Tus manos sobre las mías - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Este one lo hice hace un tiempo y lo dediqué a una amiga (Candela). Espero que les guste, es un tanto raro, pero es realmente hermoso!... besos y en especial a Naty!


Tus manos sobre las mías.


La conocí en otoño. Hace muchos,pero en realidad no son demasiados. Podría decir que era la época en que estabamás solo. Pero a algunos dirían que nunca lo he estado: como saben, laausencia, entre muchas otras cosas, nunca se admite. Nunca me gustó recordar, ymucho menos las cosas felices. Pero ahí estaban estos; yo tenía la ambición deolvidar: cada vez que veía las fotografías grises o las películas de papel,surgía en mi memoria dolorosa el recuerdo, dañando con su anhelo. Jamás meanimé desechar todo, pues de vez en cuando un poco de masoquismo no es dañino.Aquel día, sin embargo, fue totalmente distinto, porque siempre llegaban o measechaban cuando yo los llamaba.

 

Cabello rosa chicle, ojos azules:su piel tenía aspecto cremoso; como los pétalos de las rosas rosadas. Su vozera rítmica. Agradecí haber salido esa tarde fría y otoñal; cuando la vicaminando tranquila, me emocioné, y también sentí pánico. Era algo extraño: algoque te puede maravillar, pero también asustar. Cuando dio la vuelta, entoncesla vi completamente: familiar y cálida.

¿Te conozco? pregunté,sorprendido de que no me temblara la voz.

Supongo que no.

Suponer: es
, es
, verdad, creoque me he confundido. Es un gusto.

Hace mucho frió decía, mirandocon reclamo al cielo nublado, ignorando por completo mi torpe saludo.

No tengo frió, ya nomásmurmuré; no sé si me escuchó.

Si lo oyó, sólo los añosdescifrarían lo oculto de mis palabras. Ella escuchaba con atención el sonidoque hacían los niños que jugaban a unos metros.

Era hermosa, una cálida belleza.

Me animé a hablarle, pero laspalabras eran torpes y demasiado sencillas para decídelas a ella. Me preguntópor la hora.

No importa, ya la preguntare enotro lugar.

Se levantó con delicadeza, comola de una bailarina. Sentí que se me iba el corazón junto a ella, y aun nosabía su nombre.

¿Cómo te llamas? pregunté, nosé como no titubeé.

Ella sonrió y marchó sin miraratrás: por las siguientes noches soñé con su sonrisa, sus movimientos y sullamativo cabello.

Días después volví a ir al mismoparque, y me senté en la misma banca en la que la vi. Pero no apareció, ni esedía, ni el siguiente, ni el que le siguió. Comencé a sentir la falta invaluablede mi alma, pero no perdí las esperanzas, sabía que un día la volvería a ver.

Un mes de espera dio sus frutos.

Cuando se sentó junto a mí en elbanco, no me habló. Se puso a fumar; creo que comenzó a tararear una canción,porque yo intentaba mirarla a los ojos. Con sutileza, deslizó la mano sobre suipod, y con suave melodía las horas danzaron sobre nosotros dos. Londres dibujóen crayones las nubes, interrumpida por una redondeada y fría luz de luna.

Hace frió me dijo. Era laprimera vez, desde que llegó, que me hablaba

Vienes mucho por aquí .No te veohace mucho por estos lugares.

Lo pensó unos segundos: retiró elcigarrillo de sus labios.

Sí, Pero no demasiado. Supongoque tú te pasas seguido por aquí.

 

No mucho.

Mentiroso, maldito mentido.

Yo trato de venir cada vez quetengo tiempo. Últimamente no he podio, tengo muchas cosas que hacer.

Sus ojos estaban encendidos;estaba molesta por algo.

"¿Qué le sucederá?" me pregunté.

Te pasa algo inquirí en vozalta

Creo, hoy día, que para que algole molestara debía de ser algo muy importante; claro que años después ese mismo"muy" me brindaría muchos ensimismamientos.

Quisiera, claro, poder ayudarla;y es extraño, por supuesto, el querer ayudar a alguien que no cosco.

Quizás no soy tan buena dijo.

La miraba a los ojos: parecíantemerosos y tristes.

Si me dijeras te podría ayudar.

Acaso podrías. Se puede lucharpor lo que uno quiere y obtenerlo

Se había puesto en pie.

El mundo es un lugar injusto,por eso aunque luches puede ser que no obtengas nada agregó.

Por poco se marcha: me apresuré aseguirla. Parecía más tranquila, sumisa.

Va a llover comentó con neutraentonación, mientras miraba el cielo de raso negro. ¿Te acompaño a algúnlugar?

Pero

Si quieres.

Me sentí tan intimidado porsepárame de ella otra vez, como si una mitad, un trozo de mi se desprendiera demi carne. Desde luego, ella no lo notó. Recuerdo cómo el alocado y escandalosoviento escuchó mis miedos. Bueno, bonito y barato

Nos detuvimos, ella me sonrió conun radiante brillo de mármol.

Adiós se despidió.

¿Se va?, creo que me pregunté.Durante los siguientes días mi corazón, o lo que quedaba de el merodeó aquellapregunta.

Sinceramente, me enamorédefinitivamente de ella cuando se despido, y, por supuesto, no sabía por qué.Tendría que llegar a estas hojas y a estos años para saber que no era necesariosaberlo.

Muchas veces, creo que laspalabras dicen más de lo que quieren; en cambio, una mirada

Seguí yendo al parque para verla,necesitaba verla, necesitaba que me devolviera ese trozo de carne llamadocorazón. Y los días comenzaron a trascurrir y la nieve cubrió todo
ya me habíaolvidado de los días, las horas, pero no de ella.

La primavera llegó y con ella latarde que la volví a ver.

Bueno, ella me miró condiversión. Sus ojos azules me decían que le divertía encontrarme en ese lugar.Sus palabras fueron dulces.

Hola. Esperaba encantarte aquíme dijo.

Le iba a contestar, pero ella seadelantó.

¿Cómo estás? preguntó.

Bien, ¿y tú?

Mejor. Eres muy dulce musitósin mirarme. Enloquecí completamente. tendrás muchos que te quieren.

Hizo un ademán con el cigarrilloque encendía.

Si, muchos me quieren o esodicen.

Yo no tengo a nadie.

La miré. Agradecí que no me mirarel rostro colérico: quién se atreve a no quererla, cuando yo muero por hacerlo.

Lo dudo. dije

De pronto, sentí que necesitabaabrazarla: La primavera corría por mi cuerpo; la desesperación quiso llorarmeen los ojos, pero yo me creía más hombre de lo que en realidad era.

No lloré, aguanté.

No quiero contradecirte, aunquees cierto que nunca me han amado en mi vida
, todavía. Susurró.

Bajé la cabeza, abatido.

¿Cómo te llamas?

¿Yo?

Tú.

Nymphadora Tonks.

Sonrió, pero ahora era como si susonrisa me golpeara con un puño.

Eres muy linda.

Me ignoró.

¿Cómo te llamas? me preguntó.

Remus Lupin contesté conamargura.

¿Te gusto? ¿Desde cuándo tegusto? ¿Por qué te gusto?

Respondí a todas con unasorprendente y breve seguridad. Ella seguía sonriendo; y de repente, su sonrisame pareció nuevamente dulce, la ame un poco más.

Sus ojos me miraban suave, comoel tiempo que se envuelve esperando a que alguien lo desenrede; como el tiempoque me mantuvo aquella mirada, y los árboles, e hizo que me segara el verde delas hojas, y me empapó las bocas de besos adolescentes: suaves, torpes ydulces.

El tiempo me hizo enamorarme, metranquilizo la voz, me puso una delicada y cremosa mano sobre la mía; y eltiempo, en fin, pudo hacer muchas cosas conmigo.

No sé si estaba pensando en elpasado, como de costumbre, aquella tarde en que me senté en la plaza.Nymphadora estaba dando un examen de danza. Yo corregía los trabajos de misalumnos. Los días habían pasado con extraña melodía, esa que Tonks tenía encada movimiento, esa que desde el día que la vi en esa plaza me habíanenamorado. Parecía que todo hubiese ocurrido hace unas horas, como si el tiempofuera agua. No hacía mucho que la esperaba. Pero ya me faltaba el oxigeno altenerla tan lejos. No sé por qué sonreí.

¿De qué te reís?

La voz vino de un lado del banco,su lugar. De repente, todo pareció mejor, como si ahora pudiese respirar connormalidad. Miré como quien mira lo amado.

Te extrañaba dije.

Sólo fueron unas horas.

Lo sé.

diez años y diez meses. ¡Felizaniversario, amor!

Suspiré, sonreí, lloré ensilencio, y volví sonreír.

No creo que sea tanto.

No te preocupes, nos queda laeternidad susurró antes de besarme.

¿Qué haremos? -pregunté, cuandosus labios soltaron los míos.

Pensé que en un momento asíquerrías solamente recordar.

La besé nuevamente.

Ella está a mi lado, y ahora creoque el destino siempre te da algo bueno. Vamos caminando por sus trampas:cayendo o volando. El destino se detiene, en algunas ocasiones
; pero nunca pormucho tiempo
Tonks me sonríe, me pregunto cómo será mi sonrisa: torpe, esa esla única que suelo tener cuando estoy cerca de ella.

Y sus manos en las mías me hacensaber que siempre estarán ahí, porque ese es su lugar, como el mío es estarjunto a Nymphadora por la eternidad.


-Fin-


Hoy me he portado muy bien!
les he subido ones de esta preciosa pareja y he devuelto los comentarios, así que sean buenas dejenme un comentario.

mil gracias a mis lectoras, sin ustedes habría dejado de escribir hace mucho.
besos.
Mica Salazar

Tus manos sobre las mías - Potterfics, tu versión de la historia

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Este one lo hice hace un tiempo y lo dediqué a una amiga (Candela). Espero que les guste, es un tanto raro, pero es realmente hermoso!... besos y en especial

potterfics

es

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2023-02-27

 

Tus manos sobre las mías - Potterfics, tu versión de la historia
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