escuchando a Rose que ya estaba en el tren -, te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era un Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido.
- Pero y si

-
entonces la casa Slytherin habrá ganado un excelente estudiante, ¿verdad? A nosotros no nos importa, Al. Pero si a ti te importa tanto, podrás elegir Gryffindor en vez e Slytherin. El Sombrero Seleccionador toma en cuenta tu elección.
- ¿De veras?
- Lo hizo en mi caso - le respondió

Albus saltó al vagón y cerré la puerta tras él. Los estudiantes de las ventanas cercanas miraban todas hacia Harry.

- ¿Porqué están todos mirando? - preguntó Albus mientras él y Rose miraban alrededor al resto de los estudiantes
- No dejes que eso te preocupe - dijo Ron -. Soy yo. Soy extremadamente interesante.

Los chicos rieron el tren empezó a moverse, Harry caminaba a su lado observando a Albus sonrojado por la excitación, seguía sonriendo y saludando, incluso aunque era algo embarazoso, observando como nuestro hijo se alejaba de nosotros


- Estará bien - murmuré y lo vi tocarse la cicatriz.
- Lo sé - la cicatriz no le había dolido en diecinueve años. Todo iba bien.



N/A: Porfin, después de 8 meses terminé de subir esta historia que apenas mecostó un par de meses escribir, sé que muchos esperan encontrarhistorias originales o variadas en lugar de la misma que Rowling noscontó, pero como cualquier humano cometió un error... escribió unicamente lo que Harry sentía, no lo que la gente a su alrededor pasó, así que aquí les traje mi versión de todo desde la perspectiva de la menor de los Weasley.

Mil gacias a los 77 favoritos, las 8924 lecturas y los 88 comentarios hasta el momento...

Soy feliz haciendo feliz a la gente... soy feliz leyendo reviews... háganme feliz... =D

La otra cara de la moneda - Fanfics de Harry Potter

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Hola, me llamo Ginny Weasley. Soy una chica promedio como cualquier otra, común y corriente, bueno, en mi mundo lo soy. ¿Porqué en mi mundo? Bueno, verán l

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2023-02-27

 

La otra cara de la moneda - Fanfics de Harry Potter
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